Didàctica de la religiòn

PEDAGOGÍA RELIGIOSA GENERAL
INTRODUCCIÓN:¿De qué trata la pedagogía religiosa?
La Pedagogía Religiosa trata los temas de carácter pedagógico y pretende dar respuesta a las cuestiones sobre cómo hacer posible el proceso de enseñanza-aprendizaje de la religión y moral católica.
LA PEDAGOGÍA GENERAL; de qué se encarga y sobré ciencias se apoya
Se encarga de las cuestiones generales o universales de la educación.
R. Nassif
Se sustenta sobre dos grandes pilares: la Filosofía de la Educación y las Ciencias de la Educación.
FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
Estudia la esencia y significado de la educación: p. e. Platón dijo que la educación era un rememorar las ideas preexistentes, Aristóteles, al contrario, pensó que nada hay en la inteligencia que no preceda en los sentidos. La educación sería un ejercicio de la Inteligencia a partir de datos seguros de los sentidos. En todo ejercicio educativo está latente un concepto antropológico.
Ahonda en los fines educativos en conexión con la totalidad de la vida humana. P. e. si Aristóteles decía que el hombre nació para ser feliz, es claro que la educación, que prepara para ser hombre tiene que buscar el mismo fin, y ese fin logra la libertad humana.
Proporciona al educador una actitud unitaria en su actividad: P. e. la libertad supone el dominio de las propias pasiones y una disciplina sobre el propio ser, que así se posee
La filosofía ayuda al pedagogo a captar el sentido y valor de la propia disciplina
CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Su objeto es el establecimiento de los factores reales que intervienen en la educación.
Entre estas ocupan un lugar privilegiado la Psicología y la Sociología, en cuanto señalan las condiciones que hacen posible la educación.Tengamos también en cuenta las teorías educativas, como el constructivismo, por ejemplo, o la escuela activa de Dewey y los métodos didácticos
Una de las ramas de la Pedagogía General es también la Pedagogía Religiosa.
NATURALEZA DE LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
Por Pedagogía Religiosa se entiende el conjunto de principios y criterios que regulan el quehacer educativo en orden a la formación religiosa.
Es un saber pedagógico ordenado, sistemático y científico relativo a un aspecto concreto y específico de la educación, esto es, la formación religiosa, la educación cristiana.
La Pedagogía religiosa se fundamenta en dos grandes pilares: La Pedagogía y la Teología.
DIMENSIÓN PEDAGÓGICA
El objeto específico de la Pedagogía Religiosa es la educación cristiana.
El carácter religioso de la educación no merma ninguna de las exigencias que la Pedagogía impone a la actividad educativa.
Lo pedagógico es una dimensión esencial de la formación religiosa.
Enseñanza religiosa escolar Su marco: la pastoral de la Iglesia
La Iglesia nos dice que la formación religiosa hay que enmarcarla dentro de su actividad pastoral
compete a la Iglesia en razón de la misión recibida del mismo Cristo.
La formación religiosa queda enmarcada en la pastoral profética de la Iglesia. Y es de carácter confesional: pertenece a la religión católica.
La Teología aporta a la Pedagogía Religiosa valores trascendentes y garantiza una concepción cristiana de la educación.
RELACIÓN PEDAGOGÍA GENERAL Y PEDAGOGÍA RELIGIOSA
PECULIARIDAD DE LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
La formación religiosa no es sólo saber humano, sino también conocimiento de las verdades reveladas por Dios.
La eficacia plena de la enseñanza religiosa está condicionada por otros factores que transcienden la Pedagogía: LA GRACIA, LAS VIRTUDES, LA REVELACIÓN.
la peculiaridad de la ERE conlleva exigencias y características propias:
Es una materia no obligatoria porque la fe no se obliga, se propone
Está regulada por leyes y acuerdos específicos entre la Iglesia y la sociedad …
LA ERE EN EL MARCO DE LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
La enseñanza religiosa – como actividad docente – es acto educativo.
Como tal ha de responder a unos criterios pedagógicos, metodológicos, didácticos… Su realización está regulada por la Pedagogía Religiosa.
Ahora bien, la formación religiosa y cristiana se realiza y se lleva a cabo en tres ámbitos: la familia, la comunidad cristiana y la escuela.
LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA

La labor de la familia se centra en una oferta educativa a través del testimonio.
La comunidad cristiana ofrece una formación específicamente catequética: madura la fe en un ámbito litúrgico y comprometido.
La escuela ofrece una formación religiosa que posibilita el diálogo fe-cultura y facilita la educación integral de quienes la solicitan.
LA Pedagogía Religiosa CONDICIONADA POR EL DEVENIR PEDAGÓGICO
La Pedagogía está en continua evolución. Podemos hablar de un “devenir pedagógico”.
La P.R., en su dimensión pedagógica, no puede quedarse estancada en su proceso de actualización.
La ERE también ha de responder a las innovaciones pedagógicas que las ciencias de la educación introduzcan.
Dos exigencias: el profesor de la ERE debe conocer las principales innovaciones de la Pedagogía y saberlas aplicar a la enseñanza religiosa; y la misma P.R. ha de someterse a revisión.
LA PEDAGOGÍA DIVINA, PARADIGMA DE LA P.R.-1
“Reconoce, en tu corazón, que el Señor tu Dios te ha educado como un padre educa a su hijo”. (Dt 8,5): la ternura divina.
LA PEDAGOGÍA DIVINA, PARADIGMA DE LA P.R.-2
La Biblia es un “libro sagrado” en el que se nos narra la “experiencia de fe” del Pueblo de Dios. Tal experiencia de fe consiste en vivir la acción de Dios sobre el hombre como una acción salvadora a la que el hombre responde con la acogida.
Se da una relación entre Dios y el hombre que bien se puede considerar una “relación educativa”.
Todo maestro de Religión mira como Maestro y Pedagogo a Dios.
CARACTERÍSTICAS DE LA PEDAGOGÍA DIVINA-1
Iniciativa de Dios en su relación con el hombre.
Dios sale al encuentro del hombre.
Relación personalizada y personalizadora.
Dios tiene en cuenta a cada uno con sus peculiaridades y situaciones (personalizada).
Lleva al hombre a su plenitud de dignidad humana (personalizadora).
CARACTERÍSTICAS DE LA PEDAGOGÍA DIVINA-2
Dios invita, en la libertad, al cambio y al compromiso.
La invitación fundamental que Dios hace es a la “conversión”.
Dios interviene para realizar una alianza liberadora.
La pedagogía divina en su relación con el pueblo tiene como finalidad liberar al hombre.
RASGOS DE LA Pedagogía religiosa-1
Pedagogía del DON
La fe es un don.
Se parte de la iniciativa gratuita de Dios que desea llegar a una relación de comunión, de amistad, de intimidad con el hombre.
El hombre responde desde la libertad a este don (Gratuidad de Dios).
Pedagogía de los SIGNOS
Dios se comunica mediante signos.
La Historia de la Salvación es historia de los signos de Dios.
RASGOS DE LA Pedagogía religiosa-2
Pedagogía de la ENCARNACIÓN
Todos los signos de Dios a lo largo de la Historia convergen en Jesucristo, Palabra de Dios que nos muestra a Dios Padre.
El hombre acepta este plan de salvación en libertad: si responde con acogida, es la conversión; si con el rechazo, es el pecado.
El pecado es siempre esclavitud, y de él nos libra la gracia, es decir, la ayuda de Dios, que perdona y recupera al hijo pródigo.
FUNDAMENTACIÓN E IDENTIDAD DE LA ERE
INTRODUCCIÓN
La enseñanza religiosa ha sido objeto de disputas políticas y sociales.
Esta situación conflictiva es la que nos obliga a plantearnos su fundamentación como materia escolar.
La negativa de la presencia de la enseñanza religiosa en la escuela se debe a un gran desconocimiento de qué se entiende por “enseñanza religiosa escolar”.
CUESTIONES CLAVES
¿Qué razones existen para que la ERE entre en la escuela como materia curricular?
¿Cómo ha de entenderse la ERE? ¿Cuáles son sus características y finalidades?
¿Qué semejanza y diferencia existen entre la ERE y otras áreas de formación afines?
RAZONES JURÍDICAS QUE JUSTIFICAN LA ERE
Razones jurídicas
Acuerdos internacionales suscritos por Perú con la Santa Sede (leyes superiores).
Constitución del Perú.
Leyes que regulan este derecho constitucional.
Ley general de educación
Ley de libertad religiosa
RAZONES PEDAGÓGICAS QUE JUSTIFICAN LA ERE
Razones pedagógicas
Transmitir la cultura sistemática y críticamente.
Ayudar a los alumnos a situarse lúcidamente ante la Tradición cultural peruana, que tan impregnada está de cristianismo.
Educar a los alumnos para que se inserten críticamente en la sociedad.
Dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas.
La educación integral, tarea de la escuela.
Concepto pluridimensional de educación integral.
Integración de la educación religiosa en la formación humana.
Diálogo y síntesis fe-cultura.

PSICOLOGÍA EVOLUTIVA Y RELIGIOSA DE LOS NIÑOS

DE 3 A 12 AÑOS
UN BUEN PROFESOR SE PREOCUPA DE CONOCER:

LA CAPACIDAD INTELECTUAL
EL MOMENTO AFECTIVO QUE VIVEN LOS NIÑOS
SU DESARROLLO MORAL
SU DESARROLLO SOCIAL
SU DESARROLLO FÍSICO
SU RELACIÓN CON DIOS
EL NIÑO DE 3 A 4 AÑOS
Aspecto moral:
*Somera idea de lo que está bien y de lo que está mal.
*Su criterio moral es la autoridad en padres, maestros.
*La moral es heterónoma.
*La formación religiosa enseñará a distinguir lo que está bien de lo que está mal, a reconocer la buena o mala intención de las acciones

RELACIÓN CON DIOS del niño de 3 a 4 años
Sin llegar a comprender cómo es Dios, si lo entiende como Alguien muy especial, que hizo el mundo y ha creado al hombre.
Son “contemplativos”y se admiran de todos los signos, símbolos e imágenes.
Tienen la imagen de un Dios Padre, creador, todopoderoso, bueno, que los cuida y los ama.
Se despierta en el niño un sentimiento de admiración de Dios infinitamente grande, hermoso, amante y Señor. Sentimientos de confianza hacia Dios que es amor, ternura…
TÉCNICAS DIDÁCTICAS para el niño de 3 a 4 años
El canto con gestos
El juego
El dibujo. Dibujar historietas
El franelógrafo
Las actuaciones, representar escenas bíblicas
Moldear plastilina o arcilla
Lectura de la Historia Sagradas
Escuchar relatos, narraciones
Trabajos manuales
Títeres y marionetas
Mímica
EL NIÑO DE 5 A 6 AÑOS
Aspecto moral
No distinguen con claridad entre el bien y el mal
Piensan y repiten lo que dicen sus padres y maestros.
Su sentido de justicia es la reciprocidad.
Es importante que aprendan a pedir disculpas y a perdonar. Se logra con el ejemplo de los adultos: maestro, padres.

Relación con Dios del niño de 5 a 6 años
Tienen una relación fácil, sobre todo en el ámbito de los sentimientos.
Imagen de Dios todopoderoso y bueno. Un Dios que quiere, ama y protege siempre al hombre.
Es fácil para ellos creer.
Características de Dios:-omnipotente
-Poderoso, Bueno, Padre.
TÉCNICAS DIDÁCTICAS del niño de 5 a 6 años Somosnecesarios.wordpress.com
Hacer pósteres, láminas
Lectura de la Historia Sagrada
Escuchar relatos, narraciones
Escenificar
Teatro
Trabajar con material desechable
La música y canciones.
Pegar y recortar (Las técnicas anteriores)
El niño de 7 a 8 años
Aspecto moral
Distingue lo bueno y lo malo en ejemplos concretos
Son capaces de valorar actitudes
Aprecian la virtud de la verdad
Aceptan los castigos si son justos. Se rebelan si se consideran inocentes.
Para corregir o hablar de algún problema se hará de forma personal y en privado.
Relación con Dios del niño de 7 a 8 años
Tienen fe, se inclinan fácilmente a creer y a gustar de su relación con Dios.
Forman una imagen interna de Dios y gustan de su relación con Él.
Su oración expresa esa relación y tiene un contenido en función de las cosas concretas que vive.
Tiene características de las etapas anteriores de animismo y magismo que se van superando.
La persona de Dios Hijo, de Jesús, aparece con más fuerza
Captan el lenguaje simbólico de los signos religiosos y les gusta repetir palabras y gestos.
Muestran mucho interés por las historias de la Biblia.
TECNICAS DIDÁCTICAS del niño de 7 a 8 años
Lecturas sencillas de vidas ejemplares
Concursos sencillos
Juegos sobre los temas del libro
Memorizar oraciones
Técnicas de las edades anteriores…
EL NIÑO DE 9 A 10 AÑOS
Características generales

Son más extrovertidos, capaces de hablar y relacionar.
Interés por todo lo nuevo. Curiosos.
Mayor conciencia de sí mismos. Se les educará para que valoren la conciencia, como guía de su conducta. Etapa clave en la formación de la conciencia.
Son capaces de reflexionar sobre lo que sienten y lo expresan
Son capaces de juzgarse a sí mismos y a los demás.
Exigen razones cuando se les pide u ordena algo
Tienen una gran memoria
Necesitan del grupo y de la amistad. También pueden ser crueles con los compañeros más débiles

Aspecto moral del niño de 9 a 10 años
Se dan cuenta de lo verdadero y de lo falso, lo justo y lo injusto.
Tienen conciencia de lo correcto e incorrecto y de la doble tendencia hacia el bien y el mal de los hombres.
Enseñar a juzgar no sólo las acciones sino las intenciones. Aprender a juzgar los hechos y no a las personas
Gustan de normas prácticas, claras y breves. Ayudar a formar la responsabilidad, la sinceridad y la generosidad
Captan mejor lo que es el mal que el bien. Si actúan mal, sienten necesidad de decir su falta.
Necesitan modelos. Momento para identificarse con personas valiosas.
Relación con Dios del niño de 9 a 10 años

Continúan formando su imagen interna de Dios.
Su religiosidad comienza a ser más personal
Su realismo llega a entender a Dios- Amor, en la persona de Jesús, el Hijo de Dios, ejemplo- modelo a imitar
Es la etapa en que viven la Eucaristía, los que participan de este sacramento y lo viven con intensidad.

La vida y palabra de Jesús y sus discípulos les cautiva
La oración aparece como un diálogo más personal, más íntima con Dios.
Comprenden, viven y gozan los signos y símbolos religiosos.

