Tarde les envío los cuentos de esta semana

Lunes 19 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Nemesio
Jueces 13,2-7.24-25a
El ángel anuncia el nacimiento de Sansón
En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: “Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos.”
La mujer fue a decirle a su marido: “Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte.”” La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo.
Salmo responsorial: 70
Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.
Sé tú mi roca de refugio, / el alcázar donde me salve, / porque mi peña y mi alcázar eres tú. / Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza / y mi confianza, Señor, desde mi juventud. / En el vientre materno ya me apoyaba en ti, / en el seno tú me sostenías. R.
Contaré tus proezas, Señor mío, / narraré tu victoria, tuya entera. / Dios mío, me instruiste desde mi juventud, / y hasta hoy relato tus maravillas. R.
Lucas 1,5-25
El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.”
Zacarías replicó al ángel: “¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.” El ángel le contestó: “Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.”
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: “Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.”
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El cuento que voy a contar dice que el amor es ciego y loco.
Pero el amor que Dios tiene no es loco, sino, al contrario, es avisado, perspicaz y previsor. Cuenta con el tiempo de Dios y sabe que convence totalmente.
Por eso Dios ha creído en nosotros. Si Él cree, ¿por qué no vamos a creer nosotros?
Zacarías no creía, Dios sí..

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A LAS ESCONDIDAS

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera, la locura, como siempre tan loca, les propuso:¡vamos a jugar a las escondidas!
La intriga levanto la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse pregunto:¿a las escondidas? ¿y cómo es eso? es un juego -explico la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupara mi lugar para continuar con el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la intriga dio tantos pasos que terminó por convencer a la duda e incluyó a la apatía, a la que nunca le interesaba nada; pero no todos quisieron participar.
La verdad, prefirió no esconderse ¿ para qué?, si al final siempre la hallaban, y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse… – uno, dos, tres… – comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino? -ideal para la belleza. ¿que si la rendija de un árbol? – perfecto para la timidez – que si ¿el vuelo de la mariposa? – lo mejor para la voluptuosidad -que si ¿una ráfaga de viento? – magnifico para la libertad, así termino por ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo… pero solo para él.
La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió tras el arco iris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes.
El olvido… se me olvido donde se escondió… pero eso no es lo importante, cuando la locura contaba 999,999,
El amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que diviso un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. – un millón – contó la locura y comenzó a buscar, la primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y claro, así pudo deducir donde estaba el triunfo.
El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la belleza y con la duda resultó mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de qué lado esconderse. Así encontrando a todos, el talento entre la hierba fresca, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arco iris… (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el olvido…. que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho! las espinas habían herido en los ojos al amor; la locura no sabía qué hacer, para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra: el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.
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Martes 20 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Domingo de Silos, Ceferino, Abraham – Isaac – Jacob
Isaías 7,10-14
Mirad: la virgen está encinta
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: “Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.” Respondió Acaz: “No la pido, no quiero tentar al Señor.” Entonces dijo Dios: “Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.”
Salmo responsorial: 23
Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, / el orbe y todos sus habitantes: / él la fundó sobre los mares, / él la afianzó sobre los ríos. R.
¿Quién puede subir al monte del Señor? / ¿Quién puede estar en el recinto sacro? / El hombre de manos inocentes / y puro corazón, / que no confía en los ídolos. R.
Ése recibirá la bendición del Señor, / le hará justicia el Dios de salvación. / Éste es el grupo que busca al Señor, / que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.
Lucas 1,26-38
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”
Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.” María contestó: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Y la dejó el ángel.
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María no piensa en las consecuencias de su amor. Ha sabido amar a Dios con todo el corazón. Ha sabido entregarse en sus manos sin pensar en cómo va a ser recibida por José. Ha sabido amar sin límites.
Y Dios ha nacido justamente de un amor así.
Porque Dios es como María. Perdón, María es como Dios. Inocente.
No comprende la malicia de los que no saben amar.
No nos comprende del todo. Porque piensa que responder a la imagen de Dios que llevamos, no cuesta ni debe costar. Debe ser lo normal.
Como el cuento del niño que creyó y amó y encontró un alma, sin fijarse en el cuerpo.
Como Dios no se fija en nuestros pecados.
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El anciano y el niño

Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, “Hola amigo!”..
Golpeando la mesa con sus gorditas manos, sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo el se reía y se retorcía. Yo miré alrededor, vi la razón de su regocijo. Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa. Estábamos un poco lejos de el para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar.
“Hola bebito, como estas muchachón,” le dijo el hombre a Daniel.
Mi esposa y yo nos miramos, “Que hacemos?”
Daniel continuo riéndose y contestó: “Hola, hola amigo.”
Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo. Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebe. Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo. Obviamente el estaba borracho. Mi esposa y yo estábamos avergonzados.
Comimos en silencio, menos Daniel que estaba super inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.
Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta.
Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraríamos en el estacionamiento.
El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida.
“Dios mío, ayúdame a salir de aquí antes de que este loco le hable a Daniel” -dije orando, mientras caminaba cercano al hombre.
Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pudiera estar respirando.
Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posición de “cárgame.”
Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre.
Rápidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consumaron su relación amorosa.
Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero.
El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas.
Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo.
Yo me detuve aterrado.
El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos.
Me dijo en voz fuerte y segura: “Usted cuide a este niño.”
De alguna manera le conteste “Así lo haré” con un inmenso nudo en mi garganta.
El separo a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor.
Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: “Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo.” No pude decir más que un entrecortado gracias.
Con Daniel en mis brazos, caminé rápidamente hacia el carro.
Mi esposa se preguntaba por qué estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo:
“Dios mío, Dios mío, perdóname.”
Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucia.
Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era.
Yo sentí que Dios me estuvo preguntando: “¿Estás dispuesto a compartir tu hijo por un momento?” cuando El compartió a su hijo por toda la eternidad.
El viejo andrajoso, inconscientemente, me recordó aquellas palabras que dicen: “De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrara en el.” (Marcos 10,15).
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Miércoles 21 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Pedro Canisio
Cantar de los cantares 2,8-14
Llega mi amado, saltando sobre los montes
¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías.
Habla mi amado y me dice: “¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura.”
Salmo responsorial: 32
Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo.
Dad gracias al Señor con la cítara, / tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; / cantadle un cántico nuevo, / acompañando los vítores con bordones. R.
El plan del Señor subsiste por siempre, / los proyectos de su corazón, de edad en edad. / Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, / el pueblo que él se escogió como heredad. R.
Nosotros aguardamos al Señor: / él es nuestro auxilio y escudo; / con él se alegra nuestro corazón, / en su santo nombre confiamos. R.
Lucas 1,39-45
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”
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Saltando por los montes.
María lleva a Jesús y lleva la noticia, porque lleva la palabra y ella misma se ha vuelto palabra.
Ha sentido el amor y el amor le invade.
Señor, yo también he sentido tu amor. Que me posea.
Que me deje llevar por tu amor y por tu proyecto, no por el mío.
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Hay poder en la oración

Cuentan que en un bosque había tres pequeños pinos que oraban todos los días pidiéndole a Dios que escuchara sus oraciones. El primero oraba con mucha fe diciendo: “Señor, yo quisiera crecer y crecer y que un día cuando sea grande vengan los labradores corten mi tronco y hagan un hermoso palacio donde vengan a visitarme los reyes y los Príncipes de este mundo”.
Segundo pino en su oración decía: “Señor, yo quisiera crecer y crecer y que un día cuando sea grande los labradores corten mi tronco y hagan de mi un gran barco que zarpe todos los mares del mundo”. El tercer pino, el más jovencito de los tres, también oraba con mucha fe y en su oración decía: “Señor, yo quisiera crecer y crecer pero que nunca corten mi tronco porque quisiera ser muy alto para poder siempre apuntar hacia el cielo, para poder siempre apuntar hacia Ti”. El tiempo pasó. Vinieron los labradores y cortaron el tronco del primer pino. Tiempo más tarde regresaron los labradores y cortaron el tronco del segundo pino y finalmente con el pasar del tiempo vinieron de nuevo los labradores y cortaron el tronco del tercer pino, ese que quería apuntar siempre hacia el cielo, ese que quería apuntar siempre hacia Dios. El primer pino que quería ser un hermoso palacio nunca llego a ser lo que él deseaba, sin embargo su tronco fue usado para construir el pobre pequeño pesebre de Belén donde nació el Mesías, el Rey del mundo. I segundo pino, nunca llego a ser aquel precioso barco que zarparía los mares del mundo. Su tronco se uso para construir la pequeña barca de Pedro en la cual se sentó Jesús un día para predicar la Palabra de Salvación y Vida Eterna; palabras que han llegado a los confines de la tierra y que todavía hoy se escuchan. El tercer pino, al ser cortado se le troncho su sueño de vivir erecto apuntando hacia el cielo, pero con su madera se hizo la cruz donde murió Jesucristo por amor a ti y a mí.

