lunes 4-3-13

 

 

 

Lunes 04 de Marzo de 2013

Lunes 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Casimiro

 

2Reyes 5,1-15a

Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Jamán, el sirio

En aquellos días, Jamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Jamán, y dijo a su señora: “Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Sanaría: él lo libraría de su enfermedad.” Jamán fue a informar a su señor: “La muchacha israelita ha dicho esto y esto.” El rey de Siria le dijo: “Ven, que te doy una carta para el rey de Israel.” Jamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: “Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Jamán para que lo libres de su enfermedad.”

Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: “¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.” El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: “¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel. Jamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: “Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.” Jamán se enfadó y decidió irse, comentando: “Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?” Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: “Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.”

Entonces Jamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: “Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.”

Salmo responsorial: 41

Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva / corrientes de agua, / así mi alma te busca / a ti, Dios mío. R.

Tiene sed de Dios, / del Dios vivo: / ¿cuándo entraré a ver / el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad: / que ellas me guíen / y me conduzcan hasta tu monte santo, / hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios, / al Dios de mi alegría; / que te dé gracias al son de la cítara, / Dios, Dios mío. R.

Lucas 4,24-30

Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Jamán, el sirio.”

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

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Saber abrirse a Dios es saber abrirse al amor y al hermano.

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Un famoso productor de películas de Hollywood estaba ocupado en la selección del protagonista de su próximo film y se encontraba al borde de la frustración porque ninguno de los actores que se habían presentado hasta entonces parecía satisfacerlo completamente. De repente entro al foro un joven mensajero, entrego su mensaje y se despidió con una sonrisa.

El productor registro toda la escena desde la distancia, en silencio. Llamo a su asistente y le ordeno que alcanzase al joven mensajero y lo hiciese regresar.

– Ya tengo al próximo protagonista – aseguro.

Sus compañeros lo miraron incrédulos. Al casting se habían presentado actores de renombre, algunos ya consagrados y, sin embargo, este productor se veía entusiasmado por un joven mensajero ¡al que ni siquiera le habían tomado una prueba de actuación!

– ¿Esta seguro? – le preguntaron, incrédulos.

– Señores, ¡esa sonrisa que acabo de ver vale un millón de dólares! Y no estoy dispuesto a perderla – les dijo, como dando por finalizada la discusión.

Mientras tanto su asistente había dado alcance al joven mensajero, pero tuvo que esforzarse en convencerlo de que no estaba bromeando cuando le dijo que un productor de películas lo había hecho buscar.

Aquel joven había tomado el puesto de mensajero porque era lo único que pudo conseguir para estar cerca de su íntimo sueño de ser actor de cine.

Un par de años atrás había atravesado todo el país de costa a costa, desde New Jersey hasta California persiguiendo su ilusión de dedicarse a la actuación.

Hasta ese día solo había conseguido pequeños papeles secundarios en películas de muy bajo presupuesto y apenas había logrado juntar el dinero necesario para cubrir las lecciones de actuación que estaba tomando.

Ahora, el productor y el mensajero estaban frente a frente.
El primero le explicaba al segundo cuál era su convicción y el segundo no podía creer lo que oía. Se estaba reponiendo del shock justo cuando llegaron a la parte donde debían acordar el salario.

– Te pagaremos 11.000 dólares – dijo el productor.

No estaba mal por un par de semanas de trabajo, pero el joven mensajero estaba recién divorciado y tenía una pequeña hija a quien pasarle su pensión de alimentos, por lo que tomo coraje, abrazo al productor y, para que nadie más notara que estaba rogando un aumento le dijo al oído:

– ?Podrían ser 11.500? Por favor, tengo una hija pequeña a quien alimentar.

– Hijo, ¡entonces serán 12.500!

– ¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Jamás me olvidare de esto!- le prometió el mensajero al oído.

Con las vueltas de la vida, se convirtieron en amigos entrañables.

Aquel productor arriesgado, más tarde, cayó en desgracia, mientras que el mensajero dueño de la sonrisa del millón de dólares se convirtió en un gran actor, muy afamado.

Estando en ese punto bajo de su vida, el productor recibió un llamado del ahora consagrado actor invitándolo a que lo acompañara a la próxima entrega de los premios de la Academia, los Áscares, al que había sido nuevamente nominado. El productor no quería ir. La última vez que había asistido a esa gala una de sus películas competía en varias categorías, esta vez sin embargo, casi nadie recordaba su nombre. Casi nadie.

Su amigo, el mensajero que había prometido NO OLVIDARSE JAMAS, estaba cumpliendo su palabra. – Quiero que camines esa alfombra roja a mi lado – le había dicho por teléfono.

Esa noche, después de la ceremonia, en el baile que ofrece la Academia para homenajear a todos los nominados y los ganadores, el actor camino mesa por mesa con su mano apoyada en el hombro del desafortunado productor como para devolverle la confianza en sí mismo, diciendo a quien quisiera escucharlo:

– Este es el mejor productor que hay en la industria, él es mi amigo.

El productor recuerda esa noche como uno de los mejores momentos de su vida.

Solo uno de los mejores, porque hubo otros.

En otra ocasión, el productor sufrió un derrame que lo llevo directo al hospital.

Una noche, mientras aun permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos, vio a su amigo, al afamado actor parado en la puerta con su sonrisa del millón de dólares instalada en su rostro.

– Vas a estar muy bien. Muy pronto – le dijo.

Dos enfermeras y un encargado de seguridad llegaron hasta ahí y le ordenaron que abandonara el lugar.

– Ud. puede ser muy famoso afuera, pero aquí dentro hay reglas que TODOS deben respetar, y en este lugar NO se puede estar – le gritaron.

El actor, lejos de intimidarse, miro a su amigo convaleciente y guiñándole un ojo le dijo: Regreso en veinte minutos.

Exactamente en ese tiempo regreso su amigo con veinte pizzas, se sentó con las enfermeras, los que hacían la limpieza y los encargados de seguridad y las compartió con todos ellos.

Aquel consagrado actor, famoso mundialmente, en lugar de estar en un lugar glamoroso, disfrutando de las regalías de su vida privilegiada, estaba allí, una noche, compartiendo una pizza con trabajadores anónimos para poder ganarse el derecho de estar al lado de su amigo, simplemente cumpliendo su palabra. Al rato, naturalmente, lo dejaron ingresar.

– Vas a estar muy bien. Muy pronto – repitió – Aun te queda mucho por hacer.

Ese es otro de los momentos más imborrables de la vida de este productor de Hollywood.

El otro momento inolvidable que a este productor le fascina mencionar es el siguiente: Cuando la vida lo golpeo fuerte, este productor tuvo que tomar una de las decisiones más tristes de su vida: Vender su hermosa mansión, donde había vivido por casi veinte años. Sin embargo, cuando la rueda de la vida completa el giro, la fortuna comenzó a sonreírle nuevamente y sus producciones comenzaron a figurar entre las más exitosas sintió que una excelente manera de completar el ciclo era recuperar su añorada mansión.

Se comunicó con el nuevo dueño varias veces, pero este, un acaudalado francés, presidente de una gran compañía, que residía en Montecarlo, se negaba sistemáticamente.

Un día, compartió esa frustración con su amigo, el dueño de la sonrisa del millón de dólares.

Al tiempo, el millonario francés, el nuevo dueño de la mansión finalmente accedió a venderle la propiedad al productor.

Cuando este reingreso por primera vez a su mansión, se encontró con un dibujo de su amigo actor que decía: ¿De vuelta en casa. Hermoso.?

El ahora nuevamente afamado productor, cuando encontró la ocasión, le pregunto si tenía algo que ver con el cambio de opinión del francés y el actor le confeso que sí, que había volado a Montecarlo, pidió hablar con el multimillonario y este accedió a atenderlo solo por quince minutos, ¡mientras se afeitaba!

Allí estaba este actor, igualmente multimillonario, mundialmente reconocido, en el baño con un desconocido rogándole que le regresara su mansión a la persona que le había dado su primer trabajo importante como actor.

En determinado momento se arrodillo y le pidió por favor que accediera a su pedido. El francés no terminaba de entender la situación por lo que le pregunto:

– ¿Ud. me está diciendo que voló desde su casa hasta aquí SOLO para pedirme que le venda mi casa a su amigo?

– Eso es exactamente lo que estoy haciendo. – contesto el actor.

– Prometo pensarlo. – dijo.

Ya era un avance.

Durante todo ese verano el multimillonario francés confió a sus amistades que había tenido de rodillas en su baño a este consagradísimo actor.

El cumplió su palabra. Jamás se olvidó. Él es mucho más que un amigo, él es parte de mi alma – dice hoy el productor.

El productor es Robert Evans.

El actor, es el que más veces ha sido nominado, 12 veces al Oscar en la historia. Ganador en 3 ocasiones. Tiene el salario más alto de Hollywood. Posee una de las colecciones privadas de arte más valiosas del mundo (varios Renoir, Van Gogh ?y hasta un Picasso colgado en el baño).

Su fortuna está valuada en más de mil doscientos millones de dólares.

Sin embargo, sus amigos coinciden en que su posesión de más valor, es su palabra.

Su nombre: Jack Nicholson.

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Martes 05 de Marzo de 2013

Martes 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Adrián


Daniel 3,25.34-43

Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo: “Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia.

Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor. Trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor.”

Salmo responsorial: 24

Señor, recuerda tu misericordia.

Señor, enséñame tus caminos, / instrúyeme en tus sendas: / haz que camine con lealtad; / enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura / y tu misericordia son eternas; / acuérdate de mí con misericordia, / por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto, / y enseña el camino a los pecadores; / hace caminar a los humildes con rectitud, / enseña su camino a los humildes. R.

Mateo 18,21-35

Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?”

Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.” El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes.” El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.” Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.”

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Considerar hermano al que necesita gana a Dios.


 

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El día estaba frio, lluvioso y gris.

Gustavo se pudo dar cuenta que la anciana necesitaba ayuda.
Estaciono su viejo Pontiac delante del Mercedes de la anciana,

Gustavo estaba tosiendo cuando se le acerco, y aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dio cuenta que la anciana estaba re-ocupada.
Nadie se había detenido desde hacía más de una hora, cuando se detuvo en aquella transitada carretera.

Realmente, para la anciana, se hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente.

Mas no había nada por hacer, estaba a su merced.
Se veía pobre y hambriento.
Gustavo pudo percibir como se sentía.
Su rostro reflejaba cierto temor, así que se adelantó a tomar la iniciativa en el dialogo:

– “Aquí vengo para ayudarla señora.

Entre a su vehículo que estará protegida del clima.

Mi nombre es Gustavo”.

Gracias a Dios solo se trataba de un neumático bajo, pero para la anciana se trataba de una situación difícil.

Gustavo se metió bajo el carro buscando un lugar donde poner el “gato” y en la maniobra se lastimo varias veces los nudillos.

Estaba apretando las ultimas tuercas, cuando la señora bajo la ventana y comenzó a conversar.

Le conto de donde venía; que tan solo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecerle.

Gustavo sonreía mientras cerraba el baúl del coche guardando las herramientas.

Le pregunto cuanto le debía, pues cualquier suma seria correcta dadas las circunstancias, pues pensaba las cosas terribles que le hubiese pasado de no haber contado con la gentileza de Gustavo…. el no había pensado en dinero.

Esto no se trataba de ningún trabajo para él.
Ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces que a él, a su vez, lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares.

Gustavo estaba acostumbrado a vivir así.
Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces…

– “tan solo piense en mí”, agrego despidiéndose.

Gustavo espero hasta que al auto se fuera.
Había sido un día frio, gris y depresivo, pero se sentía bien en terminarlo de esa forma, estas eran las cosas que más satisfacción le traían.
Entro en su coche y se fue.
Unos kilómetros mas adelante la señora diviso una pequeña cafetería.
Pensó que sería muy bueno quitarse el frio con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje.

Se trataba de un pequeño lugar un poco desvencijado.
Por fuera había dos bombas viejas de gasolina que no se habían usado por anos.
Al entrar se fijó en la escena del interior.

La caja registradora se parecía a aquellas de cuerda que había usado en su juventud.
Una cortes camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara el cabello, mojado por la lluvia.

Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa.
Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie.
La anciana noto que la camarera estaría de ocho meses de dulce espera.

Y sin embargo esto no le hacía cambiar su simpática actitud.
Pensó en cómo, gente que tiene tan poco, pueda ser tan generosa con los extraños.

Entonces se acordó de Gustavo…

Luego de terminar su café caliente y su comida, le alcanzo a la camarera el precio de la cuenta con un billete de cien dólares.

Cuando la muchacha regreso con el cambio constato que la señora se había ido.
Pretendió alcanzarla, al correr hacia la puerta vio en la mesa algo escrito en una servilleta de papel al lado de 4 billetes de $100.

Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó la nota:

– “No me debes nada, yo estuve una vez donde tu estas.
Alguien me ayudo como hoy te estoy ayudando a ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer:

No dejes de asistir y ser bendición a otros como hoy lo hago contigo.
Continua dando de tu amor y no permitas que esta cadena de bendiciones se rompa”.

Aunque había mesas que limpiar y azucareras que llenar, aquel día se le fue volando.
Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella.

¿Cómo sabría ella las necesidades que tenía con su esposo?, los problemas económicos que estaban pasando, y más ahora con la llegada del bebe…
Era consciente de cuan preocupado estaba su esposo por todo esto.

Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurro al oído:

– “Todo va a estar bien… te amo Gustavo”. .

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Miércoles 06 de Marzo de 2013

Miércoles 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Olegario, Rosa de Viterbo

 

Deuteronomio 4,1.5-9

Poned por obra los mandatos

Moisés habló al pueblo, diciendo: “Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”

Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.”

Salmo responsorial: 147

Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén; / alaba a tu Dios, Sión: / que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, / y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Él envía su mensaje a la tierra, / y su palabra corre veloz; / manda la nieve como lana, / esparce la escarcha como ceniza. R.

Anuncia su palabra a Jacob, / sus decretos y mandatos a Israel; / con ninguna nación obró así, / ni les dio a conocer sus mandatos. R.

Mateo 5,17-19

Quien cumpla y enseñe será grande

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.”

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Jesús no retiene lo que da, pero nunca nadie le puede quitar lo que da, porque se da a sí mismo y no puede dejar de ser lo que es. Amor.

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Tres actitudes.

1-La del vaso, que retiene y que no da nada.

2-La del canal, que da y no retiene.

3-La de la fuente, que produce, da y retiene.

Hay seres humanos-vaso, cuya única meta es almacenar conocimientos, objetos y dinero. Son aquellos que creen saber todo lo que hay que saber; tener todo lo que hay que tener, y consideran su tarea terminada cuando han concluido su almacenamiento. No pueden compartir su alegría, ni poner al servicio de los demás sus talentos, ni siquiera repartir conocimiento. Son extraordinariamente estériles; servidores de su egoísmo; carceleros de su propio potencial humano.

Por otro lado existen los seres humanos-canal, son aquellas que se pasan la vida haciendo y haciendo cosas. Su lema es: ” producir, producir y producir”. No están felices si no realizan muchas, muchísimas actividades y todas de prisa, sin perder un minuto. Creen estar al servicio de los demás, fruto de su neurosis productiva, cuando en realidad su accionar es el único modo que tienen de calmar sus carencias; dan, dan y dan; pero no retienen. Siguen dando y se sienten vacíos.

Pero también podemos encontrar seres humanos-fuente, que son verdaderos manantiales de vida. Capaces de dar sin vaciarse, de regar sin decrecer, de ofrecer su agua sin quedarse secos. Son aquellos que nos salpican ” gotitas” de amor, confianza y optimismo, iluminando con su reflejo nuestra propia vida.

¿Con cuál te identificas?

Dios quiera que puedas ser el humano-fuente y que a través de tu vida corran manantiales de amor y esperanza que alcancen a salpicar a todo el que te rodea y que en tu fuente vean reflejada la bendición del Señor en tu propia vida

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Jueves 07 de Marzo de 2013

Jueves 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Perpetua, Felicidad

Jeremías 7,23-28

Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios

Así dice el Señor: “Ésta fue la orden que di a vuestros padres: “Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.” Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: “Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca.””

Salmo responsorial: 94

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”

Venid, aclamemos al Señor, / demos vítores a la Roca que nos salva; / entremos a su presencia dándole gracias, / aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra, / bendiciendo al Señor, creador nuestro. / Porque él es nuestro Dios, / y nosotros su pueblo, / el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz: / “No endurezcáis el corazón como en Meribá, / como el día de Masá en el desierto; / cuando vuestros padres me pusieron a prueba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras.” R.

Lucas 11,14-23

El que no está conmigo está contra mí

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: “Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.”

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: “Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.”

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Las críticas suelen ser falsas porque siempre se miran con el vidrio de la propia posición.


 

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4 años: Mi papa puede hacer de todo.

5 años: Mi papá sabe un montón.

6 años: Mi papa es el más inteligente.

8 años: Mi papa no lo sabe todo exactamente.

10 años: En la época que papa creció, las cosas eran diferentes.

12 años: Oh, bueno, claro, mi padre no sabe nada de eso; es demasiado viejo para recordar su infancia.

14 años: No le hagas caso al viejo, es tan anticuado.

21 años: El por favor, está fuera de onda, y lo peor es que no tiene recuperación posible.

25 años: Papa sabe un poco de eso, pero no puede ayudar porque está demasiado viejo.

30 años: Tal vez deberíamos preguntarle a papa que le parece.

35 años: No voy a hacer nada hasta que no hable con papa.

40 años: Me pregunto cómo habría manejado esto papa.
Era muy inteligente y tenía un mundo de experiencia.

50 años Daria cualquier cosa por que papa estuviera aquí para hablar con él.
Lástima que no valore lo inteligente que era.

Podría haber aprendido mucho de él.

¡Lo quería tanto!.. Y lo extraño demasiado…

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Viernes 08 de Marzo de 2013

Viernes 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Juan de Dios


Oseas 14,2-10

No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos

Así dice el Señor: “Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: “Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano.”

Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra; harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.”

Salmo responsorial: 80

Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido: / “Retiré sus hombros de la carga, / y sus manos dejaron la espuerta. / Clamaste en la aflicción, y te libré. R.

Te respondí oculto entre los truenos, / te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. / Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; / ¡ojalá me escuchases, Israel! R.

No tendrás un dios extraño, / no adorarás un dios extranjero; / yo soy el Señor, Dios tuyo, / que te saqué del país de Egipto. R.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo / y caminase Israel por mi camino!: / te alimentaría con flor de harina, / te saciaría con miel silvestre.” R.

Marcos 12,28b-34

El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?” Respondió Jesús: “El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.”

El escriba replicó: “Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.” Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios.” Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

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Amar es la especialidad de Dios.

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Soñé que tenía dos cajas en mis manos que Dios me había dado, una era negra y la otra dorada.

Me dijo:”Pon tus penas en la caja negra, y tus alegrías en la dorada”.

Hice lo que me había dicho y guardaba en cada caja según Dios me lo había indicado.

Note que la caja dorada se hacía cada vez más pesada y la negra seguía tan ligera como antes.

Con curiosidad abrí la caja negra para averiguar el por qué, y me di cuenta que tenía un gran agujero en el fondo, por lo que todas mis penas se habían ido.

Se lo mostré entonces a Dios y le pregunte donde estaban mis penas.

El sonrió y me dijo: “Hijo mío, yo las tengo”.

Le pregunte entonces: “Señor, ¿Entonces, por qué me diste dos cajas?

¿Por qué la dorada y por qué la negra con el agujero?”.

El Señor me respondió:

“Hijo mío, la dorada es para que cuentes todas las bendiciones que te doy, y la negra es para que descargues en mí, tus penas y problemas y yo te hare descansar”.

El Señor Jesús dice:

“Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os hare descansar.”
~ Mateo 11:28

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Sábado 09 de Marzo de 2013

Sábado 3ª semana de Cuaresma


Santoral: Domingo Sabio, Francisca Romana


Oseas 6,1-6

Quiero misericordia, y no sacrificios

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra.

“¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos.”

Salmo responsorial: 50

Quiero misericordia, y no sacrificios.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado. R.

Los sacrificios no te satisfacen: / si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. / Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias. R.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, / reconstruye las murallas de Jerusalén: / entonces aceptarás los sacrificios rituales, / ofrendas y holocaustos. R.

Lucas 18,9-14

El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: “Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.” El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.” Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

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Siempre es un error mirar a otro.

Pero peor es creerse superior.

Y todavía peor no dar gracias, porque todo lo que tenemos es inmerecido.

En realidad nunca estamos a la altura. De modo que no tenemos derecho a renegar de lo que nos pasa, sino sólo a pedir y nunca a despreciar a los demás.


 

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 ¿Por qué miras siempre hacia el otro lado?

¿Por qué piensas siempre que los otros, amigos, conocidos y vecinos, son  más dichosos, y dices con ligereza: a los otros les va mucho mejor, y yo doy lo mejor de mí y no llego a nada…?

La otra orilla siempre es más bella. Yace muy lejos.

Como petrificado, miras fijamente hacia la bella claridad.

Jamás tuviste en cuenta que también los de la otra orilla te observan y piensan que posees mucha más felicidad, pues ellos solo ven tu parte agradable.

Tus pequeñas y grandes preocupaciones no las conocen.

Vivir feliz es un arte.

Para ello conviene sentirse satisfecho.

La felicidad no está en la otra orilla… Está en tu forma de ver tu orilla.

Aprecia la orilla donde Dios te puso, y no creas que la otra es la mejor, pues Dios te puso donde debes estar.

Los seres humanos tenemos la tendencia a pensar que todos los acontecimientos y circunstancias ajenas a nosotros son mejores que las propias.

Miramos la riqueza del vecino, el progreso de otros países y repetimos, a fuerza de tanto escucharlo, que todo tiempo pasado fue mejor.

Reparamos siempre en las cosas positivas de los otros, pero casi nunca tomamos en cuenta sus miserias. Y sin embargo… Ni todo el dinero del mundo alcanzaría para solucionar las miserias del espíritu.

Los que están allá quieren estar acá. Y los que están acá quieren estar allá. Pero ambos solo toman lo bueno del de enfrente. Y es lógico.

Generalmente mostramos lo mejor que tenemos, y nuestras falencias las ocultamos. Entonces, quienes nos rodean tienen una percepción parcial de nuestra realidad. Ven solo lo positivo, y por ende les parece que somos mejores. Pero lo cierto es que uno debe situarse y ver las cosas desde su propia óptica.

Porque solo cada uno de nosotros tiene una percepción total de nuestro propio ser. Y debemos aprovechar nuestras virtudes, y tratar de corregir nuestros defectos. Pero siempre desde nuestra propia realidad.

Tenemos que aprender a convivir con nosotros mismos, a aceptarnos y a aceptar nuestra circunstancia. Y a partir de allí abrirnos al mundo como somos…

Sin envidias, sin soberbia, sin complejos.

Nuestra meta este ano debe ser, poder ver nuestra orilla con los ojos del Señor.

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Domingo 10 de Marzo de 2013

Domingo 4º de Cuaresma


Santoral: Cayo, Macario


                       

Josué 5, 9a. 10-12

El pueblo de Dios celebra la Pascua, después de entrar en la tierra prometida

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy os he despojado del oprobio de Egipto.”

Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.

El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.

Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Salmo responsorial: 33

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.

2Corintios 5, 17-21

Dios, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo

Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.

Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.

Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.

En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Lucas 15, 1-3. 11-32

“Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos.”

Jesús les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.”

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. “

Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”

Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

Éste le contesto: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”

Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.”

El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.””

……………

En realidad todo consistía, para ver las cosas bien, en experimentar la verdad. Esa verdad cambia los ojos con que se ven las cosas.

Así que, una vez recuperado a su hijo, era feliz el padre. ¨Porque todo consiste en cambiar al ser humano.


 

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Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo,  ¡justo lo que necesitaba! Con unas tijeras recorto el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entrego a su hijo diciendo, como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie. Entonces calculo que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escucho la voz del niño que lo llamaba calmadamente: Papa, papa, ya lo hice todo, conseguí terminarlo.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levanto la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ? ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

Hijito, ¿tú no sabías como era el mundo, cómo lograste armarlo? Papa, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Esta reflexión nos confirma aquella idea de que si yo cambiara, cambiaría el mundo. Se de tal manera y vive una vida tal, que si todos los hombres fueran como tú y vivieran como tú, nuestro mundo sería un paraíso terrenal.

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¿Han oído hablar de la ” Excusitas”? Es una enfermedad endémica que se agrava si no es atacada a tiempo. Si no se erradica, termina causando dos enfermedades aún más graves: la ” Desmoralitis” y la ” Fracasilitis”.

Definición de la enfermedad: Se manifiesta con agudos ataques de excusas surtidas. (Las excusas son las mentiras con que queremos convencernos a nosotros mismos para no hacer algo, o para evadir responsabilidades ante la vida.)

“Frases típicas” de esta enfermedad son:

” NO TENGO TIEMPO”.

? ¿Para qué mentir? Muchas veces es lo mismo que decir ” no tengo ganas”. Es curioso que la gente más ocupada es justamente la que encuentra a veces más tiempo para hacer otras cosas.

” MI SALUD NO ME ACOMPANA”.

? ¿Está seguro? Piense en los grandes hombres y mujeres de la historia que podrían haber usado esta excusa para no hacer lo que hicieron.

“NO TENGO EDAD PARA ESO”.

Si no tuvo la edad a los 20, tampoco la va a tener a los 40. Hay jóvenes de 70 años y viejos de 30. Solamente es demasiado tarde cuando usted piense que es demasiado tarde.

“ME FALTA CAPACIDAD”.

? ¿No será más bien que le falta constancia? Porque la constancia, la perseverancia, es el 90% de lo que después llamamos ” habilidad”. La gracia es hacer trabajar más la inteligencia o capacidad que tiene.

“TENGO MALA SUERTE”.

? ¿De veras lo ha intentado? No busque usted suerte si no ha habido planificación, optimismo, lucha. Las dificultades hay que aprovecharlas para aprender, y los fracasos como lección para empezar de nuevo.

“TENGO MIEDO”.

La indecisión y el aplazamiento de las decisiones lo hacen crecer. No hay que dilatar inútilmente lo que usted sabe que tendrá que enfrentar tarde o temprano. Hable con esa persona, vaya donde tiene que ir, tome esa decisión de una vez. Se sacara un peso de encima y adquirirá nueva confianza en usted mismo(a).

La próxima vez que sea víctima de esta enfermedad y quiera usar una excusa de estas, pregúntese usted mismo primero… “? ¿A quién quiero engañar?”

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Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia.

Saco de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo coloco sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y pregunto: ¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco?

Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que lleno el frasco.

Luego pregunto: ¿Está lleno?

Todo el mundo lo miro y asintió. Entonces saco de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agito. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El experto sonrió con ironía y repitió:

¿Está lleno?

Esta vez los oyentes dudaron: Tal vez no.

? ¡Bien!. Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

? ¿Está lleno? preguntó de nuevo. ? ¡No!, exclamaron los asistentes.

? ¡Bien! Dijo-, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aun no rebosaba.

Bueno,  ¿qué hemos demostrado?, preguntó.

Un alumno respondió: Que no importa lo llena que este tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

? ¡No!, concluyó el experto: lo que esta lección nos ensena es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.

? ¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida? ¿Tus hijos, tus amigos, tu iglesia, tus sueños, tu salud, la persona que quieres?-Recuerda, pon primero las que sean más grande para ti. El resto encontrara su lugar.

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Imagínate que existe un banco que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de 86.400 dólares.
No arrastra tu saldo día a día: cada noche borra todo lo que no usaste durante el día, cualquiera sea la cantidad.

¿Qué harías? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto!

Cada uno de nosotros tiene ese banco, su nombre es tiempo.
Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos.
Cada noche este banco borra y da como pérdida toda la cantidad de ese crédito que no hayas invertido en un buen propósito.

Este banco no arrastra saldos ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta, cada noche elimina los saldos del día.
Si no usas tus depósitos del día, la perdida es tuya.
No se puede dar marcha atrás ni existen los giros a cuenta del depósito de mañana.

Debes vivir el presente con los depósitos de hoy.

Invierte de tal manera de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha. Consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un ano, pregúntale a algún estudiante que perdió el ano de estudios.

Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbro a su bebe prematuro.

Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.

Para entender el valor de una hora, pregúntales a los amantes que esperan a encontrarse.

Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren.

Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que con las justas evito un accidente.

Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que gano una medalla de plata en las olimpiadas.

Atesora cada momento que vivas, y atesóralo mas si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

Ayer es historia.
Mañana es misterio.
Hoy es una dadiva.

¡Por eso es que se le llama el presente!

¿Cómo inviertes tu vida espiritual en el tiempo que Dios te regala de vivir en esta tierra?….

Invierte de Tal manera…que cuando Dios te llame, estés preparado para ir a su encuentro.

“Procura con diligencia presentarte delante a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
2? Timoteo. 2: 15

Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.

Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y canticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
~Gálatas 5: 15-20~

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