Captan que Dios se manifiesta en su conciencia. Su conciencia es la voz de Dios que ilumina su entendimiento, voluntad y corazón.
Técnicas didácticas del niño de 9 a 10 años
Memorizar con preguntas, oraciones, poesías, narraciones, canciones.
Buscar citas y estudiar textos de la Sagrada Escritura.
Redactar
Escribir y memorizar oraciones
Teatro y escenificaciones
Juegos bíblicos y de preguntas y respuestas
Localizar en un mapa
Periódico mural
Ejercicios y actividades en el cuaderno
Lectura guiada de la Biblia
Lectura de santos apropiadas a su edad
Visitas y salidas en grupo a museos, catedral o santuarios
EL NIÑO DE 11 A 12 AÑOS

Etapa de cambios profundos: la preadolescencia o pubertad
Etapa delicada, conflictiva y de cambios en su modo de ser y comportarse
Cambio que les hace sufrir pero va orientado a su crecimiento.
Necesitan afirmar su personalidad. Tener seguridad y convicción en las explicaciones.
Mayor capacidad de concentrarse si el tema les interesa
Tienen gran capacidad de memoria
Viven en la incoherencia entre el pensar y el actuar
Trascienden el mundo de lo real, lo cuestionan, lo critican para entenderlo más profundamente.
Capacidad para responder a preguntas que les hagan pensar
Presentar los temas con esquemas claros y precisos que den siempre “razón” de ellos. “Saber” para ellos significa entender y recordar.
Momento adecuado para memorizar los contenidos básicos y esenciales del mensaje cristiano.
Relacionar con ejemplos aquello que se enseña

Aspecto moral del niño de 11 a 12 años
Tienen un vivo sentimiento del bien y del mal
La moral es autónoma
Pueden dar juicios de valor
Son capaces de sacrificio y esfuerzo para superarse
Es momento de proponer grandes ideales
Les resulta difícil obedecer pero les atrae la virtud y el heroísmo.
Son sensibles frente a las injusticias
Aprovechar su espíritu de rebeldía para rebelarse en contra de los contravalores de la sociedad.
Empiezan a ver el valor de los principios morales
Relación con Dios del niño de 11 a 12 años-1
Se experimenta un profundo cambio
Reconocen al Dios personal del Cristianismo que habla a través de la Palabra y de la conciencia. Importancia de “formar bien la conciencia”.
Admiran a Cristo. Jesús es modelo a imitar: admiran su entrega, su libertad, su sacrificio, su amor, sus milagros…
Se interesan por las historias bíblicas, el origen del hombre y la relación de ciencia-fe.
Pueden comenzar ya la etapa de crisis y dudas de la fe que les lleva a contradecir y oponerse a los principios morales y de su relación con Dios.
Necesitan razonamientos serios y contundentes de la fe cristiana. Muestran interés por lo auténtico que lo admiran en los primeros cristianos.
La relación de Dios-amor la asocian al amor de proyectos solidarios con el que sufre, enfermo o necesita ser ayudado.
Una formación religiosa sólida les facilita la formación del criterio (diálogo fe-cultura) y refuerza o facilita la fe cristiana.

Relación con Dios del niño de 11 a 12 años-2
Buena edad para explicar la verdadera devoción a la Virgen María. María modelo a imitar en sus virtudes.
Mostrar los valores del evangelio, como camino para cumplir la voluntad de Dios. Son capaces de reconocer esa plenitud en Jesucristo.
Auténtica relación con Dios. Lo aman y quieren seguirlo.

Técnicas didácticas del niño de 11 a 12 años
Memorizar citas y textos bíblicos, contenidos y oraciones.
Murales
Pósters
Audiovisuales
Comentar, explicar pasajes de la Historia de la Salvación y del Evangelio
Grabar encuestas en casete o vídeo. Elaboración de audiovisuales sencillos.
Teatro, escenificado, leído o de sombras…
Investigaciones con la Biblia o libros, buenas páginas webs.
Concursos por equipos
Esquemas y buenas síntesis de los temas tratados en clase.
Salidas a museos, templos, visitas a obras de voluntariado de la Iglesia.
Organizar campañas de ayuda en la escuela

EL CONTENIDO DE LA ERE
INTRODUCCIÓN
Llegar a conocer y profundizar el verdadero contenido del la ERE es fundamental para el profesor de religión. Para ello es importante conocer y profundizar las asignaturas teológicas (Hª de Israel, Cristología, Sagrada Escritura, Hª de la Iglesia, Dogmática, etc.), pero sin olvidar de clarificar su naturaleza (como vimos en el TEMA 1).
Tarea de la ERE es insertar el Evangelio en el corazón de la cultura (diálogo Fe-Cultura, Fe-Razón)

El contenido de la ERE abarca todo lo que es objeto de aprendizaje y éste no sólo debe centrarse en datos cognitivos. También la educación en la fe y su dimensión espiritual y trascendente hay que abarcarla.
Para que la educación sea integral también es importante aprender los procedimientos o estrategias de aprendizaje y los valores evangélicos.
“Las virtudes son las habilidades morales que hacen buenas todas las acciones como las personas y, por eso, son actividades transformadoras que nos moldean hasta llegar a ser personas capaces de encontrar la felicidad en Dios”.
EL CONTENIDO DE LA ERE
Una mirada a la historia nos muestra que también en el campo de la formación religiosa se han dado cambios en cuanto al concepto de “contenido”. En ésta se descubren los diferentes enfoques que el contenido ha tenido en la formación religiosa.
Su evolución ha estado condicionada por la evolución de la reflexión teológica y bíblica.
Nosotros nos vamos a detener en las aportaciones renovadoras del Concilio Vaticano II.

Revalorizar la Palabra de Dios y su acercamiento al pueblo.
El documento que lo trata es la “Dei Verbum” (DV 7). De esta primera aportación se deduce el valor fundamental en la ERE que tiene que alcanzar la Palabra de Dios. No hay mensaje cristiano sin un contacto directo con la fuente de la revelación: La Palabra de Dios.
La renovación litúrgica. Valor de la Liturgia como fuente de fe.
Se recoge esta aportación en la Constitución conciliar “Sacrosanctum Concilium” (SC 10). En la liturgia se celebran los misterios cristianos, celebra los grandes acontecimientos de la fe: sacramento, oración, acontecimientos de la vida de Cristo, la Virgen, los Santos, etc.
La ERE encuentra en la liturgia una fuente del mensaje cristiano.

Importancia de la relación Iglesia-mundo.
El documento que trata esta cuestión es la Constitución “Gaudium et Spes” (GS 1). Su lectura serena nos lleva a entender mejor el dialogo fe-cultura y a concluir que la ERE no puede ser una enseñanza que no se integre en la vida del hombre y la ilumine desde su formación de fe y compromiso moral.
Es la relación fe y vida, educación de la fe y educación moral, diálogo fe y cultura.
“Debe educarse en la caridad”.
EL MENSAJE CRISTIANO, CONTENIDO DE LA ERE
Se trata de comprenderlo, de cómo hay que entenderlo, de cuál es su esencia.
Descubrimos el mensaje cristiano como:
Dios es: MISTERIO de Dios, misterio de salvación
Dios actúa: Es el ACONTECIMIENTO de la Muerte y Resurrección de Jesús. Anuncio de la persona de Jesús. El gran acontecimiento de la Encarnación y su culmen en la Resurrección.
Dios se revela: La vida de Jesús fue también enseñanza y una misión encomendada a sus apóstoles. Por ello tiene también una dimensión doctrinal, es objeto de enseñanza-aprendizaje. Es el mensaje Cristiano como DOCTRINA.

Se trata de un mensaje comprensible
“La revelación es la manifestación, en la historia, del misterio de Dios y de su acción salvadora, hecha al hombre por una comunicación personal de Dios… “ (DGPC nº 37)
Fuente y fuentes del mensaje cristiano
Fuente: se refiere a la Palabra de Dios. Ésta es transmitida mediante la Sagrada Escritura (Biblia) y la Tradición.
fuentes: lugares concretos donde está presente la Palabra de Dios
La liturgia
La vida de los santos
Magisterio de la Iglesia
Testimonio de los cristianos y valores evangélicos de la sociedad.

Núcleos fundamentales del mensaje cristiano
Lo esencial de la fe (puntos de referencia):
La predicación de la Primera Comunidad cristiana: “Kerigma” (anuncio de la muerte y resurrección de Cristo).
El Catecismo de la Iglesia Católica: el Credo, el Padre Nuestro, los Sacramentos y los Mandamientos.
Diseño Curricular Base del área de Religión: el “hecho religioso” (la Creación, el Pueblo de Dios, Jesucristo, la Iglesia, la Liturgia, la Moral y el Arte)
La pedagogía de la fe
Ahora quisiera señalar con mayor claridad cómo se ejerce esa función comunicativa e iluminadora.
Recordarán los lectores cuando en las hojas de Pastoral aparecía el directorio general de catequesis. Se acordarán de que se hablaba de pedagogía. Es cierto que en la vida diaria cada cristiano, especialmente con sus hijos, ejerce, casi sin darse cuenta, como se transmite la lengua, una función pedagógica. Pero vamos a recordar algunos principios para mejorarla.
En primer lugar, es necesario recordar que nuestro Maestro es el Señor. Por tanto, en todo, debemos de escucharle a Él. Él, ya lo hemos dicho, anima y habla dentro y fuera del hombre. Dentro por su Espíritu Santo. Fuera, por boca de la Iglesia. Por eso, debemos creer en el Espíritu cuando a tiempo y a destiempo intentamos seguirle y transmitirle.
Dios es el paciente, el que ejerce con nosotros su infinita paciencia, y el que espera. No es malo imitarle en esa virtud de Maestro. Él sabe que saldrá la chispa antes o después. Mientras tanto, es amable, es misericordioso y no deja de enviar el agua sobre buenos y malos… por eso nosotros debemos imitarle en esto. Pero aunque el grano de trigo parece muerto y en tierra, en realidad germina. Por eso el principio consiste en respetar el proceso del que está aprendiendo, no imponiéndole unos rápidos pasos que no puede dar. Se trata de una fidelidad a Dios que consiste en una fidelidad a su voluntad en el momento evolutivo de la persona.
El directorio invita en el número 144 a respetar estos objetivos metodológicos propios de la fe:
• “promover una progresiva y coherente síntesis entre la adhesión plena del hombre a Dios (fides qua) y los contenidos del mensaje cristiano (fides quae);
• desarrollar todas las dimensiones de la fe, por las cuales ésta llega a ser una fe conocida, celebrada, vivida, hecha oración;
• impulsar a la persona a confiarse “por entero y libremente a Dios”: inteligencia, voluntad, corazón y memoria;
• ayudar a la persona a discernir la vocación a la que el Señor la llama”.
El directorio pide, en concreto, que el discípulo discierna y se abra a la acción de Dios, porque esto es lo que significa abrirse a la vocación específica sobre él. El método elegido para ello será aquel que provoca en el discípulo la conversión. “La comunicación de la fe en la catequesis es un acontecimiento de gracia, realizado por el encuentro de la Palabra de Dios con la experiencia de la persona, que se expresa a través de signos sensibles y finalmente abre al misterio” (150).
La Iglesia, en ese sentido ha usado y usa diversos métodos: “Por su importancia para la catequesis tanto en el pasado como en el presente merecen ser recordados el método de iniciación a la Biblia; el método o ‘pedagogía del documento’, del Símbolo en particular, en cuanto que ‘la catequesis es transmisión de los documentos de la fe’; el método de los signos litúrgicos y eclesiales y el método propio de la comunicación a través de los “mass-media” (149).
“Atendiendo a la historia de la catequesis, hoy se habla habitualmente de vía inductiva y deductiva. El método inductivo consiste en la presentación de hechos (acontecimientos bíblicos, actos litúrgicos, hechos de la vida de la Iglesia y de la vida cotidiana…) a fin de descubrir en ellos el significado que pueden tener en la Revelación divina. Es una vía que ofrece grandes ventajas, ya que es conforme a la economía de la Revelación; corresponde a una instancia profunda del espíritu humano, la de llegar al conocimiento de las cosas inteligibles a través de las cosas visibles; y es también conforme a las características propias del conocimiento de fe, que consiste en conocer a través de signos.
El método inductivo no excluye, más bien exige el método deductivo, que explica y describe los hechos procediendo desde sus causas. Pero la síntesis deductiva tendrá pleno valor sólo cuando se ha hecho el proceso inductivo” (150). “Por otra parte, cuando se hace referencia a los itinerarios operativos, cabe dar otro sentido: uno es llamado también ‘kerigmático’ (o descendente), que parte del anuncio del mensaje, expresado en los principales documentos de la fe (Biblia, liturgia, doctrina…) y los aplica a la vida; el otro, llamado ‘existencial’ (o ascendente), que arranca de problemas y situaciones humanas y los ilumina con la luz de la Palabra de Dios. De por sí son modos de acceso legítimos si se respetan todos los factores en juego, el misterio de la gracia y el hecho humano, la comprensión de fe y el proceso de racionalidad” (151).
“La catequesis está vinculada a la ‘Memoria’ de la Iglesia que mantiene viva entre nosotros la presencia del Señor. El ejercicio de la memoria es, por tanto, un elemento constitutivo de la pedagogía de la fe, desde los comienzos del cristianismo. Para superar los riesgos de una memorización mecánica, el ejercicio de la memoria ha de integrarse armónicamente entre las diversas funciones del aprendizaje, tales como la espontaneidad y la reflexión, los momentos de diálogo y de silencio, la relación oral y el trabajo escrito.
En particular, se han de considerar oportunamente como objeto de memoria las principales fórmulas de la fe, ya que aseguran una exposición más precisa de la misma y garantizan un rico patrimonio común doctrinal, cultural y lingüístico. El conocimiento y asimilación de los lenguajes de la fe es condición indispensable para vivir esa misma fe” (154).
No quiero seguir por este camino. Verdaderamente, el testigo, que es el padre, el catequista, el cristiano, el evangelizador, el sacerdote o la comunidad cristiana, es insustituible como lo fue Jesucristo. Pero debe tener en cuenta que es necesario, además, una profundización personal en la fe y un camino progresivo que pueda conducir a los que adquieren esa fe. Por eso es necesaria la ayuda de la Iglesia y de la escuela.
Ojalá podamos todos un día decir que hemos colaborado en la inmensa labor de la salvación de los hombres siendo una luz en este mundo.

ORIENTACIONES PASTORALES SOBRE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR
Su legitimidad, carácter propio y contenido
Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis

MOTIVO DE ESTE DOCUMENTO
La Asamblea Plenaria del Episcopado Español y su Comisión Permanente encargó a los Obispos de la Comisión de Enseñanza que reflexionaran más profundamente sobre el carácter propio de la enseñanza religiosa en los centros docentes, a fin de ofrecer, por una parte, iluminación sobre las cuestiones discutidas hoy acerca de la legitimidad y finalidad de esta enseñanza, y por otra parte, ayudar a padres de familia, educadores y sacerdotes a iniciar el camino que en este sector han abierto sobre todo, la Constitución y el nuevo Acuerdo entre el Estado y la Santa Sede.
Con este documento queremos ser fieles a los dos centros de atención que los Obispos españoles, en sus actuaciones colectivas en el sector educativo, han procurado desde hace años mantener constantemente: los principios de la doctrina católica sobre la presencia de la Iglesia en la cultura y en el campo de la educación y la realidad –profundamente evolutiva– de la sociedad y del catolicismo español. Hemos tenido en cuenta, sobre todo, dos documentos: la declaración de la Comisión Permanente del Episcopado Español de 24 de septiembre de 1976, denominada Los planteamientos actuales de la enseñanza, y la declaración de la XXVI Asamblea de Obispos (25 de junio de 1977) sobre un tema más restringido, La enseñanza religiosa en las escuelas.
A este último tema dedicamos la presente reflexión y sobre ella deseamos hacer previamente dos advertencias:
En primer lugar, afirmar que nos referimos principalmente a la enseñanza religiosa tal como nos parece corresponde hacerla en los centros estatales y en otros centros no confesionales; no tratamos de un modo expreso la enseñanza religiosa en las escuelas católicas, ya que esto no se podría hacer sin referencias más amplias a su intencionalidad institucional y a su contexto educativo peculiar, aunque, obviamente, mucho de lo que se afirma en esta declaración nos parece válido también para las escuelas católicas en la actual sociedad española.
En segundo lugar, es útil, también, advertir que abordamos algunas cuestiones de principio sobre la enseñanza religiosa escolar, necesitadas de clasificación y orientación, pero prescindimos hoy de referencias y aplicaciones prácticas sobre diversos aspectos (profesorado: su estatuto y preparación; programas y medios didácticos; organización eclesial para esta tarea…). Nos parece que estas cuestiones –pendientes en parte, además de negociaciones bilaterales con la Administración pública– deben ser expuestas por separado.

INTRODUCCIÓN
1. Al entrar en unos tiempos nuevos, señalados –entre otros factores – por la Constitución de 1978 y los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español, los Obispos de la Comisión de Enseñanza y Catequesis tratamos de iluminar los difíciles y complejos problemas de la enseñanza, desde la misión de la Iglesia y desde los intereses de la sociedad. Entre otros problemas, ocupa un lugar destacado el de la enseñanza religiosa en la escuela. En este tema se entrecruzan otros, como el de la presencia de la Iglesia en nuestra sociedad y el de la naturaleza y objetivos de la escuela misma.
2. Cuando proponemos principalmente a los padres, educadores y alumnos nuestras reflexiones, no tenemos sólo ante la mirada los intereses de la evangelización. Nos preocupan, también, las condiciones de nuestro sistema escolar y de la cultura de nuestra sociedad, ya que en ella está en juego –en gran medida– el futuro del hombre, sin más.
3. Mucho se habla de la crisis de la escuela y de su capacidad para educar. Esa crisis no nace únicamente de su voluntad de transformarse; es consecuencia de los cambios de la sociedad en la que se inserta y de la cultura que pretende transmitir.
4. En los últimos años predominan en la cultura de nuestra sociedad los saberes científico-técnicos y una forma determinada de racionalidad, la de la razón instrumental al servicio de las eficiencias sociales y pragmáticas. Se atiende más al tratamiento formal de los códigos significantes que a los mensajes y su verdad. Juntamente con todo ello, se desprecian los saberes humanísticos. Aun la historia destaca, preferentemente, los aspectos cuantitativos de la vida social. Lo cultura se degrada en producto comercial; las diversas fuerzas políticas lo mediatizan y manipulan poniéndolo al servicio de ideologías cerradas y grupos partidistas.
5. Dentro de una sociedad plural de un mundo cultural como el descrito, la institución escolar corre el riesgo de renunciar a su función educadora y pretender ser una hipotética escuela neutral que nada tendría que ver con los problemas humanos del sentido, sino con la transmisión de saberes, cernidos preferentemente por preocupaciones racional-técnicas y determinadas por la llamada “razón instrumental”.
6. Nos parece que en esa renuncia está en juego la libertad y el ser del hombre. Creemos que la escuela en la situación actual no puede renunciar a su condición de ser un lugar señalado para la formación integral del hombre, mediante la asimilación sistemática y crítica del universo cultural; hechos, saberes, valores, sentido de la vida humana, posibilidades éticas, formas de interpretación, creadora de la realidad, esperanzas, capacidades de autodefinición, de discernimiento, de distanciamiento crítico respecto a lo dado y establecido. Y esto, dentro de una sociedad en la que, más que productos, necesitamos fuerzas desde lo interior, libertad creadora, impulsos esperanzados hacia el futuro, confianza para obrar y, sobre todo, para ser.
7. El objetivo irrenunciable de la institución escolar –formar al hombre desde dentro, liberarlo de todo lo que le impide vivir plenamente como persona– lleva consigo su efectiva referencia a una determinada visión del hombre y a su sentido último, para afirmarlo, negarlo o prescindir de él.
8. La problematización en que se ve sumida la juventud española actual, y de una manera especial la estudiantil, con sus vaivenes que van desde el protagonismo político de los años precedentes hasta el absentismo actual, incide particularmente en ese objetivo de formación integral.
9. Persuadirnos del valor humanizador de lo religioso para una existencia que quiera abrirse a la realidad total del mundo y no cegar ninguna de las expectaciones del espíritu humano y convencidos de la fuerza y fecundidad del Evangelio para liberar y plenificar al hombre, ofreciéndole sentido, verdad y esperanza, proponemos estas reflexiones al servicio de la fundación educadora de la escuela. Y lo hacemos conscientes, también, de que el diálogo entre la fe y la cultura en el ámbito escolar puede contribuir a ensanchar y fortalecer algo que es tan propio de la fe: su significación universal y su libertad.
POR QUÉ UNA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR
LA ENSEÑANZA RELIGIOSA, EXIGENCIA DE LA ESCUELA
10. Es función propia de la escuela transmitir, de manera sistemática y crítica, la cultura. Esta transmisión no se hace sólo en orden a lograr que el alumno acreciente sus conocimientos o se inicie en los métodos de aprendizaje y de aplicación del saber a los problemas concretos, sino también en orden a una educación de la persona en su capacidad de juicio y de decisión responsable. Los niños y adolescentes acuden a los centros escolares no sólo para adquirir una información científica y unos hábitos intelectuales según los distintos campos del saber, sino también para aprender a orientarse en la vida individual y social.
11. La enseñanza religiosa escolar, impartida como materia ordinaria a aquellos alumnos que –por medio de sus padres o por sí mismos– la deseen, está en la línea de los objetivos mismos de la escuela. Si ésta es lugar privilegiado para la formación integral del hombre, si no puede contentarse con instruir, sino que ha de educar, debe cultivar todas las dimensiones de la personalidad de los alumnos y, entre ellas, la dimensión religiosa.
12. Para un sistema educativo entendido como factor de liberación y humanización, como contribución esencial a la comprensión del mundo, como apertura universal y realista a los problemas de la humanidad, la formación religiosa es una exigencia imprescindible, ya que funda, potencia, desarrolla y completa la acción educadora de la escuela.
13. La formación religiosa aparece como necesaria, en efecto, en orden a una serie de objetivos, entre los que cabe destacar los siguientes:
a) Situarse lúcidamente ante la tradición cultural
La maduración de la personalidad humana surge dentro de una determinada tradición cultural y en este medio se sustenta y crece, pudiendo sólo configurarse a partir de una dato cultural heredado. Aunque luego el adulto pueda y, en muchos aspectos, deba distanciarse de esa cultura heredada para hacerla evolucionar, no podrá hacerlo sin una previa asimilación reflexiva de la misma.
Nuestra cultura occidental está sustentada y conformada profundamente por creencias, costumbres, ritos, fiestas, valores y modos de vida impregnados de cristianismo. Es imposible interpretarla en profundidad sin tener en cuenta, para bien o para mal, ese punto de referencia.
La escuela tendrá que transmitir, pues, el patrimonio cultural cristiano ofreciendo a los niños y adolescentes los elementos del suelo nutricio de su cultura. Y ha de poder ofrecerlos, al menos a los creyentes, en toda su verdad y realidad, es decir, mediante una presentación creyente de los mismos.
b) Insertarse críticamente en la sociedad
14. El sistema educativo no puede tener como objetivo reproducir sin más el modelo de sociedad existente. Habrá de disponer a sus alumnos para que puedan abordar críticamente esa sociedad e intervenir en ella para cambiarla o modificarla. La preparación para esta crítica y futura intervención en la vida social supone una determinada manera de ver la vida, en cuyo fondo hay siempre una referencia a una escala de valores y a un concepto de hombre. Desde esta concepción del hombre y de la vida tendrá lugar todo juicio y acción transformante, ano ser que demos por bueno el positivismo sociológico que escondería, en el fondo, una voluntad de reproducir la sociedad de hecho establecida. Consideramos que la religión, como instancia crítica de la sociedad, ejerce un papel esencial en el desempeño de esta imprescindible función escolar, a la que también otras disciplinas, ciertamente, han de colaborar.
c) Dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas
15. Sin una conveniente orientación hacia un significado último y total de su existencia humana no lograrán el niño y el adolescente su identidad personal, finalidad fundamental del quehacer escolar. Uno de los objetivos más importantes de este quehacer es suscitar y aclarar, según la capacidad del educado, sus preguntas radicales en torno a sí mismo, a su vida en comunidad, al sentido último de la historia y del mundo, a las limitaciones y fracasos, y a la muerte. Proporcionar este sentido es una de las competencias propias de la formación religiosa. De hecho, cuando falta este horizonte religioso, son las ideologías las que tratan de dar una respuesta. El niño, como el adulto, necesita ese sistema último de orientación en el mundo, ese hondo sentido de vivir que es la dimensión religiosa.
Esta dimensión religiosa vinculada no sólo vincula a los interrogantes más radicales del hombre, sino además le proporciona una axiología, una jerarquía de valores, unas actitudes, que se traducen en modos concretos de conducta y de convivencia éticas.
Dentro de los cometidos de las demás disciplinas, la contribución más específica de la enseñanza religiosa al quehacer escolar es la respuesta al sentido último de la vida con sus implicaciones éticas.
16. De todo esto deducimos que la enseñanza religiosa en la escuela es, con toda su legitimidad –sin perjuicio de su propia peculiaridad–, una materia propia y rigurosamente escolar, equiparable a las demás asignaturas en el planteamiento de sus objetivos, en el rigor científico de sus contenidos, en el carácter formativo de sus métodos, y en la significación educativa del conjunto del programa escolar.
LA ENSEÑANZA RELIGIOSA, UN DERECHO DE LA PERSONA Y DE LOS PADRES DE FAMILIA
a) La enseñanza religiosa: estatuto original
17. El hecho de que la originalidad de la religión esté en ocuparse de las cuestiones que afectan al sentido último de la vida, hace que la enseñanza religiosa se sitúa –en el conjunto de las demás disciplinas- en una posición particular. No es una disciplina más al lado de otras. Si se ocupa del sentido último, la religión ha de asumir y discernir el sentido de vida que las demás disciplinas también ofrecen. La formación religiosa, en un respecto total y absoluto de la autonomía de las demás materias, ha de integrar estos diferentes sentidos en el sentido último, que fundamentará un proyecto de vida coherente.
18. Esto trae consigo la necesidad de un diálogo interdisciplinar y de un discernimiento. Tener o no tener religión afecta decisivamente a la persona humana, ya que la dimensión religiosa constituye la instancia última, el criterio definitivo en torno al cual el hombre organiza su existencia.
19. La religión, bajo este aspecto de oferta de sentido último, siendo la disciplina escolar más importante, es, sin embargo, la que menos puede imponerse. Por afectar al núcleo esencial de la existencia, cualquier coacción en materia religiosa sería sinónimo de dominio sobre la persona humana.
20. Además, la fe cristiana es una interpelación a la libertad del hombre. Por su propia naturaleza la enseñanza religiosa cristiana presupone la libertad de fe. La respuesta al Mensaje cristiano es siempre una adhesión libre, un consentimiento responsable a la Palabra de Dios y por ello mismo un acto de fidelidad a la propia consciencia. Ninguna otra disciplina es, de suyo, tan respetuosa con la libertad como la enseñanza religiosa.
21. Por esta razón, por su propia índole interna, la formación religiosa en los centros docentes tendrá siempre necesidad de un tratamiento especial. A nadie se le puede imponer, pero tampoco puede negarse a nadie el derecho a recibirla.
b) Derecho de los padres
22. ¿A quién corresponde decidir si se debe dar o no enseñanza religiosa a un determinado grupo de alumnos? Sin duda alguna, a los padres de cada alumno. No se puede imponer como obligatoria la enseñanza religiosa a los alumnos cuyos padres la rechazan para sus hijos. Y se debe impartir enseñanza religiosa a aquellos alumnos cuyos padres la desean. Es un derecho fundamental del niño y del adolescente, del que deriva el derecho de los padres a exigir que se dé o no a sus hijos la formación religiosa en la escuela, y a que se les eduque en una u otra confesión religiosa. No se garantiza de hecho el pleno respeto al principio de la libertad religiosa si los centros docentes no facilitan la enseñanza religiosa a quienes lo deseen.
c) El derecho a la enseñanza religiosa no dimana de la confesionalidad del Estado
23. Ante la nueva situación constitucional y jurídica de España, pudiera parecer, examinada superficialmente la cuestión, que, desaparecida toda confesionalidad del Estado, no tiene por qué impartirse enseñanza religiosa en las instituciones docentes, sobre todo en las escuelas estatales. Pero hay que advertir que la razón jurídica de que se imparta enseñanza religiosa en el sistema educativo no está en la confesionalidad del Estado. No le toca al Estado decidir la orientación del saber sobre el significado último y total de la vida humana. No le corresponde a él, en efecto, pronunciarse en lo referente a las últimas verdades, no por la falta de comprensión, ni por indiferencia en relación con las cosmovisiones o con las verdades religiosas, sino por respeto a las decisiones del hombre en materia de fe, sobre cuyo contenido no han de decidirse ni el Estado ni los partidos políticos.
24. Esta tarea corresponde a las comunidades religiosas y a los grupos culturales de la sociedad. “Toca a los grupos establecidos por vínculos culturales y religiosos –dentro de la libertad que a sus miembros corresponde– desarrollar en el cuerpo social, de manera desinteresada y por su propio camino, estas convicciones últimas sobre la naturaleza, el origen y el fin del hombre y de la sociedad”1.
d) Escuela, sociedad, Estado
25. La escuela es una respuesta de la sociedad al derecho que tiene todo ciudadano al grado de cultura adecuado para realizarse como persona dentro del nivel cultural de la sociedad y en conformidad con las exigencias del bien común.
26. La escuela no debe ser concebida como una institución independiente de las familias, de los grupos sociales, de la sociedad. Su razón de ser primordial está en la ayuda que debe prestar a cada familia en el ejercicio de sumisión educativa irrenunciable: es como una prolongación del derecho de los padres a la educación de sus hijos.
27. La escuela es, pues, una creación social al servicio de los alumnos y de sus padres, y –a través de ellos– de la sociedad. Pero la sociedad no es uniforme; está configurada por grupos sociales diversos, que vinculan diferentes concepciones del mundo. De ahí que el derecho de la familia, base –según nuestra concepción– de la sociedad, se expresara normalmente a través de los diferentes grupos culturales y religiosos del país.
28. La educación, como necesario servicio de la sociedad a sus miembros, se canaliza a través del Estado. Pero no en el sentido de que haya de ser el Estado el organizador y gestor de cada centro escolar. El Estado debe garantizar la calidad de la enseñanza y la efectividad de este servicio para todos los ciudadanos. Pero ahí a considerar que el único tipo de escuela que tenga legitimidad sea la estatal hay un abismo. Si la sociedad es pluralista, ha de alumbrar proyectos educativos plurales, ha de conseguir que el pluralismo cultural se refleje en el sistema educativo. Hay, en efecto, dentro de la sociedad unos saberes y una cultura comunes que interesan a la sociedad en general, pero hay otros que son particulares de los grupos culturales y religiosos que integran dicha sociedad. El Estado habrá de garantizar, jurídica y eficazmente, la articulación de los saberes de interés general con los propios de los referidos grupos o comunidades del país.
29. En el aspecto que nos ocupa, el Estado debe hacer posible –por la vía de la escuela estatal como de la no estatal– la formación religiosa para los alumnos de los padres que la deseen.
30. En cualquier caso, los derechos de la sociedad y de los grupos sociales – especialmente respecto a la orientación de la enseñanza sobre cuestiones éticas y religiosas– son anteriores a los Estados. Confundir sociedad y Estado es caer en totalitarismo.
e) La enseñanza religiosa está en un plano distinto al de las ideologías políticas
31. Algunos desearían hacer de la escuela un instrumento de captación para las diversas ideologías políticas, tratando de situar a las filosofías político-sociales en el mismo plano que la religión. Pertenecen, sin embargo a órdenes de conocimiento muy distintos, aunque en algunos puntos pueda haber zonas de confluencia. La enseñanza religiosa se sitúa en un plano que transciende a las concepciones políticas, ya que su misión es ocuparse del sentido último de la existencia, de la relación entre los valores últimos y las tareas de cada día, dentro del diálogo gratuito de Dios con el hombre. Las ideologías políticas apuntan a ser eficaces en la acción, formalmente a través de la consecución del poder. Frente a ellas, el universo de lo cristiano se mueve en un claro nivel de gratuidad.
32. Pensamos que una escuela abierta a todos debe contribuir a la educación cívica de los ciudadanos, si bien sólo en los deberes de una moral política o social fundamental, o en los principios y normas básicas de la Constitución. En esta línea, en la enseñanza religiosa se propondrá también a los alumnos la obligación de asumir sus compromisos cívicos, pero no se intentará canalizarles en una línea política determinada, ya que la fe cristiana es compatible con las diferentes opciones.
33. Hacer, en cambio, de esa escuela el medio de adoctrinamiento de las diversas ideologías políticas sería un verdadero abuso. Equivaldría a convertir la escuela en escenario de confrontación política. Si, además, se hiciera del pluralismo ideológico en su vertiente política el criterio básico de la actividad docente, se correría el riesgo de aplicar a cada centro el esquema formal de la organización política como principio interno de la comunidad escolar y del proceso educativo, con sus consecuencias de lucha por el poder y de entrenamiento de grupos. Todo ello equivaldría, en la práctica, a la neutralización e incluso la eliminación de la escuela como institución educativa.

LA ENSEÑANZA RELIGIOSA INTEGRADA EN LA FORMACIÓN HUMANA
34. La tentación que sienten hoy diversos grupos cristianos de recluirse, con exclusividad, en sus propias instituciones eclesiales (parroquias, comunidades cristianas, grupos juveniles,…) es grande. Sin embargo, la Iglesia sabe que la escuela es un marco privilegiado para que el alumno pueda integrar en su formación humana la dimensión religiosa, lograr un diálogo interno entre la fe cristiana y el saber humano y para que los sentidos de vida propuestos por las otras disciplinas puedan integrarse en el sentido radical que proporciona la fe.
a) Fe y cultura: dos interlocutores en constante diálogo
35. La fe y la cultura se interrelacionan necesariamente en el contexto de al vida y no sólo en el ámbito escolar. Toda la obra evangelizadora de la Iglesia ha de emplazar a la fe en un diálogo y confrontación con la cultura: “El reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura y la construcción del reino no puede por menos de tomar los elementos de la cultura y de las culturas humanas”2.
36. Este diálogo significa, en primer lugar, un reconocimiento y una asunción leal de aquellos valores humanos que caracterizan la cultura de nuestro tiempo. Los cristianos deben abrirse a la luz que viene de otros hombres de buena voluntad; deben saber incorporar todo valor positivo, incluso los nacidos sin la influencia de la fe.
El mensaje cristiano está en conexión con los problemas fundamentales del hombre, sobre su origen y su destino, sobre la libertad, la justicia, el dolor, la muerte y la culpa… Por consiguiente, la evangelización ha de responder de manera comprensible y relevante a los problemas siempre actuales sobre el sentido de la vida, y dialogar con otras posibles respuestas, distintas de las propias. El pensamiento cristiano puede dispensarse de una confrontación con los humanismos e ideologías contemporáneas.
37. El diálogo con los demás saberes puede realizarse, precisamente, porque la fe es también un saber razonable, un saber que se traduce en expresiones objetivas de valor universal. La fe cristiana no es simplemente un grito del alma; es también una convicción. En la conciencia del creyente se expresa como una certeza fundada. No surge como un fruto del raciocinio. Pero no es tampoco el resultado de un impulso irracional. Es un saber razonable, e incluso cuando la fe transciende lo puramente conceptual, no se opone a las leyes del pensamiento. También en otras dimensiones de la vida humana sucede algo similar. Como en la relación interpersonal y el amor. En ellas la percepción de la realidad tiene una certeza singular que va más allá de los procesos meramente deductivos.
38. A lo largo de la historia, la Iglesia ha creído siempre necesario presentar el mensaje cristiano a sabios e ignorantes. No ha rehuido la reflexión crítica. Ha buscado continuamente mostrar la coherencia de la fe cristiana, de sus exigencias éticas, de su praxis, con la realización de una vida plenamente humana. La confrontación creadora con las diversas filosofías está en la mejor tradición de la Iglesia. Este diálogo ha dado origen al pensamiento teológico en sus diversas expresiones, con sus métodos específicos, con su estatuto epistemológico original.
Si “la ruptura entre Evangelio y la cultura es el drama de nuestro tiempo”3, la Iglesia habrá de aceptar el reto y hacerse presente en el mundo cultural.
39. En segundo lugar, la fe descubre en la cultura actual elementos que, bajo capa de progreso y autonomía, alejan de Dios e implantan nuevas servidumbres y dominaciones del hombre por el hombre. Frente a tales elementos, la fe cristiana ha de ejercer una función crítica mostrando los riesgos de la deshumanización allí latentes, expresando su sentido acerca de la verdadera liberación y la auténtica cultura humana. Se trata, en este caso, de “transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradores y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación”4.
Es necesario, ante todo, que el Mensaje evangélico aparezca, en su radical autenticidad, como una superación positiva de la rivalidad axiológica que el pensamiento contemporáneo ha establecido entre el hombre y Dios.
b) La síntesis fe-cultura en el proceso educativo escolar
40. En el proceso de maduración de su personalidad cristiana, el creyente necesita entrar en constante diálogo con la cultura, porque sin este diálogo la personalidad cristiana está expuesta a escindirse, condenando a la fe a la condición de “añadido” o de “un aparte”, y a empobrecerse hasta el extremo, no asumiendo la existencia humana y de su mundo de una manera vital en profundidad y hasta sus raíces, en toda su realidad concreta; es decir “la cultura y las culturas del hombre en el sentido amplio y rico que tienen sus términos en la Gaudium et Spes5, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios”6.
41. La cultura que el hombre asimila constantemente desde su universo cultural tiende a ser una fuerza totalizadora de su personalidad. Pero es en la escuela donde esta asimilación totalizadora se produce –en cualquier edad– de una manera explícita, sistemática y crítica.
Tal asimilación, función de la escuela, la realiza el alumno a través de las distintas disciplinas escolares. Una de ellas, la educación religiosa, conforma ésta simulación cultural desde la perspectiva de la fe cristiana. El diálogo entre la fe y la cultura, que creemos necesario, hablando en general, para la maduración del creyente en su fe y vida cristiana, se concreta así, en el ámbito escolar y dentro de sus peculiares condiciones, en la enseñanza de la religión, que lleva a cabo tal diálogo. La conexión entre la enseñanza religiosa y las demás disciplinas escolares en la escuela, es una forma privilegiada de la relación ineludible entre la fe y la cultura; es el medio para que el alumno haga personalmente la síntesis de la fe con la cultura.
Se comprende, por todo lo que antecede, que la Iglesia haya querido siempre estar presente en el ámbito de la cultura y de la escuela. La Iglesia se encuentra violentamente mutilada y atada en aquellos países donde no se le permite estar presente en la enseñanza.

LA ENSEÑANZA RELIGIOSA, SERVICIO ECLESIAL
a) Sociedad, Estado, Iglesia
42. ¿Qué papel le corresponde a la Iglesia en la organización de la enseñanza religiosa escolar? Según lo que hemos afirmado anteriormente y sin que lo que se dice a continuación deba entenderse como contraposición excluyente, la competencia e iniciativa radical sobre la escuela se encontraría en la sociedad basada en el derecho de la familia y configurada por grupos diversos; la competencia garantizadora del tipo de educación, en las diversas comunidades culturales y religiosas del país; la competencia e iniciativa promotora y de tutela, en el Estado.
43. La responsabilidad, pues, de ofrecer la enseñanza religiosa radica en la escuela en cuanto servicio de la sociedad. Pero la escuela tiene el deber de reclamar que la confesión religiosa correspondiente asegura la veracidad de la enseñanza religiosa que se oferte. La Iglesia (o, en su caso, la confesión religiosa) tiene el derecho y la obligación de garantizar la autenticidad de esta enseñanza. Su contenido, y sus líneas metodológicas fundamentales de él derivadas, deben ser decididos por la competente autoridad eclesiástica. Cuando realizan su labor docente, los profesores de religión actúan en nombre de la sociedad y desde la naturaleza propia de la escuela, pero también en nombre de la Iglesia, y desde su vocación de creyentes; actúan desde su competencia científica y académica, pero al mismo tiempo desde la fe y el testimonio.
44. La Iglesia católica, al asumir esta responsabilidad en el ámbito educativo, es consciente de ejerce un tipo de evangelización muy particular sobre el que no tiene la total iniciativa, principalmente en las escuela estatales, ya que colabora en un servicio social, desarrollado por esa institución cívica que es la escuela, con todos sus condicionantes.
45. La Iglesia –las confesiones religiosas– puede y debe colaborar en el campo de la acción social, que el Estado tiene obligación de dejar libre en el ámbito de la cultura y de la enseñanza, en un marco jurídico de respeto a los derechos fundamentales de la persona humana y, en concreto, el derecho a la libertad religiosa. No invade, por tanto, la Iglesia un campo ajeno. Hace una oferta al grupo humano desde el punto de vista de la acción social y educativa, aunque, desde el punto de vista de la conciencia eclesial, esa oferta social sea un servicio vinculado por una parte a la misión jerárquica de evangelizar a los hombres y por otra al deber de los creyentes de exigirla y de recurrir a ella.
46. La Iglesia está llamada a servir a los hombres. Debe estar dispuesta a poner al servicio de todos cuanto ella es y posee, sin distinguir siempre y necesariamente entre quienes son miembros de la Iglesia y quienes no lo son. Por eso, una enseñanza religiosa escolar que no se proponga ayudar a toda clase de alumnos a pensar y actuar con pleno sentido y madurez, presentándoles toda la riqueza de la vida religiosa y de la fe, es algo absolutamente legítimo desde el punto de vista de la evangelización. Si se impidiese a la Iglesia realizar esta misión, se mutilaría una de las posibilidades más altas de realización de la vida humana.
b) Sentido de la enseñanza religiosa escolar como servicio eclesial
47. ¿Por qué una enseñanza religiosa escolar?, preguntamos al comienzo. Porque, siendo una necesidad el que la dimensión religiosa se integre en los procesos de transmisión de la cultura, es, consecuentemente, una exigencia del sistema escolar, y, en su raíz, un derecho del educado tutelado por los padres.
48. En síntesis, entendemos la enseñanza religiosa como materia escolar ordinaria, por ser exigencia de la escuela.
La entendemos como confesional, entre otras razones, por ser derecho de los padres educar a sus hijos según sus propias convicciones.
Y finalmente, la concebimos como síntesis de la fe y cultura ofrecida al alumno, por ser inseparable de la formación humana.
49. Por consiguiente, no se debe reducir los últimos objetivos de esta enseñanza a la información sobre el fenómeno religioso, ni a la educación de la religiosidad en general.
50. No hay que proponerse tampoco en el ámbito escolar, aparte de la clase de religión, todas las dimensiones de la catequesis; la plena iniciación en la experiencia cristiana, en el compromiso de la fe y la integración en la comunidad eclesial, aspectos estos que se realizan más propiamente en las instituciones de la Iglesia.
51. Consideramos que este servicio eclesial debe ofrecer una enseñanza religiosa confesional:
1º escolar: y por tanto, con el rigor intelectual y con el estatuto académico de toda disciplina.
2º confesional: es decir, impartida des una actitud confesante y garantizada, en cuanto a contenidos y métodos, por la Iglesia o por la correspondiente confesión religiosa.
c) Aclaración complementaria: La enseñanza religiosa ante la propuesta de una enseñanza religiosa como cultura
52. Hemos estudiado con gran atención el esfuerzo desplegado últimamente por varios grupos que, en su deseo de renovar la enseñanza religiosa escolar, viene proponiendo la implantación de una enseñanza como información cultural sobre el hecho religioso y como educación de la dimensión religiosa en general. La lectura atenta del presente documento hará ver hasta qué punto compartimos:
• la preocupación por reconocer a la clase de religión, en sus contenidos y métodos, un carácter escolar y un rigor académico equiparables a las demás materias;
• el afán por lograr un adecuado estatuto jurídico del profesor de religión de pleno derecho;
• el justo deseo de clarificar más nítidamente la distinción entre enseñanza escolar y catequesis de la comunidad cristiana.
53. Hay, sin embargo, aspectos que no podemos hacer nuestros. Señalamos los siguientes:
• el prescindir del derecho de los padres a que la escuela imparta oficialmente una enseñanza religiosa según su propia confesión, como estricta materia escolar, porque consideramos que este derecho es anterior y previo al planteamiento del sistema docente y debe configurarlo.
54. • La obligatoriedad civil de la enseñanza religiosa para todos, porque creemos que esta enseñanza, aunque fuera impartida de manera no confesional y como transmisión cultural lleva consigo siempre en las edades de maduración del alumno una educación del sentido religioso que no puede ser nunca impuesta obligatoriamente para quienes optan por un tipo de educación que no implique esta dimensión. No olvidemos, por otra parte, que el significado cultural del hecho religioso, como conocimiento para todos los alumnos, estará necesariamente presente en diversas disciplinas: filosofía, historia, literatura, arte, historia de la cultura,…
55. • La afirmación de que quien debe impartir esta cultura es simplemente “aquel que la posea”, de cuya competencia profesional se haga cargo la sociedad e instancias civiles, sin que implique necesidad alguna de vinculación confesante con la Iglesia cuya fe se enseña, porque consideramos que los padres que solicitan una enseñanza religiosa confesional tienen derecho a que ésta sea oficialmente garantizada, y la instancia civil no es competente para otorgar esta garantía. La clase de religión podrá convertirse en escuela de indiferentismo, si no se imparte desde una actitud de fe en comunión con la Iglesia.
56. Es nuestro deseo que, por servicio a la sociedad y a la comunidad cristiana, la reflexión en orden a renovar la enseñanza religiosa escolar continúe: la nueva situación sociocultural, con sus ineludibles consecuencias para la concepción misma de la escuela y de la relación que tiene con el conjunto de la comunidad civil, obliga a todos a una clarificación teórica cada vez más lúcida sobre el carácter propio de la enseñanza religiosa que corresponde a tal escuela y sociedad. Hay que reconocer que en el pasado no nos hemos visto tan necesitados de hacer esa clarificación. Por ello, consideramos deseable que se investigue y se delibere con profundidad y realismo responsable sobre estas cuestiones.
57. Proponemos a continuación unos puntos de reflexión que, a nuestro entender, contribuyen a una compresión más explícita del carácter propio de esta enseñanza en el ámbito de las instituciones docentes; y, después algunas consecuencias sobre los objetivos y contenidos de la misma.
PECULIARIDAD DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR

58. El carácter propio de la enseñanza religiosa escolar aparece más claramente cuando ésta se sitúa en relación con la catequesis de la comunidad cristiana, y con las otras disciplinas.
ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR Y CATEQUESIS DE LA COMUNIDAD CRISTIANA
a) Dos ámbitos distintos
59. La enseñanza religiosa escolar y catequesis de la comunidad cristiana se sitúan en dos ámbitos distintos, que les proporciona su peculiaridad propia:
En la escuela los grupos humanos quedan primariamente unidos por relaciones académicas de índole pedagógica, mientras que en los ámbitos de la Iglesia, los grupos de creyentes están primordialmente reunidos por el vínculo de la fe, constituyendo comunidades eclesiales; la relación con los catequizados es de índole testimonial, exigiendo una comunión en la misma fe.
Diversa fuente de iniciativa

60. En la catequesis de la comunidad cristiana, la Iglesia actúa por propia iniciativa en las estructuras que ella misma establece para catequizar: catecumenados, parroquias, grupos apostólicos, pequeñas comunidades,… Es la comunidad la que convoca e invita.
61. En la enseñanza religiosa escolar, en cambio, la Iglesia actúa en un ámbito creado primordialmente para la educación del ciudadano en cuanto tal, en estructuras de la sociedad para tal fin. En ellas, la Iglesia es llamada a prestar un servicio, como pueden ser llamadas otras confesiones religiosas u otros grupos culturales. La Iglesia puede tener o no posibilidades de responder a esta petición. Si acepta, tiene que adaptar la enseñanza religiosa a los objetivos y métodos propios del quehacer escolar: encarnar su acción dentro de los condicionantes concretos históricos de la institución docente.
Aunque el sistema educativo o el centro escolar pueden adolecer de condicionantes negativos, hay que impartir enseñanza religiosa en la medida en que tales condicionantes no entren en contradicción con la fe cristiana.