Comentario

Las oraciones de los tres nunca fueron _contestadas como ellos pensaban o deseaban, pero fueron contestadas en manera mucho más grandiosa de lo que ellos jamás pudieron imaginar.
Jesus dijo: “Pidan y se les dara; busquen y encontraran; llamen a la puerta y les abrirán. Porque el que pide, recibe; el que busca, y al que llame a una puerta, le abrirán. ¿Quién de ustedes da una piedra a su hijo si le pide pan, o una culebra si le pide pescado? Si ustedes, que son malos, dan cosas buenas a sus hijos, con mayor razón el Padre que está en los cielos dará cosas buenas al que se las pida”. (Mateo 7, 7-11)
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Jueves 22 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Francisca Cabrini
1Samuel 1,24-28
Ana da gracias por el nacimiento de Samuel
En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. El niño era aún muy pequeño. Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo: “Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.” Después se postraron ante el Señor.
Interleccional: 1Samuel 2,1-8
Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.
Mi corazón se regocija por el Señor, / mi poder se exalta por Dios; / mi boca se ríe de mis enemigos, / porque gozo con tu salvación. R.
Se rompen los arcos de los valientes, / mientras los cobardes se ciñen de valor; / los hartos se contratan por el pan, / mientras los hambrientos engordan; / la mujer estéril da a luz siete hijos, / mientras la madre de muchos queda baldía. R.
El Señor da la muerte y la vida, / hunde en el abismo y levanta; / da la pobreza y la riqueza, / humilla y enaltece. R.
Él levanta del polvo al desvalido, / alza de la basura al pobre, / para hacer que se siente entre príncipes / y que herede un trono de gloria. R.
Lucas 1,46-56
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí
En aquel tiempo, María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.” María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
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Dios sí había encontrado a la mujer ideal.
Pero sobre todo ella había encontrado al ser perfecto.
Era maravilloso.
Y ese ser Perfecto, que es Dios, amó.
Por eso a María las cosas no le fueron como cualquiera hubiera deseado.
Pero sí fueron como Dios deseaba.
Y la voluntad de Dios y la de María eran la misma.
Ha mirado la humildad de su esclava.
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La esposa perfecta

Una antigua leyenda árabe que “Mulá Nasrudín se encontraba en la tienda del té cuando llegó un vecino para conversar con él.
-Muy pronto voy a casarme, Mulá –le dijo el amigo-, y estoy muy emocionado. ¿Tú nunca has pensado en casarte?
Nasrudín respondió:
-Sí, lo he pensado. Cuando era joven deseaba mucho casarme. Quería encontrar la esposa perfecta. Salí de viaje para buscarla. Fui hasta Damasco. Allí encontré una hermosa mujer muy agraciada, gentil y espiritual; pero no sabía nada del mundo ni del cuidado del hogar. Entonces volví a viajar y llegué hasta Ispahán. Allí encontré a una mujer que era al mismo tiempo espiritual y conocedora del mundo, hermosa desde muchos puntos de vista; pero no lográbamos comunicarnos adecuadamente. Al final fui al Cairo y, después de mucho buscar, la encontré. Era profunda de espíritu, llena de gracia, bella desde todos los puntos de vista, versada tanto en el mundo como en lo trascendente.
Sentí que había encontrado la esposa perfecta.
Entonces, ¿Por qué no te casaste con ella, Mulá? -Le preguntó el amigo.
-¡Ay de mí! -dijo Nasrudín meneando la cabeza-, ella también es-también estaba buscando al marido ideal”.

