revista parroquial agosto 2011

AVISOS PARROQUIALES
• Horario de misas.
Diario:
San Columbano: 9 am (Menos sábados)
Santa María: 10 am. 6.30 y 8 pm.
Monasterio: 5.30 pm.
Festivos (el sábado por la tarde se cumple el precepto dominical)
San Columbano: Sábado:7.30 pm..
Domingo: 9 y 12 am, 4.30 y 7.30 pm
Santa María: Sábado: 3,30, 5, 6.30, y 8 pm.
Domingo: 7, 8.30, 10, 11.30 am y 5, 6.30 y 8 pm.
Monasterio: Sábado 8.30 am.
Domingo: 10.30 am.
Fátima: Sábado 5.30 pm
Señor de la Soledad Sábado 12 m
Santa Rosa (M. Alto) Domingo: 7.30 am. Monasterio Domingo a las 10.30 am.
• Disponemos del servicio de dos postas médicas del centro médico parroquial “Santa María de la Providencia” que atienden los días útiles, una en San Columbano (Jr. Cabana s/n), por las mañanas y otra en Santa María (Av. Las Palmeras cdra 39) que atienden por las tardes.
• Disponemos del servicio gratuito de ALCOHOLICOS ANÓNIMOS, NARCÓTICOS Y JUGADORES (LUDÓPATAS) ANÓNIMOS a las 7 pm en la posta n° 1 de Santa María de la Providencia.
• Disponemos del servicio gratuito de DIAPER (Dialogo Personalizado), los martes, jueves y domingos, de 6 a 9:00pm, en Santa María, para orientación conyugal, familiar, padres e hijos, personal…
• La COOPERATIVA DE AHORRO Y CRÉDITO “SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA” atiende en Santa María de lunes a sábado de 6 a 9:00pm, y los domingos también de 8 a 1:00pm y de 6 a 9:00pm.
El Santísimo se expone los Jueves: todo el día con servicio de confesión. en Santa María- San Columbano: Primeros viernes de mes todo el día.
• La parroquia está así mismo dando de comer diariamente a 200 niños en el COMEDOR INFANTIL DE MERCURIO ALTO.
• Los servicios de Velatorio y Recepción están a disposición de todos.
• Les recordamos algunos de los talleres, abiertos a todos, el de fe en Santa María los lunes a las 5 pm, Biblia en Santa María los lunes a las 5 pm, martes a las 4 en el monasterio, en San Columbano los miércoles a las 5.30, y el de espiritualidad los viernes a las 4 en el monasterio. También hay Biblia en el Monasterio los martes a las 4 y en las Eucarísticas los Lunes a las 6, y de Liturgia y canto los Jueves a las 5 en Santa María y los Viernes espiritualidad en el Monasterio y formación en el Comedor Infantil de Mercurio Alto a las 4 pm. Hay ahora los miércoles y viernes, en Santa María y San Columbano, y domingos 8.30 en Santa María, escuelas de padres, de oración y perdón y escuelas de oración y vida.

Del 15 de Agosto del 2011 al 15 de Septiembre del 2011

15 de Agosto. Asunción de Nuestra Señora. 12Aniversario de la Dedicación del Templo y Consagración del Altar de Santa María de la Providencia. Misa 6.30 pm. Intenciones 3 soles.
17 Santa Beatriz de Silva.
19 Retiro de ENE Y PROMOCIÓN CATÓLICA DE MUJERES
21 de Agosto. COLECTA EXTRAORDINARIA CAMPAÑA COMPARTIR
26 DÍA DEL ABUELITO: Santa Teresa Jornet e Ibars.
26 Retiro de PROMOCIÓN CATÓLICA DE VARONES Y CATEQUESIS FAMILIAR.
27 A las 5 Matrimonios comunitarios.
30 Santa Rosa de Lima. Día de precepto de oír misa. Misas tanto el 30 como su víspera en el horario de sábados y domingos.
2 de Septiembre. Oración de jóvenes a las 7 pm en Santa María.
9 RETIRO DE ENCUENTRO MATRIMONIAL
11 DIA DE AYUDA FRATERNA PARROQUIAL
14 a las 4 en Fátima. 5º aniversario del Monasterio de la Purísima Concepción. Misa y procesión eucarística.
16 Retiro de PERSEVERANCIA DE MUJERES Y ENE. Oración de jóvenes en San Columano a las 6 pm.

Carta a la comunidad.

El 15 de Agosto es la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, el 21 de Agosto la Campaña COMPARTIR, ésta vez por la juventud en riesgo, el 26 el día del Abuelito, día de Santa Teresa Jornet, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, y el 30 Santa Rosa de Lima, patrona del Perú.
Sería bueno en esta carta resaltar algo de Santa Rosa. Sería imposible hablar bien de Santa Rosa sin hablar de su especial religiosidad. ¿No es cierto que parece una flor entre espinas? ¿No es cierto que, por otra parte, su religiosidad parece sin embargo cargada de insatisfacción? ¿No es cierto que sentimos, a pesar de ello, como el perfume de una inmensa e inconmensurable alegría?
Lirio entre cardos, como dijo el poeta bíblico, Rosa se ve envuelta en un mundo violento de pasiones y de fe. Félix Álvarez, biógrafo de la Santa, explica cómo amó a Jesús crucificado, verdadero lirio de santidad entre los cardos ponzoñosos y las espinas de sus crueles tormentos, que representan los pecados de los hombres. El amor a Él y el deseo de imitarle hizo que se impusiera sacrificios que, a nosotros nos parecen horrendos ya ella insuficientes. Otros daban la vida corriendo por los caminos del Evangelio, como Francisco Lozano o el mismo Arzobispo Toribio, ella por los más ásperos caminos de la soledad y el encuentro en la oración. Las mortificaciones y las caridades eran nada para un amor que todo lo consume.
Esa insatisfacción nos sorprende. Nosotros, como el fariseo de la parábola evangélica, nos hubiéramos puesto delante y de pie a presumir ante Dios de nuestro afectado amor, ella es la que detrás, como el publicano, pide perdón de su amor impuro y sórdido. Es el problema que sufrió durante los últimos años, una oscuridad casi total, sólo alumbrada por la débil lámpara de la fe. Dice un biógrafo: “Le llegaban épocas de terribles sequedades espirituales en las cuales todo lo que fuera oración, meditación ó penitencias le producía horror y asco. Y fuera de eso la gente se burlaba de su comportamiento y los mismos familiares la consideraban equivocada en su modo de vivir. Alguna vez le protestó amorosamente a Jesucristo por todo esto, diciéndole: “Señor, ¿y a dónde te vas cuando me dejas sola en estas terribles tempestades?”. Y oyó que Jesús le decía: “Yo no me he ido lejos. Estaba en tu espíritu dirigiendo todo para que la barquilla de tu alma no sucumbiera en medio de la tempestad”.
Pero también la alegría nos deslumbra. La caridad la embargaba totalmente. Convertía su casa, y suponemos que hasta el final, en un verdadero hospital donde los pobres indios y negros huidos encontraban alivio, alimento y evangelio. Era una verdadera madre pero no actuaba con el impulso generoso de la sangre, sino con el impulso divino del Espíritu Santo. Amaba profundamente y estimaba sobremanera la fe que había recibido, y había logrado fórmulas que son verdaderas joyas literarias y principios maravillosos del vivir cristiano. Veamos el más conocido:
“El salvador levantó la voz y dijo, con incomparable majestad:
‘¡Conozcan todos que la gracia sigue a la tribulación.
Sepan que sin el peso de las aflicciones no se llega al
colmo de la gracia. Comprendan que, conforme al acre-
centamiento de los trabajos, se aumenta juntamente la
medida de los carismas. Que nadie se engañe: esta es
la única verdadera escala del paraíso, y fuera de la cruz
no hay camino por donde se pueda subir al cielo!’
Oídas estas palabras, me sobrevino un ímpetu pode-
roso de ponerme en medio de la plaza para gritar con
grandes clamores, diciendo a todas las personas, de cualquier edad, sexo, estado y condición que fuesen:
‘Oíd pueblos, oíd, todo género de gentes: de parte de
Cristo y con palabras tomadas de su misma boca, yo os
aviso: Que no se adquiere gracia sin padecer aflicciones;
hay necesidad de trabajos y más trabajos, para conse-
guir la participación íntima de la divina naturaleza, la
gloria de los hijos de Dios y la perfecta hermosura del
alma.’
Este mismo estímulo me impulsaba impetuosamente
a predicar la hermosura de la divina gracia, me angustiaba y me hacía sudar y anhelar. Me parecía que ya no
podía el alma detenerse en la cárcel del cuerpo, sino que se había de romper la prisión y, libre y sola, con más agilidad se había de ir por el mundo, dando voces:
‘¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la
gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y delicias! Sin duda emplearían toda su diligencia, afanes y desvelos en buscar penas y aflicciones; andarían todos por el mundo en busca de molestias, enfermedades y tormentos, en vez de aventuras, por conseguir el tesoro último de la constancia en el sufrimiento. Nadie se quejaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en suerte, si conocieran las balanzas donde se pesan para repartirlos entre los hombres.’ “.

