La fuerza en la debilidad

“MI GRACIA TE BASTA, QUE MI FUERZA SE MUESTRA PERFECTA EN LA FLAQUEZA”
Pedro Mendoza LC

“Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: ‘Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza’. Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte”. 2Cor 12,7-10

Comentario
El pasaje escogido forma parte de la perícopa 12,1-9a, que constituye a su vez la segunda parte del discurso en el que san Pablo se vanagloria. Hay que notar, en primer término, que ofrece un contraste con la primera parte (11,22-33). En esta parte el Apóstol habla de privilegios terrenos (11,22), pero, sobre todo, de trabajos, sufrimientos y flaquezas del apóstol (11,23-33). En la presente perícopa, en cambio, descubre las extraordinarias revelaciones divinas con que Dios le ha honrado. Con todo, como recoge el final del texto de la 2ª lectura, también esta gracia es una gloria de la debilidad, pues el Apóstol afirma que la gracia se concede a los que sufren y que, también aquí, el poder de Dios actúa en la debilidad (12,9-10).
San Pablo insiste una vez más en que él se gloría sólo porque se ha visto obligado. Sabe muy bien que no es conveniente. El Apóstol renuncia a gloriarse porque él sólo quiere ser juzgado por las cosas ordinarias, por los hechos y las manifestaciones que todo el mundo puede ver y percibir (vv.5-6). No quiere que nadie ponga a su cuenta las experiencias extraordinarias, algunas de las cuales acaba de mencionar (vv.1-4).
A partir del v.7 afirma el Apóstol que, si bien ha sido favorecido por la gracia más que ningún otro, Dios le somete a un correctivo, para preservar de toda soberbia a este favorecido de la gracia. Este correctivo de Dios, que san Pablo ha de experimentar, es un sufrimiento grave, que debe llevar sobre sí. A ello se refiere de un modo misterioso por medio de dos imágenes. En primer lugar, con la imagen del “aguijón a mi carne”. En la segunda descripción metafórica de su sufrimiento utiliza esta expresión: “un ángel de Satanás”.
Repetidamente dice el Apóstol que Satanás pone obstáculos a la misión (cf. 2,11 y 11,4). Esta concepción paulina que considera a Satanás causa de los males se acomoda a la mentalidad bíblica general (cf. Job 2,6s; Lc 13,16). Según ella, Dios permitió y permite a Satanás que hiera al Apóstol. Pero Satanás no es un señor de poder ilimitado, sino que tiene que servir a los planes y objetivos de Dios. Por tanto, el “aguijón en la carne” o el “ángel de Satanás” que golpeaba al Apóstol ocasionaron un serio obstáculo a su trabajo.
Pero precisamente así se preservaba a este hombre, tan altamente favorecido por la gracia, de la soberbia idea de que él podía conseguirlo todo con sus fuerzas solas.
Ante esta situación, san Pablo pide tres veces ser liberado de aquel opresivo sufrimiento (2Cor 12,8). Por dos veces fue desatendida su oración. Sólo a la tercera recibió respuesta. ¿Quién es este Señor al que dirige su oración? Desde luego, no es simplemente Dios, tal como pudiera interpretarse la palabra, sino el Señor Cristo, lo cual revela la dignidad divina de Jesús, que san Pablo reconoce.
La respuesta de Cristo fue una negativa a la petición. En efecto, la respuesta sonaba así: La fuerza de la gracia, que tú tienes, basta. No es necesario liberarte del ángel de Satanás (v.9). La gracia divina actúa como una fuerza en favor del hombre. Y esta fuerza actúa y se manifiesta con tanta mayor transparencia cuanto más débil es la fuerza del hombre en el que ejerce su poder. Por eso no puede exigirse que se haga desaparecer el estado de debilidad del Apóstol. Al contrario, sólo en la debilidad –y precisamente en la debilidad– del Apóstol alcanza su plenitud la gracia divina.
San Pablo, consciente de que en la debilidad encuentra la fuerza que viene del Señor, de nuevo asegura que él quiere gloriarse de su flaqueza (v.9b). Gloriarse significa ahora renunciar a su deseo de verse libre de su carga, sabiendo al mismo tiempo que “todo lo puedo en aquel que me da fuerzas” (Fil 4,13).
Y así puede concluir señalando su complacencia en medio de todas las pruebas y sufrimientos que gustosamente abraza (2Cor 12,10a), y que explicitan el contenido de la palabra flaqueza.
La mención de las “injurias” recuerda lo que el Apóstol ha tenido que pasar a causa de los juicios injustos; las “persecuciones” aluden a las iniquidades de los judíos, cristianos y gentiles; con “necesidades y angustias” expresa la desbordada medida de los sufrimientos.
En las palabras finales repite el Apóstol la respuesta que le dio el Señor: “cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte” (v.10b). San Pablo se somete de buena gana y sin reservas a la decisión de su Señor, y hace de la palabra y de la voluntad de Dios norma y fundamento de su vida.
Aplicación
“Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”.
La Palabra es un reclamo a la fe, a vencer las dificultades para creer. La lectura de san Pablo nos presenta la actitud de fe adecuada ante los acontecimientos de nuestra vida y la comunicación de Dios a través de ellos: la fe permite al Apóstol superar las dificultades que encuentra en su apostolado.
San Pablo no pone obstáculos a Dios en su vida y a la gracia que Él le confiere. Él abraza con fe la presencia de Dios y sus manifestaciones en su vida. El Apóstol acoge con fe una manifestación difícil de aceptar en su vida, pues no correspondía a sus expectativas. A ello se refiere con dos expresiones metafóricas: “un aguijón a mi carne” y “un ángel de Satanás” que le abofetea. Es su fe inquebrantable en Dios la que le lleva a aceptar gustoso la respuesta del Señor a su petición de verse librado de este sufrimiento: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: