San Mateo

Introducción al evangelio de Mateo

EL EVANGELIO DE MATEO es posterior al de Marcos. Mateo conoce a Marcos y sigue básicamente su esquema completándolo con cinco grandes discursos.

Si ya en la primera etapa de nuestro camino hemos conocido y aceptado la Persona de Jesús, ahora podemos preguntarnos: ¿qué doctrina nos ofrece?

Mateo nos responde fundamentalmente con sus cinco discursos. En cuanto a la estructura literaria, lo más característico de Mateo es la redacción de esos cinco largos discursos, que algunos quieren ver como un réplica a los cinco libros del Pentateuco: mientras éstos sirvieron para formar al primer Israel, en estos discursos de Mateo se contienen las normas de vida del nuevo Israel, la comunidad del Reino.

Mateo no se limita a ofrecer su doctrina, sino que quiere presentar a Jesús como poderoso en palabras y en obras. Cada discurso viene completado con una sección narrativa. Hay una fórmula estereo¬tipada que se repite cinco veces y marca la división de los cincos grandes discursos: “Y sucedió cuando acabó Jesús estos discursos…” (7, 28; 11, 1; 13, 53; 19, 1; 26,1). Sin duda, esta fórmula ha sido escogida intencionadamente para poner de relieve los cinco bloques de la doctrina comunitaria.

Una segunda característica fundamental de Mateo es subrayar el aspecto de comunidad, convirtiendo su escrito en un evangelio eclesial. La Iglesia aparece en Mateo (que es el único evangelista que la menciona) en espera del fin, del juicio que se ha de realizar en breve. El Reino tiene un sentido de futuro, pues sólo pertenece a los justos (13, 34) ya los escogidos (24,31), de modo que podemos distinguir tres periodos: el tiempo de Jesús, el tiempo de la Iglesia en el que estamos viviendo y el Reino futuro.

Esta división nos dice ya que el tiempo de la Iglesia comienza cuando termina el tiempo del Jesús histórico. Por eso es en Hechos de Apóstoles y en las Cartas paulinas donde encontraremos más completo el concepto de Iglesia y más desarrollada su estructura.

El evangelio de Mateo nos habla del Reino de los Cielos con más frecuencia que los otros evangelistas y con unas características diversas. Quiere mostrarnos el Reino de los Cielos e iniciarnos en sus misterios a fin de capacitarnos para entrar en él.

“Reino de los Cielos” es una expresión semita que trata de evitar el nombre de Dios. De hecho, “Reino de los Cielos” era todo el pueblo elegido por Dios. A este Reino se le había prometido un Rey. Esta promesa se cumplió en Jesús de Nazaret. Pero el Reino que él ha instaurado tiene unas perspectivas infinitamente más amplias y profundas que el Reino esperado por el pueblo de Israel.

Mateo se dirige de manera especial a todos los judeo-cristianos. Se esforzará por eso en mostrar que Jesús es el Mesías anunciado y que su Reino es ciertamente el esperado, Tiene Mateo la preo-cupación de presentar la venida, la persona, las enseñanzas de Jesús como el coronamiento de todo el Antiguo Testamento, coronamiento esperado por los padres y anunciado por los profetas. Las esperanzas de Israel se trasvasan a la comunidad de Jesús que se convierte así en el verdadero Israel.

Al Evangelio de Marcos, que nos presentaba la Persona de Jesús, sigue el de Mateo que trata de presentar la comunidad de Jesús: una comunidad de origen judío, pero abierta a los gentiles y de carácter escatológico.

La escena final (28, 16-20) nos da luz para entender la intención de todo este Evangelio:
Los once discípulos fueron a Galilea al monte donde Jesús los había citado, A[ ver[o se postraron ante Él, aunque algunos dudasen. Jesús se acercó y les habló así: -“Se me ha dado plena autoridad en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y de[ Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo [o que os he mandado,’ mirad que yo estoy con vosotros cada día, hasta el fin del mundo.”

“Los once” tiene sentido colegial, comunitario. Son citados conjuntamente. El grupo se había formado en Galilea y ahora vuelve a Galilea para encontrarse con el Resucitado.

Se encuentran en el monte. En el monte había ocurrido la transfiguración (17, 1-13), en la que se muestra Jesús como síntesis de la Ley y los Profetas. En el monte había pronunciado Jesús su primer discurso (5- 7), carta constitucional de la comunidad del Reino, en el que opone su ley a la de Moisés. En el monte Sinaí había reunido Moisés al primer Israel y había sellado con ellos la Alianza.

Allí Jesús Resucitado se les manifiesta, se les acerca, les habla, se atribuye las palabras con que Daniel (7, 14) designaba al hijo del hombre a quien se concede toda autoridad, como ya había hecho Jesús ante el Sanedrín (Mt 26, 24).

La comunidad está iluminada por la fe: obedece la cita acudiendo al monte, se postran ante él en gesto de adoración al Señor Resucitado. Esa fe es compatible con las dudas de algunos.

Jesús los envía a misionar y hacer discípulos por toda la tierra. Esta comunidad se conviene en portadora del Reino. Tiene unos contenidos dogmáticos (fórmula trinitaria), sacramentales (referencia el Bautismo) y normativos (cumplir lo mandado). Esta misión es universal (a toda la tierra).

El fundamento de la comunidad es la presencia y permanencia del Resucitado en medio de ellos. Ahora entendemos por qué desde el principio se presentó a Jesús con el nombre de “Emmanuel = Dios con nosotros” (1, 23).

Así en el monte de las Bienaventuranzas queda iniciado y en el monte del encuentro con el Resucitado queda constituido el nuevo Israel, el verdadero Israel.

Según esto, establecemos los siguientes temas:

1. Prólogo. Relatos de la Infancia (1-2)
2. Preparación del ministerio público (3-4

DISCURSOS SECCIONES NARRATIVAS
3. Sermón de la montaña
Carta fundacional del Reino (5-7) 4. Poderoso en obras. Diez milagros (8-9)
5. Instrucción misionera a los Doce (10) 6. Jesús parte en misión (11-12)
7. Reino de Dios expresado en parábolas (13) 8. Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
Actividad de Jesús
Comienza a destacar Pedro
Confesión de Cesarea (14-17)
CENTRO DEL EVANGELIO

9. Normas sobre vida de comunidad (18) 10. Jesús sube a Jerusalén (19-23)
11. Anuncio de la venido definitiva del Reino (24-25) 12. El misterio pascual, inauguración del eino (26-28)

Durante este caminar, Jesús convoca e instruye a la Comunidad -Nuevo Israel- abriéndola a todos los pueblos mediante gestos y palabras, haciendo, así, realidad el Reino de Dios.

Por ello, la estructura literaria del evangelio se concreta en cinco grandes discursos, intercalados con otros núcleos que recogen la actividad de Jesús.

De esta manera, antes de comenzar la lectura de este evangelio, no podemos perder de vista que iniciamos un camino. En este camino Jesús nos convoca a su comunidad. La pertenencia a dicha Comu¬nidad exige, previa conversión, el asumir el Programa de Jesús como propio, para, poniéndolo en el centro de nuestra vida, trans¬mitir la Buena Noticia. Esta aproximación gozosa al hombre de hoy la realizamos utilizando el lenguaje sencillo de Jesús y teniendo sus mismas pautas de comportamiento, sabiendo que caminando hace¬mos realidad nuestra esperanza -el Reino- aunque ello implique la lucha y el enfrentamiento a los poderes que impiden su definitiva instauración.

TEMA I

Nuestras raíces

Prólogo. Relatos de la infancia

Vivimos en un mundo masificado y
despersonalizado…, en el que nos sentimos más
números que personas. Nos resulta cada vez
más difícil contestar a la pregunta: ¿ quién soy yo ?
Nuestras raíces y nuestra historia son el camino
para encontrarnos con nosotros mismos .
Mateo, para comenzar a hablar de Jesús, nos habla de sus raíces.

La primitiva predicación apostólica no aborda el tema de la infancia sino que se reduce a anunciar el hecho fundamental de la muerte y resurrección de Jesús, acompañando este núcleo con las cosas que Jesús hizo y enseñó “desde que Juan bautizaba hasta el día en que se lo llevaron al cielo” (Hch 1,22). Por eso, el evangelio de Marcos comenzaba con el bautismo del Jordán.

Mateo, lo mismo que hará Lucas, antepone dos capítulos con relatos de la infancia. Son en realidad una reflexión teológica sobre los comienzos de Jesús, iluminados con la luz de la resurrección. Siguiendo el evangelio de Marcos, hemos reconocido a Jesús como “Hijo de Dios”. Pero Jesús ¿queda constituido Hijo de Dios en el bautismo del Jordán o lo es ya desde el comienzo?

Mateo lo presenta, desde su concepción, como verdadero hombre-¬Dios: con una genealogía humana, pero concebido por el Espíritu Santo. Verdadero “Emmanuel=Dios con nosotros” (1,23).

Junto a esta verdad fundamental, estos capítulos expresan una exaltación de las cosas pequeñas: nacido en una aldea desconocida, en absoluta pobreza, en el seno de una familia sin relieve social alguno. Sólo a la luz de la resurrección podemos valorar estas pequeñeces como grano de mostaza que se convertirá en árbol frondoso (13, 32). Estos capítulos nos ayudan a comprender que el Reino de los Cielos no se manifiesta con una gran ostentaci6n externa, sino con una profunda exigencia de interioridad.

Si todo el evangelio de Mateo se compone de cinco grandes discursos con sus ampliaciones narrativas, este pequeño evangelio de la infancia está igualmente estructurado con una introducci6n (genealogía) y cinco episodios que giran en torno a sendas citas del Antiguo Testamento.

1. Introducción: genealogía

Mt 1,1-17

Es un género literario muy usado en el Antiguo Testamento siempre que hay que presentar a un personaje importante. Mateo quiere enseñarnos dos verdades fundamentales: Jesús es un verdadero hombre, con ascendencia humana; descendiente de David, como el Mesías que esperaba Israel. Para ello utiliza una lista evidentemente incompleta y artificial. No es una relación completa de todos los ascendientes de Jesús a partir de Abraham. Una prueba de la artificialidad de la lista es que está estructurada en tres bloques completamente desiguales en cuanto a duración histórica, con catorce generaciones en cada bloque: desde Abraham hasta David, desde David hasta el destierro, desde el destierro hasta José.

Jesús, pues, es hijo y heredero de Abraham y de David.

2. Anuncio a José

Mt 1,18-25

Esta genealogía nos lleva hasta José, que no es padre carnal de Jesús pero es el encargado de darle nombre y así introducirlo en nuestra historia. La concepción de Jesús ha sido virginal: “Viene del Espíritu Santo” (1, 20), Se barajan dos nombres que significan su realidad divina (Emmanuel =:: Dios con nosotros) y su misi6n salvífica (Jesús =:: Salvador).

La cita de 15,7, 14 da contenido a este episodio: “Mirad: la virgen concebirá y dará a luz, un. hijo y le pondrá de nombre Emmanuel”, Esta concepción virginal se presenta como un hecho innegable que sitúa a Jesús como iniciador de un mundo nuevo en el que también esta presente el Espíritu de Dios ( cf. Gn 1, 1 ). La narración brevísima supone que es un hecho conocido de los lectores.

José decide repudiar a María Porque, conocedor de su elecci6n divina piensa que ya no le corresponde convivir con ella pues sería interceptar los planes de, Dios. Esta actitud concuerda plenamente con la mentalidad del Antiguo Testamento: el hombre tiembla cuando se pone en contacto con Dios, porque no puede el hombre ver a Dios y seguir viviendo; ante la presencia de Dios, el hombre se cubre el rostro o cae rostro a tierra. Dios es el terrible el distante el totalmente otro”. Nada extraño, pues, que José, puesto en presencia del misterio, tome la decisión de alejarse. Sólo por la revelaci6n que le hace el ángel, José decide recibir a María.

3. Los Magos de Oriente

Mt 2,1.12

Disponemos de pocas garantías acerca de la historicidad de este episodio que nos presenta -por otra parte- menos datos que los manejados por la tradición popular; nada nos dice el evangelio acerca del número, de los nombres, ni de las razas, ni de la realeza de los magos…

La estrella que los guía fácilmente nos recuerda la palabra de Isaías (60, I) que nos habla de la gloria del Señor que amanece como una luz sobre Jerusalén; o nos recuerda la estrella de Balaán (Núm 24, 17).
Es de notar el contraste entre la imprecisión del lugar de origen, “Oriente”, y la concreción de Belén como lugar de encuentro; el contraste entre los magos, personas notables por su ciencia, y la pequeñez del niño recién nacido que resulta desconocido para todos. Más importante que esas cuestiones históricas es descubrir el camino de los magos como un camino de fe y recorrerlo con ellos. Una fe que se ofrece, ya desde ese momento, a estas gentes que no pertenecen al pueblo de Israel sino que llegan como primicias de los gentiles. La fe aparece aquí como una búsqueda que supera toda clase de dificultades, iluminada unas veces por la luz de la estrella y sumida otras veces en la más oscura noche. Viendo con claridad o palpando entre tinieblas, los magos caminan y buscan inquietos, en contraste con Herodes y sus consejeros que quedan cómodamente instalados en palacio sin inquirir la verdad de las Escrituras. El camino de la fe termina en encuentro, en adoración, en la alegría de la fiesta, en la entrega de dones. La fe, además, obliga a buscar caminos distintos a los recorridos hasta entonces. Mateo nos ofrece ya un signo de contradicción en Cristo: los judíos lo rechazan y los paganos lo adoran.

El texto del Antiguo Testamento que centra este episodio son las palabras de Miqueas (5, I): “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será pastor de mi pueblo Israel”.

4. Nuevo éxodo de Egipto

Mt 2,13-15

Refiriéndose al pueblo de Israel, había escrito Oseas (11,1): “De Egipto llamé a mi hijo”. Mateo toma estas palabras del profeta y las aplica a Jesús, el verdadero israel, que renueva ese éxodo de Egipto. De esta manera, la historia más íntima de Jesús queda entroncada en la historia de la salvación.

Este episodio hay que completarlo con el siguiente.

5. Matanza de inocentes

Mt 2, 16-18

Como soporte de la historicidad del relato, podemos aducir los datos que nos ofrecen historiadores de la época sobre la crueldad de Herodes. El texto de Mateo no se reduce a eso, sino que está en función de Jeremías (31,15): “Un grito se oyó en Ramá, llanto y lamentos grandes: es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo porque ya no existen “.

La sangre corre en Israel, prefigurando la de la cruz. Raquel llora a sus hijos. Es de resaltar la intención de Mateo de establecer un paralelismo entre Jesús y Moisés:
– perseguido desde su nacimiento, salva su vida provi¬dencialmente;
– renueva el éxodo, como hemos visto arriba;
– opone su ley a la de Moisés;
– como Moisés, Jesús establece la comunidad del verda¬dero Israel.

6. Vida en Nazaret

Mt 2,19-23

A falta de un texto concreto que dé consistencia a este episodio, Mateo generaliza: ” Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno”. En realidad, el Antiguo Testamento nunca menciona a Nazaret. Puede hacer referencia, por juego de palabras, al nazir, que significa consagrado (cf. Jr 13,5): o a naser, que es el retoño que brota del tronco de David (Is 11, 1 ). También podríamos ver aquí una transposición del final del éxodo como entrada en la tierra prometida, o del retorno del destierro.

De esta manera, Jesús se establece en Galilea, a la que llama Isaías (8, 23): “Galilea de los gentiles”, que será el lugar de encuentro de Jesús con su Pueblo (4, 15-16), el lugar de cita con el resucitado (28, 10) y el lugar desde donde enviará a sus discípulos a todas las naciones (28, 16).

Historicidad de los relatos de infancia

Tenemos derecho a plantearnos esta cuestión, aun cuando sea difícil responder a ella en la situación actual de nuestros Cono¬cimientos. Recordemos, ante todo, algunas evidencias: no es el hecho de descubrirle un sentido teológico a un acontecimiento lo que hace que éste haya sido forzosamente inventado. Por otra parte, nuestra fe no se basa en estos hechos lo mismo que en el de la resurrección de Cristo; podríamos vernos inducidos a reconocer que tal detalle, que tal episodio, son parábolas, sin que por eso se hunda el cristianismo. En fin, hay que estudiar los textos sin ideas pre¬concebidas: ni la de “eso no pudo pasar”, ni la de “eso ocurrió exactamente de la manera descrita”.

Mateo parece haber recogido ciertas tradiciones conservadas en la familia de José. Está de acuerdo con Lucas en el punto fundamental: la concepción virginal y también en el nacimiento en Belén. La exactitud de la genealogía, diferente de la de Lucas, no constituye ningún problema. Una genealogía era entonces una cuestión, no de orden biológico, sino jurídico, una forma de establecer un parentesco; y también en este caso Mateo está de acuerdo con Lucas: Jesús es de la descendencia de David. Es posible que sobre un telón de fondo histórico ( el recuerdo de la visita de unos grandes personajes a Herodes y los numerosos asesinatos perpetrados por aquel rey sanguinario), Mateo haya reconstruido unos relatos de alcance teológico. Pero la realidad que nos quiere presentar es desde luego histórica: Jesús, hijo de David, nuevo Moisés, es el liberador que nos salva por su muerte y su resurrección.

(Poittevin – Charpentier: El Evangelio según San Mateo, pág. 23).

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) El evangelio de la infancia es una reflexi6n teol6gica sobre los comienzos de Jesús, a la luz de la Resurrecci6n.
b) Jesús es verdadero hombre. hijo y heredero de Abraham y de DavId.
c) La concepción virginal de Jesús es el inicio de un mundo nuevo, en el que también está presente el Espíritu de Dios.
d) Los Magos, en auténtica actitud de fe. buscan en la noche iluminados por la estrella.
e) La renovaci6n del éxodo de Egipto nos predispone a reconocer al verdadero Israel.
f) Hay un paralelismo evidente entre Jesús y Moisés, entre el Antiguo y el Nuevo Israel.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver
-Descubrir en nuestro ambiente y en nuestra vida:
*Signos de la presencia del Espíritu de Dios que quiere hacer un mundo nuevo.
*Respuestas de fe que nos impulsan a buscar como los Magos. .
-Herodes. para evitar “competencias”. manda matar a todos los recién nacidos. ¿Qué signos de crueldad y agresividad encontramos hoy?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos reseñados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos. ¿qué juicio te merece?
*La fe. como búsqueda constante.
*La violencia y la no-violencia.

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender para?
*Vivir de modo más consciente nuestra fe y comunicarla a los demás.
*Oponernos a la violencia. de modo activo no-violento.
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n concreta.
-Los personajes encontrados (José. Herodes. los Magos). ¿de qué manera nos impulsan a un cambio personal de actitudes?

TEMA II

El cambio devaluado

Preparación al ministerio público

Nos quejamos con frecuencia de que nuestra sociedad
no funciona. Son muchas las cosas que están pidiendo
un cambio. Es imperiosa la necesidad de una
transformación profunda de muchas estructuras.
Pero no cambiarán las estructuras,
si no cambian las personas:
sería un cambio devaluado.

No se debería leer a Mateo sin haber leído antes a Marcos y haber aceptado al Jesús que Marcos nos presenta. Mateo, no obstante, comienza con una breve síntesis que recoge los temas que ya conocemos por Marcos. Bien estaría volver a ellos antes de seguir adelante.

Juan Bautista, como en los capítulos precedentes José, tiene un papel importante en la presentación de Jesús. Hemos visto a José como el varón justo que poniéndole nombre lo inserta en la historia de su pueblo, lo lleva a Egipto para repetir la experiencia del éxodo y con el nombre que le impone lo designa como salvador. Juan ahora, cumpliendo toda justicia, lo recibirá en el bautismo de penitencia y así lo manifestará públicamente.

Jesús asume la historia de su pueblo. Vive en el desierto como el pueblo en los tiempos de la Alianza. Y cuando vuelve a las gentes proclama: “El Reino de Dios está cerca “.

1. Predicación de Juan Bautista

Mt 3,1-12

Juan y Jesús han sido enviados para mostrar a los hombres el camino de la salvación. Por eso encontramos grandes semejanzas entre ellos. Las acciones y palabras de Juan anticipan lo que más tarde ocurrirá con Jesús. Volveremos a encontrar la invitación al arrepentimiento (4, 17), la alusión a Isaías (4, 14-16), las muche¬dumbres que acuden a escuchar (4,25), y el discurso-programa de Juan (3,7-12) tendrá su réplica en el discurso-programa de Jesús (5-¬7).

Junto a estos paralelos, encontramos una diferencia notable: Juan bautiza en agua para el arrepentimiento de los pecados. Es la misi6n superficial de lavar que tiene el agua. No alude a la otra misión más profunda de la fecundidad que Podría estar también simbolizada en el agua. Jesús, en cambio, bautizará en Espíritu Santo y en fuego, es decir, purificando hasta lo más profundo del ser y comunicando una vida nueva.

Mateo completa a Marcos poniendo en boca de Juan la motivaci6n de su invitación a la penitencia: “Porque ha llegado el Reino de los Cielos”. La verdadera novedad de Mateo es que, entre las gentes que acuden a Juan para ser bautizadas, destacan dos grupos Concretos: los fariseos y los saduceos. Tanto más significativo cuanto que se trata de los “oficialmente buenos”, de los auténticos cumplidores de la ley. ¿Por qué se les llama a la conversión? ¿Por qué se los designa como raza de víboras? ¿Por qué se les amenaza con ser talados como árboles que no dan fruto y ser echados al fuego? Fácilmente Podemos intuir que no se trata de que cambien sus obras sino sus actitudes. Bien está su oración, sus diezmos y toda observancia de la ley; pero su dureza de Corazón y su intransigencia frente a los demás los sitúa en una necesidad urgente de conversión. Juan está disponiendo ya una religiosidad que se apoya más en las intenciones del corazón que en las apariencias externas.

2. Bautismo de Jesús

Mt 3, 13-17

Acudían a Juan muchedumbres venidas de Jerusalén y de toda Judea (3, 5). Eran los grupos oficialistas del pueblo. Jesús, en cambio, viene de Galilea, de la región sospechosa de heterodoxia, de la región fronteriza en convivencia con los gentiles. Es ya un indicio de la oposición entre Jesús y las clases “oficiales” del pueblo.

Marcos se ha limitado a narrar el hecho del bautismo. Mateo antepone un diálogo entre Jesús y Juan, que sirva para disipar toda interpretación torcida. Si Jesús se une a las gentes que piden un bautismo de conversión para el arrepentimiento de sus pecados, no es porque él mismo se sienta pecador necesitado de conversión. Pero es necesario cumplir toda justicia; es decir, hay que aceptar y realizar la voluntad del Padre, que en este caso concreto es la solidaridad con los pecadores.

Ya sabíamos por Marcos que Jesús quedó poseído por el Espíritu y que fue proclamado por el Padre como su hijo predilecto. Pero lo que allí era una experiencia personal de Jesús, se convierte en Mateo en una manifestación pública: “Este es mi hijo…”, Dicho queda en público que Jesús va a actuar en adelante, guiado por el Espíritu, cumpliendo en todo, como hijo, la voluntad del Padre.

3. Tentaciones en el desierto

Mt 4,1-11

Manifestado hijo de Dios en el bautismo, Jesús va a experimentar su propio mesianismo en el encuentro con el demonio en el desierto.

Mateo amplía el relato de Marcos refiriendo tres tentaciones concretas, mediante las cuales Jesús revive la experiencia del pueblo de Israel en el desierto en los tiempos del éxodo. Se trata de tres pruebas sufridas por el pueblo, tal como se refiere en el Ex 16; 17; 23, 30-33. El pueblo sucumbió ante estas tentaciones. Jesús las supera victorioso apelando a palabras del Deuteronomio (8, 3; 6, 16; 6, 13). Si a esta referencia tan clara al desierto añadimos las cuarenta “noches’\ Con que completa Mateo los cuarenta días de Marcos y la alusión a un “monte muy alto”, tendríamos una vez más que Mateo nos presenta a Jesús como un nuevo Moisés.

Estas tentaciones han de entenderse Con un sentido mesiánico. En conexión Con el relato precedente del bautismo, Jesús ha de aceptar la misión que el Padre le encomienda. Las dos primeras establecen una conexión directa: “Si eres hijo de Dios…”. El diablo pide a Jesús que demuestre su dignidad. El carácter de tentación aparece en que Jesús pida al Padre en provecho propio un signo para mostrar su dignidad. Mejor aparece en la tercera, que sólo puede entenderse si se trata del Mesías. Si la leemos a la luz del Deuteronomio aparece más clara como tentación de constituir un reino terreno como hizo Israel, con la agravante de la sumisión al diablo. Jesús se determina libremente ante la opción que se le presenta: repulsa de un dominio terreno, ya que su misión consiste en anunciar a los pobres la buena nueva de la salvación.

Supuesto que Jesús ha experimentado realmente la tentación, que ha luchado con Satanás y le ha vencido, que es una tentación mesiánica, Podemos también considerar el episodio como realmente ejemplar en cualquier situación de tentación de la Iglesia de todos los tiempos. También la Iglesia -la comunidad de Jesús ¬puede buscar distintos tipos de mesianismo, o caminos de salvación:
– en la abundancia de bienes materiales;
– en un desarrollo puramente socioeconómico;
– en el prestigio, en la búsqueda de signos milagrosos;
– en el poder político, en el pacto con el poder civil.

La Iglesia -como Jesús- superará esta tentación:
– en el recurso a la palabra de Dios;
– en el reconocimiento y aceptación de la voluntad del Padre;
– en el desarrollo de su propia identidad.

4. Vuelta a Galilea

Mt 4,12-16

Después de las tentaciones, Jesús vuelve a Galilea y se establece a orillas del lago. Con su predicación, Cafarnaún y suS alrededores vieron una gran luz, con lo que se cumplieron las palabras del profeta lsaías.

5. Predicación del Reino y elección de los discípulos

Mt 4, 17-22

El encarcelamiento de Juan Bautista marca el punto de partida para que comience Jesús su ministerio. Comienza a reclutar sus primeros discípulos, como ya quedó visto en Marcos. Mateo añade el detalle, aparentemente sin importancia, de designar a Simón Con el sobrenombre de Pedro. Desde el primer momento quiere destacar a quien ha de ocupar un puesto preeminente en la comunidad.

Termina el pasaje con estas palabras: «Jesús recorría Galilea entera, enseñando en aquellas sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfennedad del pueblo». En los capítulos siguientes Mateo va a desarrollar este versículo ofreciéndonos un primer bloque de las enseñanzas de Jesús (5- 7) y de los signos que realiza (8-9), como veremos en los dos temas siguientes.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) El Bautismo de Juan (en agua) se limita a lo superficial; el de Jesús (en Espíritu Santo y en fuego) purificará hasta lo más profundo del ser comunicando nueva vida.
b) Jesús. en solidaridad con los pecadores, quiere recibir el Bautismo de Juan. Es poseído por el Espíritu y es proclamado como Hijo.
c) Jesús ha sido tentado por Satanás y le ha vencido, apoyándose en la Palabra de Dios.
d) La presencia de Jesús es una luz grande para las gentes.
e) Jesús anuncia el Reino con palabras y con acciones.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver

-¿Qué dificultades o tentaciones se presentan con mayor frecuencia a nuestro vivir cristiano?
-Las tres tentaciones mesiánicas: materialismo, prestigio y poder, ¿tienen algún reflejo en nuestras comunidades cristianas hoy?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos expuestos.

b) Juzgar

-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos.¿qué valor concedes a la Palabra de Dios a la hora de enfrentarte con las tentaciones?

c) Actuar

-¿Qué acciones podríamos emprender para que en la sociedad en que vivimos la presencia de Jesús sea verdadera luz1
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acción concreta a emprender.
-Si quisieras acercarte a recibir el Bautismo de Juan. ¿de qué manera tendrías que manifestar tu conversión?

TEMA III

¿Utopía o programa?

El Sermón del Monte

En la política, cuando se avecinan elecciones,
todos los partidos preparan sus programas,
que luego en muchos aspectos no se cumplirán.
Jesús comienza su ministerio público
con un discurso-programa: el Sermón del Monte.
Este discurso nos sirve para comprender el comportamiento de Jesús.
Porque Jesús sí cumplió su programa.
Mt 4, 23-5.2

Jesús va a comenzar su primer gran discurso: el sermón del monte, que viene a ser la “Carta Magna”, la Constitución funda¬mental, de la nueva comunidad del Reino. El sermón del monte es la clave del Evangelio.

Se acerca una muchedumbre como signo de universalidad; multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trans¬jordania. Es decir, acude no sólo la totalidad del pueblo judío, sino de toda la tierra, del mundo entero.

Esta multitud se concentra donde está Jesús y allí se establece, mientras Jesús sube a la montaña acompañado por los discípulos a quienes él ha llamado. Los discípulos -no la gente- se le acercan y Jesús se pone a enseñarles. Puede parecer ilógico que la multitud quede abajo cuando Jesús va a comenzar el discurso en lo alto del monte; es que no podemos entender nada del discurso si no tenemos previamente una actitud de discípulos, si no hemos hecho una aceptación real de Jesús. Estos mismos discípulos serán después luz y sal en el seno de la comunidad, de esa multitud que volverán a encontrar cuando bajen de la montaña.

Distinguimos, pues, tres planos distintos caracterizados por los lugares y por las personas que los ocupan. En primer plano, Jesús, con toda la preeminencia que simboliza la montaña. Frente a él, la muchedumbre, la humanidad: físicamente alejados, pero en realidad cercanos porque a ellos van a ser enviados los discípulos inme¬diatamente. Los discípulos ocupan el tercer plano, con función de intermediarios. Ahora oyentes privilegiados de la Palabra, para ser después testigos vivos entre los hombres.

Como Moisés en la montaña, Jesús va a dar su ley al nuevo Israel, a la comunidad del Reino. Se trata en realidad más de un movimiento que de una organización; pero necesita unas normas mínimas de convivencia, que sean el distintivo de los ciudadanos del Reino de Dios. Moisés recibió de Dios, y comunicó a los hombres, como mediador, las palabras de la Ley. Jesús es quien promulga personalmente su propia ley; por eso podrá establecerse la antítesis: “Se os dijo, pero yo os digo…”. Con todo, Jesús no viene a derogar la Ley sino a darle cumplimiento (5, 17 -19). “Dar cumplimiento” no tiene el sentido de añadir nuevos preceptos, sino de interpretar la antigua ley descubriendo su interioridad, llevándola así a su perfección.

El sermón de la montaña tiene una estructura sumamente clara. Comienza con las bienaventuranzas, como obertura de la gran sinfonía. En 5, 20 expone el tema que va a desarrollar: “Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de Dios”.

La opinión difundida comúnmente iguala a unos y otros, pero la realidad es que se trataba de dos grupos muy distintos. Los escribas, o letrados, eran maestros en teología, con largos años de preparación. Los fariseos, en cambio, no eran teólogos, sino meros grupos de laicos piadosos, cumplidores rigurosos y hasta escru¬pulosos de la ley.

Teniendo en cuenta esta diferencia, vemos que Jesús habla de una justicia tripartita que marca la estructura de este sermón de la montaña: la justicia de los escribas, la de los fariseos, la propia de los discípulos.

1. Las bienaventuranzas

Mt 5, 3-12

Para entrar a formar parte del Reino de Dios es necesario aceptar el plan de Dios sobre los hombres. No se trata de unas leyes que hay que cumplir, sino de una manera de ser, de un modo de entender la vida.

La primera manifestación del plan de Dios quedó reflejada en las páginas de la Biblia, en el relato del paraíso: Dios nos ha creado para ser felices. El hombre perdió el Paraíso por el pecado. La comunidad del Reino debe rehacer el camino para volver al paraíso. Las bienaventuranzas nos invitan a la felicidad y nos trazan el camino para alcanzarla.

Todos deseamos ser felices. Es un deseo profundo que Dios ha puesto en el corazón del hombre. Pero no todos buscamos la felicidad por el mismo camino. Es frecuente buscar la felicidad en el dinero, en el placer, en el poder.

a) Ser libres

El primer grupo de bienaventuranzas (las tres primeras) nos hablan del primer paso para la felicidad, que es ser libres. Liberamos, ante todo, de las esclavitudes internas: de la esclavitud del dinero, del placer y del poder, que no llevan a la felicidad sino más bien dificultan su camino.

BIENAVENTURADOS LOS POBRES. Liberación de las riquezas que nos esclavizan; liberamos de la avaricia y de la envidia. En nuestros ambientes, junto a una situación de lujo, hay otra situación de miseria, como un cinturón que rodea nuestras ciudades. No es ésta la pobreza que alaba el evangelio. Esta pobreza es impuesta, fruto de la injusticia de los hombres. El evangelio quiere que nos liberemos de la esclavitud del poseer compartiendo nuestros bienes con los demás.

El que posee el espíritu de pobreza siempre cree tener demasiado y tiende siempre a cercenar; el que posee el espíritu del mundo no tiene nunca bastante, no está jamás contento, siempre necesita alguna cosa más. El verdadero pobre de Jesucristo va siempre cercenando y disminuyendo. El que posee el espíritu del mundo va siempre aumentando… El que posee el espíritu de pobreza se dice a sí mismo: “Poseo todavía mucho más de lo que me hace falta, pues hay tantos pobres que no tienen tanto como yo, que sufren y carecen hasta de lo necesario”. (Chevrier).

No podemos aceptar el sermón del monte si no precede la aceptación de Jesús. Ser pobre es seguir el ejemplo de Jesús que nace pobre, vive pobre y muere absolutamente sin nada.

En la pobreza no cabe preguntar “¿hasta dónde?”. No Podemos señalar un límite de ingresos o Posesiones que marque la diferencia entre pobres y ricos. Es ley de amor, es ley de compartir.

BIENAVENTURADOS LOS NO- VIOLENTOS. Renuncia a la tentación del poder y del orgullo. Mansedumbre, servicio a los demás. La mansedumbre es un acto de virtud, y por tanto un acto de fortaleza. Mansedumbre no es renunciar a nuestras propias ideas cuando nos contradicen; es mantenernos en calma para servir mejor a la verdad que queremos servir. Mansedumbre es renunciar a las tentaciones del orgullo; evitar enfados continuos; saber comprender y dialogar; respetar a los demás, incluso a los niños; ser servidor de todos.

Mansedumbre es seguir el ejemplo de Jesús que soporta la falta de fe de los discípulos, siente compasión de las muchedumbres, no está de acuerdo con Juan y Santiago que quieren arrasar a los samaritanos, rechaza la violencia de Pedro en Getsemaní…

BIENA VENTURADOS LOS QUE SUFREN. Liberación de la es¬clavitud de los placeres. Las dificultades hacen el carácter fuerte. Se corre mejor sobre asfalto que sobre arena. Cuando el dolor cae sobre el hombre que hasta entonces había estado libre de sufrimientos, puede producir reacciones muy diversas: desde la blasfemia y la rebeldía contra Dios hasta la reflexión serena que ilumina la fe y la esperanza abriendo el corazón al encuentro con Dios. Hay dolores fecundos, Como la poda que revitaliza el árbol, o Como los dolores de parto que son portadores de nueva vida.

Cristo, el varón de dolores, alcanzó la plena alegría del triunfo final. y con sus sufrimientos nos alcanzó la salvación a todos.

Si nos atrevemos a vivir estas tres bienaventuranzas, nos habremos liberado de la esclavitud del dinero, del orgullo y del placer. Seremos libres. Seremos personas. Podremos comenzar a actuar.

b)Justicia, amor, verdad

Conseguida la libertad interior, podemos lanzamos a obrar. Tres objetivos fundamentales: la justicia, el amor y la verdad.

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE y SED DE JUSTICIA. En la acción no podemos conformamos Con un justo medio, hay que lanzarse a metas más altas. Para señalar la gravedad e importancia de su ley, Jesús emplea la metáfora del hambre. El hambre es una necesidad irresistible. Es, al mismo tiempo, signo de salud, lo mismo que la inapetencia es señal de enfermedad. Dichosos los que tienen hambre y sed de un mundo mejor, de un mundo más justo, hambre y sed de justicia. Hay una justicia que podemos llamar vertical, que nos pone en relación con el mismo Dios, en actitud de aceptar y cumplir su voluntad. Esta justicia, que viene de Dios y nos lleva a Dios, tiene también sus exigencias de cara a los hermanos. El hambre y sed de justicia debe llevarnos a una entrega generosa a los hermanos buscando una justa distribución de las riquezas y bienes materiales y una reforma de las estructuras del mundo, de modo que estén más de acuerdo con los planes de Dios. No podemos conformarnos con nuestra conducta justa si a nuestro alrededor hay explotación, injusticia, arbitrariedad, abuso de poder, egoísmo. El hombre que tiene hambre y sed de justicia debe luchar contra todo eso.

Cristo, que se desvive por cumplir la voluntad del Padre, no descuida sus deberes ciudadanos: paga los impuestos del culto en el templo, acepta que se pague el tributo al César, no defrauda el salario a los obreros, sino que su justicia es superada por la misericordia (Mt20, 1-16). Echa en cara a los fariseos que se limiten a un cumplimiento externo, ritualista, con desprecio de la justicia que se debe a los demás (Mt 23, 23). En definitiva, esta justicia vertical y horizontal se identifica en la persona de Cristo a quien hacemos todo cuanto hacemos a los hermanos (Mt 25, 34 ss).

BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS. El cristiano traspasa los límites de la justicia para perderse en la caridad. Esta bienaventuranza viene a completar la anterior sin corregirla. No hay oposición entre justicia y misericordia. La justicia se apoya en el amor, el amor va más allá de la estricta justicia. Es propio de los grandes el abajarse. Es propio de los enanos el erguirse y empinarse. El dato más legítimo para detectar la grandeza de un hombre es su capacidad de misericordia, de comprensión, de benevolencia. Si somos duros en juzgar a los demás es signo de que tenemos un espí¬ritu pequeño y mezquino.

Jesús ha sido enviado a evangelizar a los pobres. Busca prefe¬rentemente a los pecadores y procura su amistad a pesar de las críticas de los fariseos. Se compadece de la muchedumbre porque la ve desorientada, tiene misericordia de una viuda cuyo hijo único llevan a enterrar, o de Jairo cuya niña acaba de morir, atiende a una mujer cananea y llama a Zaqueo ofreciéndole la salvación. Mateo, el publicano, fue invitado a ser su discípulo.

DICHOSOS LOS DE LIMPIO CORAZON. Si llegamos a cumplir todo lo dicho hasta aquí, es posible que estemos muy satisfechos de nosotros mismos y caigamos de nuevo en la esclavitud del orgullo. Esta bienaventuranza nos corta el puente de retirada. Hay que actuar sin doblez. Más que lo que hacemos importa la intención que nos mueve.

Jesús condena duramente la hipocresía de los fariseos. Hipócritas Son aquellos que no actúan de acuerdo Con sus ideas: a fuerza de engañar a otros se engañan a sí mismos. El hipócrita aparenta querer agradar a Dios pero trata únicamente de quedar bien Con él; su vida religiosa se limita a unas prácticas externas para ser visto por los hombres. La hipocresía lleva al endurecimiento: se creen justos y se incapacitan para la conversión.

El mismo Jesús, en cambio, bendice a los niños por su sencillez. Son ellos los auténticos discípulos a quienes corresponde el Reino de Dios. Los verdaderos discípulos son los niños a quienes el Padre ha revelado los secretos escondidos a los sabios.

Limpieza de corazón es la voluntad decidida de no dividir nuestro corazón entre el bien y el mal. Es una entrega decidida a la práctica del bien que hemos elegido. Nadie puede servir a dos señores. Para ello necesitamos, ante todo, un deseo sincero de conocer la verdad, antes de tomar nuestra decisión, que es lo contrario de lo que hacemos a menudo: buscar razones para justificar lo que ya hemos decidido y realizado porque nos convenía. Esta búsqueda sincera de la verdad debe ir iluminada por la luz del evangelio, pues es Dios quien nos señala dónde está el bien y quien nos da fuerzas para alcanzarlo. La conciencia, así iluminada, sólo necesita, para ser un corazón limpio, tener un carácter íntegro para cumplir lo que ya conoce, sin miedo a las dificultades.

c) Paz y persecuci6n

Las bienaventuranzas anteriores nos han exigido un gran esfuerzo de lucha Contra nuestras pasiones y COntra las dificultades externas a nosotros. Si lo conseguimos, . habremos logrado liberamos de la esclavitud del dinero, del poder y del placer; habremos logrado una vida de justicia y de amor o misericordia; tendremos un corazón limpio, veraz, sin doblez. En estas condiciones, la paz de Cristo puede crecer en nuestro interior y manifestarse a nuestro alrededor.

BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ. Esta es la verdadera felicidad, la auténtica bienaventuranza: vivir en paz. Este es el deseo de todo hombre y el fin para él que Dios nos ha creado. Pero no podía Jesús empezar por aquí. Para conseguir la verdadera paz es preciso recorrer previamente el camino de las bienaventuranzas anteriores.

Juan XXIII en su encíclica sobre la paz en la tierra nº 35) coincide plenamente con estos presupuestos cuando señala cuatro puntales en los que se apoya la auténtica paz: verdad, justicia, amor y libertad.

Dios colocó al hombre en el paraíso para que fuera feliz viviendo consigo mismo, con la mujer, con el mismo Dios. Esta multiforme paz quedó rota con el pecado.

La misión de Cristo es devolvemos la paz perdida en el paraíso. Por eso se anuncia la venida del Mesías describiendo una situación que nos recuerda la paz del paraíso (Is 11, 1-9; 32, 15-18).

Cuando Cristo nace en Belén los ángeles anuncian paz a los hombres. Jesús comunica la paz a los pecadores a quienes perdona y a los enfermos a los que sana. La obra de Cristo devuelve la paz a los hombres.

“Ahora como cristianos, los que antes estabais lejos, estáis cerca por la sangre de Cristo, porque él es nuestra paz: él que de los dos pueblos hizo uno y derribó la barrera divisoria, la hostilidad, aboliendo en su carne la ley de los minuciosos preceptos; para, con los dos, crear en s{ mismo una humanidad nueva, estableciendo la paz, ya ambos, hechos un solo cuerpo, reconciliarlos con Dios por medio de la cruz, matando en s{ mismo la hostilidad. Por eso vino a anunciar la paz a los que estabais lejos y la paz a los que estaban cerca, pues gracias a él, unos y otros, por un mismo Espíritu, tenemos acceso al Padre” {El 2,13-18) .

Esta paz de Cristo no se consigue con un espíritu tranquilo, bonachón, apacible, que todo lo acepta y todo lo consiente. Es fruto de una continua preocupación de apaciguar los conflictos e impedir que surjan. No podemos confundir la paz con la pereza e indolencia.

DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS A CAUSA DE LA JUSTICIA . Los discípulos de Cristo (y muchos cristianos de hoy) esperaban un reino de justicia y de tranquilidad, en el que los buenos nada tuvieran que sufrir. La Iglesia de Cristo sería escuchada y respetada por todos. Jesús advierte desde el principio, con lealtad, que no va a ocurrir así. Serán despreciados, perseguidos, llevados hasta la muer¬te. Cuando se toma en serio el evangelio se ve lo falsos que resultan los valores del mundo. Por eso el evangelio no es aceptado. Se comienza buscando excusas, diciendo que exagera, que no hay que tomarlo a la letra. Después se ridiculiza a los que lo ponen en práctica. Se los insulta y calumnia. Si esto no basta, se los persigue, se los destierra, se les da muerte.
También Jesús fue perseguido. Fue perseguido por Herodes, apenas nacido. Lo persiguen sus paisanos de Nazaret y lo quieren despeñar, los fariseos buscan en qué cogerlo, lo tientan pregun-tándole si hay que pagar tributo al César o si hay que condenar a la mujer adúltera, lo acusan porque cura enfermos en día de sábado, buscan matarlo con motivo de la resurrección de Lázaro y terminan por llevarlo hasta la cruz. El discípulo no puede ser mayor que el maestro. Si lo han perseguido a él, también los perseguirán a ellos.

No nos faltarán dificultades y persecuciones. Pero la palabra de Cristo sigue en pie: “En el mundo tendréis tribulaciones, pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

“La Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz del Señor hasta que venga. Estáfortalecida con la virtud del Señor Resucitado, para triunfar con paciencia y caridad de sus aflicciones y dificultades, tanto internas como externas, y revelar al mundo fielmente su misterio, aunque sea entre penumbras, hasta que se manifieste en todo el esplendor al final de los tiempos”. (LG, nº 8).

2. No a la justicia de los escribas

Mt 5, 17.20

Después del enunciado del tema (5, 20), la primera parte del sermón expone el conflicto entre Jesús y la interpretación escri¬turística de los teólogos del momento: las seis grandes antítesis con la antigua ley.

Los escribas son los comentaristas, los intérpretes de la ley. Ley y profetas son la expresión judía para expresar el conjunto normativo al que todo judío debía ajustar su vida. ¿ Cómo fue la relación de Jesús con esas estructuras? No quiere suprimirlas, sino interpretar su verdadero sentido; no se da un enfrentamiento abierto, pero tampoco una aceptación conformista. Ser mejores que los escribas significa tener una actitud de búsqueda ante la ley y no una mera interpretación literalista. Jesús lo explica con una serie de ejemplos prácticos. En todos se repite un mismo esquema: “Oísteis… pero yo os digo”.

Equivale al esquema: letra-espíritu. Se trata de ahondar y enriquecer la materialidad de la Ley, hasta convertirla en verdadero espíritu.

NO MATARÁS (5,21-16) . Por supuesto. Pero ¿sólo se mata con las armas? ¿y las peleas? ¿y los insultos? ¿y los pleitos? Lo realmente prohibido no es el hecho físico, externo: puedo cometerlo sin culpa alguna, de modo totalmente accidental. Hay palabras y actuaciones que matan. La reconciliación debe ser algo previo a todo tipo de cumplimiento religioso. Más importante que el hecho físico de matar es la carga de odio que me lleva a matar, aunque no llegue a realizarlo.

NO COMETERÁS ADULTERIO (5,27-30). Por supuesto. ¿Basta, sin embargo, con evitar relaciones sexuales con la mujer de otro? Hay que tener también un corazón limpio y desinteresado. La ley no nos habla directamente del acto físico sino de la intención del corazón.

EL QUE SE DIVORCIE DE SU MUJER, QUE LE DE ACTA DÉ REPUDIO (5, 31-32). El objetivo de esta leyera garantizar a la mujer repudiada un mínimo de dignidad y aceptación social, que por ser mujer y haber sido repudiada fácilmente se le negaba. El acta de repudio era Un acto jurídico de defensa mínima de la mujer. Pero, ¿basta esa defensa mínima? ¿No sería mejor no perjudicara la mujer hasta el Punto de obligarla a buscar otro marido? El Principal Punto de referencia no es la indisolubilidad del matrimonio, como ley externa a la que hay que someterse, sino el respeto a la mujer.

NO JURARÁS EN FALSO. CUMPLIRÁS TUS VOTOS AL SEÑOR ( 5, 33-37). Por supuesto que está mal jurar a sabiendas de que lo que se jura es falso o no se va a cumplir lo que se promete. Pero ¿hay que estar siempre Poniendo a Dios por testigo de lo que se dice o se promete hacer? Se nos exige el juramento porque se desconfía de nuestra honradez. Debería bastar “sí” o “no”, sin que nadie desconfiara de nuestra palabra.

OJO POR OJO y DIENTE POR DIENTE ( 5, 38-42). La ley del Talión surge como una defensa en la aplicación de la justicia Por Parte de particulares. No es Una invitación a la venganza, como a veces se entiende, sino que se trata de reglamentar la Paridad entre daño y castigo en caso de lesión. Jesús no se opone a esta ley, pero va más allá de ella propugnando un modo de comportamiento que haga innecesario todo ordenamiento jurídico. Jesús aconseja no hacer frente a quien nos agravia; más aún, invita a dar al agraviante más de lo que injustamente nos exige.

AMAR A LOS ENEMIGOS ( 5, 43-48). Lo de “aborrecerás a tu enemigo” no lo decía explícitamente la ley pero estaba en su trasfondo. “Yo os digo: amad a vuestros enemigos”. La afirmación no deja lugar a dudas. El discípulo de Jesús no distingue entre amigos y enemigos. Sólo sabe de seres humanos, hijos de un mismo Padre que no hace distinciones entre unos y otros, tratando a todos por igual. Es necesario tratar de asemejarse a este Padre, siendo, como él, perfectos, sin excluir a nadie de nuestro amor. Este amor amplio, profundo, universal, es el más auténtico distintivo del cristiano.

Si comparamos todas estas enseñanzas con nuestro mundo de hoy, o con cualquier otra época en la que nos hubiera tocado vivir, veríamos una oposición frontal entre los criterios de Jesús y los de los hombres; Jesús es distinto a sus contemporáneos Ya todos los hombres anteriores y posteriores.

Jesús no nos pide un cumplimiento de la ley más estricto del enseñado por los escribas, sino una superación de la ley. El hombre del Reino de Dios, el cristiano, ha de tener claro que es hijo de Dios lo mismo que cualquier hombre que viva a su lado. Convencido de esta verdad, el hombre no sólo no puede matar a su hermano, sino que no puede insultarlo, despreciarlo, maltratarlo o ignorarlo.

La fe no es para el cristiano una teoría, un cúmulo de verdades, sino una exigencia de vida compartida en verdadera fraternidad. No podemos quedamos en la superficie de la ley, con sus prohibiciones de actos externos, sino descubrir la carga de amor que subyace en todos sus preceptos.

3. No a la justicia de los fariseos

Mt 6, 1.18

Sigue adelante Jesús hablando del conflicto con la justicia de los fariseos: la limosna, la observancia de las tres horas de oración o su sustitución por un ayuno Ostentoso, son las características de estos grupos laicos piadosos que son los fariseos.

Comienza con una llamada de atención. No basta el cumplimiento escrupuloso de obras exteriores preceptuadas por la ley, sino que es necesario revisar las intenciones. De nada sirven las trompetas, las actitudes espectaculares o las caras tristes. Las palabras de Jesús son flechas dirigidas claramente Contra el espíritu farisaico. Los fariseos son esos hipócritas que buscan ser vistos de la gente. Pero Jesús cambia el giro de la intención: no se trata de agradar a la gente, sino de agradar al Padre; y el Padre que es espíritu ve en lo secreto. El cristiano sigue aceptando el ayuno, la oración y la limosna, pero Purificados de todas esas adherencias farisaicas que los desvirtúan por completo.

4. La justicia de los discípulos

Esta parte final desarrolla la nueva justicia de los discípulos de Jesús, que se apoya radicalmente en disposiciones interiores:

– Desprendimiento (6, 19-21). No hay que pegar el corazón a cosas indignas de él, sino atesorar para el cielo méritos verdaderos.
– Pureza de intención (6, 22-23). Cuando el ojo está limpio todo se ve con limpieza.
– Confianza en Dios (6, 24-34 ). El dilema es claro: o Dios o el dinero. No Podemos servir a dos señores. Jesús expone las razones de este dilema.
– Caridad (7, 1-6). Evitar los juicios temerarios. No criticar los defectos de los otros.
– Oración confiada (7, 7-11). Lucas habla de la per¬severancia en la oración, con la parábola del amigo importuno (Lc 11,5-13). Mateo, en cambio, habla de la confianza, Con la comparación Con los padres de la tierra.
– La ley de oro de la caridad (7, 12) es el resumen de to¬da la ley.
– La exhortación a la vigilancia (7, 13 -23) y la parábola final de la casa edificada con buenos cimientos (7, 24¬27) ponen fin al discurso.

Todo este discurso, y cada una de sus palabras, no se puede entender si no partimos del supuesto de que hay algo que precede: la aceptación del mismo Jesús. Sin esa actitud previa de fe no podemos entender ni cumplir nada de lo que en el discurso se dice.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO

a) E/ Sermón de/ Monte está abierto a todas /as gentes, pero Para aceptar/o y llevarlo a /a práctica es preciso ser discípulo, es decir, haber aceptado a Cristo.

b) LAS BIENAVENTURANZ4S Son el camino que Jesús nos señala para alcanzar la felicidad que deseamos.
1. Ser libres:
*De la esclavitud del dinero, sabiendo compartir.
*De la esclavitud de/ Poder, aprendiendo a comprender y
*De la esclavitud del placer, alcanzando la vida a partir del dolor.

2. En nuestra acción para ser felices tres objetivos:
* Justicia: entrega generosa a Dios y a los hermanos.
* Amor: sin olvidar la justicia, ir más allá de sus límites.
*Verdad: sencillez de niños, sin doblez ni hipocresía.

c) JUSTICIA DE LOS ESCRIBAS: Hemos de superarla, no quedándonos en la interpretación literalista de la ley, sino buscando su espíritu.
d) JUSTICIA DE LOS FARISEOS: Hemos de superarla, no limitándonos a cumplir lo estrictamente mandado, sino con la intención de agradar al Padre,
d) JUSTICIA DE LOS DISCIPULOS: Se apoya totalmente en las interiores disposiciones de/ corazón.

Dada /a extensión, y, sobre todo, /a gran importancia de este tema, presentamos varios cuestionarios sobre el mismo. De este modo, el grupo podrá dedicarle varias reuniones. O escoger el cuestionario que mejor le acomode, según sus necesidades

2. C U E S T ION A R lO ‘A ‘:
(BIENA VENTURANZ4S)

a) Ver
-Las gentes con quienes solemos tratar, ¿ qué buscan o que necesitan para ser felices?
-¿.Tienen algún arraigo entre /as gentes /os va/ores proclamados en las bienaventuranzas? (Para contestar “SI…’ o “no”, señala hechos concretos)
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿.Qué juicio te merecen /os hechos expuestos en e/ apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de las Bienaventuranzas, y aplicándolas a nuestros ambientes, haz una descripci6n-robot de la sociedad ideal, en la que pudiéramos vivir felices.

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender para inculcar a la sociedad de un modo práctico los valores de las Bienaventuranzas?
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n concreta a emprender.
-En tu vida personal, ¿qué exigencias de renovación encuentras a la luz de las Bienaventuranzas?

3. C U E S T ION A R I O ‘B’:
(JUSTICIA DE LOS ESCRIBAS)

a) Ver
-Entre los ejemplos “antítesis” señalados por Jesús, ¿cuáles te parecen de mayor actualidad en nuestro ambiente? (Señala hechos concretos).
– Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿qué aspectos de los aquí señalados te parece necesario superar para que se acomoden al espíritu cristiano?

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender para inculcar el espíritu cristiano en los hechos referidos?
-Entre el abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n concreta a emprender.
-¿Cómo superar en ti mismo la “justicia de los escribas”?

4. C U E S T ION A R lO ‘C’:
(JUSTICIA DE LOS F ARISEOS)

a) Ver
-Los fariseos se distinguen por :
*Cumplimiento escrupuloso de la ley.
*Intransigencia para juzgar a los demás.
*Deseo de ostentación (“para ser vistos”).
-¿Qué rasgos de espíritu farisaico encuentras en nuestra sociedad?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar .
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿c6mo valoras el fariseísmo de nuestra sociedad, los hechos arriba señalados?

2. C U E S T ION A R lO ‘D’:
(JUSTICIA DE LOS DISCIPULOS)

a) Ver
-Jesús señala una serie de disposiciones interiores propias de los discípulos,
* ¿’Cuál de ellas te parece más urgente en nuestros días? ¿-Por qué?
*¿-Cuál de ellas te parece más habitual en nuestras comunidades cristianas? (Señala hechos concretos)¬
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar:
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior?
-Razona detenidamente este juicio aportado¬
-A la luz de los textos leídos, ¿Cómo valoras la vida interior del cristiano?

c) Actuar
-Los textos finales del discurso (7, 13-27), ¿qué exigencias de actuación nos presentan?
-¿Qué actitudes de “discípulo” te resultan personalmente más necesarias?

TEMA IV

Con la vida a jirones

Jesús, poderoso en obras

El hombre de hoy está angustiado y roto.
Son muchas las heridas que le hacen sufrir y sangrar:
hambre, explotación, injusticia…
Las alternativas “salvadoras” que abogan por las grandes soluciones
nos dejan insatisfechos.
Jesús con su vida se aproxima al hombre angustiado y roto
y le ofrece su propia salvación.

Este primer discurso, en el que Mateo ha presentado a Jesús co¬mo poderoso en palabras, va seguido de una sección narrativa (8-9), en la que se muestra como poderoso en obras. La palabra de salvación que Jesús nos anuncia es poder y ayuda para todos los necesitados. Podemos dividir la sección en las siguientes partes.

1. Jesús viene a salvar

Mt 8,1-17

Tres curaciones de personas marginadas: un leproso, un pagano, una mujer. La cita final del profeta Isaías da sentido a todo el pasaje: “Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades” (Is 53,5). Asumiendo nuestros pecados, Jesús nos libera también de la enfermedad, consecuencia de un estado de pecado.

a) Curación de un leproso

Relato muy sencillo, que arranca de un acto de fe: el poder de Jesús es ilimitado, puede hacer cuanto desea. El leproso, una vez curado, debe presentarse a los sacerdotes para que certifiquen su curación y pueda así reintegrarse a la sociedad. Nadie queda excluido de la comunidad del Reino.

b) El criado del centurión

El segundo milagro se realiza a favor de un pagano, que muestra igualmente su fe en el poder de Jesús. Esta fe es la característica del nuevo Israel, de los verdaderos ciudadanos del Reino. Por esta fe del centurión, Jesús devuelve la salud a su criado. La admisión del centurión en el Reino resalta en el relato más que la curación del criado.

c) La suegra de Pedro

Gracias a la acción de Jesús, la suegra de Pedro queda sanada y se levanta: la misma palabra griega que se emplea para referir la resurrección, como signo de que estas curaciones, salvaciones parcia¬les, prefiguran la resurrección que es la salvación última. y se puso a servirle: el servicio a Jesús es exigencia primordial de la comunidad del Reino .

2. Jesús invita a seguirlo

Mt 8,18 – 9,13

Tres nuevos milagros, encuadrados en relatos de vocación dejan así el esquema: ,

– Dos que quieren seguirlo.
– Calma de la tempestad.
– Dos endemoniados.
– Un paralítico.
– Vocación de Mateo.

El poder de Jesús manifestado en los milagros contrasta dura¬mente con su pobreza absoluta: no tiene dónde reclinar la cabeza. Sin embargo, sigue teniendo fuerzas para tomar la iniciativa en las vocaciones y para exigir, a quienes acepten seguirlo, que rompan totalmente con este mundo y abandonen la vida vieja sin dilaciones, ya que el tiempo es apremiante.

Con ese trasfondo de vocaciones, prosigue el relato de milagros.

Merece una atención especial el relato de la calma de la tempestad. Mateo con su redacción propia convierte el tema de la tempestad calmada, que ya se encontraba en Marcos, en un tema de vocación, de discipulado. Comparándolo con el relato de Marcos ( 4, 35-41) podemos observar en Mateo:
– Es Jesús quien toma la iniciativa de subir a la barca. La única barca que se nombra, mientras que en Marcos hay varias.
– Los discípulos (a quienes no se nombra en Marcos) “lo siguieron” (expresión técnica para hablar del discipu¬lado).
– El grito de los discípulos queda espiritualizado: “Señor, sálvanos”. (Marcos dice: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”).
– Antes de realizar el milagro, Jesús se preocupa de la situación de los discípulos: ” ¿Por qué estáis temerosos, hombres de poca fe?”.
– La conclusión es que “los hombres se admiraron”. (Mientras que en Marcos, “se llenaron de gran temor”).

Mediante esta narración, predica Mateo a todos los discípulos de todos los tiempos que el seguir a Jesús es ardua empresa, que sobrevendrán tempestades, que la presencia de Jesús no se sentirá porque va dormido, que aún así no debe flaquear la fe, pues el Señor poderoso intervendrá a su tiempo, imponiéndose a las fuerzas adversas. Ya decía Tertuliano:
“Aquella navecilla era figura de la Iglesia, ya que es zarandeada en el mar, es decir, en el mundo, por las olas, esto es, por las persecuciones y tentaciones, mientras el Señor va como dormido, hasta que a lo último, despertado por las oraciones de los santos, domeñe al mundo y devuelva la tranquilidad a los suyos”.

A la acción positiva de Jesús protegiendo a su barca, sigue la victoria de Jesús que destruye el reino del demonio. Es significativo el grito del espíritu malo por boca de los demonios: ” &Quién te mete a ti en esto, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?”. La oposición entre Jesús y el espíritu del mal es absoluta; la victoria absoluta que se ha de dar al fin de los tiempos queda anticipada en la acción de Jesús.

Queda el enemigo radical: el pecado. Las gentes esperan la curación del paralítico. Jesús comienza por perdonarle los pecados. Como en los casos anteriores, más que el hecho externo del milagro, interesa el poder de Jesús que se muestra. Lo característico de Mateo en este caso es que pasa del poder de Jesús de perdonar pecados al poder de la comunidad: “El gentío quedó sobrecogido y alababa a Dios, que da a los hombres tal autoridad”. El poder de los ministros de perdonar pecados viene del poder de Jesús.

Si Jesús puede perdonar pecados, también puede llamar a un pe¬cador, como el publicano Mateo, para que lo siga como discípulo. Este relato de vocación que cierra la sección queda completado con el banquete de amistad que Jesús celebra, rodeado de publicanos y pecadores. Con ello queda de manifiesto que su misión es portadora de salvación para todos.

3. Es necesario optar

Mt 9, 14-34

A propósito de la pregunta planteada acerca del ayuno, Jesús presenta la incompatibilidad entre lo nuevo y lo viejo: hay que optar entre la novedad traída por Jesús, que se presenta con el carácter divino del esposo de su pueblo, y las viejas tradiciones del ju¬daísmo.

Para acabar este largo relato, en el que se presenta a Jesús como poderoso en obras, se narran otros tres milagros: la vuelta a la vida de una niña recién fallecida, que se entrecruza con la curación de una mujer que sufre flujos de sangre; la curación de dos ciegos; y la de un endemoniado mudo. Los dos primeros sirven para que siga creciendo la fama de Jesús, ya que las gentes se admiran y lo divul¬gan por toda la comarca. El tercero, en cambio, provoca división: mientras que la multitud expresa su admiración porque jamás se ha visto cosa igual en Israel, los fariseos lo acusan porque echa los demonios con el poder del jefe de los demonios. Queda, pues, mani¬fiesto que los milagros no son sólo pruebas apologéticas del poder de Jesús; son signos que manifiestan su amor salvador y sólo con disposiciones de acogida pueden ser interpretados favorablemente. ¿Nuestra actitud es de admiración de Jesús y aceptación, como las gentes, o es de rechazo como en el caso de los fariseos?

Termina la sección con 9,35: “Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad”. Es repetición literal de 4,23. este versículo será desarrollado en las dos secciones siguientes, que de nuevo presentan a Jesús poderoso en palabras y en obras.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) Jesús viene a salvar. Cura a tres personas marginadas: un leproso, un pagano, una mujer.
b) Jesús busca seguidores. La nave zarandeada por las olas es figura de la Iglesia.
c) Hay que optar entre la novedad traída por Jesús y las viejas tradiciones del judaísmo.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver
-Mateo ha redactado el episodio de la tempestad de modo que la barca aparezca como figura de la Iglesia.
¿Cuáles son los peligros que hoy amenazan a la Iglesia?
-¿Qué actitudes descubrimos en los cristianos frente a los peligros que amenazan? ¿Confianza, desconfianza, miedo…?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿cómo valoras las actitudes de los cristianos señaladas en el apartado anterior?

c) Actuar
-Para superar la situación en que se encuentra “nuestra barca”, ¿qué acciones deberíamos emprender?
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acción concreta a emprender.
-El último punto del tema habla de la necesidad de optar. ¿Qué opciones concretas deberías tomar?

TEMA V

Crisis de valores

Misión e instrucción de loS Doce

¿Qué valores rigen hoy nuestras vidas?
La crisis de valores ha sumido a la sociedad en un “sinsentido”,
hundiendo a muchas personas en el más profundo vac(o.
Necesitamos unos valores que devuelvan el sentido a nuestras vidas .
Los valores de Reino son una luz para nuestras vidas .

Jesús con palabras y con obras ha proclamado la presencia del Reino de Dios y ha mostrado sus exigencias. Comienza a formarse el grupo de los Doce. También hemos visto las distintas reacciones en tomo a Jesús: la muchedumbre lo admira y los fariseos lo rechazan. Ahora nos dice Mateo (4, 36): “Viendo el gentío, le dio lástima de ellos, porque andaban mal trechos y derrengados como ovejas sin pastor”. Movido a compasión por esa muchedumbre, dice a los discípulos: “La mies es abundante y los braceros pocos; por eso, rogad al dueño que mande braceros a su mies”.

Esta sección comienza así bajo el signo del Padre, a quien hay que rezar, puesto que él tiene la iniciativa de la misión, aunque también se señale un origen humano en la compasión que Jesús siente por la muchedumbre.

Jesús envía ahora a sus discípulos a predicar el Reino. Detrás irá Él mismo.
Podemos ver en este discurso una estructura concéntrica:

Resumen: Jesús recorre las aldeas, llama y envía a los doce (9, 35-10,5).
A. proclamación de la paz y juicio de las aldeas que no acogen (5¬\15).
B. Persecuciones prometidas y llegada del Hijo del hombre (16¬
¬ C. Conformidad del discípulo/siervo con el Maestro/Señor (24¬25).
B’. Persecuciones que no hay que temer y seguridad junto al / Padre (26-33).
A’. Paz o espada. Recompensa de la acogida ( 34-42).
Resumen: Después de sus consignas a los doce, Jesús enseña en las aldeas (11,1).

Fácilmente vemos que el centro del discurso lo constituye la “conformidad del discípulo con el Maestro”. Esta relación íntima es el fundamento del radicalismo en el compromiso .apostólico. Tres veces se repite en el discurso la expresión “por causa de mí” o “de mi nombre” (10,18.21.39) . Este es, pues, el punto fundamental en el que es necesario insistir. Pocos indicios recoge Mateo de una misión histórica de los Doce en tiempos de Jesús. Más bien parece querer referirse a la “misión de la Iglesia” en la que se hace presente el Señor Resucitado.

En el discurso encontramos las siguientes ideas fundamentales.

1. Misión universal

Mt 10, 5-15

Comienza diciendo: “No vayáis a tierra de paganos ni entréis en la provincia de Samaría; id a las ovejas descarriadas de Israel”. Estas expresiones tienen en su origen un sentido restrictivo, pero en la mentalidad de Mateo debe referirse al verdadero Israel, que son todos aquellos que han reconocido o reconocerán en adelante a Jesús. Por tanto, el verdadero Israel es la comunidad de creyentes, tanto si proceden del judaísmo como del paganismo.

“No tomar el camino de los gentiles” significa, en primer lugar, una prohibición de orden geográfico, pero es también evitar un cami¬no, es decir, una manera de ser y de obrar; y “no entrar en una ciu¬dad de samaritanos” indica lo mismo: al revés que ellos es como hay que vivir junto a los demás. Estos son los tipos del anti-Israel, opuestos diametralmente a Jesús.

El pueblo de Israel, sin dejar de ser lo que era, ha tomado las dimensiones de la humanidad entera. La misión es absoluta: Jesús confía totalmente su autoridad a los Doce y, a través de ellos, a todos los discípulos venideros. Es también una misión universal: los discípulos no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, del verda¬dero Israel, hasta el fin del mundo.

2. Gratuidad de la misi6n

Mt 10, 16-31

Es Dios quien tiene la iniciativa. Por eso hay que orarle. Jesús los lanza a predicar porque se le conmueven las entrañas al ver la miseria de los hombres.

Los enviados disponen del gran don del Reino, pero están vacíos de las cosas de este mundo. Todo lo dan gratis y no tienen nada. Es cierto que, como trabajadores, son dignos de su salario; pero están al mismo tiempo a merced de aquellos que los reciben o no los reciben.

Los enviados ofrecen a todos la paz; quien la reciba, tendrá esa paz; quien no la quiera queda solo y se sitúa ante el juicio que lo condena. Pero los enviados no condenan. El Reino y su poder no se traducen en forma de dominio sobre el mundo sino en debilidad ante los hombres. Más aún, los mismos enviados se sitúan ante el juicio de los hombres: por parte de los judíos (sanedrín y sinagoga) y por parte de los gentiles (gobernadores y reyes). La misma actitud de vida del mensajero sirve ya de testimonio. No necesita hablar. No tiene que defenderse. Externamente hundido, cuenta con la fuerza del Espíritu de Dios. Esa es su certeza y ésa es su victoria.

En el centro de este discurso, los vv. 24-25 recuerdan la conformidad que debe reinar entre el discípulo y el Maestro. No puede tener otra existencia y otro destino distinto del suyo y, como él, tendrá que sufrir y verse en contradicción. Lo mismo que su Maes¬tro, el discípulo está totalmente desguarnecido. Su única seguridad es la de saber que es la autoridad del Maestro la que se expresa a través de sus palabras y de sus actos; que es el Padre el que vela sobre él y que es su Espíritu el que lo inspira.

3. Carácter decisivo de la misión

Mt 10, 32.42

“Quien os acoge a mí me acoge”. Jesús es la presencia del Reino por el que hay que decidirse a favor o en contra. El discípulo ha de hacer esta opción decisiva, lo mismo que todo creyente, como primer paso en el seguimiento de Jesús; luego instará a cumplirla a los demás con su presencia y su acción.

En las dificultades internas de la comunidad estas palabras de Cristo descubren el sentido de la responsabilidad del apostolado y también los fundamentos de su confianza. Serán enviados al mundo entero por Cristo resucitado (28, 20), que está siempre con noso¬tros.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) Jesús va instruyendo al grupo de discípulos que ha elegido. Los envía a predicar el Reino.
b) La misión que reciben es universal. El pueblo de Israel, sin dejar de ser lo que era, ha tomado las dimensiones de la humanidad.
c) La salvación que se ofrece es gratuita. Es Dios quien toma la iniciativa. Ofrecen la paz, y están expuestos al rechazo.
d) Jesús es la presencia del Reino, por el que hay que decidirse a favor o en contra. La presencia de Cristo en la comunidad asegura el éxito de la misión.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver
-¿Tiene presentes nuestra comunidad cristiana las dimensiones universales, o se ha convertido en un ghetto? (Hechos concretos).
-Nuestra comunidad cristiana ¿es portadora de paz? (Hechos concretos). -Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar

-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿cómo valoras la dimensión misionera de la comunidad cristiana?

c) Actuar

-Para responder al carácter misionero de nuestra comunidad, ¿qué acciones deberíamos emprender?
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acción concreta a emprender .
-¿De qué manera golpea tu conciencia esta instrucción misionera de Jesús a sus discípulos?

TEMA VI

El hombre, eje de la vida

Actividad misionera de Jesús

Se dice que el hombre es el centro y el punto de mira
de todas las preocupaciones de los políticos,
de las instituciones…
Pero descubrimos con tristeza que cada vez los centros de decisión
se alejan más de la vida de los hombres,
convirtiéndose en una maraña difícil de desenredar.
Por eso soñamos con el hombre sencillo y humilde ,
hermano de todos los hombres .

Mateo repite en 11, 1 el estribillo que ya conocemos: “Cuando terminó de dar instrucciones… “. Con ello da por terminado el discur¬so anterior y Comienza una nueva sección narrativa, en la que Jesús va a hacer personalmente lo mismo que ha enseñado a los discí¬pulos. De nuevo se nos presenta Poderoso en palabras y en obras.

El centro de esta sección narrativa lo ocupa el “himno de júbilo” (11, 25-30) que da sentido a todo el Contexto. En adelante se verá cómo los sencillos (los discípulos) lo aceptan, mientras los sabios (los fariseos) lo rechazan, siendo su situación Peor que la anterior. Empieza a desvelarse el misterio de Jesús. Encontrarnos en estos capítulos diversos títulos de Jesús que andaban dispersos por una y otra Parte: sabiduría (11, 19), hijo (11,25-27), hijo del hombre (12, 8), siervo (12, 18-21), hijo de David (12, 23), y se anuncia claramente la resurrección (12, 40). Ante esta revelación es preciso tomar postura.

1. Juan y la sabiduría de Dios

Mt 11,2-19

Para dar entrada a esta revelación que Dios hace de sí mismo, comienza la sección con la pregunta que Juan el Bautista formula desde la cárcel por medio de sus emisarios: ” ¿Eres tú el que tiene que venir o hemos de esperar a otro?”. Jesús responde aduciendo sus obras, con una enumeración que hace referencia al profeta Isaías (61, 1 ss; 35, 5-6; 26, 19; 29, 18 s). Para quien conoce las Escrituras, el cumplimiento de estas palabras en la persona de Jesús es la mejor prueba de que él es el Mesías esperado. No debía ser esta la idea que del Mesías se había formado Juan el Bautista, por eso Jesús le dice dichoso si es capaz de no escandalizarse.

Juan el Bautista es un profeta que prepara la llegada del Mesías; más aún, es el mayor de los profetas, pero su propia función pro¬[ética le sitúa en el campo del Antiguo Testamento. Por eso añade Jesús que el menor en el Reino será mayor que el Bautista, no queriendo comparar con esto personas sino situaciones. El mismo ayuno de Juan simboliza la austeridad del juicio, el tiempo de la preparación. Jesús come y bebe, como signo de la novedad del Reino ya presente. Juan fue rechazado por muchos de sus contem¬poráneos; de hecho está en la cárcel y pronto sufrirá la muerte. De la misma manera, es rechazado Jesús. Pero la sabiduría de Dios (que es él mismo) se acredita por sus obras. Pablo hace de este título, sabiduría, uno de los pilares de su cristología.

2. ¡Ay de las ciudades del lago!

Mt 11,20-24

A pesar del testimonio de sus obras, las ciudades de orillas del lago se niegan a reconocer a Cristo. Están hinchadas de sabiduría y por eso incapacitadas para reconocer la verdadera sabiduría de Dios. La violencia que sufre el Reino (11, 12) puede entenderse del esfuerzo necesario para despojarse de todo orgullo y sabiduría, para hacerse sencillo. Esa acogida del Reino por parte de los sencillos hace brotar en labios de Jesús un canto de alegría.

3. Himno de júbilo

Mt 11, 25.30

El fracaso de Jesús, reflejado en el rechazo que le hacen las ciudades del lago contrasta con la aceptación de los sencillos, que provoca este himno de júbilo. Comienza con una estrofa de acción de gracias, inspirada en textos de la Biblia y en plegarias judías contemporáneas. Es una especie de salmo que pronuncia el mismo Jesús. Con la designación “sabios y prudentes” se refiere Jesús a las ciudades del lago que lo han rechazado, a los fariseos que se creen depositarios de la sabiduría de Dios, a los escribas intérpretes de la ley. Frente a ellos están los sencillos, que son objeto de la benevolencia de Dios. Conscientes de su ignorancia, sólo de Dios esperan la salvación. Dios ha elegido a los sencillos, a los pequeños, a los pecadores, a los marginados, sencillamente porque ha querido, sin más razón que su propia voluntad misericordiosa. Lo que Dios ha manifestado a los sencillos son estas cosas, es decir, los misterios del Reino de Dios, que se centran en su propia persona. A continua¬ción, va a manifestarse como el Hijo.

Esta es la mayor revelación de los evangelios sin ópticos: Jesús es el Hijo. Es la gran respuesta al “¿Eres tú el que ha de venir?”. El Padre y el Hijo se conocen mutuamente, entendiendo este conocer en el sentido de una experiencia personal profunda, pot: encima del conocer meramente teórico. Jesús no es solamente un profeta o un hombre justo, sino el Hijo, que viene a desvelarnos el rostro del Padre.

En la última estrofa, Jesús -precisamente porque es el Hijo que está Con el Padre- invita a loS sencillos a acercarse a él para encontrar el descanso. A los judíos, que se ven agobiados por las cargas pesadas que sus jefes les imponen, ofrece Jesús su yugo ligero y suave.

En el centro del evangelio, estas palabras son como un faro que orienta. Jesús responde a la pregunta de los hombres que le buscan. Aunque ha sido rechazado, llama a todos; les ofrece los misterios de Dios que en él se encuentran.

Estas palabras constituyen de algún modo el núcleo de todo el evangelio. Pero, al mismo tiempo, no son más que una especie de paréntesis. Se ha parado en un instante la marcha de las cosas; se abre el telón, se muestra e/fondo. Pero, de nuevo, el telón se ha corrido y es preciso volver a orientarse. Jesús seguirá enfrentado a los fariseos; los discípulos tendrán que aprender muy poco a poco los secretos de su maestro.
Hemos dicho que estas palabras con como un parén¬tesis. Precisamos. No se trata de que en ellas se vengan a expresar unas ideas que salen del contexto. No. En ellas se alcanza el fondo de Jesús, el Cristo victorioso que nos llama. Sabemos desde ahora que el rechazo de Israel y de los grandes de este mundo nunca puede ser lo decisivo. Decisivo es sólo el Cristo que nos llama desde e/fondo y que ha invitado de una forma victoriosa a los humildes. Semejante es el valor de la escena de la transfiguración (17,1 ss) en medio del contexto de una iglesia que camina. Semejante la certeza del juicio decisivo (25, 31-46) precisamente a las puertas de la pasión y de la muerte. Esto nos muestra que la pers-pectiva de un tiempo lineal se ha superado. El futuro del Cristo triunfante se esconde en el debate de los fariseos, late ya en la lucha de la iglesia. (Xabier Pikaza).

Después de este himno, el capítulo 12, volviendo a estos mismos temas, noS muestra dos categorías de personas: loS sencillos, que Son loS discípulos, y los sabios, que Son loS fariseos. También ahí Son las obras de Jesús las que lo van a manifestar.

4. Los fariseos, sabios que rechazan

Mt 12, 1-21

Con el yugo suave y ligero que Jesús ofrece, contrasta el duro yugo de los fariseos con su casuística acerca de la ley y en concreto del sábado. Ya conocíamos por Marcos esta postura de Jesús frente a las tradiciones de su pueblo. Mateo, en defensa de los discípulos, añade esta razón: en el templo se trabaja en día de sábado y Jesús es superior al templo. El hecho de mostrarse como superior al templo y superior a la ley son pistas que va ofreciendo Jesús de su carácter divino. Una serie de curaciones le permiten a continuación presen¬tarse como el siervo anunciado por Isaías (42, 1-4). Frente a la violencia de los fariseos que están ya planeando el modo de acabar con él, Jesús se manifiesta como el siervo que no grita, que no rompe la caña cascada, que trae esperanza a todos.

Ante la decisión de los fariseos de darle muerte, Jesús se retira. Es el comienzo de esos movimientos de retirada (14, 13 y 15,21) que le llevarán hasta la muerte. Jesús se retira para no precipitar el drama y no apagar la mecha todavía humeante.

5. La generaci6n malvada se endurece

Mt 12, 22-45

Las actitudes de Jesús son un signo para los sencillos que lo siguen. La gente se pregunta si no cereal hijo de David, pero los fariseos se cierran a la gracia y su situación va a empeorar.

En este contexto habla Jesús del pecado contra el Espíritu, que no tiene posibilidad de perdón. Es uno de los textos más duros del evangelio. Los fariseos no sólo no aceptan los signos de Jesús sino que los interpretan como una manifestación diabólica. De esta mane¬ra se están cerrando ellos mismos el camino de la salvación, hacien¬do imposible que se les comunique el perdón.

Escribas y fariseos siguen insistiendo en la petición de un signo extraordinario. Pero no hay otra señal más que Jesús mismo. El es superior al templo, superior a Jonás, superior a Salomón. Es decir, Jesús sobrepasa al sacerdocio, al profetismo ya la sabiduría del Antiguo Testamento. Su muerte-y resurrección (tres días oculto en el seno de la tierra) son el único signo válido.

6. La verdadera familia de Jesús

Mt 12, 46-50

A pesar del endurecimiento, el capítulo termina con una nota de esperanza: esa generación no es todo Israel. Los parientes carnales de Jesús, sus vecinos de Nazaret, se sitúan en la misma postura de incredulidad que escribas y fariseos. Por eso se dice de ellos que están ahí fuera. Esto da pie a una nueva mención de los discípulos que habían sido silenciados desde el principio de este capítulo. Ellos son el verdadero Israel, ellos cumplen la voluntad del Padre, ellos son la verdadera familia de Jesús.

No hay posturas neutras. La opción de Jesús es necesaria si que¬remos formar parte de su familia. La división es clara y tajante entre la generación malvada y el verdadero Israel. El discurso de las parábolas que viene a continuación es la última oportunidad que se ofrece para aceptar la llamada del Reino.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) En Jesús se cumplen /os anuncios de /os profetas. Jesús come y bebe como signo de /a novedad de/ Reino ya presente.
b) La sabiduría orgullosa impide conocer /a verdad.
c) Los sencillos reciben /a revelación de Dios. Jesús lo celebra con un canto de alabanza.
d) E/ yugo suave y ligero de Jesús contrasta con e/ duro yugo de /os fariseos. Jesús se retira para no precipitar el drama.
e) Quienes se cierran a la gracia de/ Espíritu se incapacitan para recibir el perd6n.
j) Los discípulos son la verdadera familia de Jesús.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver
-Jesús seña/a un contraste entre e/ orgullo y la sencillez. ¿Qué signos de orgullo y sencillez encuentras en nuestro ambiente?
-¿Se manifiesta hoy de alguna manera la actitud de “cerrarse a la gracia del Espíritu”?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en e/ apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio aportado.
-E/ himno de júbilo de Jesús, ¿c6mo ilumina los hechos de orgullo y de sencillez seña/ados arriba?

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender para enfrentarnos al orgullo sin perder la sencillez?
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por e/ grupo, elegir una acci6n concreta a emprender.
-¿C6mo tendrías que actuar personalmente para dar acogida a la revelaci6n de/ Padre?

TEMA VIII

Cimentados sobre roca

Sobre esta piedra edificaré mi iglesia

Vivimos empujados por las prisas.
Hacemos nuestros trabajos simplemente para salir del paso,
verdaderas chapuzas.
Por otra parte, nos acecha la tentación de la comodidad,
del instalarnos, de evitar complicaciones.
Necesitamos estar cimentados sobre roca y ser libres para caminar.
La vida no se puede parar.
Hemos de estar siempre en camino,
en búsqueda de los hermanos.

Desde 15, 53 hasta 17, 27 encontramos una sección narrativa que separa dos discursos: el de las parábolas del Reino (13) y el de las normas de comunidad(18). En esta sección aparece Jesús continua¬mente de camino:
– Partió de allí y llegó a su pueblo (15, 35).
– Se marchó de allí a un sitio tranquilo y apartado (14, 13).
– Después de despedir a los discípulos ya la gente, subió al monte para orar a solas (14,22-23).
– Se acercó andando por el lago (14,34).
– Terminada la travesía, atracaron en Genesaret (14,34).
– Se marchó de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón (15, 21).
– Se marchó de allí y llegó al lago de Galilea, subió al mon¬te y se sentó (15, 29).
– Despidió a la gente, se embarcó y llegó a la comarca de Magadán ( 15, 39).
– Los dejó plantados (a fariseos y saduceos) y se marchó (16, 4).
– Llegaron a la región de Cesarea de Filipo ( 16, 13).
– Subió a una montaña alta y apartada (17, 1).
– Llegaron a donde estaba la gente ( 17, 14 ).
– Recorrían juntos Galilea (17, 22).
– Llegaron a Cafarnaún (17, 24).

Son anotaciones geográficas dispersas que no fijan un itinerario determinado. Mateo, más que una historia, quiere hacer una cateque¬sis. Encontramos en ella tres referencias claras al tema de la Iglesia:
a) Pedro camina sobre las aguas (14, 28-31). Jesús quiere fortalecer la fe de los discípulos y coloca a Pedro en una situación aparte, Con la perspectiva de la Iglesia simbo¬lizada con la barca.
b) Promesa de edificar la Iglesia sobre la roca que es Pedro (16, 17-19).
c) La moneda para el tributo del Templo encontrada en la boca del pez.

Descubrimos aquí una estrecha relación de Pedro Con Jesús, incluso insinúan las palabras de Jesús que se ha establecido ya una fundamental separación entre la sinagoga y la nueva comunidad, que no está obligada a pagar el tributo religioso.

En toda esta sección Jesús se separa de la gente, se deja acom¬pañar sólo por los discípulos o busca la soledad absoluta. Dirige su palabra sólo a los discípulos, destacando entre ellos a Pedro a quien se menciona hasta siete veces (15, 15; 16, 16-18.22; 17, 1.4.24. 27).

La Iglesia peregrina ya está en camino.

1. La soledad de Jesús (Mt, 13. 13- 16. 12)

RECHAZADO POR LOS SUYOS (13. 53-38) Este encuentro de Jesús con sus paisanos de Nazaret viene a ser el resumen de su actividad en Galilea, teniendo que constatar un rotundo fracaso.
De los que aquí se llaman “hermanos de Jesús” sabemos que Santiago y José eran hijos de una de las mujeres que estaban, }unto a María, al pie de la cruz (Mt 27, 56). San¬tiago es llamado de A/feo (Mt 10, 3) y su madre llamada María de Cleofás (Jn 19, 25). San Juan Crisóstomo identifica a A/feo Con Cleofás. Judas es hermano de Santiago (Jud I, 1 ). Ninguno de ellos, pues, es hijo de María.

MUERTE DE JUAN BAUTISTA (14, 1-13). La muerte del Bautista proporciona un tinte trágico a este fracaso de Jesús. Se presiente lo que puede ocurrir a Jesús: como Juan (Jesús) es perseguido, lo serán también sus discípulos y los discípulos futuros. La opinión de Herodes que consideraba a Jesús como una reencar¬nación del Bautista es la ocasión de que se narre la prisión y la muerte de éste. Cuando Jesús tiene conocimiento de este suceso, se retira al otro lado del lago, a un sitio tranquilo. La prisión de Juan determinó el comienzo del ministerio de Jesús ( 4, 12 ); su muerte dará principio a la actuación del nuevo Israel, la comunidad del Reino.

MULTIPLICACION DE LOS PANES (14, 13-21). Una vez que Jesús se ha retirado, comienzan a actuar los discípulos -la nueva comunidad-. Por medio de ellos, Jesús distribuye el pan a la gente. Se supone que la multitud se ha reunido para escuchar la Palabra, pero Mateo no dice que Jesús les enseñe, porque “no lo entienden”. Mateo omite dos frases de Marcos: “Andaban como ovejas sin pastor” y “se puso a enseñarles muchas cosas” (Mc 6, 34). Jesús intenta un último esfuerzo por medio de los signos, curando los enfermos y distribuyendo el pan. La multitud come el pan pero no va más adelante. También los discípulos son imperfectos pero van ma¬durando en la fe. Con las sobras llenaron doce canastos, precisa¬mente el número de los discípulos; podemos imaginar a cada uno de ellos repartiendo los panes y recogiendo después lo sobrante hasta llenar el canasto. El relato ha tomado claramente el esquema de la Eucaristía: alzar la mirada al cielo, bendición, fracción del pan y distribución. Es la actividad que más tarde realizarán los discípulos: distribuir el pan de la palabra y de la eucaristía. Si en toda esta sección aparece la comunidad y el mismo Jesús en camino, se nos presenta la Eucaristía como pan de caminantes.

CAMINA SOBRE EL AGUA (14, 22-33). De nuevo la barca zarandeada por las olas como símbolo de las dificultades que van a agitar a la Iglesia. La Iglesia zozobra si se queda sola, sin Jesús y sin las gentes. En el momento en que vuelven a encontrarse con Jesús y lo reconocen, renace la calma. La palabra de Jesús “yo soy” nos recuerda el nombre de Yahveh; su traducción griega es Señor (Kyrios) que Pedro emplea a continuación. La tempestad acaba a partir de la fe. La expresión final de los discípulos “Realmente eres hijo de Dios”, tal vez no tenga toda la profundidad que recibirá a la luz de la resurrección; pero ciertamente es una expresión de fe, aunque imperfecta. Todo el episodio se nos presenta así como una catequesis sobre la fe, haciendo resaltar el papel de Pedro a la cabeza del grupo de discípulos.
El breve episodio que sigue sobre las curaciones de Genesaret (14,34-36) de nuevo ofrece unos signos sin enseñanza.

CONTROVERSIA SOBRE LAS TRADICIONES (15, 1-20). Los fariseos no han entendido nada sobre la “novedad” del Evangelio. Podemos ver una clara referencia a la interioridad de que nos hablaba el sermón del monte. Las tradiciones religiosas, instituídas como medios que favorezcan la unión con Dios, dejan de cumplir su cometido cuando se convierten en verdaderos fines anulando la Palabra misma de Dios. Esto supone una perversión en el plano de los principios. Nueva intervención de Pedro (15, 15) y nueva reti¬rada de Jesús (15,21), esta vez al extranjero.

LA FE DE LA CANANEA (15, 21-28). Jesús recuerda aquí su enseñanza de no ir a tierra de paganos ni de samaritanos (10, 5). No obstante, es atendida la petición de los discípulos y es curada la mujer cananea. Claramente se subraya el papel de la comunidad y su función de intercesión. La necesidad de la fe es la enseñanza funda¬mental del pasaje. Cuando los fariseos lo rechazan y las gentes lo abandonan, la mujer extranjera cree.
Sigue otro breve inciso (15, 29-31) sobre curaciones varias, sin hablar de enseñanza. Las gentes se admiran, pero no lo siguen.

SEGUNDA MULTIPLICACION DE PANES (15, 32-29). De nue¬vo se insiste en el papel de mediación de los discípulos y en el carác¬ter eucarístico del relato. A diferencia de la anterior multiplicación, ésta es en favor de los gentiles. El numero doce, sagrado para los israelitas, aquí se convierte en siete: siete panes para comenzar y siete cestos de sobras. (El siete y el setenta describen la univer¬salidad de los gentiles).

UN SIGNO DEL CIELO (16, 1-4). Los signos anteriores deberían bastar, pero los fariseos y saduceos exigen un signo extraordinario que venga del cielo. El problema no es la falta de inteligencia, puesto que saben interpretar los signos de los tiempos. El problema es su perversidad y dureza de corazón. Tercera retirada de Jesús.

LA LEVADURA DE LOS FARISEOS y SADUCEOS (16,5-12). Nueva referencia a la falta de fe de los discípulos; no han llegado a entender que la multiplicación de los panes no era sólo un remedio para una necesidad natural, sino fundamentalmente un signo y una enseñanza. Han de seguir creciendo en la fe. Una exigencia de esta fe es optar por la enseñanza tradicional de los fariseos (su levadura) o la novedad de la enseñanza de Jesús. A pesar de su falta de fe, “comprendieron” lo que les quería decir (v 12). El episodio siguiente demostrará que efectivamente han comprendido.

2. Confesi6n de Cesarea: centro del evangelio

Mt 16,13-20

Como en Marcos, también este episodio señala en Mateo el centro del evangelio. Hasta aquí hemos visto los tres grupos: los adversa¬rios de Jesús, las gentes que no comprenden y los discípulos que empiezan a entender. Desde aquí Jesús va a dedicar toda su actividad a enseñar a los discípulos. La comunidad de Jesús está prácticamente formada. Esta comunidad lo confiesa Mesías por boca de Pedro, duda, lo tienta, lo abandona y terminará por adorarlo resucitado.

PEDRO ES PIEDRA. Terminada la primera parte, como en el evan¬gelio de Marcos, Jesús quiere recopilar las opiniones de la gente. Todos, excepto los fariseos, coinciden en reconocerlo como un profeta. y Pedro, representante de la comunidad, responde por todos: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. En Marcos contestaba sólo: “Tú eres el Cristo (el Mesías)”. Y probablemente fue ésa la respuesta auténtica: a ella hace referencia el mismo Jesús cuando les prohíbe “decir a nadie que él era el Mesías”.

Esta respuesta es ya un acto de fe que necesita la revelación del Padre. Pero en el relato de Mateo queda ampliada la respuesta. La confesión de Pedro es resumen de la fe cristiana: Jesús no es solamente el “mesías” sino el “hijo”. Esta es la fe pascua! de la comunidad. Antes de la Resurrección, la fórmula “hijo” debió tener un sentido más débil equivalente a “mesías”; pero la solemnidad de la frase, los artículos empleados ( el hijo, el vivo), la respuesta de Jesús… le da una fuerza extraordinaria, que la conviene en ver¬dadero germen de la fe pascual. En el bautismo del Jordán era el mismo Padre quien proclamaba la identidad del hijo; ahora lo hace por medio de su comunidad. Ha sido Pedro el que ha fundado para siempre esta confianza; ha sido Pedro el primero que ha proclamado a Cristo resucitado, de tal forma que en su voz, su confesión cre-yente, se ha venido a fundar toda la Iglesia. Ciertamente la Iglesia está fundada en la palabra de Pedro que confiesa. En ella se refleja mucho más que una opinión humana. El mismo Dios la avala; es Dios quien la revela. Por eso Pedro ha desvelado más que una actitud accidental que pasa. Su fe cimienta un mundo; es el principio de todos los que aceptan a Jesús y viven del mensaje de su Reino.

Este sentido cristológico del episodio queda convertido en eclesio¬lógico en Mateo. A lo que Pedro dice de Jesús se añade lo que Jesús dice de Pedro.

Estas palabras de Jesús tienen todas las características de antigüedad, no siendo posible que las haya inventado la comunidad primitiva: su carácter arcaico, sus frases rítmicas, sus asonancias y juegos de palabras en arameo (Pedro-piedra). El cambio de nombre, Pedro por Simón, indica siempre en la Biblia una misión nueva; en este caso, el nombre de piedra o roca indica que la misión recibida es la de ser fundamento sólido de la comunidad. Sobre esa piedra, en efecto, edificará Jesús su iglesia. La palabra es nueva en Mateo: sólo aparece aquí y en 18, 17; pero no es nuevo el concepto, puesto que traduce el “qahal” hebreo, que es la asamblea del pueblo de Israel. Es sumamente significativo que a esa nueva asamblea Jesús la designe como mi iglesia. Bien fundamentada sobre roca firme, ningún poder la destruirá. El símbolo de entregarle las llaves indica la transmisión de poderes, constituyéndole en principal responsable de la comunidad (cf Is 22, 22 y Ap 3, 7). Las expresiones extre¬mas ” atar y desatar” indican la totalidad del poder, completándolo el otro extremo “en la tierra y en el cielo”.

Es toda la comunidad la que recibe el poder de atar-desatar, en Mt 18, 18, sin que se mencione restricción alguna. Es necesario tener esto en cuenta, porque nos señala el carácter comunitario de esta iglesia en la que los poderes, la misión, las cargas se reparten entre todos. El pequeño grupo de los discípulos es el designado y prepa¬rado para llevar particulam1ente esa responsabilidad. Pedro aquí no actúa sólo en nombre propio, sino como representante del grupo de los discípulos. Pero no es mero representante del grupo. Si es él quien habla en nombre de todos, es porque Pedro no sólo representa al grupo sino que él es su responsable.

PREDICCION PRIMERA DE LA PASION (16, 21-28). Mientras que en Marcos Jesús hablaba a la muchedumbre, aquí en Mateo habla a los discípulos. Una vez que han confesado su mesianidad y Jesús ha aceptado esa confesión de fe, ahora trata de enseñarles que esa misión se ha de cumplir a través de los sufrimientos y la muerte. Es el primero de tres anuncios sucesivos (17, 22 y 20, 17), a los que siempre sigue la observación de que los discípulos “no compren-dieron”. En los tres casos les dice Jesús que ellos tendrán que seguir el mismo camino que sigue él.

TRANSFIGURACION DE JESÚS (17, 1-13). La transfiguración se nos presenta como una respuesta del Padre al anuncio de la mesianidad por parte de Pedro y de la pasión por parte de Jesús. Es como un anticip9 en el camino de la vida final en el Reino del Padre. Toma a Pedro como testigo; pero él tiene la misión de confirmar a sus hermanos en la fe; el testimonio de uno solo no tiene validez, por eso le acompañan Juan y Santiago.

CURACION DEL NINO EPILÉPTICO (17, 14-21). Mateo omite la discusión entre discípulos y fariseos de que nos habla Marcos. Más que una reprensión a los que no creen, quiere ser una lección a los discípulos sobre la fe que es capaz de transportar montañas.

EL IMPUESTO DEL TEMPLO (17, 24-27). Tras el segundo anun¬cio de la pasión (17, 24-27), tiene lugar el raro episodio del im¬puesto del templo satisfecho por Jesús y por Pedro. Al declarar Jesús que ni él ni sus discípulos están obligados a pagar este impues¬to, porque los tributos no los pagan los hijos sino los extraños, está manifestando que ellos son los verdaderos hijos y los judíos son los “extranjeros”. Más que la materialidad del hecho, es particularmente interesante observar que toda esta parte central del evangelio termina con una especial solidaridad entre Jesús y Pedro, quedando así de relieve el lugar eminente de la Roca sobre la cual Jesús ha de edificar su iglesia.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) La Iglesia peregrina está ya en camino.
b) Jesús experimenta la amargura de la soledad.
c) Pedro, que confiesa abiertamente su fe en Cristo, se convierte en piedra fundamental de la Iglesia. El Reino comienza a hacerse visible.
d) Jesús anuncia su pasión y camina decidido hacia Jerusalén.
e) Jesús se asocia con Pedro, incluso a la hora de pagar los impuestos.

2. C U E S T ION A R lO:

a) Ver
-En el episodio central de este tema hemos visto que Jesús elige a Pedro como cabeza del grupo, fundamento de la Iglesia. El Reino comienza a hacerse institución¬
* Señala hechos que indiquen la aceptación o rechazo de lal glesia como institución.
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos le (dos, ¿c6mo juzgas la importancia de la Iglesia institución en relación con el Reino de Dios?

c) Actuar
-Conviven muchos grupos cristianos, con frecuencia ignorándose unos a otros e incluso despreciándose.
* ¿Qué acciones podríamos emprender para ofrecer una imagen visible de “comunidad de fe”?
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n concreta a emprender.
-¿Debes cambiar tus actitudes personalmente para compaginar el hecho de ser “persona de fe” y “miembro de una comunidad cristiana”?

TEMA IX

Pautas de comportamiento

Normas de vida en comunidad

El camino de la vida se hace pesado.
Son muchas las dificultades y obstáculos que hemos de evitar.
Con frecuencia nos desorientamos y no sabemos por dónde caminar.
En los momentos de las grandes decisiones nos gustaría
saber cuál es el camino acertado para no errar .
Por ello necesitamos unas pautas de comportamiento.

En Galilea (primera parte del evangelio) Jesús ha ido formando esa comunidad de discípulos que comprende su mensaje y es capaz de confesarlo como hijo de Dios. Pero aún queda mucho por hacer. El discurso del capítulo 18 nos habla de las normas de vida en esa comunidad. Los relatos siguientes nos presentan a Jesús subiendo a Jerusalén llevando consigo a esa comunidad.

Nos encontramos ante una comunidad concreta, con problemas muy parecidos a los que experimentamos hoy día. Mateo se dirige a los responsables de la comunidad: no se trata de una serie de leyes perfectamente estructuradas, sino del espíritu que debe animarlos. Lo mismo que a los discípulos allí presentes, el discurso se dirige a la comunidad futura. y no sólo a los dirigentes, sino a todos los miembros de la comunidad, a todos se recuerda que no hay autoridad que no sea servicio.

Este es el cuarto discurso de Mateo, al que seguirá como es cos¬tumbre una sección narrativa.

1. Los niños en el Reino

Mt 18, 1.10

La pregunta de los discípulos sobre quién es el mayor en el Reino tal vez toma pie del episodio anterior, en el que Pedro aparecía en una relación estrecha con Jesús. Pero la pregunta misma indica que no han captado aún el espíritu de la comunidad, que ha de ser espíritu de servicio, mientras que su preocupación gira en tomo a cargos y privilegios.

Jesús contesta con un acto simbólico, colocando en medio a un niño. Volverse como niño no es volver a la infancia, sino descu¬brirse delante de Dios como un niño que tiene el porvenir por delante, en una actitud siempre nueva, siempre disponible y sin pretensiones, es darse cuenta de que el Padre nos llama continua¬mente a crecer, es reconocerse pequeño, necesitado, solidario, dependiente… Nada dice de que este niño tenga o no fe; su valor con¬siste en ser pequeño, indefenso ante la vida, estar abierto a los demás.

El niño es también un ser débil y despreciado. Jesús pide que se le acoja como se le acoge a él. Lo entenderemos mejor cuando Jesús se nos muestre identificado con todo hombre (25, 31 ss). De la debilidad física pasa a la espiritual. Por eso ya no habla de niños sino de “pequeños que creen”, es decir, creyentes débiles, menos formados, más expuestos a caer. Por eso ha de dirigir a él la comunidad mayores atenciones y desvelos, porque puede conver¬tirse en víctima de los que se creen sabios e importantes. Pablo distingue en la comunidad de Corinto débiles y fuertes en la fe (1 Co 8, 10). Lo mismo que aquí Jesús, Pablo pide que no se les escandalice, que no se les haga caer (1 Co 8, 13). Es condición humana el escándalo, pero hay que evitarlo.

2. La oveja perdida

Mt 18, 12-14

Podemos considerar distintas clases de niños: los débiles de la comunidad (18,5), que son los pobres a quienes hay que acoger; los débiles en la fe (18, 6-9), a quienes hay que evitar el escándalo; los pecadores (18, 6-9), los moralmente pequeños, que hay que procu¬rar que no se pierdan. El pastor, que es el mismo Dios, y que aquí hace referencia a los responsables de la comunidad, prescinde de las noventa y nueve ovejas que están a salvo para buscar a la que está perdida. Ninguna palabra sobre la culpabilidad de la oveja que anda perdida, sino una apelación a la voluntad del Padre que no quiere que se pierda ninguna.

En Lucas, la parábola se refiere a los pecadores a los que Jesús trae la buena noticia de la salvación (Lc 15, 3- 7). Mateo se refiere al cristiano que se aparta de la comunidad y corre el riesgo de perderse.

Se subraya la obligación del pastor de evitar que se pierdan. Al in¬sistir en la peculiaridad de “una oveja” se indica que no se trata de una sociedad masificada, sino que cada miembro es único para Dios y debe serlo para los hermanos.

3. Perdón de las ofensas

Mt 18, 1S.20

Jesús habla de “mi Padre celestial” (v 10), para hablar a con¬tinuación de “vuestro Padre que está en los cielos” (v 14). Con esto ha tendido el puente para hablar de “tu hermano” ( v 15); todos somos hermanos porque somos hijos del mismo Padre. Es la primera vez que se llama hermanos a los miembros de una comuni¬dad.

A la luz de lo anterior se comprende mejor este pasaje. No se trata de una ofensa personal, sino de un pecado que aleja al hermano de la comunidad. Por eso el objetivo no es reconciliarse personalmente, sino ganar al hermano. El proceso a seguir conoce distintos pasos: se comienza con una corrección fraterna a solas con el miembro interesado; si no es suficiente, se repetirá esta corrección ante testigos; el tercer paso será la corrección pública ante la asamblea, quedando excluido de la comunidad si tampoco en este caso se co¬rrige.

Se nota una tensión dentro de la comunidad: por una parte hay que buscar a la oveja perdida, o mejor evitar que se pierda, por otra parte, hay que defenderse de los que amenazan con romper la unidad dentro de la misma comunidad. Han de tenerse en cuenta los dos principios.

El juicio de la comunidad es ratificado por Dios. Lo mismo que antes hizo con Pedro (16, 19), ahora confía a la comunidad el poder de “atar y desatar”. Antes de Pascua, sólo Jesús ejerce este poder, pero el Resucitado está en medio de los suyos. Esta presencia de Cristo Resucitado en medio de la comunidad, que se experimenta de manera especial en la oración en común, es el fundamento último de la comunidad misma. Es el cumplimiento de su promesa: “Yo estaré con vosotros” (28,20), que ya había sido anticipada con el nombre de “Emmanuel”, Dios con nosotros (1, 23).

Mateo sugiere que la comunidad es a la vez santa y pecadora y que hay que vivir en tensión esa realidad sin quedarse en ninguno de loS dos polos. Había quedado expresado en la parábola del trigo y la cizaña (13, 24-30).

4. Perdonar porque nos han perdonado

Mt 18,21-35

En la conducta a seguir expuesta en el punto anterior podrían descubrirse algunos residuos del espíritu farisaico. Aquí entramos en la dimensión auténticamente cristiana del perdón. Es un caso distinto del anterior. No se trata ya del pecador impenitente, sino de quien pide perdón por su pecado. Pedro -de nuevo la iniciativa de Pedro como responsable de la comunidad- se cree generoso al perdonar hasta siete veces, cifra de plenitud en la mentalidad semita. Jesús, dándole la vuelta al canto salvaje de Lamec (Gn 4, 24), multiplica esa plenitud hasta el infinito. La palabra del Señor nos invita a perdonar sin cansancio las ofensas que se nos hacen personalmente. Pero el contexto eclesial en que se sitúa esta recomendación le da alcance universal: todas las ofensas, cualquiera que sea la víctima, deberán perdonarlas Pedro y sus sucesores, desde el momento en que el pecador se haya arrepentido sinceramente.

La parábola que sigue nos ofrece la gran lección del perdón como fundamento de la Iglesia. El perdón de Dios, en Cristo, nos inunda. Es un perdón que cambia la actitud humana, que transforma a los hermanos y los lleva a perdonarse mutuamente una y mil veces, con aviso y sin aviso, sin respuesta y con respuesta. Sólo allí donde está el perdón, está Jesús y está la Iglesia. Quien condena se ha alejado por sí mismo de esa Iglesia. Al reconocerse la comunidad como perdonada, solamente conserva como norma de conducta, o como espíritu que la anima, la misericordia y el perdón.

La comunidad, pues, nace con nuestra conciencia de niños, se dirige especialmente a servir a los niños, se construye con la corrección y el perdón puesto que no es una secta puritana. En medio está Jesús dinámicamente presente santificándola.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) Importancia primordial de los niños en la comunidad.
b)La comunidad debe buscar “la oveja perdida” y, ante todo, procurar que nadie se pierda.
c) Importancia de la corrección fraterna y del perdón de los hermanos. d) Presencia de Cristo en medio de la comunidad, especialmente cuando nos une la oración.
e) Hemos de perdonar porque también hemos sido perdonados.

Como hicimos en el tema del sermón del monte, también aquí ofrecemos varios cuestionarios para mejor asimilar estas “normas de vida en comunidad”.

2. C U E S T ION A R lO ‘A ‘: (LOS NIÑOS)

a) Ver
-Nuestra comunidad cristiana, ésta concreta a la que pertenecemos:
* ¿Qué atención presta a los niños? (Hechos concretos).
* ¿Conoces actitudes negativas ante los niños? (Hechos concretos).
* ¿Conoces hechos de otras comunidades que pudieran aplicarse aquí? -Principales causas ( a tu parecer) de estos hechos positivos o negativos.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente estos juicios aportados.
-A la luz de los textos leídos, ¿cómo juzgas el papel y la situación de los niños en la comunidad? ¿Cómo valoras los hechos expuestos anteriormente?

c) Actuar
-¿Qué acciones convendría emprender? :
*A favor de los niños.
*Con los niños mismos.
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acción concreta a emprender.
-¿Cómo te cuestionan personalmente los textos tratados?

3. C U E S T ION A R lO ‘B’: (LA OVEJA PERDIDA)

a) Ver
-Como comunidad cristiana, ¿qué preocupación tenemos por la “oveja perdida”, es decir: los no creyentes, los creyentes de otras religiones, los despreocupados de su vida de fe, los miembros de nuestra comunidad poco coherentes con su fe…?
-¿Qué signos ves en nuestra comunidad que manifiesten su espíritu misionero. o falta del mismo? (Hechos concretos).
-Principales causas (a tu parecer) de estos hechos.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿c6mo valoras el espíritu misionero, la preo¬cupaci6n por los alejados?

c) Actuar
-¿Con qué acciones concretas podríamos manifestar este espíritu misionero? -Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo elegir una acci6n concreta a emprender.

4. C U E S T ION A R l O ‘C’: (EL PERDON)

a) Ver
-Actitudes de perd6n o de dureza de coraz6n que advertimos comunidad. (Hechos concretos).
-¿C6mo se realiza en nuestra comunidad la correcci6nfraterna? -Principales causas (a tu parecer) de estos hechos.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente este juicio.
-A la luz de los textos leídos, ¿juzgas coherente esa actitud de perd6n? ¿ y la manera de realizar la corrección fraterna?

c) Actuar
-¿Qué acciones convendría emprender que manifestaran una actitud de perd6n y de corrección fraterna?
*De cara a los miembros de la propia comunidad.
*De cara a la sociedad que nos rodea.
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo. elegir una acci6n concreta a emprender.
-¿C6mo te interpela personalmente esta exigencia de perd6n? ¿Debes cambiar en tu modo de hacer o recibir la correcci6n fraterna?

TEMA X

El poder corrompe

Jesús sube a Jerusalén con su comunidad

La lucha de intereses, la búsqueda erótica del poder,
el mantener posturas de privilegio…
todo ello nos incapacita para abrirnos a lo nuevo.
Las posturas intransigentes, cerradas, faltas de diálogo,
crean situaciones de fricción y de violencia.
Con serenidad Jesús se enfrenta a sus adversarios .

El capítulo comienza señalando que Jesús deja ya Galilea para pasar a Judea. Del lugar del encuentro, que es Galilea, pasa el cami¬no hacia la muerte. Aunque se menciona a las gentes, toda la acción se desarrolla entre Jesús y sus discípulos por una parte y los adversa¬rios por otra. En cada episodio se va a presentar la necesidad de tomar opción a favor o en contra.

Podemos dividir los capítulos en tres partes:
a) Distintos encuentros de Jesus en el camino de Galilea a Judea (cap. 19-20). Más que de verdaderos discursos, se trata de enseñanzas ocasionales que van exigiendo un cambio de mentalidad y una toma de postura.
b) Entrada en Jerusalén y distintas respuestas ante este hecho (cap. 21-22). Va subiendo la tensión entre Jesús y las autoridades judías.
c) Jesús ataca frontalmente la hipocresía de los fariseos (cap. 23). Acaba con una profunda lamentación y un grito de esperanza.

1. Encuentros en el camino

DIVORCIO y CONTINENCIA (19, 1-12). Es el primer encuentro de Jesús con unos fariseos; después vendrán unos niños, el joven rico, la madre de los Zebedeos, los dos ciegos de Jericó…

Cuando los fariseos plantean la cuestión del divorcio, Jesús hace saltar la cuestión remontándose al plan primitivo de Dios: romper el matrimonio es romper la alianza de Dios. Moisés concedió el divorcio (Dt 24, 1 ss) por la dureza de corazón del pueblo, pero no fue ése el plan primitivo de Dios, que presenta el matrimonio en plano de unidad e igualdad. Para Jesús, el matrimonio es un modo concreto de vivir la fraternidad, posible para los discípulos que han recibido un corazón nuevo. La aclaración que hace a los discípulos en privado parte de la reacción de éstos: “Si es así, no vale la pena casarse”, es mejor renunciar. En este contexto, Jesús habla de un tipo de renuncia que sólo pueden comprender aquellos a quienes se les concede como don: la renuncia por el Reino de los Cielos.

HACERSE COMO NIÑOS (19, 13-15). La imposición de manos, de la que sólo habla Mateo, es un gesto de bendición de Jesús, es como decir que esos niños le penenecen, penenecen al Reino. Como queda dicho anteriormente, el niño es símbolo del pobre, del débil, del despreciado. Ni siquiera tienen la iniciativa de pedir el Reino: “Le acercaron unos niños”. Es el carácter gratuito del Reino.

EL JOVEN RICO (19, 16-30). El sermón del monte habla de la incompatibilidad de servir a Dios y al dinero (6,24). A la pregunta del joven responde aquí Jesús que “para entrar en la vida”, es decir, para formar pane del Reino, es necesario renunciar a las riquezas. En su formulación no parece que se trate de un consejo extraor¬dinario para unos pocos, sino de una postura radical que a todos se exige cuando la posesión de riquezas se conviene en obstáculo para alcanzar el Reino. Los religiosos libremente aceptan convenir esta actitud radical en un modo normal de vida. La extrañeza e incompren¬sión de los discípulos se muestra por boca de Pedro.

LOS OBREROS ENVIADOS A LA VIÑA (20, 1-16). Esta parábola, propia de Mateo, subraya la bondad de Dios y el carácter gratuito de su don, cosa que comprenden los pequeños pero no los fariseos. Por eso son aquéllos quienes de verdad están recibiendo el Reino.

Mateo saca la conclusión, apoyándose en un detalle secundario (el orden de pago). En este contexto, la parábola se convierte en una promesa para los discípulos llamados a pasar antes que los jefes religiosos judíos. Pero sigue siendo una advertencia para nosotros: el hecho de ser ahora los primeros llamados en esta Iglesia no les da ningún derecho. Lo mismo explica el episodio siguiente.

LOS SITIOS MEJORES EN EL REINO (20,17-28). Conocemos el episodio por Marcos (10,32-45). Mateo pone la petición en boca de la madre, con lo cual queda mejor parada la imagen de los discí¬pulos. Se hace notar explícitamente su falta de comprensión. Jesús no l.es ofrece un puesto, sino la posibilidad de seguir su mismo camino.

LOS DOS CIEGOS DE JERICO (20, 29-34). Con este episodio termina el camino hacia Jerusalén. Inmediatamente veremos a Jesús entrando en la ciudad santa. No es difícil encontrar en estos dos ciegos un símbolo de los discípulos que continúan “sin ver”, sin comprender. Cuando Jesús gratuitamente les concede la luz, comien¬zan a seguirle.

2. Jerusalén recibe al “hijo de David”

Jesús, el “hijo de David”, entra en Jerusalén. ¿Cómo se le va a recibir? En los capítulos 21 y 22 encontramos tres series de textos que nos ayudan a dar la respuesta:
a) Gestos de Jesús (entrada en Jerusalén, purificación del templo, maldición de la higuera, negativa a manifestar su autoridad);
b) Parábolas (los dos hijos, los viñadores crueles, los invi¬tados a las bodas);
c) Controversias (herodianos, saduceos, letrados, contrarré¬plica de Jesús). Va subiendo la tensión entre Jesús y las autoridades judías.

ENTRADA EN JERUSALEN (21, 1-11). Todo el relato se convierte en una profesión de fe de que Jesús es el Mesías. Se apoya en el texto profético de Zacarías (9,9) del rey que llega montado en un pollino. Igualmente son mesiánicas las aclamaciones que se escuchan: “El hijo de David”, “el que viene en nombre del Señor”, “Dios soberano”. Las gentes, a quienes les preguntan quién es, dan la respuesta: “Es el profeta”. Todo es fiesta: los mantos que alfombran el camino, los ramos que se agitan en las manos, los gritos que le aclaman. ¿ Cómo reaccionará el pueblo ante esta entrada humilde pero gloriosa ?

PURIFICACION DEL TEMPLO (21, 12-17). El episodio está lleno de acciones de carácter mesiánico. Comienza por echar por tierra el negocio de vendedores y cambistas, que convierten el templo en una cueva de ladrones. Se cumple así la palabra de Is 56, 7. Cura a ciegos y cojos, que tenían prohibida la entrada en el templo (2 Sam 5, 8), con lo cual se muestra superior al templo. Acepta la alabanza de los niños que lo proclaman “hijo de David”. Ante la indignación de los sumos sacerdotes y letrados, los deja plantados y “se retira”.

MALDICION DE LA HIGUERA (21, 18-22). Dos enseñanzas fundamentales. La necesidad de dar fruto, cuya ausencia provoca que se seque la higuera, y el valor de la oración que todo lo puede. El pueblo judío, simbolizado en la higuera, ha llegado a su fin porque no ha dado fruto a su tiempo.

LA AUTORIDAD DE JESUS (21, 23-27). Los que se negaron a admitir el profetismo de Juan, rechazan también el mesianismo de Jesús. Las gentes sencillas, en cambio, admiten ambas cosas (v 26). Jesús no quiere declarar su autoridad con palabras; hace tiempo que la viene manifestando con obras y con sus actitudes.

PARABOLA DE LOS DOS HIJOS ( 21, 28-32). Esta parábola propia de Mateo nos recuerda la del hijo pródigo en Lucas (15, 11¬32). Los que en un primer momento desobedecen al padre vuelven después y ocupan los primeros lugares en el Reino. Los “oficial¬mente buenos ” tienen el corazón endurecido y no pueden acoger el perdón.

PARABOLA DE LOS VIÑADORES CRUELES (21, 33-46). De forma alegórica refiere toda la historia de Israel y sus continuas infidelidades para con Dios. Ni escucharon la palabra de los profetas ni quieren aceptar y reconocer al Hijo. Su falta de fruto hará que se le quite el Reino y se entregue a otros, al verdadero Israel. Los sumos sacerdotes y los letrados entienden el sentido de la parábola, pero no se convierten.

PARABOLA DE LOS INVITADOS A LA BODA (22, 1-14). Es la tercera en esta serie de tres parábolas cuyo mensaje es prácticamente el mismo: que el Reino se quitará a los judíos que no dan fruto y se ofrecerá a otros, es decir, a los gentiles. Pero esta última añade algo nuevo. No basta con ser invitado y aceptar la invitación, sino que hay que comportarse de manera digna para no ser expulsado del ban¬quete de bodas.

CONTROVERSIA CON HERODIANOS (22, 15-22). Tres pregun¬tas insidiosas que presentan distintos grupos según sus propios intereses. Los fariseos en la sombra empujan a los herodianos para que planteen su cuestión acerca de la aceptación o no del hecho de la dominación romana. Jesús no quiere contestar directamente a la pre¬gunta porque conoce su carácter insidioso. Trata de relativizar el poder político. El poder político tiene sus derechos y el ciudadano debe respetarlos. Pero también Dios tiene sus derechos, a los que deben someterse tanto los ciudadanos como los que detentan el poder .

CONTROVERSIA CON SADUCEOS (22, 23-33). Después de los herodianos se acercan los saduceos, grupo racionalista que no cree en la resurrección ni en nada espiritual. Su pregunta se apoya en la ley judía llamada del levirato (Dt 25, 5); con su caso inverosímil quieren llegar a la conclusión de que es absurdo creer en la resu¬rrección. La respuesta de Jesús pone en evidencia su ignorancia. Por una parte, los resucitados no se unen de nuevo en matrimonio. Por otra parte, el Dios de los patriarcas, en quien ellos creen, es “Dios de vivos” ; luego los patriarcas viven.

CONTROVERSIA CON LETRADOS y FARISEOS (22, 34-40). Es la tercera tentativa. Los letrados quieren involucrar a Jesús en las discusiones de escuela acerca de la importancia de los mandamien¬tos. Jesús en su respuesta une íntimamente los dos primeros man¬damientos. Mejor dicho, señala las dos vertientes del amor como dos aspectos inseparables de un mandamiento único.

CONTRARRÉPLICA DE JESUS (22, 41-46). A estas preguntas insidiosas de los grupos más representativos del pueblo responde Jesús con una pregunta: ” ¿De quién es hijo el Mesías?”. Su carácter humano le situaba como “hijo de David”; pero hay que reconocer también el sentido mesiánico del salmo 110 que le presenta Como “Señor”. No quieren responder. Y ya nadie más se va a atrever a hacerle nuevas preguntas.

3. Denuncia Pública de letrados y fariseos (cap 23)

Aunque su forma literaria es la de un discurso, parece que hay que situarlo como final de la sección narrativa de la que estamos tra¬tando. Expone Jesús en este discurso el gran abismo que separa la mentalidad farisaica de los valores del Reino. Legítimamente ocupa¬ban letrados y fariseos la cátedra de Moisés. Pero sus obras no responden a sus enseñanzas. En consecuencia, exhorta Jesús a los discípulos a un comportamiento distinto, de servicio fraternal. La parte más larga del discurso la ocupan las siete acusaciones gravísimas que Jesús dirige a escribas y fariseos que se hacen indignos por sus obras de ocupar un lugar en el Reino. Termina con un anuncio de la segunda venida de Cristo-Juez, con lo que enlaza con el discurso que viene a continuación.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) Romper el matrimonio es romper la Alianza de Dios. La renuncia al matrimonio “por el Reino de Dios” s61o la comprenden aquellos a quienes Dios la concede.
b) Para entrar en el Reino hay que hacerse como niños.
c) El apego a las riquezas es una dificultad insalvable para entrar en el Reino de Dios.
d) El Reino se concede gratuitamente. Los últimos serán los primeros
y los primeros, los últimos. .
e) Quien quiera ser el primero ha de servir a los demás. como el Hijo del hombre que ha venido a entregar su vida.
1) Cuando los ciegos reciben la luz “siguen” a Jesús.
g) Jesús entra en Jerusalén aclamado como Mesías. A continuaci6n él mismo se muestra como verdadero Mes{as en sus acciones y palabras.
Termina denunciando públicamente a letrados y fariseos.

Siendo muchos y variados los episodios de este tema. se puede comenzar el trabajo en grupo con una pregunta:
¿Cuál de éstos episodios te parece de mayor interés para la comunidad? Entre los seleccionados se puede elegir uno o dos y tratarlos según el esquema que venimos dando en cada tema. Otra posibilidad sería leer detenidamente los textos del evangelio y señalar las enseñanzas y derivaciones de cada episodio que tienen aplicaci6n a la comunidad.

TEMA XI

El principio del fin

Venida definitiva del Reino

Las novelas de corte apocalíptico fácilmente se convierten en “best-seller”.
Los profetas de las nuevas religiones nos llenan de miedo anunciando calamidades.
H ay teorías grandilocuentes que nos hablan del fin de los tiempos.
Cristo nos abre de par en par las puertas de nuestro futuro.
Con su muerte y resurrección han comenzado los “últimos tiempos”.

Llegamos a la última parte del evangelio de Mateo.

En la primera parte nos ha mostrado a Jesús proclamando la venida del Reino de Dios y eligiendo a los primeros miembros de su comunidad. En la segunda parte, el interés principal recaía en la formación de esta comunidad que tiene que proclamar en el mundo a su Señor. En esta última parte nos muestra cómo Jesús inaugura este Reino con su muerte y resurrección y cómo lo establece de manera definitiva. En adelante será misión de la Iglesia lograr que este Reino se extienda por toda la humanidad.

Como es costumbre en Mateo, también en esta última parte nos encontramos con una sección discursiva, el gran discurso con el que anuncia Jesús la destrucción del Templo y el final de los tiempos, y una sección narrativa en el que nos presenta el relato de la muerte y resurrección que son en definitiva la inauguración plena del Reino.

1. Destrucción del templo y venida del Hijo del hombre

Mt 24, 1-44

La narración anterior acaba con las duras invectivas de Jesús contra los fariseos y con esta gravísima expresión: “Vuestra casa se os quedará desierta” (23,38). Caída del pueblo judío (parábolas de los dos hijos, de los viñadores crueles y de los invitados a las bodas) y caída del templo, que es su principal baluarte. Probablemente los mismos discípulos que fueron testigos de esas palabras no entendie¬ron todo su significado. Cuando salen ahora del templo quedan mara-villados, como sencillos provincianos, de todo el esplendor de aque¬lla edificación. Jesús entonces aclara su pensamiento: “Lo derribarán hasta que no quede ahí piedra sobre piedra”. Los discípulos se llenan entonces de terror y de curiosidad que manifiestan formulando dos preguntas: ¿Cuándo va a ocurrir eso? ¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

Dos cuestiones distintas que aparecen aquí íntimamente relacio¬nadas. Jesús contesta conjuntamente, pero no dice que estos hechos ocurrirán al mismo tiempo. Al contrario, señala algunas diferencias que son capitales: La destrucción del templo, que coincidirá con la destrucción de Jerusalén, es un acontecimiento que los discípulos pueden y deben evitar huyendo, y por esto mismo les indica los signos precursores. La venida última y el fin del mundo es una catás¬trofe cósmica que alcanza por igual a todos los hombres. Una segun¬da diferencia: el primer acontecimiento está relativamente próximo, sobrevendrá antes de que desaparezca la generación presente; del tiempo del segundo acontecimiento Jesús no quiere decir nada por¬que es secreto del Padre.

a) Signos de la destrucci6n del templo

La redacción no es, ni puede ser, clara puesto que se emplea un estilo apocalíptico. Lo que se dice de la destrucción del templo de alguna manera puede aplicarse al fin del mundo, porque para el pueblo judío ver destruido el templo es como ver asolado el mundo; y porque la destrucción del templo se convierte así en símbolo del fin del mundo. No dejarse embaucar por falsos mesías; las guerras, hambres y temblores de tierra no son el fin sino sólo el comienzo del fin; las persecuciones que han de sufrir les exigen fidelidad. Antes de que esto ocurra, será proclamado el Evangelio en el mundo ente¬ro. (Cf Rm 1,8, donde se dice: “Vuestra fe es conocida en el mun¬do entero”). Cuando Mateo escribe este relato probablemente ya el templo había sido destruido, pero lo narra al estilo de los apocalíp¬ticos, con frecuentes alusiones a Daniel que es el más representativo de este estilo en el Antiguo Testamento. La profanación que Tito hace del templo está narrada con alusiones a la anterior en tiempos de Antíoco Epifanes (cf 1 Mac 1,54; Dn 9,27; 11,31; 12,11). Habrá que huir a toda prisa, por eso se compadece a las que estén encinta, y se desea que no ocurra en día de sábado pues la ley no permite largos desplazamientos. Con el simbolismo de los astros que caen, el mismo Daniel se refiere a la caída de los reinos (8, 1)). Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre, la misma que había anunciado Dn 7, 13-14.

Presentados en estilo apocalíptico lleno de imágenes, estos signos no son fáciles de interpretar. Podemos, sin embargo, subrayar uno de ellos: “Habrá seísmos, o temblores de tierra”. De suyo, mera ima¬gen tradicional, este “seísmo” aparece varias veces en Mateo como símbolo de la llegada efectiva de los últimos tiempos. Cuando muere Jesús, un seísmo abre las tumbas (Mt 27,51) y al ver ese seísmo los guardias se llenan de pavor (27, 54). Otro seísmo abre la tumba de Jesús (28,2). y en la imagen del seísmo amordazado, o tempestad calmada (8, 24) Mateo había anticipado ya estos últimos tiempos. Todas estas imágenes, recogidas del Antiguo Testamento, tienen que asegurarnos que esta venida es cierta y que hay que esperarla en la fe. La destrucción del templo supone la desaparición de los últimos restos del Antiguo Testamento. Fácilmente designa así la venida del Resucitado que da su espaldarazo al verdadero Israel para que con mayor facilidad se dirija al mundo entero.

b) El “cuándo” de la venida

“El día y la hora nadie los sabe, ni siquiera los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo y únicamente el Padre” (24, 36). Como Mesías anuncia la proximidad de la destrucción del templo. Adviene también a los discípulos que estén alerta siempre, porque el Padre se ha reser¬vado el fin de los tiempos, y para cada uno el fin del tiempo es el fin de su vida. Esta es la respuesta tajante de Jesús y su llamada a la vigilancia, que se completará con tres parábolas sobre este mismo tema y una referencia al juicio último como ya presente.

2. Tres parábolas sobre la vigilancia

Tres parábolas sobre el tema de la vigilancia, que no muestran en absoluto una angustia por el futuro, sino que insisten en la respon¬sabilidad de afrontar el momento presente.

EL SIERVO FIEL (24,45-51). El Señor volverá de nuevo; hay que estar preparados para recibirlo. La mejor preparación es la fidelidad al momento presente. No es suficiente “estar en vela”, si no se sirve con fidelidad. Esa fidelidad es señal de sensatez, porque sabe ese criado que, cuando vuelva el Señor, lo recompensará.

El tono de la parábola nos hace pensar de manera especial en quienes han recibido un cargo de responsabilidad en la comunidad; han de transmitir a los demás los bienes recibidos del Señor. Su vigilancia se manifiesta en su actitud de servicio.

El destino espantoso que espera a los hipócritas (v 51) nos hace volver el pensamiento a todo lo dicho en el cap. 23 sobre la hipo¬cresía de los fariseos.

DONCELLAS PRUDENTES y DONCELLAS NECIAS (25, 1¬13). La parábola sin duda está tomada de las costumbres palestinen¬ses, pero las desborda. Incluso podemos hablar de datos que resultan inverosímiles, como puede ser el ir a comprar aceite a media noche. La parábola, como toda parábola, tiene un punto esencial de referencia. Aquí está claro que lo importante es “esperar al esposo”. El esposo es el mismo Cristo que ha de venir; por eso nada se dice de la esposa; son ellas mismas, las doncellas, la comunidad que espera. Para unas, las necias, la espera es meramente pasiva: se han dormido y se acabó el aceite. Otras, en cambio, están despiertas y preparadas. El sermón de la montaña terminaba hablando de los necios, que no ponen en práctica las enseñanzas recibidas, y de los prudentes que edifican sobre roca (7, 24-27).

Es una lección para todos y cada uno de los cristianos. Viendo que Cristo no vuelve, nos cansamos de esperarlo, no creemos en su venida, se duda incluso del juicio y hasta de su palabra. Dios inter¬viene a la hora que quiere, incluso a plena noche. A nosotros corres¬ponde estar preparados.

PARABOLA DE LOS TALENTOS (25, 14-30). Lo característico de esta parábola es la insistencia en el carácter activo de nuestra vigilan¬cia. El trabajo intenso que requiere hacer fructificar los talentos re¬cibidos no nos separa de la actitud de espera; al revés, es ésa la mane¬ra de velar según la voluntad del Padre.

El don recibido que hemos de hacer productivo está expresado en términos materiales: el talento equivale a más de treinta y cuatro ki¬los. Aunque se trate de un talento de plata y no de oro, es una suma respetable. El tesoro que Dios ha puesto en nuestras manos es la capacidad de trabajo. Nuestro trabajo material, nuestra actividad en la vida, mantiene en vela el espíritu a la espera del Señor. La vigilan¬cia se convierte así en un esfuerzo para que nuestra vida resulte fructífera. El final de la parábola nos abre el camino al tema siguiente, que adopta también forma parabólica.

3. el juicio de las naciones

Mt 25,31-46

Una de las páginas más grandiosas del evangelio: el Hijo del hombre viene con todo esplendor, acompañado de los ángeles, se sienta en su trono, se presentan ante él todas las naciones… Digno remate de este discurso escatológico que prepara a la comunidad hacia el futuro. La idea central es harto conocida: se nos juzgará por el amor, por el amor con que hemos tratado a nuestros prójimos, principalmente a los más humildes y pequeños, con quienes se soli¬dariza el mismo Cristo.

Hay que comprender bien este texto. Los destinatarios son los discípulos, la comunidad del Reino. Por tanto la ayuda fraterna de que se habla es la caridad sobrenatural de los discípulos de Cristo. No es simplemente una ayuda mutua prestada al margen de la fe y sin el concurso de la gracia. Los destinatarios de este amor son todos los hombres, aunque no pertenezcan a la comunidad. Más aún, ese mismo amor humano es el único camino para llegar al Reino aunque nunca se haya oído hablar de él. Incluso cuando los hombres, con la espontaneidad de su amor, no tienen conciencia de servir a un miem¬bro de Cristo, en realidad están sirviendo al mismo Cristo.

La gran lección va dirigida a la comunidad misma del Reino. No es una comunidad cerrada en sí misma, que vive para sí misma. Es función de la comunidad abrirse ampliamente a los demás. De esta manera, la verdadera importancia de la comunidad es “negarse a sí misma”, olvidarse de sí misma, para entregarse generosamente al servicio de los débiles.

Como era de esperar de Mateo, este último discurso va seguido de una sección narrativa sobre la actividad de Jesús. En ella veremos cómo él mismo, a través de la pasión y muerte, espera activamente con absoluta entrega su resurrección. Muerte y resurrección son la realización del Reino. Acabado este discurso, Jesús dijo a sus discí¬pulos: “Pasado mañana es Pascua” (26, 1).

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) Jesús habla:
*De la destrucción del Templo, a la que precederán unos signos..
*De su última venida, cuyo día y hora nadie conoce, sino el Padre.
b) Hemos de esperar ese día con vigilancia activa:
*Como el siervo que espera la vuelta de su señor.
*Como las doncellas que han de iluminar en las bodas cuando lleguen los esposos.
*Como el que ha de negociar sus talentos y hacerlos producir.
c) El día último se nos juzgará por el amor con que hemos tratado a nuestros prójimos más necesitados, con quienes se solidariza el mismo Cristo.

2. C U E S T ION A R I O:

a) Ver
-Todo este tema nos hace mirar hacia el futuro.
* ¿Encontramos en nuestra sociedad signos de esperanza?
*Si se da esta esperanza, ¿nos adormece o nos estimula?
-¿Cómo asume nuestra comunidad el amor y ayuda a los necesitados?
-Principales causas (a tu parecer) de los hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos señalados en el apartado anterior? -Razona detenidamente el juicio aportado.
-A la luz de los textos leídos, ¿cómo juzgas la opinión de que la esperanza de otra vida es opio que nos adormece?
-¿Cómo juzgas la caridad o beneficencia?

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender?
*Para estimular la esperanza activa.
*Para mejorar nuestra ayuda a los demás.
-Entre todo este abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n concreta a emprender.
-¿C6mo te interpela personalmente este tema?

TEMA XII

Un mundo nuevo

El misterio pascual, inauguración del Reino

Para sustituir lo que no vale.
Para salvar lo que estaba perdido…
Cristo selló con su sangre una nueva Alianza definitiva.
Todo estaba en la oscuridad, nada se vela.
Hasta que la luz se enciende
y los ojos pueden ver lo que antes no percibían…
Así la resurrección: la luz definitiva.

Los dos primeros versículos del capítulo 26 son una transición perfecta entre lo que precede y lo que sigue: “Cuando acabó este discurso, dijo Jesús a sus discípulos: Pasado mañana es Pascua, como sabéis, y entregarán a este Hombre para que lo crucifiquen”. Repite la fórmula habitual que da por terminado el discurso para pa¬sar a la sección narrativa. Jesús acaba de anunciar la venida del Rei¬no; ahora, en la Pascua del Señor, llega el Reino y queda defini¬tivamente fundada la Iglesia.

En toda esta sección Mateo coincide sustancialmente con Marcos. Convendrá, pues, releer lo que dijimos en los temas 12 y 13 sobre el evangelio de Marcos. Ahora nos limitamos a señalar aquellas cosas en que se diferencia Mateo ya subrayar el aspecto comunitario en el relato de Mateo.

1. Preparación de la Pascua

Mt 26, 1.5

Mateo comienza separándose de Marcos cuando pone en boca de Jesús el anuncio de lo que va a ocurrir. Con ello se da una primera respuesta a la angustiosa duda que muchos pudieron mostrar: si se acaba de mostrar a Jesús como Mesías, Señor, Hijo de Dios, ¿cómo es posible que sea entregado a la muerte y condenado por los mis¬mos jefes religiosos de su pueblo? Mateo viene a decir: es él quien ofrece libremente su vida; los jefes no hacen más que cumplir lo que él decidió. Introduce otra modificación: Entonces “se reunieron”… Podemos ver en esta modificación de Mateo una alusión al salmo 2: “Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran, contra el Señor y contra su Mesías “. Así lo entienden los discípulos en Hch 4, 25-27. Mateo con esta alusión expresa que el sanedrín encarna el papel de los malvados en el salmo, mientras que Jesús es el Mesías inocente que es condenado. El mismo salmo proclama la filiación del Mesías a quien se entregarán en posesión las naciones de la tie¬rra.

UNCION EN RETAMA y PACTO DE JUDAS (26, 6-16). Jesús toma totalmente la iniciativa, anticipa los preparativos para su se¬pultura y al mismo tiempo se constituye en juez de las acciones buenas y malas. El gesto de Judas, entregando a Jesús por treinta monedas, cumple la profecía de Zac II, 12. El buscará el momento oportuno, que será la noche y un lugar apartado, para evitar el albo¬roto del pueblo.

LA CENA PASCUAL (26, 17-35). Si en la cena de Betania ha preparado de manera simbólica su sepultura, ahora va a anunciar y anticipar su propia muerte. La narración de la cena queda enmarcada con dos datos muy negativos para la comunidad: el anuncio de la traición de Judas y de las negaciones de Pedro. El relato de la insti¬tución de la Eucaristía es muy similar al de Marcos. Quizá recoja la fórmula litúrgica empleada ya en las comunidades palestinenses. Añade una precisión teológica cuando dice que “la sangre se derrama para remisión de los pecados”. En la predicción de las negaciones de Pedro insiste sobre todo en el completo abandono en que todos le van a dejar.

2. Pasión y muerte de Jesús

ORACION y PRENDIMIENTO EN GETSEMANI (26,36-56). Mateo nos ofrece de la Pasión un relato “eclesial”, propio de una a¬samblea de creyentes. No le interesa el detalle crudo, como a Mar¬cos. Le interesa más mostrarnos que se han cumplido las Escrituras. Incluso el estilo es más suave, más litúrgico.

En el relato de Getsemaní busca Mateo las palabras que esclare¬cen. Trata de explicarlo todo, y lo hace de una forma más digna, más clara. En vez de utilizar pronombres como Marcos para dirigirse a Jesús, lo designa con más respeto por su propio nombre. En vez de decir como Marcos “uno de los presentes cortó la oreja”, nos aclara que era uno “de los compañeros de Jesús”.

Pero sobre todo los hechos quedan aclarados por las palabras de Jesús y no, como en Marcos, por una sola frase.

Si se quiere un guía que indique el sentido teológico de la escena, hay que recurrir a Mateo. Este nos muestra a Jesús escogiendo con todo conocimiento de causa y con toda libertad el camino de la humillación, porque él reconoce el camino marcado por el designio de Dios: “Todo esto ocurrió a fin de que se cumplieran las profecías de la Escritura”. De esta forma, el cristiano contempla la Pasión a través de las Escrituras que le revelan el sentido, de modo que no sea ya, como para los discípulos, un hecho desconcertante.

El sentido comunitario aparece en contraste con la soledad que experimenta. No dice, como Marcos, que “llegan” a Getsemaní, sino que “llega Jesús con ellos”. Otras veces corrige a Marcos diciendo Jesús “velad conmigo”, ” ¿no podéis velar conmigo?”. Se manifiesta así su angustia por la soledad que experimenta; pero podemos ver también en ello al señor de la comunidad que no quiere que se pier¬da.

PROCESO ANTE EL SANEDRIN (26, 57-75 y 27, 3-10). La redacción de Mateo es más esquemática que la de Marcos. Insiste sólo sobre los puntos importantes y evita las repeticiones. Comparar por ejemplo Mt 26, 60-62 con Mc 14, 56-60.

Lo más característico de Mateo es la alusión al precio de la sangre (27,3-10). Incluso el detalle de que cronológicamente el sitio de na¬rrarlo no sea ése, y sin embargo esté ahí, junto con la poca atención a la muerte de Judas, demuestra su importancia.

La primera frase de Mateo expresa ya su parecer sobre ese juicio: ” Andaban buscando un falso testimonio contra Jesús para darle muerte”. Aparece más solemne la pregunta del Sumo Sacerdote; es una apelación a Dios para forzar al acusado a declarar su identidad. Las dos palabras: “el Cristo” y “el Hijo de Dios” tal vez tengan en boca de Caifás el mismo significado: “El Mesías”. Jesús une en su respuesta las palabras de Dan 7, 13: “Este hombre vendrá sobre las nubes del cielo”, y las palabras del salmo 110, I: “Sentado a la derecha del Todopoderoso”. De esta manera se proclama como Me¬sías y como Hijo de Dios. Esto es lo que Caifás califica como blasfe¬mia.

De nuevo como contrapunto al relato, mientras el Maestro declara quien es a costa de su vida, la comunidad reniega de él por boca de Pedro. y también en Mateo estas negaciones aparecen con mayor solemnidad. La primera vez dice que lo negó “delante de todos”, la segunda que lo negó “con juramento”. Termina diciendo que salió afuera y lloró “amargamente”.

PROCESO ANTE PILATO (27, 1-2; 11-31). Mateo mejora la presentación de Marcos. Trata de dejar a Jesús en buena situación y quiere resaltar el carácter oficial de la escena designando a Pilato por su título de “gobernador” (vv. 1 y 11).

Mateo tiene mejor estilo y más lógica. En el episodio de Barrabás tiene aportaciones interesantes: la intervención de la mujer de Pilato, la escena del lavatorio de las manos y la respuesta del pueblo: “Noso¬tros y nuestros hijos respondemos de su sangre” (19, 24 y 25).

El esquema de la escena es el siguiente:
– Juntos los personajes: gobernador y pueblo. ¿A quien soltar? ¿A Jesús Barrabás o a Jesús llamado Mesías? (27, 15-17).
– El gobernador recibe influencias de los dos lados. Su mujer le pide por el Justo; un sueño se lo ha revelado (27, 19). Los judíos piden a Barrabás (27,27,21).
– Diálogo entre Pilato y el pueblo. Pilato busca algún camino para liberar a Jesús, pero no puede (27, 15 ss).
– Pilato rehúsa la responsabilidad por la muerte de Jesús.
El pueblo declara asumirla (27, 24-25).
– Pilato suelta a Barrabás y lleva a Jesús al suplicio (27, 26).