César Buendía ceburo@hotmail.com. Blog: https://somosnecesarios.wordpress.com/

Sepa defender su fe
Quisiera ahora hablar de Santa Teresa Jornet. Es la santa que cuidó a los abuelitos. Su congregación, maravillosa, extiende sus bondades y su paciencia por los cinco continentes.
Nacida en Aytona (Lérida, España) en 1843, sobrina nieta del P. Francisco Palau, fundador de terciarias carmelitas dedicadas a la enseñanza, maestra de un pueblo llamado Argensola, postulante de las clarisas después, reconoce la voluntad de Dios en contacto con el P. Saturnino López Novoa, sacerdote de Barbastro. Mas en Valencia y ante la imagen de la Virgen de los Desamparados es donde pondrán su casa madre. Ellas permanecen fieles a sus ancianos entre bombardeos enfermedades y hambres. Son recibidas en Zaragoza, Burgos, Cabra… en toda España, en Santiago de Cuba y en toda América. La madre enferma. Es llevada a Masarrochos y a Liria donde finalmente muere entre el amor de sus mil hermanitas, hoy 2500 con 210 casas-asilo. Porque reciben a Dios en los ancianos. Pío XII destacó tres amores en Teresa, la simplicidad de su abnegación, el amor a María y la confianza en la Providencia. Pero había algo más: las hermanitas se comportan como madres de los ancianos, y saben pedir humildemente la caridad de los pobres. Dios las bendiga.
Unas palabras quisiera compartir sobre la Asunción de María.
En muchos sitios se representa la muerte de María como una dormición, puesto que fue llevada al cielo en cuerpo y alma: se trata de aquellas imágenes de María acostada. La fiesta es el 15 de Agosto. Era lógico que fuera llevada al cielo en cuerpo y alma puesto que por el pecado original morimos, y ella no debió sufrir la corrupción de la muerte porque no fue infectada de pecado original por previsión especial de Dios.
Èse es nuestro futuro: resucitar con nuestros propios cuerpos al final, signo de la victoria total de Dios sobre el mal y la muerte.
Mientras tanto, confesémonos. La humildad de la confesión es la honra de Dios. Por esa recuperamos la salud perdida, y por ello nos hacemos dignos de recibir al Rey en la comunión.

César Buendía ceburo@hotmail.com. Blog: https://somosnecesarios.wordpress.com/

Biblia

“Tuve hambre y me diste de comer” Mt 25, 31-46
El hambre de pan y su satisfacción no es sólo la disminución de la tristeza o de la necesidad, se trata de la devolución de la vida y de su esperanza, se trata de la participación de la propia vida, puesto que uno da el pan que él necesita y se trata del momento en que una persona comparte con otra la fe, ya que es la fe el motivo de una entrega que no tiene otra razón humana para darse.
Jesús dice que está en el que tiene hambre, y por eso cuando se le alimenta se le alimenta a Él, y que esa acción no sólo está motivada en el amor a Él sino que esa acción que se le hace a Él mismo. Hay un sacrificio eucarístico en el compartir, puesto que el pan se entrega para ser partido y compartido, y ese pan de algún modo condensa el amor a Cristo y se une a su mismo amor por nosotros logrando la unidad. La unidad no procede sólo de su amor sino también del nuestro, de nuestra respuesta.
Esa respuesta al amor divino la realiza la gracia en nosotros, se llama caridad, es sobrenatural, y, por ello, parte de Dios mismo. Dios mueve en nosotros la caridad. Dios, pues, da de comer a Dios.
La campaña compartir que celebramos el 21 de Agosto con una colecta general es siempre de caridad, de amor divino. Su objetivo principal es vivir la caridad. Pero suele tener un objetivo complementario que es descubrir una pobreza y unos hermanos que tienen necesidad. La campaña sólo es un descubrimiento. Urge arbitrar modos de continuar la ayuda. Por ello la campaña intenta ayudar algo a algunas iniciativas o fomentarlas, pero necesita una continuidad.
El verdadero amor siempre es continuidad. El niño necesita crecer y cuidados fieles. No basta con un amor inicial, debe ser sostenido. El matrimonio también tiene vocación y compromiso de continuidad. El verdadero amor es un privilegio, y como tal, no es una desdeñosa limosna. Cuando un chico pretende y ama a una chica considera una suerte y un privilegio que ella le corresponda, y nunca se quiere separar de ella. Así la caridad en la Iglesia no es un asunto circunstancial, sino el privilegio de servir y amar a Dios y de que Dios acepte nuestro sacrificio.
Este año la campaña compartir nos invita a fijarnos en los jóvenes. Es difícil su mundo. Ellos necesitan el amor y la paciencia de los mayores. Hay jóvenes en riesgo. Lo fácil y lo ciego es darles la espalda.

César Buendía ceburo@hotmail.com. Blog: https://somosnecesarios.wordpress.com

EL CUENTO

Los 100 Días del Plebeyo

Una bella princesa estaba buscando consorte.
Nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos…

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riqueza que el amor y la perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:
-Tendrás tu oportunidad: si pasas esa prueba me desposarás.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente súbdito siguió firme en su empeño sin desfallecer un momento.
De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos.
Al llegar el día 99, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar dónde había permanecido cien días.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: -¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿Por qué perdiste esa oportunidad? ¿Por qué te retiraste?
Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas. El plebeyo contestó en voz baja: -La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi amor.

La princesa somos nosotros. Jesús lo ha hecho todo. Pero al menos merece un poco de amor, un poco de compasión por parte nuestra. Es absolutamente necesario responder a su amor.

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