Viernes 23 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Juan de Kety

Malaquías 3,1-4.23-24
Os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor
Así dice el Señor: “Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos. Mirad: os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible. Convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir yo a destruir la tierra.”
Salmo responsorial: 24
Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.
Señor, enséñame tus caminos, / instrúyeme en tus sendas: / haz que camine con lealtad; / enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
El Señor es bueno y es recto, / y enseña el camino a los pecadores; / hace caminar a los humildes con rectitud, / enseña su camino a los humildes. R.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad / para los que guardan su alianza y sus mandatos. / El Señor se confía con sus fieles / y les da a conocer su alianza. R.
Lucas 1,57-66
El nacimiento de Juan Bautista
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: “¡No! Se va a llamar Juan.” Le replicaron: “Ninguno de tus parientes se llama así.” Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre.” Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: “¿Qué va a ser este niño?” Porque la mano del Señor estaba con él.
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Cuando nace la fe el ser humano tiene que realizar un desprendimiento. Tiene que desprenderse de sus juicios para creer en el juicio de Dios, tiene que desprenderse de sus proyectos para entrar en el de Dios, tiene que desprenderse de su ser para formar parte del de Dios.
Entonces es cuando nace lo que es imposible para el ser humano. Nace lo que es posible para Dios sólo. De María, Jesús. De Zacarías e Isabel, Juan.
¿Y de ti?
Nace un hombre nuevo.
El cuento de la golondrina y el príncipe feliz es el cuento de cómo Jesús se desprendió de su divinidad, es decir, de lo que le correspondía como Dios, para compartir su amor con nosotros. También si creemos en Él aprenderemos a desprendernos y daremos vida.
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DESCUBRIR LA FELICIDAD “EL PRÍNCIPE FELIZ”

La estatua del príncipe feliz dominaba la ciudad. Toda ella estaba revestida de láminas de oro, por ojos tenía dos diamantes y un gran rubí resplandecía en la empuñadura de su espada.
Una noche llegó a la ciudad una golondrina.
Sus compañeras se habían marchado al sur seis semanas antes.
Ella se había retrasado y debía volar antes de que llegase el frío.
Vio la estatua encima de una columna y decidió pasar la noche allí.
Se posó a sus pies, protegió la cabeza debajo de las alas y se durmió hasta que sintió que le caía una gota de agua.
¿Estará lloviendo? – se preguntó la golondrina – y le cayó otra gota.
Segura de que llovía decidió buscar mejor sitio para dormir.
Pero antes de que pudiese abrir sus alas, la golondrina vio algo asombroso: a la estatua del príncipe feliz le brotaban lágrimas de los ojos.
Eran las gotas que la habían mojado.
¿Por qué lloras? – le preguntó la golondrina intrigada –
Lloro porque, cuando estaba vivo, tenía un corazón como el tuyo y me pasaba las horas jugando en los jardines de mi palacio.
Todo me alegraba y por eso me llamaban príncipe feliz.
Pero, desde que me han puesto en este lugar tan alto, puedo contemplar a todas las personas tristes del pueblo y, aunque ahora tengo un corazón de plomo, la tristeza de los demás me hace llorar. Mira, no lejos de aquí vive la señora más pobre de este pueblo. Su hijo está enfermo y tiene mucha sed. El niño le pide naranjas a su madre, pero ella no tiene con qué comprarlas y sólo puede darle agua del río. Toma uno de mis ojos de diamante y llévaselo.
Aunque la golondrina sabía que debía huir de aquel frío mortal, hizo lo que le pidió el príncipe feliz. Cogió en su pico uno de los ojos de diamante y lo llevó a la madre.
Cuando la golondrina regresó a la plaza donde estaba la estatua, dijo al príncipe:
¡Qué extraño! Con todo el frío que hace, siento un calorcillo que me crece en el pecho.
Te sientes así – comentó el príncipe – porque has obrado bien.
Toma ahora mi otro ojo y entrégaselo a aquella niña que busca pan para la familia y no lo encuentra.
Pero no podrás ver – dijo la golondrina –
No me importa. Lo que más deseo es que esa niña y su familia puedan tener la comida que necesitan.
Otra vez hizo la golondrina lo que el príncipe le pedía.
Cuando regresó, comenzó a nevar nuevamente.
Vete a reunirte con tus compañeras – le aconsejó el príncipe -, que el frío se acerca.
No – respondió la golondrina – ahora que no puedes ver, me quedaré contigo y te acompañaré siempre. Aunque tenga mucho frío, te contaré lo que vea.
Dime qué cosas tristes ves en el pueblo.
Veo a muchos niños con hambre recorriendo las calles.
Toma el oro que cubre mi cuerpo – pidió el príncipe y repártelo entre esos niños. Nevaba y nevaba y, aunque la golondrina sentía mucho frío, nada la detenía
Y repartió las piezas de oro a los niños que gritaban: ¡al fin podremos comer!
Pero la golondrina sufría cada vez más por el frío hasta que finalmente enfermó. Para espantar el frío, no dejaba de mover las alas, mientras contaba al príncipe todo lo que veían sus ojos.
No le quedaban muchas fuerzas y comprendió que no podría resistir ya mucho más.
Adiós mi querido príncipe feliz – dijo la golondrina. Le dio un beso y cayó a sus pies. En el mismo instante, el corazón de plomo de la estatua se rompió en pedazos.
Y el día en que Dios dijo a uno de sus ángeles “tráeme las dos cosas más hermosas de ese pueblo”, el ángel llevó ante él a la buena golondrina y el corazón de plomo de la estatua del príncipe feliz, que habían sido tirados por la gente importante de la ciudad.
Desde ese día la golondrina canta a Dios y el príncipe feliz les habla de los pobres que todavía quedan en el mundo.

Sábado 24 de Diciembre de 2011
Feria privilegiada de Navidad
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Santoral: Delfín, Herminia, Adela
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2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16
El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor
Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.” Natán respondió al rey: “Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.”
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: “Ve y dile a mi siervo David: “Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los ariscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.””
Salmo responsorial: 88
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, / anunciaré tu fidelidad por todas las edades. / Porque dije: “Tu misericordia es un edificio eterno, / más que el cielo has afianzado tu fidelidad.” R.
Sellé una alianza con mi elegido, / jurando a David, mi siervo: / “Te fundaré un linaje perpetuo, / edificaré tu trono para todas las edades.” R.
Él me invocará: “Tú eres mi padre, / mi Dios, mi Roca salvadora.” / Le mantendré eternamente mi favor, / y mi alianza con él será estable. R.
Lucas 1,67-79
Nos visitará el sol que nace de lo alto
En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.”
………………………………………………………
El Pobre Zacarías, condenado al silencio es símbolo de los pueblos paganos, cuyas oraciones no salen porque no entra la palabra. Así es todo el que no tiene fe. Ahora que Zacarías puede proclamar las maravillas del Señor, sale la palabra y surge la alabanza.
El zapatero de la historia no podía recitar palabras, pero tenía fe. La fe es la única forma de orar.
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LA ORACION

Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde.
Se servía de un libro de plegarias porque no se sentía capaz de dirigirse al Creador con sus pobres palabras. Un día, se sintió muy mal porque, estando de viaje, olvidó su libro.
Nuestro buen zapatero le dijo entonces a Dios: “Perdóname, Dios mío, porque necesito orar y no sé cómo. Ahora bien, ya que Tu eres un Padre de amor voy a recitar varias veces el alfabeto desde la A hasta la Z, y Tú que eres sabio y bueno podrás juntar las letras y sabrás que es lo que yo te quiero decir”.
Cuenta la historia que ese día Dios reunió a sus ángeles en el cielo y les dijo conmovido que esa era la más sincera y la más bella de las oraciones que le habían hecho en mucho tiempo.
Una oración con las cualidades de la plegaria que hace milagros, cierra heridas, ilumina, fortalece y acerca los corazones, es decir, una plegaria humilde, confiada, sincera y amorosa. ¡Cuánta necesidad tenemos de estas oraciones! Todos debemos aprender a orar con el corazón, a alabar, a bendecir, a perdonar, a agradecer.

Comparto con ustedes este comentario al Padre Nuestro, esperando deje valiosas inquietudes en su espíritu:
– Di Padre. Si cada día te portas como hijo y tratas a los demás como hermanos.
– Di Nuestro. Si no te aíslas con tu egoísmo.
– Di que estas en los cielos. Cuando seas espiritual y no pienses solo en lo material.
– Di santificado sea tu nombre. Si amas a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas.
– Di venga a nosotros tu reino. Si de verdad Dios es tu rey y trabajas para que El reine en todas partes.
– Di hágase tu voluntad. Si la aceptas y no quieres que solo se haga la tuya.
— Di danos hoy nuestro pan. Si sabes compartir con los pobres y con los que sufren.
– Di perdona nuestras ofensas. Si quieres cambiar y perdonar de corazón.
– Di no nos dejes caer en tentación. Si de verdad estas decidido a alejarte del mal.
Di líbranos del mal. Si tu compromiso es por el bien. – Y di amen.
Si tomas en serio las palabras de esta oración.
Domingo 25 de Diciembre de 2011
Natividad del Señor
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Santoral: Natividad del Señor