La intención eclesial es clara. Tras el. entusiasmo de las gentes de Galilea, hemos visto cómo Jesús quedaba poco a poco abandonado, reducido a sus discípulos. Incluso éstos lo han dejado. Se ha encontrado solo ante el Sanedrín. Pues bien, he aquí que de pronto se ensancha la escena y aparece un inmenso tribunal en el que nadie se atreve a tomar postura: Judas devuelve las monedas (27, 3); el Sanedrín no quiere asumir el problema (27,4); tampoco Pilato (27, 24). Sólo el pueblo se hace responsable (27, 25). En torno al gobernador se ha ido agrupando la gente, el pueblo, Judas, Barra¬bás, los sumos sacerdotes y los ancianos, la mujer de Pilato, y poco después los guardias, los transeúntes, las mujeres… Un proceso ante la faz del mundo. La mujer del pagano intercede por el Justo. El gobernador se lava las manos. La “hija de Sión” lo condena. El is¬raelita deberá convertirse también para agregarse a la nueva comuni¬dad.

MUERTE y SEPULTURA (27, 32-66). Teniendo el mismo esqiJe¬roa, Mateo es más explícito que Marcos. Mateo señala el cumpli¬miento de las Escrituras. El hecho de que se le dé para beber vinagre es ocasión para evocar el salmo 69. Lo mismo que en el pretorio de Pilato es el único que pone una caña como cetro de burla en manos del Rey abofeteado (27, 29), ahora añade una cita más del salmo 22: .”Había puesto en Dios su confianza. Si de verdad lo quiere Dios que . lo libre ahora, ¿no decía que era hijo de Dios?” (27, 43). Jesús se presenta como aquel que da sentido profundo a la esperanza de los justos perseguidos: también ellos son hijos de Dios.

Jesús muere dando un gran grito, después de proclamar su desgracia con el salmo 22. Este mismo salmo es como un anuncio de la resurrección, pues termina con una gran manifestación de confian¬za. La muerte de Jesús está orquestada de una manera maravillosa. “La cortina del templo se rasgó en dos de arriba abajo” (27, 51), manifestando que la antigua alianza se ha terminado ya y que el verdadero santuario de la presencia de Dios es el cuerpo de Jesús. Es el fin de la era antigua y el nacimiento de la iglesia de Cristo. Tiene lugar un “seísmo”, aquel signo dado por Jesús de la venida del hijo del hombre (24, 8). Ante este seísmo, los guardias exclaman -no sólo el centurión-: “Era el hijo de Dios” (27, 54). Se rajaron las ro¬cas, se abrieron las tumbas y muchos que en ellas estaban resucita¬ron (27, 52-53). Son las primicias anticipadas de la resurrección de Cristo. Una vez resucitado Cristo, estos resucitados entraron en la ciudad santa (27,52), es decir, entraron con el Resucitado en la Jerusalén celestial, en el Reino de Dios.

En el relato de la sepultura, Mateo añade sobre Marcos el detalle de la guarda del sepulcro.

3. Resurrección

Mt 28,1-20

Mateo comienza con el mismo relato de Marcos, pero lo corrige en varios puntos. Habla de un gran terremoto (como nos habla también del terremoto en el relato de la muerte). En el sepulcro no hay un joven, sino un ángel. Añade el detalle de que “los guardias atemorizados se pusieron a temblar y se quedaron como muertos” . Más adelante, volverá al tema de los guardias para hablarnos del soborno de que habían sido objeto. Las mujeres, además de miedo como en Marcos, tienen gran gozo. No ocultan el mensaje, sino que “corrieron a dar la noticia a sus discípulos”.

Podemos ver en el versículo 1 un ejemplo de estilo apocalíptico que nos hace barruntar el sentido cósmico del acontecimiento: la resurrección es la victoria final de Dios sobre la muerte; sus enemi-gos caen “como muertos”; el aspecto del “ángel del Señor” (esto es, el mismo Dios) es el del relámpago que Jesús ponía como símbolo de la venida del hijo del hombre (24, 27). Es el mismo Dios quien revela a las mujeres el acontecimiento: “No está aquí, ha resucitado”.

Mateo había preparado este relato cuando decía en la narración de la sepultura: “Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro” (27,61). Así, estas dos Marías que habían sido testigos del entierro de Jesús, que habían visto morir a Jesús y habían visto colocar la piedra a la entrada del sepulcro, ahora ven esa piedra quitada y ese sepulcro vacío. Las dos últimas que lo habían visto muerto son las dos primeras que lo ven resucitado.

El descubrimiento del sepulcro vacío fue para los discípulos, y en primer lugar para las mujeres, el hecho primordial, históricamente bien fundado, que los puso en el camino de la fe en la resurrección de Jesús. La aparición del ángel no tiene más finalidad que hacerles comprobar que el cuerpo de Jesús no estaba ya en el lugar en donde las mismas mujeres habían visto depositarlo; y la finalidad de hacer que de este hecho sacaran las debidas consecuencias: Jesús había resucitado, tal como había anunciado. y había que comunicarlo a los discípulos.

Los sacerdotes, rehusando hasta el fin creer, se ven obligados a proporcionar al público otra explicación de este hecho del sepulcro vacío que ellos mismos habían comprobado: los discípulos habrían venido a sustraer el cuerpo de Jesús.

Mateo refiere dos apariciones del Resucitado. La primera a las mismas mujeres a quienes repite el encargo que ya habían recibido del ángel. Las palabras de Jesús no añaden nada más, pero ahora es el mismo Jesús quien las pronuncia. Están llenas de alegría, signo de fe; también de temor, de ese temor fruto del contacto con lo divino. Deben decir a los discípulos que marchen a Galilea, allí lo verán. En la Galilea de los gentiles, en donde comenzó la aventura del Reino, allí tendrán la gran experiencia del encuentro con el Resucitado.

El evangelio termina con esta manifestación a los discípulos en Galilea. A esta manifestación hicimos alusión al comienzo de esta lec¬tura de Mateo, para que toda estuviera iluminada con la luz del Resu¬citado.

TRABAJO EN GRUPO

1. EN ESTE TEMA HEMOS DESCUBIERTO:

a) En la Pascua de Jesús llega el Reino y queda definitivamente fundada la Iglesia.
b) Es Jesús quien ofrece libremente su vida. Los jefes cumplen /o que él había decidido.
c) La sangre derramada sella la nueva Alianza con el nuevo y verdadero Israel.
d) El relato de la Pasi6n en Mateo es más eclesial, más propio de una asamblea en oraci6n.
e) Ante el Sanedrín se proclama como el Mesías y como Hijo de Dios. Caifás /o califica como blasfemia.
f) Las gentes que /o habían abandonado en Galilea ahora se reúnen para pedir su muerte.
g) El salmo 22, a la hora de la muerte. suena como una gran lamentaci6n y como una confiada esperanza de resurreci6n.
h) En Galilea vuelven a encontrarse los discípulos con el Resucitado. La escena última es la luz que interpreta todo el Evangelio.

2. C U E S T ION A R 1 O:

a) Ver
-En la Pascua de Cristo nace el nuevo y verdadero Israel. la comunidad de la Nueva Alianza.
* ¿C6mo expresa nuestra comunidad la Muerte y Resurrecci6n de Cristo?
* ¿C6mo experimenta su propia muerte y espera su propia resu¬rrecci6n?
-Principales causas (a tu parecer) de estos hechos señalados.

b) Juzgar
-¿Qué juicio te merecen los hechos expuestos en el apartado anterior? -Razona detenidamente el juicio aportado.
-La actitud de Cristo ante su propia muerte y el hecho de la Resurrecci6n, ¿ c6mo pueden iluminar la vida cristiana de la comunidad?

c) Actuar
-¿Qué acciones podríamos emprender para hacer más viva la presencia de la muerte y resurrecci6n de Cristo en la vida de la comunidad?
-Entre todo el abanico de sugerencias propuestas por el grupo, elegir una acci6n a emprender.
-¿Qué actitudes personales debes cambiar ante la muerte y resurrecci6n de Cristo?

Muerte y Resurrección son la realización del Reino. En la Pascua de Jesús, pues, llega el Reino y queda definitivamente fundada la Iglesia. Es Jesús quien entrega libremente su vida, mientras los jefes cumplen lo que estaba decidido. La Sangre derramada sella la nueva Alianza con el nuevo y verdadero Israel.
En el relato de la pasión encontramos en Mateo un carácter más eclesial, más propio de una asamblea en oración. Ante el Sanedrín Jesús se proclama como Mesías y como Hijo de Dios, y Caifás califica esta confesión como blasfemia. Las gentes que lo habían abandonado en Galilea ahora se reúnen para pedir su muerte ante Pilato. El salmo 22 recitado por Jesús a la hora de la muert-e suena como una gran lamentación y como una confiada esperanza de resurrección.
En Galilea vuelven a encontrarse los discípulos con el Resuci¬tado. La escena última es la luz que ilwnina todo el evangelio. A ella hicimos alusión al comienzo de esta lectura de Mateo, para que toda estuviera iluminada con la luz del Resucitado.

***

Como sugerlamos en Marcos, también deberfamos terminar esta reflexión sobre el evangelio de Mateo con una convivencia del grupo ( o retiro) en la que pudiéramos asimilar más prbfundamente cuanto el Espfritu nos ha ido dando a conocer.

y hay que CELEBRARLO.

Con una CELEBRACION gozosa en la que la comunidad que se ha ido formando con la fuerza de la Palabra exprese la alegrfa del encuentro con el Señor Resucitado.

Resumen- conclusión del evangelio de Mateo

Si Marcos nos presentó fundamentalmente la Persona de Jesús, en Mateo nos hemos encontrado fundamentalmente con la Comuni¬dad y hemos descubierto algunas de sus características personales.

La primera novedad que hemos encontrado en Mateo es el “evangelio de la infancia”. No formaba parte de la predicación primi¬tiva, que comenzaba en el bautismo del Jordán; intereses posteriores de la comunidad llevaron a esa reflexión. Porque eso es el relato de la infancia: una reflexión teológica sobre los comienzos de Jesús, a la luz de la Resurrección. Las genealogías nos muestran a Jesús como verdadero hombre, hijo y heredero de Abraham y de David. A su vez, la concepción virginal de Jesús es el inicio de un mundo nuevo en el que está presente el Espíritu de Dios. Los Magos, en actitud auténtica de fe, buscan en la noche al recién nacido Rey de los judíos, iluminados por la estrella. La huída a Egipto con el regreso posterior, y algunos otros detalles, presentan un paralelismo entre Jesús y Moisés, de modo que la vuelta de Egipto es un nuevo “éxodo”.

El bautismo de Jesús en el Jordán da pie a una reflexión sobre el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu y fuego. El de Juan, en agua, se limita a purificar lo superficial. El de Jesús purificará hasta lo más profundo del ser, comunicando nueva vida. J~sús, en solidaridad con el pueblo pecador, quiere recibir el bautismo de Juan, disipando antes los temores y reticencias de éste. Es poseído por el Espíritu que se manifiesta visiblemente, y la voz del Padre lo proclama como Hijo.

La tentación en el desierto se encuentra más explicitada. Satanás quiere hacerle seguir otro camino en su mesianismo, distinto al señalado por el Padre. Jesús lo vence apoyándose siempre en la aceptación de la Palabra de Dios.

La presencia de Jesús en Galilea es una luz grande para las gentes. Jesús comienza a anunciar el Reino con palabras y con acciones.

El Sermón del Monte, Carta Magna del Reino, está abierto a todas las gentes, pero para aceptarlo y llevarlo a la práctica es preciso ser discípulo; es decir, es necesario haber aceptado antes a Cristo, de lo contrario no tiene sentido su Palabra. Las bienaventuranzas son el camino que Jesús nos señala para alcanzar la felicidad que desea¬mos. Siguiendo los caminos de la libertad, la justicia, el amor y la verdad, llegaremos a la paz, que no estará privada de persecución.

El Sermón del Monte no es una ley más que cumplir, en sustitución de la ley antigua. Es Evangelio; es decir, busca la interioridad del hombre y no la imposición externa de una ley. Los letrados basan su espiritualidad en la interpretación literalista de la Ley, y los fariseos en el cumplimiento escrupuloso de lo estricta¬mente mandado. La justicia de los Discípulos ha de superar la de letrados y fariseos, apoyándose totalmente en las interiores dispo¬siciones de corazón.

Mateo quiere mostrar a Jesús “poderoso en palabras y obras”. En cinco grandes discursos acumula las enseñanzas de Jesús, poderoso en palabras, ya cada uno de estos discursos sigue una sección narrativa en la que se muestra la grandeza de Jesús por sus obras.

En la sección que sigue al Sermón del Monte podemos contemplar a Jesús que viene a salvar. Cura a tres personas marginadas: un leproso, un pagano y una mujer. Jesús busca seguidores que estén dispuestos a una entrega total. La nave zarandeada por las olas es también figura de la Iglesia, que aún hoy se ve amenazada por múltiples peligros. Se impone una opción fundamental entre la novedad traída por Jesús y las viejas tradiciones del judaísmo.

El segundo de los discursos es el dirigido a los Doce como instrucción misionera. Jesús, que los ha elegido, los envía a predicar el Reino. La Misión que reciben tiene dimensiones universales, pues¬to que el pueblo de Israel, sin dejar de ser lo que era, ha tomado las dimensiones de la humanidad entera. Han de ofrecer una salvación de modo gratuito, pues es Dios quien toma la iniciativa. Su mensaje es de paz, aunque están expuestos a ser rechazados. La presencia misma de Jesús es presencia del reino, por el que hay que decidirse a favor o en contra. El éxito de la misión queda asegurado por la presencia de Jesús en la comunidad.

Al discurso de misión sigue un relato de la actividad misionera de Jesús. En él se cumplen los anuncios de los profetas. Jesús come y bebe como signo de la novedad del Reino ya presente. Se establece una antítesis entre los sabios y los sencillos. La sabiduría orgullosa impide conocer la verdad. Los sencillos reciben la revelación de Dios. Jesús lo celebra con un himno de júbilo. El yugo suave y lige¬ro de Jesús contrasta con el duro yugo legalista de los fariseos. Jesús “se retira” para no precipitar el drama. El pecado contra el Espíritu nunca alcanzará el perdón porque es cerrarse a la gracia del mismo Espíritu. La verdadera familia de Jesús no es la familia de la carne sino la formada por los discípulos que ha elegido.

Todo el capítulo 13 del evangelio de Mateo está dedicado a las parábolas que manifiestan la naturaleza del Reino. Como ya sabía¬mos por Marcos, la Palabra es buena semilla que necesita una buena tierra para poder germinar. El Reino, pequeño en sus comienzos, crece y se desarrolla. En el ancho campo del mundo crecen juntos trigo y cizaña. Hay que esperar al tiempo de la siega para hacer entonces la separación. El Reino de Dios está ya presente en la tierra, iniciado en la Persona de Jesús. En él conviven buenos y malos. Dios respeta la libertad del hombre, de modo que sólo al fin dirá Dios su última palabra. Las últimas parábolas presentan el Reino de Dios como un gran tesoro por el que vale la pena arriesgarlo todo, hasta poderlo alcanzar.

El episodio de Cesarea de Filipo es, como en Marcos, el centro del evangelio. Esta sección que sigue a las parábolas del Reino es eminentemente eclesial. Aquí encontramos a la Iglesia peregrina, puesta ya en camino, mientras Jesús experimenta la amargura de la soledad. Pedro, que confiesa abiertamente su fe en Cristo, se convierte en piedra fundamental de la Iglesia, recibiendo de Jesús la promesa de plenos poderes. El Reino comienza a hacerse visible en la Iglesia. Jesús anuncia su pasión y camina decidido hacia Jerusa¬lén, afrontando los sufrimientos que se le avecinan. Jesús manifiesta la elección especial de Pedro asociándose con él incluso a la hora de pagar los impuestos.

En el capítulo 18, cuarto de los grandes discursos, hemos encontrado una serie de normas de vida en comunidad. Nos atreveríamos a decir que es la ley fundamental de la Iglesia. Comienza resaltando la importancia primordial de los niños en la comunidad. Es responsabilidad de toda la comunidad buscar a la “oveja perdida” y, ante todo, procurar que nadie se pierda. Supues¬to que ha de haber faltas y deficiencias en la comunidad, se nos dice el modo de corregirlas y de perdonarlas. Un perdón que ha de ser ilimitado y que tiene como fundamento el hecho de que todos noso¬tros hemos sido repetidas veces perdonados. La comunidad es a la vez santa y pecadora, y hay que vivir en tensión esa realidad sin quedarse en ninguno de los dos polos. La presencia de Cristo Resucitado en medio de la comunidad, que se experimenta de manera especial en la oración en común, es el fundamento último de la comunidad misma.

En la sección narrativa que sigue a este discurso Jesús deja ya Galilea para pasar a Judea. De camino, va abordando una serie de temas que, SIn llegar a ser discursos, forman una larga serie de enseñanzas:
– Romper el matrimonio es romper la Alianza de Dios. La renuncia al matrimonio “por el Reino de Dios” sólo la comprenden aquéllos a quienes Dios la concede.
– Para entrar en el Reino hay que hacerse como niños.
– El apego a las riquezas es una dificultad insalvable para entrar en el Reino de Dios.
– El Reino se concede gratuitamente. Los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos.
– Quien quiera ser el primero ha de servir a los demás, como el Hijo del Hombre que ha venido a entregar su vida como el mayor servicio.
– Cuando los ciegos reciben la luz siguen a Jesús.

Termina la sección presentando a Jesús que llega a Jerusalén y entra en la ciudad aclamado como Mesías. A continuación, él mismo se muestra como verdadero Mesías en sus acciones y palabras. Finalmente denuncia en público a letrados y fariseos.

En el último de los discursos se unen los temas de la destrucción del Templo y del fin del mundo. Jesús habla de la destrucción del Templo a la que precederán unos signos, y habla de su última venida, cuyo día y hora nadie conoce, sino sólo el Padre. Hemos de esperar la llegada de ese día con vigilancia activa, como el siervo que espera la vuelta de su señor, como las doncellas que han de iluminar en las bodas cuando lleguen los esposos, como el que ha de negociar sus talentos y hacerlos producir. El último día se nos juzgará por el amor con que hemos tratado a nuestros prójimos más necesitados, con quienes se solidariza el mismo Cristo.

Como era de esperar de Mateo, este último discurso va seguido de una sección narrativa sobre la actividad de Jesús con su comunidad de discípulos. Jesús mismo, a través de la pasión y muerte, espera activamente con absoluta entrega su Resurrección. Muerte y Resurrección son la realización del Reino. En la Pascua de Jesús, pues, llega el Reino y queda definitivamente fundada la Iglesia. Es Jesús quien entrega libremente su vida, mientras los jefes cumplen lo que estaba decidido. La Sangre derramada sella la nueva Alianza con el nuevo y verdadero Israel.

En el relato de la pasión encontramos en Mateo un carácter más eclesial, más propio de una asamblea en oración. Ante el Sanedrín Jesús se proclama como Mesías y como Hijo de Dios, y Caifás califica esta confesión como blasfemia. Las gentes que lo habían abandonado en Galilea ahora se reúnen para pedir su muerte ante Pilato. El salmo 22 recitado por Jesús a la hora de la muerte suena como una gran lamentación y como una confiada esperanza de resurrección.

En Galilea vuelven a encontrarse los discípulos con el Resuci¬tado. La escena última es la luz que ilumina todo el evangelio. A ella hicimos alusión al comienzo de esta lectura de Mateo, para que toda estuviera iluminada con la luz del Resucitado.

***

Como sugeríamos en Marcos, también deberíamos terminar esta reflexión sobre el evangelio de Mateo con una convivencia del grupo (o retiro) en la que pudiéramos asimilar más profundamente cuanto el Espíritu nos ha ido dando a conocer.

Y hay que CELEBRARLO.

Con una CELEBRACION gozosa en la que la comunidad que se ha ido formando con la fuerza de la Palabra exprese la alegría del encuentro con el Señor Resucitado.

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