Distinta intencionalidad de los destinatarios
62. Respecto a la catequesis de la comunidad cristiana, en los padres que envían a sus hijos, o en los niños y jóvenes que acuden a ella por propia iniciativa, se supone una intención directa y explícita de buscar la evangelización y una más profunda integración en la comunidad cristiana.
63. Respecto a la enseñanza religiosa escolar, cuando los padres piden que la educación de sus hijos no carezca de esta dimensión, lo que de modo más o menos explícito desean es que lo religioso se integre en la formación humana, que el sentido de la vida y visión del mundo que van a recibir en la escuela tengan perspectiva cristiana.
Objetivos diversos
64. La catequesis de la comunidad cristiana tiene como objetivo que la fe del cristiano se inicie y madure en el seno de esa comunidad, enraizándose en la fe de la misma, explicitándose en todas sus dimensiones noéticas o cognoscitivas, nutriéndose en las celebraciones litúrgicas y robusteciéndose en los compromisos cristianos. La vivencia de la comunidad cristiana, en suma, es el lugar apropiado para la maduración de la fe personal y comunitaria.
65. La enseñanza religiosa escolar tiene como objetivo estimular a que, desde un conocimiento de la fe cristiana, tenga lugar el diálogo interdisciplinar que debe establecerse entre el Evangelio y la cultura humana, en cuya asimilación crítica madura el alumno. La enseñanza religiosa pretende integrar esta dimensión en la formación de la personalidad, incorporar el saber de la fe en el conjunto de los demás saberes y la actitud cristiana en el interior de la actitud general que el alumno va adoptando ante la vida.
b) Complementariedad de las dos acciones
66. Aparece así claramente que estas dos tareas son complementarias. Una catequesis viva en la comunidad es el terreno más apropiado para que fructifique la enseñanza de la religión. Y una buena enseñanza religiosa creará el deseo de una plena catequización en el seno de la comunidad cristiana.
67. Cuando el grupo de alumnos que optan por la clase de religión sea mayoritariamente creyente, la formación religiosa escolar – incluso en un centro estatal– podrá alcanzar a veces no sólo sus objetivos propios, sino también dimensiones noéticas y de compromiso cristiano más propias de la catequesis de comunidad.
68. Pasar de una enseñanza religiosa de calidad a una catequesis de la comunidad lo consideramos como el caso más frecuente, si nos referimos a adolescentes y jóvenes. Haciendo un diagnóstico de la realidad actual sobre los alumnos mayores, habrá que tomar muy en cuenta que su situación a veces exige una primera evangelización. En algunos casos, podrá hacerse directamente sobre la base de una propuesta objetiva de la fe cristiana.
Para no pocos alumnos, sin embargo, habrá que presentar, asimismo, aquellos presupuestos que resultan indispensables a las generaciones actuales, si queremos capacitarlas en orden a comprender el auténtico sentido del mensaje cristiano.
69. Para lograr que el hombre de hoy perciba el sentido del lenguaje religioso es necesario restaurar el espacio de interrogación desde el que la pregunta por la salvación tenga sentido existencial.
70. El situar la enseñanza religiosa bajo el signo de una cierta oferta del Mensaje cristiano con vistas a una posible opción de fe tiene la ventaja de que:
– el alumno que pueda estar en búsqueda o enfrentado con dudas religiosas, encontrará en la enseñanza religiosa las respuestas que la Iglesia da a sus problemas y tendrá ocasión de reflexionar sobre ellas;
– al alumno no creyente se le ofrece la ocasión de confrontar su propia situación de incredulidad con las perspectivas de la fe y eventualmente reconsiderarla;
– el alumno creyente, en fin, tiene la posibilidad de integrar su opción creyente en el interior de una cultura profana, de alimentarla a partir de ella, de purificarla y de capacitarse para dar razón de su fe.
c) Un paso más sobre el carácter propio de esta enseñanza
71. Después de todo lo expuesto, pensamos que se puede avanzar en la clarificación de la enseñanza religiosa situándonos en una perspectiva de reflexión teológica. En la Teología pastoral nos parece que hay un fundamento para que se reconozca a la enseñanza religiosa el derecho a un estatuto propio dentro del ministerio de la Palabra.
72. Según se expresa el Directorio General de Pastoral Catequética7, “el ministerio de la Palabra reviste múltiples formas según las diversas situaciones en que se ejerce y los fines que pretende conseguir”. Si aplicamos este principio a la enseñanza religiosa, su peculiaridad estriba en la situación original en que se ejerce (el ámbito escolar) y en el fin original que pretende (hacer posible la síntesis entre fe y cultura en el interior del proceso educativo).
73. Esta identidad de la enseñanza religiosa dentro del ministerio de la Palabra hace, según nuestro punto de vista, que se rija –como las otras modalidades– por leyes propias, lo cual nos parece muy importante a la hora de plantearse la finalidad, los contenidos, los objetivos y el método de esta enseñanza.
74. En la realidad concreta del quehacer pastoral, la enseñanza religiosa –igual que sucede con las demás formas– participará de aspectos de las restantes modalidades (evangelización, catequesis, teología); ya que “todas ellas están estrechamente unidas entre sí”.
75. • La enseñanza religiosa asumirá de la evangelización, por ejemplo, el aspecto de propuesta de Mensaje cristiano con vistas a una posible opción de fe, aunque su intencionalidad interpelativa sea –normalmente– más discreta.
76. • La enseñanza religiosa asumirá, a veces, de la catequesis la búsqueda de maduración en la fe de los alumnos creyentes, en cuanto enraizamiento cultural de esa fe con vistas a capacitarlos para que den razón de ella en el mundo.
77. • La enseñanza religiosa asumirá de la teología (forma de la que nos parece estás más próxima) los resultados de la investigación científica en el diálogo fe-cultura, quehacer insoslayable de las ciencias teológicas, para integrar esas conclusiones, adecuándolas a la edad de los alumnos, en el proceso de la adquisición de la cultura.
78. Aunque participe en estos u otros aspectos de las restantes modalidades del ministerio de la Palabra, la enseñanza religiosa –en sí misma– no se reduce a ninguna de ellas, sino que tiene un estatuto propio.
79. Creemos que esta clarificación teológico-pastoral, necesariamente un tanto técnica, puede a la larga ser más fecunda, porque de ella se van a derivar importantes consecuencias. No pidamos a la enseñanza religiosa lo que ella no es: hay que exigirle, en su línea propia, todo lo que entraña. No se debe considerar a la enseñanza religiosa como una evangelización y catequesis de segunda clase que, al ser impartida en medios de condiciones no siempre favorables, no pudieran ser desarrolladas como en los ámbitos propiamente eclesiales.
80. El definir la identidad de la enseñanza religiosa trae consigo una clarificación mayor sobre el estatuto propio del profesor de religión dentro del ministerio pastoral. No pidamos al profesor de religión que necesariamente asuma todas las tareas propias del catequista. Esta función –en la clase de religión– muchas veces ni puede ni debe llevarse a cabo. Esto podrá liberar a muchos profesores del peso que supone, en estos momentos, la dolorosa constatación de que en la escuela, frecuentemente, no se puede llegar a una plena evangelización y catequización porque el ambiente no se presta a ello. No es menos posible, sin embargo, aun en esas circunstancias, ser un buen profesor de religión, que serlo de otras disciplinas humanísticas.
81. Este modo de ver las cosas nos obliga a potenciar los cauces específicamente eclesiales de catequización en el interior de una pastoral juvenil muy necesaria.
82. Esto reclama, igualmente, que el diálogo fe-cultura se desarrolle con profundidad a nivel universitario. Creemos que es uno de los cometidos mayores de las Universidades de la Iglesia. Pensamos también que en las Universidades civiles las ciencias religiosas deberían ocupar su lugar. Sin esta necesaria perspectiva universitaria, la enseñanza religiosa escolar en los centros docentes carecerá de muchos puntos de referencia.
LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR Y LAS OTRAS DISCIPLINAS ACADÉMICAS
83. La enseñanza religiosa debe especificar su propia identidad no sólo de cara a la catequesis de la comunidad cristiana, sino también respecto a las otras disciplinas, haciendo ver su peculiar contribución al mundo escolar.
En efecto, toda disciplina se caracteriza por un acercamiento particular a la realidad, responde a interrogantes y exigencias específicas del hombre, dando una contribución original a la consecución de los objetivos generales de la educación.
84. ¿Cuál puede ser la aportación peculiar de la enseñanza religiosa en este proceso general de maduración humana de la persona? La enseñanza religiosa abre al alumno, en primer lugar, a la problemática del sentido último, profundo, de la vida: problemática inabordable desde las demás armas de aproximación propias de las otras ciencias.
Para responder a esta problemática establece una correspondencia interdisciplinar entre su propio saber y el saber de las otras disciplinas.
85. Veamos ahora a qué nivel ha de situarse este diálogo. La enseñanza religiosa no sólo ha de incorporar las aportaciones concretas de las otras disciplinas para su mejor comprensión de determinados aspectos doctrinales o prácticos, ni limitarse responder a los interrogantes que las informaciones de estas disciplinas pueden plantear a la fe cristiana.
La relación de la enseñanza religiosa y otras disciplinas escolares no debe establecerse exclusivamente en temas concretos especialmente afines. Ha de establecerse, ante todo, en aquel nivel en el que cada disciplina configura la personalidad del alumno.
86. He aquí algunos ejemplos:
La historia es algo más que un conjunto de informaciones sobre épocas, acontecimientos y personajes. Trata de educar al alumno en el sentido histórico, y disponerlo a ser sujeto activo de la historia a partir de su presente. La enseñanza religiosa establecerá una conexión interdisciplinar con la historia en este nivel descubriendo al alumno el sentido de la historia para la fe cristiana, y ayudándole a ser sujeto activo conforme a sí mismo.
87. Las ciencias naturales no sólo plantean a la fe interrogantes que la clase de religión ha de responder (v. gr.: evolucionismo, origen de la vida,…), sino que conforman la personalidad del alumno, en la dirección de la racionalidad científica. En ese nivel debe dialogar con ellas la enseñanza religiosa tratando de aclarar la relación entre la fe y la ciencia y poniendo de manifiesto, al menos, que la comprensión total del mundo no puede reducirse a la racionalidad científica.
88. La literatura y las artes. Por ejemplo, no sólo son relevantes para la fe por las significaciones explícitamente religiosas que encierran (literatura religiosa, pintura y música religiosas,…), sino, sobre todo, porque estas disciplinas expresan los deseos, alegrías, miserias de los hombres, lo que realmente les preocupa, lo que en el fondo ansían. Educar el sentido artístico del alumno es ayudarle a sintonizar con estas obras en las que lo mejor del espíritu humano ha quedado plasmado. A este nivel dialogará con ellas la enseñanza religiosa, haciendo ver hasta qué punto el Evangelio responde a las necesidades más hondas del corazón humano.
89. La enseñanza religiosa escolar hace suyas las finalidades generales de la escuela, desarrollando los objetivos propios de las disciplinas escolares en las dimensiones específicas de la conciencia cristiana: capacidad creadora y crítica de la fe, sentido histórico desde la fe, capacidad para captar la estructura semántica del lenguaje religioso y su función insustituible en la configuración de la personalidad, un modo peculiar de entender las relaciones interpersonales y la convivencia humana, un peculiar sentido de las limitaciones radicales del hombre…
90. Pero advirtamos que en el diálogo interdisciplinar la enseñanza religiosa se ofrece como una interpretación creyente de la realidad, sin ninguna pretensión de dominio, y tendrá en cuenta el pensamiento del Vaticano II que afirma “la autonomía legítima de la cultura humana y especialmente de las ciencias”8.
EL CONTENIDO DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA Y SU PRESENTACIÓN
EL MENSAJE CRISTIANO EN LA ENSEÑANZA RELIGIOSA
91. Lo peculiar de la enseñanza religiosa, tal como se deduce de los anteriores, delimitará su contenido. Tal contenido consiste en una presentación del Mensaje y el acontecimiento cristiano que haga posible la síntesis entre la fe y la cultura, a fin de procurar al alumno una visión cristiana del hombre, de la historia y del mundo y abrirle desde ella a los problemas del sentido último de la vida y orientarle en ellos.
92. Para ello será necesario presentar lo que es la fe cristiana en sus elementos fundamentales: “En el Mensaje que anuncia la Iglesia hay ciertamente muchos elementos secundarios cuya presentación depende en gran parte de los cambios de circunstancias. Tales elementos cambian también. Pero hay un contenido esencial, una sustancia viva, que no se puede modificar ni pasar por alto sin desnaturalizar gravemente la evangelización misma”9.
Este núcleo esencial consiste en “dar testimonio, de una manera sencilla y directa, del Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo”, haciendo ver cómo “en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios”10.
Este núcleo habrá de ofrecerse, de una forma u otra, en cualquier modalidad de la presentación del Mensaje. Podrá varias el punto de vista a partir del cual estos elementos esenciales se organizan, así como la selección de las verdades cristianas que van a desarrollar lo medular en una u otra dirección.
93. Cualquiera que fuera el desarrollo escolar de este núcleo esencial del Mensaje cristiano, habrá de revertir siempre la forma de una cierta síntesis orgánica de pensamiento.
En efecto, es propio de cualquier disciplina escolar la sistematicidad de pensamiento y de acción. Por otra parte, el diálogo interdisciplinar entre la enseñanza religiosa y las demás disciplinas sería imposible si no se llevase a cabo desde una síntesis orgánica del mensaje cristiano. En orden a que el alumno pueda integrar todas sus experiencias, informaciones y conductas religiosas en la identidad de su personalidad humana y cristiana necesita, también una visión coherente de su fe y v ida cristiana. Esta síntesis puede lograrse porque los elementos del misterio de Dios y su acción salvadora están en una conexión interna que funda la inteligibilidad del misterio cristiano.
94. Como hemos repetido frecuentemente, la conexión interdisciplinar es una de las características fundamentales de la enseñanza religiosa. Por consiguiente, los desarrollos del núcleo fundamental del Mensaje cristiano –que en un modo u otro ha de estar presente sin reduccionismos ni deformaciones en cualquier presentación escolar del mismo– se conformarán en ésta diversamente según la problemática humana, cultural, científica que las distintas disciplinas académicas y las preocupaciones del hombre actual plantean a la fe cristiana. Por otra parte, la edad de los alumnos, su estado de fe y de conciencia de pertenencia a la Iglesia, su cultura religiosa, el ambiente social que los envuelve, la calidad de la catequización recibida,… pueden ser tan diversos que impongan una pluralidad de acentuaciones en las presentaciones de ese núcleo esencial.
95. Antes de pasar adelante creemos que son necesarias do observaciones de especialísimo relieve:
• Al afirmar que no puede haber una enseñanza religiosa de calidad sin presentación del contenido esencial de la fe, entendemos que éste ha de ser expresado de forma que se haga posible con las realidades culturales que viven y descubren los alumnos; lo cual no quiere decir una identificación con aquéllas o un sometimiento a las mismas, pero sí la imperiosa exigencia de que tal núcleo no sea presentado en formas incompatibles o incomprensibles para la cultura que deseamos impregnar. Más claramente hemos de decir que habrá síntesis de fe elaboradas a partir de presupuestos culturales y en ámbitos teológicos de otras épocas que, a pesar de sus objetivos valores, resulten inadecuadas para responder hoy al carácter que consideramos propio de la enseñanza religiosa.
Un paradigma de esfuerzo por presentar la sustancia de la fe con toda fidelidad y en orden con una situación sociocultural concreta lo tenemos en el propio magisterio de Pablo VI en su exhortación sobre la evangelización del mundo contemporáneo.
96. • En segundo lugar, faltan a veces en la cultura contemporánea los presupuestos necesarios para el diálogo entre la fe y la cultura. No pocas veces ocurre que los profesores de religión imparten con competencia un cuerpo doctrinal y al referirse a experiencias, actitudes y compromisos cristianos, se encuentran con alumnos para quienes todo este mundo de la experiencia religiosa les resulta extraño y sin sentido. En estas circunstancias, lo que los profesores echan de menos son unos presupuestos compartidos por los alumnos, para poder establecer un efectivo diálogo entre la fe y la cultura dentro del marco escolar. Habrá de atenderse, pues, a la recuperación del lenguaje, el símbolo y las formas más típicas de experiencia en la historia religiosa y llevar a cabo una reflexión filosófica sobre los presupuestos generales antropológicos de la apertura del hombre a la transcendencia y a la fe cristiana, y sobre los de la vida ética.
DIFERENTES MODALIDADES DE PRESENTACIÓN
97. La enseñanza religiosa tiene acentos distintos según la edad de los alumnos. Creemos que el despertar del juicio crítico en el alumno –con el nacimiento de la adolescencia– marca un momento determinante. Antes de esa edad, la enseñanza religiosa se situará bajo el signo de una presentación de datos para integrar la síntesis del Mensaje en el proceso de fu formación. Después se acentuará paulatinamente el análisis de datos de manera que la presentación sintética de la fe cristiana se vea acompañada de un discernimiento crítico, tanto en el interior del propio Mensaje como –desde él– respecto de la cultura humana. Ha de evitarse, sin embargo, en todas estas edades formativas, el polarizarse en los aspectos conflictivos. Sólo sobre la base de unas convicciones fundamentales, el juicio crítico y el diálogo serán constructivos.
a) En las etapas medias (Bachillerato y Formación Profesional)
98. Exponemos a continuación algunos ejemplos de posibles formas de acceso a lo nuclear del Mensaje cristiano que no son excluyentes entre sí. Estas modalidades en la presentación escolar del Mensaje son acentuaciones del mismo conforme a la edad, al ambiente cultural de alumno, al estado de fe e inserción en la Iglesia,… No pretendemos ni desarrollar todos los aspectos de cada modalidad ni trazar las líneas de una programación. Oportunamente, proponemos orientaciones programáticas y metodológicas más concretas. De momento, es suficiente ofrecer unas pistas de carácter general. Queremos, al mismo tiempo, subrayar que –en cualquier caso– esta presentación de la fe cristiana habrá de caracterizarse siempre por su rigor y honestidad intelectual.
1º Propuesta del Mensaje y acontecimiento cristiano en el proceso de asimilación crítica de la tradición cultural.
99. Si es deber de la escuela familiarizar a los jóvenes con las tradiciones espirituales que han contribuido a plasmar nuestra situación cultural, un conocimiento objetivo de lo que es el cristianismo y de lo que ha supuesto para el mundo occidental se hace imprescindible. La historia, la literatura, las artes, la filosofía, las grandes corrientes del humanismo contemporáneo están marcadas por él en su raíz.
100. Ahora bien, para asimilar críticamente esa sustancia cultural en toda su verdad y realidad, el alumno habrá de descubrir lo original y peculiar del mensaje y hecho cristiano y, desde el núcleo fundamental del mismo, compararlo con las demás concepciones religiosas y demás humanismo de la historia. Esta confrontación llevará a un conocimiento más profundo de la fe cristiana.
101. Será, pues, necesario que el alumno –a través de esta aproximación– pueda conocer lo más objetiva y críticamente posible el cristianismo en la originalidad de la persona, mensaje y destino de Jesús; en lo medular de las expresiones doctrinales, culturales y éticas de la fe cristiana en relación con las análogas expresiones de las diversas religiones y culturas; en su poder configurador de comunidades en relación con las diversas condiciones económicas y sociales de cada época; en su influjo y presencia en la historia.
2º Propuesta del Mensaje cristiano y de sus implicaciones sociales
102. Para una inserción crítica del alumno en la sociedad actual consideramos necesaria una presentación del Mensaje cristiano que ayude a descubrir los principios básicos de la convivencia social.
103. Esta aproximación no debe reducirse a una mera exposición de ética social cristiana. Los aspectos más fundamentales de la fe deben ocupar el lugar preeminente. La concepción cristiana del hombre debe situarse en una visión global de la historia de la salvación, como lo hace el Concilio Vaticano II:
“Tiene, pues, ante sí la Iglesia al mundo, esto es, la entera familia humana con el conjunto universal de las realidades entre las que ésta vive; el mundo, el teatro de la historia humana, con sus afanes, sus fracasos y victorias; el mundo que los cristianos creen fundado y conservado por el amor del Creador, esclavizado bajo la servidumbre del pecado, pero liberado por Cristo, crucificado y resucitado, roto el poder del demonio, para que el mundo se transforme según el propósito divino y llegue a su consumación”11.
104. Una asimilación sintética y vital de las enseñanzas de la Constitución Gaudium et Spes, así como el magisterio de Juan XXIII, de Pablo VI y de Juan Pablo II sobre los problemas sociales y políticos y, en definitiva, sobre la concepción cristiana de la liberación del hombre, debe ser hoy parte integrante de una formación que ayude al alumno a encontrar la orientación adecuada para su compromiso en la transformación de la sociedad y para el diálogo con otras concepciones filosóficas y sociales contemporáneas.
105. Esta presentación del Mensaje cristiano debe educar en los alumnos una profunda conciencia moral sobre las exigencias concretas del amor a los hombres, del respeto a la dignidad de la persona humana, de la justicia social, así como ha de inculcar el sentido de responsabilidad ante los imperativos del bien común y la conciencia de los deberes morales para con la comunidad internacional.
106. Esta aproximación debe ayudar a los alumnos a superar las dificultades que las distintas ideologías políticas de hoy pueden plantear a la fe del creyente. Debe suscitar, igualmente, la reflexión crítica sobre la relación entre ciencia, opción ideológica y dignidad de la persona humana. Por último, ha de ser una formación que capacite a los jóvenes para encontrarse con otros cristianos en una comunión de fe aunque tengan preferencias ideológicas diversas, ya que una misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes.
3º Propuesta del Mensaje cristiano y de su vertiente moral
107. Tal como se debatió en el Sínodo Universal de Obispos de 1977, una de las dimensiones esenciales de la formación integral del alumno es la educación moral. Actualmente se está produciendo una profunda crisis de valores morales: tanto la evolución de las costumbres como la de los ideales éticos plantean graves interrogantes a los hombres de hoy. Por otra parte, el pragmatismo técnico-económico y político-social tiende a anular la conciencia moral y, por ello mismo, la conciencia crítica. A ello hay que añadir que, a través de diversas disciplinas académicas, se le plantean al alumno muchos problemas de carácter ético.
108. Una formación cristiana exige, hoy, una presentación del mensaje moral que se fundamenta en Cristo. La teología moral “deberá mostrar la excelencia de la vocación de los fieles en Cristo y su obligación de producir frutos en la caridad para la vida del mundo”12. Se trata en este caso, de ordenar la exposición del misterio cristiano de modo que se pongan de relieve las exigencias morales y espirituales del mismo.
109. Habrá que dar especial importancia a los problemas de la moral fundamental, ya que resulta imposible la aclaración de las diversas cuestiones concretas que hoy preocupan a los jóvenes sin una reflexión seria sobre los fundamentos de la conciencia moral. Se ha de cuidar, en todo caso, que al proponer el sentido de la responsabilidad moral personal no se pierda de vista la necesidad de superar una ética meramente individualista.
110. En la exposición del mensaje moral cristiano es insoslayable la referencia a la concepción moral del hombre de hoy y habrá que hacerlo en un espíritu de diálogo con los diversos sistemas morales contemporáneos.
4º Propuesta del Mensaje cristiano en orden a educar la dimensión religiosa de la personalidad
111. La presentación escolar del Mensaje cristiano tratará de educar la dimensión religiosa, sabiendo que ésta pertenece al núcleo originario de lo humano y que no es una dimensión más al lado de las otras. La religión articula toda la personalidad: sentimientos creencias, comportamientos, asumiendo toda la vida psicológica del alumno: deseo y angustia, relación a la sociedad y al mundo, confrontación con la culpabilidad y la muerte. Por ello mismo se enraíza en el pasado más hondo del individuo, incorporando los lazos afectivos más íntimos y constituyendo el problema mayor sobre el que la persona humana ha de decidirse.
112. El núcleo esencial del Mensaje se desarrollará aquí en una dimensión eminentemente cristocéntrica, analizando la peculiar relación de Jesús con Dios, como Hijo del Padre. Esta conciencia filial funda su compromiso radical con los hombres: toda su vida terrestre es un claro ejemplo del valor humanizador de lo religioso. Desde este Mensaje cristiano, centrado en la figura de Jesús, se procurará dialogar con las ciencias religiosas (psicología, sociología,…) y con las otras disciplinas que se ocupan del fenómeno religioso.
113. Esta aproximación tratará de mostrar la compatibilidad de la fe cristiana con las explicaciones que sobre el origen, la naturaleza y las funciones propias de la religión ofrecen las referidas ciencias. Tratará, igualmente, de hacer ver cómo el cristianismo responde a las necesidades humanas fundamentales, pudiendo purificar, así, los posibles infantilismos y deformaciones de la religiosidad concreta vivida por los alumnos.
Creemos que este enfoque resulta fundamental para hacer ver cómo la fe cristiana, cuando es vivida en su radical autenticidad desde sus valores evangélicos, puede llegar a configurar la personalidad humana.
5º Introducción teológica a la totalidad del misterio cristiano
114. Proponemos finalmente esta posibilidad que para alumnos mayores de algunos ambientes puede ser la más indicada. En esta aproximación la proposición del Mensaje adquiere el carácter de enseñanza estrictamente teológica.
115. Entre la visión vulgarizada de la fe cristiana y el estudio científico de todos y cada uno de los tratados teológicos hay un medio: la presentación científico-teológica de lo nuclear cristiano, la justificación de la fe cristiana con honradez intelectual. Se trata, pues, de tematizar y legitimar el todo del cristianismo en unos rasgos fundamentales. La dificultad de este enfoque estriba en saber conjugar la totalidad nuclear de la fe en sus rasgos fundamentales con el rigor teológico.
116. Mediante esta modalidad el alumno va a confrontarse con el cristianismo, expuesto en forma de saber, dentro del horizonte mental del hombre de hoy. De esta manera va a formarse una idea exacta de lo que es la fe cristiana y podrá tomar ante ella una actitud responsable; se dará cuenta de que es posible interpretar el mundo a la luz de la fe, fundando en ésta su propia responsabilidad en la sociedad.
117. Queremos recordar aquí que sólo una síntesis teológica del cristianismo enraizada en el hoy cultural, puede dar respuesta a los objetivos de la enseñanza religiosa, tal como en este documento la concebimos.
b) En las etapas primarias (Preescolar y Educación General Básica)
118. Es claro que muchos de los aspectos que acabamos de señalar, sobre todo los referentes a la educación del sentido crítico (diálogo con los humanismos, inserción crítica en la sociedad, revisión de actitudes religiosas infantiles,…), no son propios para ser desarrollados en estas edades.
119. Sin embargo, el objetivo general asignado a formación religiosa escolar –integrar la dimensión religiosa en la formación humana– sigue siendo totalmente válido. El diálogo “fe-cultura”, la relación entre el saber de la fe y el saber humano, entre las actitudes cristianos y las actitudes humanas, siempre es posible.
120. Tal vez el ejemplo más vivo, sencillo y profundo de esta integración de la fe en la cultura es el realizado por el maestro cristiano cuando, en la enseñanza globalizada, va relacionando unos con otros todos los aspectos de la vida que están siendo captados por el niño pequeño. Lo que teóricamente nos cuesta siempre tanto definir podemos verlo, hecho vida, en esa delicada pedagogía del maestro que trata de dar un sentido integrador a las diversas experiencias que el niño va adquiriendo en su vida. La dimensión religiosa aparece aquí naturalmente integrada en el conjunto armónico de la educación.
Señalamos algunas pistas orientativas para el tratamiento de la enseñanza religiosa escolar en estos niveles:
El Primer ciclo o fase
121. Los años que abarcan el momento llamado “preescolar” son básicos en la estructuración de la personalidad; de una forma inicial y embrionaria se procurará ayudar al niño en su despertar religioso. A partir de una experiencia de los valores humanos fundamentales, en los que el niño puede ir descubriendo su dimensión transcendente en contacto con el testimonio y actitudes creyentes del educado, se le ayudará a crear actitudes básicas, humanas y religiosas. Estas actitudes permitirán, posteriormente, una iniciación más sistemática, más noética y cognoscitiva, del Mensaje cristiano. No hay que excluir en este tiempo de preescolaridad una primera aproximación a la figura de Jesús, que llama Padre a Dios y un primer contacto con la Palabra de Dios.
122. Cuando comienza la escolarización propiamente dicha, se puede iniciar ya una primera sistematización del Mensaje cristiano, teniendo en cuenta el modo “lógico-concreto” e inmediato del pensamiento del niño que conoce más actuando que en discurso. La formación de la conciencia moral del niño debe iniciarse en sus líneas más básicas.
123. Teniendo en cuenta que en este período se imparte la enseñanza globalizada, el educador puede integrar y relacionar el Mensaje cristiano con los demás saberes que el niño va adquiriendo, de modo que la iniciación al mundo de lo sagrado se haga de una manera armoniosa y rica, en el interior de la misma y única experiencia humana: la enseñanza religiosa escolar deberá estar muy en conexión con la catequesis familiar y parroquial.
En una segunda fase
124. Hacia el tercer curso escolar, se despliega poco a poco la capacidad del niño para la adquisición de saberes. La globalización de la enseñanza permite que el educador imparta la enseñanza religiosa en armonía con las demás disciplinas y suministre al niño los datos del Mensaje cristiano que le permitan ir construyendo una primera síntesis de la fe cristiana, adecuada a su edad.
125. Aquí, sin acentuar demasiado la diversidad, la enseñanza religiosa escolar insistirá más en los aspectos noéticos, mientras que la catequesis familiar y parroquial insistirá más en los aspectos vivenciales, a través de la iniciación a los sacramentos y a la oración. Una insistencia no excluye nunca del todo la otra. En la enseñanza religiosa escolar entra también la formación de actitudes básicas cristianas junto con el conocimiento de la Palabra de Dios, ciertamente en conexión con el mundo (diálogo constructivo entre la fe y los datos de las ciencias que suministran al niño los demás saberes), lo cual permite discernir la cultura a la luz del Evangelio y viceversa, es decir, iluminar el Mensaje cristiano desde los interrogantes de la cultura, siempre teniendo en cuenta las características psico-pedagógicas del niño a esta edad. Es un tiempo muy propicio para integrar los datos religiosos que el niño ve en la vida (objetos, tiempos, lugares, personas,…), en su significado dentro de la fe cristiana.
En un tercer ciclo o fase terminal
126. En la preadolescencia se abre una nueva etapa. Es el momento en que el psiquismo humano parece que despierta de un largo sueño para concentrar sus energías en la adquisición, trabajada a lo largo de varios años, de un profundo sentimiento de identidad. La reflexión personal, el poner en tela de juicio lo heredado, la asimilación crítica de la cultura, las opciones personales,… empiezan a emerger con fuerza.
127. La propuesta del Mensaje cristiano, en esta edad, deberá acompañar, ilustrar y potenciar el laborioso nacimiento de este sentimiento de identidad. Tal vez otras disciplinas continúen suministrándole necesarios saberes. Pero en este momento delicado, en el que la escuela no puede claudicar de su misión de ser educadora integral, corresponde muy peculiarmente a la enseñanza religiosa dar sentido a este deseo del preadolescente de aprender a situarse ante sí mismo, ante los demás, ante la historia, ante la sociedad.
128. Si se llega a conseguir que el Mensaje cristiano sea captado en esta etapa en su significación viva, la enseñanza religiosa escolar habrá contribuido a poner bases muy decisivas para la personalidad creyente adulta.
CONCLUSIÓN
129. Llevar a la práctica las orientaciones aquí expuestas nos va a suponer a todos un esfuerzo especial, con lo que implica de sacrificio, de contraste permanente con la realidad y de constante disponibilidad.
130. La nueva situación puede ser interpretada como un llamamiento a salir de planteamientos insuficientes, despojándonos de ambigüedades y de pesimismo. A todos nos compromete a participar en la búsqueda de la verdad, sin complejos ni temores.
131. Mientras se abren caminos para la aplicación de estos nuevos planteamientos, consideramos que lo prudente es continuar realizando la enseñanza religiosa en conformidad con las líneas programáticas que hasta ahora el Episcopado Español ha propuesto o establecido. La reflexión y orientaciones de este documento quieren ser un paso adelante, a tono con las nuevas circunstancias. Después de un primer tiempo de clarificación tendremos que llegar a una profundización mayor que consolide estas orientaciones generales con la actualización del profesorado y la elaboración de programas, libros de texto y materiales didácticos.
132. Los Obispos sabemos muy bien que estas Orientaciones, por numerosos que pudieran ser sus aciertos, sólo resultarán efectivas en proporción a la acogida que des den los protagonistas de esta enseñanza, sobre todo los que la tienen directamente a su cargo, y también quienes intervienen en la formación del profesorado y quienes elaboran y editan libros de texto y materiales didácticos.
133. Se necesita interés, estímulo y atención crítica de parte de todos, sin olvidar la peculiar tarea que corresponde a los padres, a los directores de centros, y a los responsables, tanto en la esfera civil como eclesiástica, de velar o supervisar esta enseñanza.
134. En el próximo futuro las exigencias de atención de toda la comunidad católica a la enseñanza religiosa serán más apremiantes que en el pasado, en el cual tantas cosas parecían sin problemas. Necesitaremos intensificar todo lo que signifique colaboración, esforzándonos todos por asumir unas líneas pastorales comunes que unifiquen y coordinen la acción que, este campo, deberemos desarrollar. En estos momentos de especiales dificultades para la tarea educativa es un bien inestimable la convergencia de esfuerzos y de criterios, en comunión pastoral con las orientaciones de los Obispos. Debemos establecer relaciones de confianza entre todos, especialmente por parte de las diócesis, con el profesorado. Sólo así es posible encarar con vigor, audacia y prudencia realista el porvenir, en que los tanteos y etapas provisionales serán inevitables.
135. La aplicación concreta a los diversos centros docentes habrá de hacerse, siempre que sea posible, sobre la base de una reflexión conjunta de padres, profesores y sacerdote, que tenga en cuenta las situaciones socioculturales particulares y las exigencias de los diversos niveles y grados de enseñanza que comprende el sistema educativo español.
136. Para llevar a cabo la formación de los alumnos tiene especial importancia el testimonio y la acción educativa de los padres de familia. Ellos están obligados a asumir sus responsabilidades como educadores, tanto en el seno de la vida familiar, como en la atención a la educación que sus hijos reciben en el centro de enseñanza. Por lo que se refiere a la educación cristiana, los padres que un día llevaron a sus hijos a la pila bautismal contrajeron ante Dios y ante la Iglesia el grave compromiso de educar por sí mismos y por medio de otras personas a sus hijos en la fe de la Iglesia. En las presentes circunstancias de nuestra cultura y organización social, un factor decisivo para la educación cristiana de los bautizados es, a nuestro entender, la enseñanza religiosa en la escuela. En este sentido, los padres cristianos no pueden, en modo alguno, menospreciar este cauce; por el contrario, deben ejercer su derecho en este campo en favor de sus hijos. Actualmente las asociaciones de padres de alumnos tienen una especial importancia no sólo para garantizar el respeto a los derechos sobre la educación cristiana tanto en centros estatales como no estatales, sino también como partícipes dentro de los centros del mismo proceso educativo.
137. Los católicos españoles debemos el máximo agradecimiento a los maestros y profesores que han colaborado en la formación religiosa de los niños y adolescentes; este agradecimiento debe en estos momentos traducirse –por parte de los padres de la familia y de los sacerdotes en general– en actitudes de estímulo y en efectiva colaboración. Invitamos de manera apremiante, para el futuro, a todos los educadores creyentes –tanto de centros estatales como no estatales– a que acepten con entusiasmo las tareas de instruir en la fe cristiana a sus alumnos, en plena comunión con la Iglesia y desde la peculiaridad que caracteriza a este quehacer como una acción propia de la escuela. Los profesores cristianos que enseñan en otras áreas de la ciencia y de la cultura, si participan también de la tarea de enseñar la fe, están en condiciones inmejorables para mostrar la coherencia entre el saber humano y la fe cristiana. Los Obispos reconocemos y valoramos todo sentido de compromiso cristiano y de servicio eclesial que puede y debe tener una actividad que los profesores desarrollan desde su propia vocación docente y de servicio a las familias y a los grupos sociales.
138. Por último, queremos manifestar con toda nuestra convicción que la formación religiosa a la que aquí nos hemos referido ofrece a los miembros más jóvenes de nuestra sociedad un sentido fundamental de la existencia, una elevación de su conciencia moral y de su dignidad humana, un horizonte de esperanza. La enseñanza religiosa en la escuela representa un espacio de libertad y de plenitud para el hombre. El fundamento de esta libertad es Jesucristo. Como dice el Papa Juan Pablo:
“Jesucristo sale al encuentro del hombre de toda época, también de nuestra época, con las mismas palabras: ‘Conoceréis la verdad y la verdad os librará’. Estas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia: la exigencia de una relación honesta con respecto a la verdad, en condición de una auténtica libertad; y la advertencia, además, de que se evite cualquier libertad superficial y unilateral, cualquier libertad que no profundiza en toda la verdad sobre el hombre y sobre el mundo. También hoy, después de dos mil años, Cristo aparece a nosotros como Aquel que trae al hombre la libertad basada sobre la Verdad, como Aquel que libera al hombre de lo que le limita, disminuye y casi destruye esta libertad en sus mismas raíces, en el alma del hombre, en su corazón, en su conciencia”13.
Presidente: Elías Yanes Álvarez, Arzobispo de Zaragoza

