Revista parroquial Noviembre 2011

AVISOS PARROQUIALES
• Horario de misas.
Diario:
San Columbano: 9 am (Menos sábados)
Santa María: 10 am. 6.30 y 8 pm.
Monasterio: 5.30 pm.
Festivos (el sábado por la tarde se cumple el precepto dominical)
San Columbano: Sábado:7.30 pm…
Domingo: 9 y 12 am, 4.30 y 7.30 pm
Santa María: Sábado: 3,30, 5, 6.30, y 8 pm.
Domingo: 7, 8.30, 10, 11.30 am y 5, 6.30 y 8 pm.
Monasterio: Sábado 8.30 am.
Domingo: 10.30 am.
Fátima: Sábado 5.30 pm
Señor de la Soledad Sábado 12 m
Santa Rosa (M. Alto) Domingo: 7.30 am. Monasterio Domingo a las 10.30 am.
• Disponemos del servicio de dos postas médicas del centro médico parroquial “Santa María de la Providencia” que atienden los días útiles, una en San Columbano (Jr. Cabana s/n), por las mañanas y otra en Santa María (Av. Las Palmeras cdra 39) que atienden por las tardes.
• Disponemos del servicio gratuito de ALCOHOLICOS ANÓNIMOS, NARCÓTICOS Y JUGADORES (LUDÓPATAS) ANÓNIMOS a las 7 pm en la posta n° 1 de Santa María de la Providencia.
• Disponemos del servicio gratuito de DIAPER (Dialogo Personalizado), los martes, jueves y domingos, de 6 a 9:00pm, en Santa María, para orientación conyugal, familiar, padres e hijos, personal…
• La COOPERATIVA DE AHORRO Y CRÉDITO “SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA” atiende en Santa María de lunes a sábado de 6 a 9:00pm, y los domingos también de 8 a 1:00pm y de 6 a 9:00pm.
El Santísimo se expone los Jueves: todo el día con servicio de confesión. en Santa María- San Columbano: Primeros viernes de mes todo el día.
• La parroquia está así mismo dando de comer diariamente a 200 niños en el COMEDOR INFANTIL DE MERCURIO ALTO.
• Los servicios de Velatorio y Recepción están a disposición de todos.
• Les recordamos algunos de los talleres, abiertos a todos, el de fe en Santa María los lunes a las 5 pm, Biblia en Santa María los lunes a las 5 pm, martes a las 4 en el monasterio, en San Columbano los miércoles a las 5.30, y el de espiritualidad los viernes a las 4 en el monasterio. También hay Biblia en el Monasterio los martes a las 4 y en las Eucarísticas los Lunes a las 6, y de Liturgia y canto los Jueves a las 5 en Santa María y los Viernes espiritualidad en el Monasterio y formación en el Comedor Infantil de Mercurio Alto a las 4 pm. Hay ahora los miércoles y viernes, en Santa María y San Columbano, y domingos 8.30 en Santa María, escuelas de padres, de oración y perdón y escuelas de oración y vida.

Del 15 de Noviembre del 2011 al 15 de Enero del 2012

18 de Noviembre, a las 6 pm en San Columbano vigilia de confirmación.
19 Jornada participantes de confirmación por la mañana a las 9, y de padres y padrinos por la tarde a las 3.30, todo en San Columbano. 20 Día de Cristo Rey. Confirmaciones a las 5.30 en San Columbano.
21 DIA DE SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA
22 a las 7.30 pm en San Columbano, Triduo.
23 Día de San Columbano. Misa solemne a las 7.30 pm
26 Confesiones de niños de primera comunión de Adolescentes a las 9 am.
27 Primer domingo de Adviento. Primeras comuniones de Adolescentes.
3 de Diciembre. Confesiones de niños de primera comunión Catequesis Familiar 9 am.
4 Jornada de Padres y padrinos de ciclo B de Catequesis Familiar a las 3.30 en Sta María
8 INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA. Primeras comuniones de Catequesis Familiar. Obligación de asistir a misa. Horario como domingos y víspera como sábados.
11 Día de ayuda Fraterna. Día parroquial de la Familia.
12 Comienza el taller de catequistas a las 6.30 pm en Santa María, todos los lunes, martes y jueves.
18 DIA DEL SEMINARIO. Colecta para el Seminario.
24 DIA DE NOCHEBUENA: Misa a las 5.00 pm, 6.30, 8.00 y 9.30 pm en Santa María, 5.30 en El Señor de la Soledad. 6 pm en Santa Rosa. 7 pm en Fatima. 7.30 y 9 pm en San Columbano. Y 8.30 en El Monasterio.
26 a las 3 visita comunitaria a los Ancianos.
28 a las 7 pm vigila del fin de Año.
31 Por la mañana no hay celebraciones y por la tarde en el horario de Nochebuena.
14. A las 10 de la mañana, aniversario de la Coronación de Santa María de la Providencia.

Carta a la comunidad.

Circularidad entre la Palabra y la vida.
La Verbum Domini nos hace caer en la cuenta de que la Palabra de Dios es para la vida del hombre.
En primer lugar la Palabra Dios la ha proferido para ser escuchada. Pero el que dice una Palabra no piensa sólo en el que la escucha, sino que dice cómo entiende lo que transmite, de modo que da información sobre el modo de ser propio del que habla que se expresa en el modo, en el acento, en la pasión con que habla y en el interés con que acentúa ciertos aspectos de lo que dice. Lo mismo ocurre a la hora de actuar. Todo no está en la actuación, sino en el modo de hacerlo.
Por ejemplo, imaginemos que un soberbio hace una limosna. Antes de hacerla se felicita por su bondad, después pide agradecimiento y generalmente presume de haber hecho esa limosna.
Cuando da limosna un avaro, le cuesta mucho, estudia concienzudamente al que lo recibe, exige garantías de que usará bien lo que se le da, y, finalmente, lamenta haberle dado lo que le dio.
Cuando da algo el que ama al otro, lamenta no tener más, no presume, sino que se avergüenza de haber dado tan poco, y lo hace sin dar importancia al gesto, y, sobre todo, lo hace con cariño.
Dios nos da su Palabra con un cariño inmenso, y por eso ella refleja el enorme amor que nos tiene.
Pero su Palabra, muchas veces, nos dice no sólo lo que hemos de hacer, sino también cómo nos hemos de dirigir a Dios, manifiesta directamente el incendio de amor que consume al Señor, consuela, anima y desvela el futuro del ser humano. O sea, que es difícil vivir sin esa Palabra que une a Dios con el ser humano. Pero sobre todo nos dice qué somos nosotros. Sin esa palabra no podemos conocernos. Somos los amados y los elegidos de Dios, pero nos ha elegido para que seamos santos (Ef 1,4; Rom 1,7). No somos efecto de la casualidad, como los hijos espúreos, tenemos un origen, una vocación y un futuro.
Interesa, por eso, memorizar pasajes bíblicos, meditarlos constantemente, y vivir de ella. Por otro lado, una lectura bíblica razonada evitará la caída en la multitud de sectas que apartan de la verdad. Hemos de decir, asimismo, que la lectura bíblica orante no excluye sino que incluye una lectura de la misma de tipo objetivo. Es más, la necesita para no hacer decir al texto nuestros propios pensamientos.
Hemos, sin embargo, de orar al Espíritu, para que abra para nosotros la puerta de la luz. Podemos pasarnos años leyendo la Biblia sin que ella cambie la vida. Podemos leerla y leerla como una obligación, mientras las relaciones humanas, y la misma oración, son absolutamente egoístas.
Por eso es necesario que el Espíritu abra el corazón. Él hace creer, y, desde la fe de la Iglesia, compartida gozosamente con todos los demás, entender y gozar de la presencia que en esa Palabra se esconde.
Pero la única forma de llegar a la Palabra de Dios es la fe, como se ve en la historia del niño equilibrista.

El gran equilibrista había tendido una cuerda desde un borde al otro de un acantilado. El se aprestaba a hacer su demostración y la multitud, situada abajo, esperaba ansiosa.
-¿Creen que puedo cruzar al otro lado caminando por la cuerda?-
preguntó el artista.