Misa de la vigilia
Isaías 62, 1-5
El Señor te prefiere a ti
Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi favorita», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.
Salmo responsorial: 88, 4-5. 16-17. 27 y 29
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: “Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.” R.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R.
Él me invocará: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.” Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable. R.
Hechos de los apóstoles 13, 16-17. 22-25
Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David
Habiendo llegado a Antioquía de Pisidia, Pablo se puso en pie en la sinagoga y, haciendo seña de que se callaran, dijo: “Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad:
El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso.
Después nombro rey a David, de quien hizo esta alabanza: “Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos.”
Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús.
Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: “Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias.””
Mateo 1, 1-25
Genealogía de Jesucristo, hijo de David
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvara a su pueblo de los pecados.”
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: “Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.”
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
Y sin que él hubiera tenido relación con ella, dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Jesús.
Misa de media noche
Isaías 9,1-3.5-6
Un hijo se nos ha dado
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebraste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: “Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.” Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.
Salmo responsorial: 95
Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.
Cantad al Señor un cántico nuevo, / cantad al Señor, toda la tierra; / cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Proclamad día tras día su victoria. / Contad a los pueblos su gloria, / sus maravillas a todas las naciones. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra, / retumbe el mar y cuanto lo llena; / vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, / aclamen los árboles del bosque. R.
Delante del Señor, que ya llega, / ya llega a regir la tierra: / regirá el orbe con justicia / y los pueblos con fidelidad. R.
Tito 2,11-14
Ha aparecido la gracia de Dios a todos los hombres
Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.
Lucas 2,1-14
Hoy nos ha nacido un Salvador
En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.”
Misa de la aurora
Isaías 62,11-12
Mira a tu Salvador que llega
El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: “Decid a la hija de Sión: Mira a tu Salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede; los llamarán “Pueblo santo”, “Redimidos del Señor” y a ti te llamarán “Buscada”, “Ciudad no abandonada”.”
Salmo responsorial: 96
Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.
El Señor reina, la tierra goza, / se alegran las islas innumerables. / Los cielos pregonan su justicia, / y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Amanece la luz para el justo, / y la alegría para los rectos de corazón. / Alegraos, justos, con el Señor, / celebrad su santo nombre. R.
Tito 3,4-7
Según su propia misericordia nos ha salvado
Cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de vida eterna.
Lucas 2,15-20
Los pastores encontraron a María y a José, y al niño
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
Cuando los ángeles los dejaron y subieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.” Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Misa del día
Isaías 52,7-10
Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: “Tu Dios es rey”! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.
Salmo responsorial: 97
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Cantad al Señor un cántico nuevo, / porque ha hecho maravillas: / su diestra le ha dado la victoria, / su santo brazo. R.
El Señor da a conocer su victoria, / revela a las naciones su justicia: / se acordó de su misericordia y su fidelidad / en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado / la victoria de nuestro Dios. / Aclama al Señor, tierra entera; / gritad, vitoread, tocad. R.
Tañed la cítara para el Señor / suenen los instrumentos: / con clarines y al son de trompetas, / aclamad al Rey y Señor. R.
Hebreos 1,1-6
Dios nos ha hablado por el Hijo
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: “Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado”, o: “Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo”? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: “Adórenlo
todos los ángeles de Dios.”
Juan 1,1-18
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”” Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]
………………………
Las lecturas solo tienen un comentario: Dios se ha puesto a vivir entre nosotros y desde entonces nosotros vivimos con Dios.
Un Dios tan cercano se ha convertido en un Dios al que no nos sale pedir, sino gozar. Gozamos de un niño recién nacido que parece que nos necesita. Gozamos de un Dios que se ha hecho menestoroso de nosotros.
Y nos sale a nosotros lo que tenemos de Dios, puesto que somos sus hijos: la ternura y la bondad.
Es el objetivo secreto de ese niño.
Por eso vamos a la Iglesia, para consolar al niño que llora. Y no a hacerle llorar. Cuando sale algo así el demonio nada puede.
……………………………….

El diablo en la Iglesia

Mientras se dirigía a la iglesia, un cristiano se hallo con Satanás en el camino, y cuál no sería su sorpresa al oír de este que también iba a la iglesia.
¿A dónde vas y que vas a hacer allá? -Le pregunto el cristiano.
Voy a defender mis intereses. ¿Y cómo lo vas a hacer?
¡Que ingenuo eres! Me valgo de mil maneras. Por ejemplo, el domingo por la mañana provoco un contratiempo de cualquier índole, el desayuno retardado, un botón extraviado, el cuello de la camisa mal planchado, y la discordia empieza
Que vayan después a la iglesia con ese ánimo, a ver qué provecho sacan. Después, en el templo; uno que llega tarde, un paraguas o una silla que se cae; la tos de uno, el estornudo de otro, la puerta que se golpea, las conversaciones de los amiguitos; los gritos de los niños todo esto es motivo más que suficiente para que no se preste atención a lo que diga el sacerdote, ni se concentren en la misa.

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