Madrid, 11 de junio de 1979
________________________________________
1 Pablo VI, Octogesima Adveniens, nº 25.
2 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 20.
3 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 20.
4 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 19.
5 Vaticano II, Gaudium et Spes, nº 53.
6 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 20.
7 Directorio General de Pastoral Catequética, nº 17.
8 Vaticano II, Gaudium et Spes, nº 59.
9 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 25.
10 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 26 y 27.
11 Vaticano II, Gaudium et Spes, nº 2.
12 Vaticano II, Optatam Totius, nº 16.
13 Juan Pablo II, Redemptor Hominis, nº 12.

Pedagogía religiosa
Orientaciones pastorales
• Presupuestos
• Saberes y religión
• Humanizar
• Insertarse críticamente en la sociedad
• Situarse lúcidamente ante la tradición cultural
• Dar respuesta al sentido último de la vida y sus consecuencias éticas
• Estatuto original
• Derecho de los padres
• No dimana de la confesionalidad del Estado
• Escuela, sociedad y estado
• Fe y cultura
• Iglesia en la escuela
• Religión como simple cultura
• Escuela y catequesis
• El profesor
• Con otras disciplinas
• El contenido
Razones que justifican la Enseñanza Religiosa EscolarConcepto
LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
Pedagogía en general
Filosofía de la educación y pedagogía religiosa
Ciencias de la Educación y pedagogía religiosa
Naturaleza de la pedagogía religiosa
Dimensión pedagógica de la formación religiosa escolar
Dimensión teológica de la formación religiosa escolar
Peculiaridad de la formación religiosa escolar
Familia, iglesia y escuela
Pedagogía divina
Rasgos

PSICOLOGÍA EVOLUTIVA Y RELIGIOSA DE LOS NIÑOS
DE 3 A 12 AÑOS
UN BUEN PROFESOR SE PREOCUPA DE CONOCER:
 LA CAPACIDAD INTELECTUAL
 EL MOMENTO AFECTIVO QUE VIVEN LOS NIÑOS
 SU DESARROLLO MORAL
 SU DESARROLLO SOCIAL
 SU DESARROLLO FÍSICO
 SU RELACIÓN CON DIOS
EL NIÑO DE 3 A 4 AÑOS
 Aspecto moral:
*Somera idea de lo que está bien y de lo que está mal.
*Su criterio moral es la autoridad en padres, maestros.
*La moral es heterónoma.
*La formación religiosa enseñará a distinguir lo que está bien de lo que está mal, a reconocer la buena o mala intención de las acciones

RELACIÓN CON DIOS
 Sin llegar a comprender cómo es Dios, si lo entiende como Alguien muy especial, que hizo el mundo y ha creado al hombre.
 Son “contemplativos”y se admiran de todos los signos, símbolos e imágenes.
 Tienen la imagen de un Dios Padre, creador, todopoderoso, bueno, que los cuida y los ama.
 Se despierta en el niño un sentimiento de admiración de Dios infinitamente grande, hermoso, amante y Señor. Sentimientos de confianza hacia Dios que es amor, ternura…
TÉCNICAS DIDÁCTICAS
 El canto con gestos
 El juego
 El dibujo. Dibujar historietas
 El franelógrafo
 Las actuaciones, representar escenas bíblicas
 Moldear plastilina o arcilla
 Lectura de la Historia Sagradas
 Escuchar relatos, narraciones
 Trabajos manuales
 Títeres y marionetas
 Mímica
EL NIÑO DE 5 A 6 AÑOS
Aspecto moral
 No distinguen con claridad entre el bien y el mal
 Piensan y repiten lo que dicen sus padres y maestros.
 Su sentido de justicia es la reciprocidad.
 Es importante que aprendan a pedir disculpas y a perdonar. Se logra con el ejemplo de los adultos: maestro, padres.
Relación con Dios
 Tienen una relación fácil, sobre todo en el ámbito de los sentimientos.
 Imagen de Dios todopoderoso y bueno. Un Dios que quiere, ama y protege siempre al hombre.
 Es fácil para ellos creer.
 Características de Dios:-omnipotente
-Poderoso, Bueno, Padre.
TÉCNICAS DIDÁCTICAS
 Hacer pósteres, láminas
 Lectura de la Historia Sagrada
 Escuchar relatos, narraciones
 Escenificar
 Teatro
 Trabajar con material desechable
 La música y canciones.
 Pegar y recortar (Las técnicas anteriores)
El niño de 7 a 8 años
Aspecto moral
 Distingue lo bueno y lo malo en ejemplos concretos
 Son capaces de valorar actitudes
 Aprecian la virtud de la verdad
 Aceptan los castigos si son justos. Se rebelan si se consideran inocentes.
 Para corregir o hablar de algún problema se hará de forma personal y en privado.
Relación con Dios
 Tienen fe, se inclinan fácilmente a creer y a gustar de su relación con Dios.
 Forman una imagen interna de Dios y gustan de su relación con Él.
 Su oración expresa esa relación y tiene un contenido en función de las cosas concretas que vive.
 Tiene características de las etapas anteriores de animismo y magismo que se van superando.
 La persona de Dios Hijo, de Jesús, aparece con más fuerza
 Captan el lenguaje simbólico de los signos religiosos y les gusta repetir palabras y gestos.
 Muestran mucho interés por las historias de la Biblia.
TECNICAS DIDÁCTICAS
 Lecturas sencillas de vidas ejemplares
 Concursos sencillos
 Juegos sobre los temas del libro
 Memorizar oraciones
 Técnicas de las edades anteriores…
EL NIÑO DE 9 A 10 AÑOS
 Son más extrovertidos, capaces de hablar y relacionar.
 Interés por todo lo nuevo. Curiosos.
 Mayor conciencia de sí mismos. Se les educará para que valoren la conciencia, como guía de su conducta. Etapa clave en la formación de la conciencia.
 Son capaces de reflexionar sobre lo que sienten y lo expresan
 Son capaces de reflexionar sobre lo que sienten, hacen y para juzgarse a sí mismos y a los demás.
 Exigen razones cuando se les pide u ordena algo
 Tienen una gran memoria
 Necesitan del grupo y de la amistad. Tb pueden ser crueles con los compañeros más débiles
Aspecto moral
 Se dan cuenta de lo verdadero y de lo falso, lo justo y lo injusto.
 Tienen conciencia de lo correcto e incorrecto y de la doble tendencia hacia el bien y el mal de los hombres.
 Enseñar a juzgar no sólo las acciones sino las intenciones. Aprender a juzgar los hechos y no a las personas
 Gustan de normas prácticas, claras y breves. Ayudar a formar la responsabilidad, la sinceridad y la generosidad
 Captan mejor lo que es el mal que el bien. Si actúan mal, sienten necesidad de decir su falta.
 Necesitan modelos. Momento para identificarse con personas valiosas.
Relación con Dios
 Continúan formando su imagen interna de Dios.
 Su religiosidad comienza a ser más personal
 Su realismo llega a entender a Dios- Amor, en la persona de Jesús, el Hijo de Dios, ejemplo- modelo a imitar
 Es la etapa en que viven la Eucaristía, los que participan de este sacramento y lo viven con intensidad.

 La vida y palabra de Jesús y sus discípulos les cautiva
 La oración aparece como un diálogo más personal, más íntima con Dios.
 Comprenden, viven y gozan los signos y símbolos religiosos.

 Captan que Dios se manifiesta en su conciencia. Su conciencia es la voz de Dios que ilumina su entendimiento, voluntad y corazón
Técnicas didácticas
 Memorizar con preguntas, oraciones, poesías, narraciones, canciones.
 Buscar citas y estudiar textos de la Sagrada Escritura.
 Redactar
 Escribir y memorizar oraciones
 Teatro y escenificaciones
 Juegos bíblicos y de preguntas y respuestas
 Localizar en un mapa
 Periódico mural
 Ejercicios y actividades en el cuaderno
 Lectura guiada de la Biblia
 Lectura de santos apropiadas a su edad
 Visitas y salidas en grupo a museos, catedral o santuarios
EL NIÑO DE 11 A 12 AÑOS
 Etapa de cambios profundos: la preadolescencia o pubertad
 Etapa delicada, conflictiva y de cambios en su modo de ser y comportarse
 Cambio que les hace sufrir pero va orientado a su crecimiento.
 Necesitan afirmar su personalidad. Tener seguridad y convicción en las explicaciones.
 Mayor capacidad de concentrarse si el tema les interesa
 Tienen gran capacidad de memoria
 Viven en la incoherencia entre el pensar y el actuar
 Trascienden el mundo de lo real, lo cuestionan, lo critican para entenderlo más profundamente.
 Capacidad para responder a preguntas que les hagan pensar
 Presentar los temas con esquemas claros y precisos que de siempre “razón” de ellos. “Saber” para ellos significa entender y recordar.
 Momento adecuado para memorizar los contenidos básicos y esenciales del mensaje cristiano.
 Relacionar con ejemplos aquello que se enseña
Aspecto moral
 Tienen un vivo sentimiento del bien y del mal
 La moral es autónoma
 Pueden dar juicios de valor
 Son capaces de sacrificio y esfuerzo para superarse
 Es momento de proponer grandes ideales
 Les resulta difícil obedecer pero les atrae la virtud y el heroísmo.
 Son sensibles frente a las injusticias
 Aprovechar su espíritu de rebeldía para rebelarse en contra de los contravalores de la sociedad.
 Empiezan a ver el valor de los principios morales
Relación con Dios
 Se experimenta un profundo cambio
 Reconocen al Dios personal del Cristianismo que habla a través de la Palabra y de la conciencia. Importancia de “formar bien la conciencia”.
 Admiran a Cristo. Jesús es modelo a imitar: admiran su entrega, su libertad, su sacrificio, su amor, sus milagros…
 Se interesan por las historias bíblicas, el origen del hombre y la relación de ciencia-fe.
 Pueden comenzar ya la etapa de crisis y dudas de la fe que les lleva a contradecir y oponerse a los principios morales y principios de su relación con Dios.
 Necesitan razonamientos serios y contundentes de la fe cristiana. Muestran interés por lo auténtico que lo admiran en los primeros cristianos.
 La relación de Dios-amor la asocian al amor de proyectos solidarios con el que sufre, enfermo o necesita ser ayudado.
 Una formación religiosa sólida les facilita la formación del criterio (diálogo fe-cultura) y refuerza o facilita la fe cristiana.
 Buena edad para explicar la verdadera devoción a la Virgen María. María modelo a imitar en sus virtudes.
 Mostrar los valores del evangelio, como camino para cumplir la voluntad de Dios. Son capaces de reconocer esa plenitud en Jesucristo.
Técnicas didácticas
 Memorizar citas y textos bíblicos, contenidos y oraciones.
 Murales
 Pósters
 Audiovisuales
 Comentar, explicar pasajes de la Historia de la Salvación y del Evangelio
 Grabar encuestas en casete o vídeo. Elaboración de audiovisuales sencillos.
 Teatro, escenificado, leído o de sombras…
 Investigaciones con la Biblia o libros, buenas páginas webs.
 Concursos por equipos
 Esquemas y buenas síntesis de los temas tratados en clase.
 Salidas a museos, templos, visitas a obras de voluntariado de la Iglesia.
 Organizar campañas de ayuda en la escuela

RECURSOS DIDÁCTICOS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
César S. Cortez Mondragón
U.C.S.S.
¿ DE QUÉ HABLAR?.
RECURSOS: Conjunto de medios( humanos, técnicos, financieros, etc.) que tiene institución para alcanzar objetivos.
DIDÁCTICOS: Ciencia y arte para investigar y experimentar nuevas técnicas en la enseñanza.
Especular los medios que están a nuestro alcance para buscar nuevas formas de enseñanza.
QUEREMOS Y PODEMOS:
• Mejorar el acto educativo
• Facilitar un mejor enseñanza- aprendizaje
• Contribuir para hacer que nuestro centro de trabajo se convierta o mantenga como eje educativo del nivel.
• Participar en la eficiencia y la mejora de la calidad de la educación.
¿ QUÉ RECURSOS EDUCATIVOS
TENER EN CUENTA?.