-¡Sí!- contestó la multitud.

Y allá fue el hombre llegando a la orilla opuesta en medio de los aplausos y el bullicio.

-¿Creen que puedo cruzar al otro lado llevando una
carretilla?-

-¡Sí!- se escuchó nuevamente.

-Ahora: ¿Creen que puedo cruzar llevando una persona en la carretilla?-
preguntó.

-¡Sí! nuevamente fue la respuesta.

Entonces el artista dijo:

-¿Quién es voluntario para subir a la carretilla?

Se hizo un silencio total. Todos se estremecieron. Todos temieron.
Todos creían siempre y cuando no estuviera en juego su seguridad personal.
En realidad no creían. No confiaban en él.

Entonces, de la multitud surgió un niño, que rápidamente corrió y subió a la carretilla.

Ambos el equilibrista y el niño llegaron sin demora al otro lado, corriendo por la cuerda. Ese niño era el hijo del artista, que confiaba con todo su corazón en su papá.

César Buendía ceburo@hotmail.com. Blog: https://somosnecesarios.wordpress.com/

Señor, enséñanos a orar.

“Cuando oren, digan: Padre nuestro” (Lc 11,24).
La oración tiene una enorme fuerza. Pero se trata de la oración especial que dirigimos al que nos ama. Por eso comenzamos por la palabra “Padre”
Porque creemos en su amor.
Mas seguimos por una palabra de amor dirigida a los hermanos: “Nuestro”
Les voy a contar una historia. Posiblemente ustedes podrían contar cientos como ésta.

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

(Isaías 65,24 “Incluso antes que me llamen, yo responderé, y estando aún hablando serán escuchados”)
Esta es la historia de un medico que trabajó en África.

Una noche trabajé duro con una madre en su parto, pero a pesar de todo lo que pudimos hacer, ella, la madre, falleció, dejándonos un pequeño y prematuro bebé y una niña de dos años que lloraba desconsoladamente.
Tuvimos grandes problemas para mantener vivo al bebé; no teníamos incubadora, ni electricidad para hacer funcionar una.
Tampoco teníamos alimento especial para estos casos.
Aunque estábamos sobre la línea del Ecuador, las noches a menudo eran frías con peligrosos vientos.
Una estudiante, que me ayudaba, fue a buscar una cobija de lana que teníamos para los bebés, otra fue a atizar el fuego y a cargar una bolsa con agua caliente. Ella volvió casi inmediatamente muy preocupada para decirme que la bolsa se rompió al llenarla (las bolsas de agua caliente se rompen fácilmente en climas tropicales) ¡y era nuestra última bolsa!.
No hay que llorar sobre la leche derramada.
Las bolsas de agua caliente no crecen en los árboles, y no hay farmacias en los bosques donde comprarlas.
“Muy bien” le dije a la joven, “pon al bebé lo más cerca posible del fuego y acuéstate entre el bebé y la puerta para evitar las corrientes de aire frío. Tu trabajo es mantener con calor al bebé.”
Al mediodía, como hacía todos los días, fui a orar con los chicos del orfanato que querrían reunirse conmigo. Les daba sugerencias sobre cosas por las cuales orar, y también les conté del pequeño bebé. Les expliqué nuestro problema de mantener al bebé con calor suficiente, la bolsa de agua caliente que se había roto, y que el bebé podía fácilmente morir si se enfriaba. También les conté de su hermana de 2 años, que lloraba porque su madre había muerto.
Mientras orábamos, una de las niñas, de nombre Ruth, hizo la usual sincera oración que los niños hacen en África. “Dios, por favor, envíanos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde porque el bebé habrá fallecido, por favor envíala esta tarde”.
Mientras trataba de contenerme por la audacia de su oración, ella añadió: “Y también ¿podrías por favor enviarnos una muñeca de juguete para la niña, así ella puede ver que Tú realmente la amas?”
Como sucede a menudo con las oraciones de los niños, yo fui sacudido. ¿Podría yo decir amén honestamente?
¡Yo no creía que Dios podría hacer esto! Oh sí, yo sé que Él puede hacer todo; la Biblia dice así. Pero hay límites, ¿no es cierto? La única forma en que Dios podía contestar esta oración en particular, sería si alguien enviaba una encomienda desde el exterior. Hacía ya casi 4 años que estaba en África y nunca había recibido una encomienda. Y si alguien enviaba una ¿podría ser que incluya una bolsa de agua caliente? ¡Yo vivía sobre el Ecuador!
A media tarde mientras estaba dando clases al grupo de enfermería, me llegó el mensaje de que un vehículo había llegado a mi casa. Para cuando llegué a mi casa el vehículo ya se había ido, pero en la puerta había una caja de unos 11 kilos. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas, no pude abrir la caja yo solo, llamé a los niños del orfanato para que me ayuden. Con mucho cuidado sacamos los precintos y empezamos a desempacar con mucha emoción. Había unos 15 chicos observando la gran caja. Comencé a sacar yerseis de colores muy brillantes. Los ojos de los chicos estaban iluminados. Había vendas para los leprosos. También había pasas de uva que serían de utilidad para el fin de semana. Luego puse mi mano nuevamente en la caja y sentí… ¿podía esto ser cierto? Lo tomé y lo saqué. Sí. ¡Una bolsa de agua caliente nueva! Lloré, yo no había pedido a Dios que nos la mande; yo no creí verdaderamente que Él podía. Ruth estaba en primera fila. Ella se adelantó y en alta voz dijo, “si Dios envió una bolsa de agua caliente, también debe haber enviado la muñeca”. Escarbando hacia el fondo de la caja, ella sacó una hermosa muñeca con un vestido de colores. Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado.
Mirándome me preguntó, ¿“puedo ir contigo y darle la muñeca a la niña, así ella sabrá que Jesús realmente la ama”?
“Por supuesto”, respondí.
Aquella encomienda había estado de viaje durante 5 meses, la habían enviado mis compañeros de escuela que tuvieron la impresión de obedecer a Dios e incluir una bolsa de agua caliente, aún para la línea del Ecuador. Y una chica había puesto la muñeca para una niña Africana 5 meses antes, en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años, y traerla esa misma tarde.
“Antes que clamen, responderé yo…” (Isaías 65,24).

El Papa nos advierte de peligro de acercarnos de modo individualista a la Biblia. ¿Cómo es eso? Se trata de pedir que la Palabra de Dios diga lo que nosotros queremos y cumpla nuestros deseos. Por eso tiene tanto que ver con la oración. Porque la oración no es el modo como Dios cumple nuestros deseos, sino como nosotros nos unimos a los deseos de Dios. Por eso la oración es una pregunta: consiste en preguntar a Dios qué quiere que hagamos, o que pensemos, o que creamos, o qué quiere decirnos para consolarnos y alegrarnos. De ahí que la oración, en vez de cerrarnos, nos abre a los deseos de Dios, que siempre desembocan en el mandamiento del amor: nos invita a vivir en Iglesia, no individualistamente. Es evidente que, para conocer la voluntad de Dios, es necesario escuchar su Palabra, que es a la vez la Palabra de la Iglesia que la escribió inspirada por Dios, en el pasado.
Lo segundo que nos parece milagroso es que una palabra del pasado pueda servir para el presente y para el futuro.
Sin embargo, no hay que extrañarse. Dios es el mismo siempre. Por eso está siempre atento (Jn 5, 17), Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb 13,8) y su Palabra permanece para siempre(1Pe 1,25; Mt 24,35). Si es útil para enseñar es porque dice la verdad. Y si dice la verdad eterna también dice la verdad actual y futura.
Por eso nos sorprende la capacidad de la Palabra divina de hablarnos, y por eso también esa palabra puede ser compartida y es objeto también de las definiciones del Magisterio de la Iglesia, verdadero intérprete de la Palabra y su más fiel custodio, puesto que está asistido por el Espíritu.

César Buendía ceburo@hotmail.com. Blog: https://somosnecesarios.wordpress.com/

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