• El currículum.
• El ámbito de trabajo.
• Materiales didácticos.
• Los métodos de enseñanza.
¿QUÉ NO PODEMOS O DEBEMOS TOCAR?.
Pero podemos influir en el cambio:
• Recursos económicos y financieros.
• Aspectos legales de los Recursos Humanos.
• Recursos Organizacionales de Gestión.
• Recursos didácticos de nivel( o área/ especialidad) porque será tratados en Talleres.
DESARROLLO DE LA CONFERENCIA -TRABAJO
• Exposición con réplicas de opinión .
• Exposición teniendo en cuenta bloques.
• Especulación de la epistemología del saber educativo.
• Diálogo en lo posible para aclarar la temática.
• Resumen o conclusiones al final de cada bloque
DESAFIOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR NO UNIVERSITARIA
• Globalización del conocimiento.
• La educación con el profesionalismo ante un consumo y comercialización de títulos desde Bachillerato, Diplomado, Licenciatura, Maestría y Doctorado.
• Intercambio cultural: No esconda el saber ..divulgarlo.
• Migración de profesionales: Título para trabajar, investigación y capacidad de Gestión.
FORMAS DE CONTRARESTAR EL DESAFIO.
• ENFOQUE TRADICIONAL: Conjunto de prácticas educativas para que el aprendizaje sirva en ejercicio profesional.( Desarrollo de objetivos y competencias).

• ENFOQUE ACTUAL: Todo lo que acontece en la educación ( formación profesional) desde el aula, práctica, comunidad, acción de profesores y actividades, sirven para un desempeño socio –cultural. ( Metacognifición: Desarrollo de capacidades)
CURRÍCULO RELACIONADO CON EL RPOFESOR QUE FORMA PROFESORES
• La aplicación de una filosofía de la educación.
• La Teoría educativa de una forma de enseñanza.
• De una orientación metodológica.
Por eso hoy no trataremos sobre los currículos relacionados con materias y cursos.
¿ A QUÉ CLASE DE CURRÍCULO ESTAMOS REFIRIENDO?.
• 1.- Aquel que coordina lo teórico con lo práctico.

• 2.- El que se encuentra impregnado en las expectativas del desarrollar del ejercicio profesional con eficiencia, eficacia y calidad educativa.
CURRICULO OCULTO

Lo que se enseña y se aprende sin ser declarado tanto por el alumno como por el profesor. Identifica a la Institución, da forma para hacer las cosas pedagógicas y establece la características de la gestión administrativa: Ejemplo lo que leen los alumnos, lo que piensan las instituciones de nuestra institución, lo que representamos en la comunidad, hasta nuestra presentación en cualquier foro educativo.
CURRICULO CERO
Lo que jamás fue incluido que se siente en todas partes como esencia de nuestra institución. Ejemplos:
– El trato que nos damos.
– Las manifestaciones ante los problemas.
– La imagen de nuestros alumnos
profesionales.

INTERÉS COGNITIVO EN ESTAS CLASES DE CURRÍCULOS
• 1.- INTERÉS TÉCNICO:
– Orienta al alumno para que sea un
profesional.
– Busca titular, modelo en lo social y
legal.
– Freyre:”Modelo bancario”.
Ilich: ”Ladrillo más de una pared”.

2. Interés practico
– Cuestiona lo legal con la práctica del
ejercicio profesional.
– Campo fértil para “el currículo oculto”.
– Uso de técnicas más allá de la
Institución formadora (Nuevos grados).
– Preocupación constante por recibir en
base de lo que recibió o asimiló.
INTERÉS CORPORATIVO
– Busca nuevas ideas, principios, interpretaciones en su saber profesional.
– Permite obtener autonomía del pensamiento
– Busca contrastar al currículo oculto con el currículo cero.
– Su mala interpretación: dominio de intereses, congelación de paradigmas.
CODIFICACIÓN DEL CURRÍCULO
Forma de confeccionar y mantener un currículo:

– Codificación agregada
– Codificación Integrada.
Codificación agregada( I)
– Cambios provisionales , según cada profesor: Coloca y quita según cada Ciclo o Año.
– Por la forma común al hacerlo senota el avance después de mucho tiempo. En otros jamás se nota el cambio.
– Basado en el trabajo destacado del experto en la asignatura.
Codificación agregada (II)
– Fácil para el profesor cómodo, especialista sábelo todo.”El que quiere cambia”.
– La evaluación se ajusta a la experiencia, la comodidad y lo que se ha instituido.
– Es un modo de caer cuando no se cambia paradigmas. Dura más de cuatro años
Codificación Integrada.(I)
– Condiciona la asignatura y la estructura de la Institución.
– La práctica incide en el cambio de la teoría.
– Exige nuevos modos de trabajos a todos.
– El cambio es necesario cada cuatro años como mínimo revisión total.
Codificación Integrada( II)

– Exige renovación con paciencia y tolerancia que puede ser mal interpretada.
– Las personas que llegan tienen que romper sus paradigmas para adaptarse.
– La evaluación exige estudios y cambios.
AMBIENTE DE TRABAJO
– Es el orden mediante el cual se establecen las relaciones de trabajo.
– La actividad pedagógica está condicionada por el ambiente.
– Respeto por la forma de participar( poco, mucho) aún cuando se oponga.
– Al final sólo se busca ubicarse dentro del sistema y el ambiente.
CLASES DE PARTICIPACIÓN EN UN AMBIENTE DE TRABAJO
LOS QUE SE OPONEN A TODO.
– Deshacen lo que otros hace.
– Se sienten realizados no colaborando.
– No se conforman con nada.
– Su máximo placer ver destruido el sistema.
– Importante: que cambien de centro de trabajo.
– Eje. El profesor que todos se alegraron cuando se fue del colegio.

EL QUE SE SIENTE PRESO EN EL SISTEMA ,PERO SACA PROVECHO
– Es el rehén de la educación.
– El clásico formal que cumple todo para no tener problemas. Trabaja cumpliendo con el reglamento.
– Poco colabora, trata de pasar desapercibido.
– Es conformista y llegó por equivocación.
Ejem. El profesor que se enajenó por no cambiar el paradigma.

EL QUE TRABAJA SÓLO POR EL SUELDO.
– Da su tiempo y su saber, pero lo cobra de alguna manera. ( a los alumnos, a los profesores, a la institución, al estado, etc.)
– Le gusta que le reconozcan lo mínimo que hace.
– Siempre está ocupado.
Ejem. El profesor que tenía su base de datos de todos los padres de familia que le servìa para sus fines economicos
LOS IDENTIFICADOS CON LA VOCACIÓN.
– No miden su tiempo y menos su saber.
– Se sienten orgullosos de pertenecer a la institución.
– Para algunos son los héroes del sistema, para otros los tontos y sobones.
– Son capaces de confiar. Dan ideas
Ejem: “En pedagogía de ellos será el reino de los cielos”. Serán los recordados
DILEMA DICOTÓMICO QUE ENFRENTAMOS LOS PROFESORES.
• Hacer docencia o hacer investigación.
• Individualismo frente a lo corporativo.
• Comodidad frente a la innovación.
• Deontología (ética y deber) frente a la laxitud y la corrupción.
• Vivir en el trabajo frente a vivir del trabajo.

FUNDAMENTACIÓN E IDENTIDAD DE LA ERE

INTRODUCCIÓN
 La enseñanza religiosa ha sido objeto de disputas políticas y sociales.
 Esta situación conflictiva es la que nos obliga a plantearnos su fundamentación como materia escolar.
 La negativa de la presencia de la enseñanza religiosa en la escuela se debe a un gran desconocimiento de qué se entiende por “enseñanza religiosa escolar”.

 CUESTIONES CLAVE
 ¿Qué razones existen para que la ERE entre en la escuela como materia curricular?
 ¿Cómo ha de entenderse la ERE? ¿Cuáles son sus características y finalidades?
 ¿Qué semejanza y diferencia existen entre la ERE y otras áreas de formación afines?

 Razones que justifican la enseñanza religiosa escolar
 Razones jurídicas
 Constitución peruana.
 Acuerdos internacionales suscritos por Perú y la Santa Sede.
 Leyes que regulan este derecho constitucional.
 Reglamentación legal de la clase de religión.
 Razones pedagógicas
 Transmitir la cultura sistemática y críticamente.
 Ayudar a los alumnos a situarse lúcidamente ante nuestra Tradición cultural, que tan impregnada está de cristianismo, no desde fuera, sino desde dentro de esa tradición cultural.
 Educar a los alumnos para que se inserten críticamente en la sociedad.
 Dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas.
 La educación integral, tarea de la escuela.
 Concepto pluridimensional de educación integral.
 Integración de la educación religiosa en la formación humana.
 Diálogo y síntesis fe-cultura.

PEDAGOGÍA RELIGIOSA GENERAL

La Pedagogía Religiosa trata los temas de carácter pedagógico y pretende dar respuesta a las cuestiones sobre cómo hacer posible el proceso de enseñanza-aprendizaje de la religión y moral católica
LA PEDAGOGÍA GENERAL
 Se encarga de las cuestiones generales o universales de la educación.
R. Nassif
 Se sustenta sobre dos grandes pilares: la Filosofía de la Educación y las Ciencias de la Educación.
FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
 Estudia la esencia y significado de la educación.
 Ahonda en los fines educativos en conexión con la totalidad de la vida humana.
 Proporciona al educador una conciencia o una actitud unitaria en su actividad.
 Ayuda al pedagogo a captar el sentido y valor de la propia disciplina.
 En todo “ideal pedagógico y educativo” va implícito un concepto de hombre.
CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
 Su objeto es el establecimiento de los factores reales que intervienen en la educación.
 Entre estas ocupan un lugar privilegiado la Psicología y la Sociología, en cuanto señalan las condiciones que hacen posible la educación.
 Una de las ramas de la Pedagogía General es también la Pedagogía Religiosa
NATURALEZA DE LA
PEDAGOGÍA RELIGIOSA
 Por Pedagogía Religiosa se entiende el conjunto de principios y criterios que regulan el quehacer educativo en orden a la formación religiosa.
 Es un saber pedagógico ordenado, sistemático y científico relativo a un aspecto concreto y específico de la educación, esto es, la formación religiosa, la educación cristiana.
 La P.R. se fundamenta en dos grandes pilares: La Pedagogía y la Teología.
DIMENSIÓN PEDAGÓGICA
 El objeto específico de la P.R. es la educación cristiana.
 El carácter religioso de la educación no merma ninguna de las exigencias que la Pedagogía impone a la actividad educativa.
 Lo pedagógico es una dimensión esencial de la formación religiosa
DIMENSIÓN TEOLÓGICA
 La Teología nos dice que la formación religiosa hay que enmarcarla dentro de la actividad pastoral de la Iglesia.
 La ERE es una tarea que compete a la Iglesia en razón de la misión recibida del mismo Cristo.
 La formación religiosa queda enmarcada en la pastoral profética de la Iglesia. Y es de carácter confesional: pertenece a la religión católica.
 La Teología aporta a la P.R. valores trascendentes y garantiza una concepción cristiana de la educación.

PECULIARIDAD
DE LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
 La formación religiosa no es sólo saber humano, sino también conocimiento de las verdades de Dios.
 Se trata de comunicar en su integridad la Revelación de Dios.
 La eficacia plena de la enseñanza religiosa está condicionada por otros factores que transcienden la Pedagogía.
 Por ello la peculiaridad de la ERE conlleva exigencias y características propias:
 Es una materia no obligatoria
 Es misión de la Iglesia
 Está regulada por leyes y acuerdos específicos…
LA ERE EN EL MARCO DE LA PEDAGOGÍA RELIGIOSA
 La enseñanza religiosa – como actividad docente – es acto educativo.
 Como tal ha de responder a unos criterios pedagógicos, metodológicos, didácticos… Su realización está regulada por la Pedagogía Religiosa.
 Ahora bien, la formación religiosa y cristiana se realiza y se lleva a cabo en tres ámbitos: la familia, la comunidad cristiana y la escuela.

 La labor de la familia se centra en una oferta educativa a través del testimonio.
 La comunidad cristiana ofrece una formación específicamente catequética.
 La escuela ofrece una formación religiosa que posibilite el diálogo fe-cultura y facilite la educación integral de quienes la soliciten.
LA P.R. CONDICIONADA POR EL DEVENENIR PEDAGÓGICO
La Pedagogía está en continua evolución. Podemos hablar de un “devenir pedagógico”.
 La P.R., en su dimensión pedagógica, no puede quedarse estancada en su proceso de actualización.
 La ERE también ha de responder a las innovaciones pedagógicas que las ciencias de la educación introduzcan.
 Dos exigencias: el profesor de la ERE debe conocer las principales innovaciones de la Pedagogía y saberlas aplicar a la enseñanza religiosa; y la misma P.R. ha de someterse a revisión.
LA PEDAGOGÍA DIVINA,
PARADIGMA DE LA P.R
 “Reconoce, en tu corazón, que el Señor tu Dios te ha educado como un padre educa a su hijo”. (Dt 8,5)
 nos narra la “experiencia de fe” del Pueblo de Dios.
 Consiste en vivir la acción de Dios sobre el hombre como una acción salvadora a la que el hombre responde con acogida.
 Se da una relación entre Dios y el hombre que bien se puede considerar una “relación educativa”.
 Todo maestro de Religión mira como Maestro y Pedagogo a Dios.
CARACTERÍSTICAS DE
LA PEDAGOGÍA DIVINA
 Iniciativa de Dios en su relación con el hombre.
 Dios sale al encuentro del hombre.
 Relación personalizada y personalizadora.
 Dios tiene en cuenta a cada uno con sus peculiaridades y situaciones (personalizada).
 Lleva al hombre a su plenitud de dignidad humana (personalizadora).
 Dios invita, en la libertad, al cambio y al compromiso.
 La invitación fundamental que Dios hace es a la “conversión”.
 Dios interviene para realizar una alianza liberadora.
 La pedagogía divina en su relación con el pueblo tiene como finalidad liberar al hombre.
 Dios invita, en la libertad, al cambio y al compromiso.
 La invitación fundamental que Dios hace es a la “conversión”.
 Dios interviene para realizar una alianza liberadora.
 La pedagogía divina en su relación con el pueblo tiene como finalidad liberar al hombre
RASGOS DE LA P.R
 Pedagogía del DON
 La fe es un don.
 Se parte de la iniciativa gratuita de Dios que desea llegar a una relación de comunión, de amistad, de intimidad con el hombre.
 El hombre responde desde la libertad a este don (Gratuidad de Dios).
 Pedagogía de los SIGNOS
 Dios se comunica mediante signos.
 La Historia de la Salvación es historia de los signos de Dios.


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