lunes 11 Marzo 2013

 

 

 

Lunes 11 de Marzo de 2013

Lunes 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Eeulogio, Eutimio


Isaías 65,17-21

Ya no se oirán gemidos ni llantos

Así dice el Señor: “Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.”

Salmo responsorial: 29

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado / y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. / Señor, sacaste mi vida del abismo, / me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.

Tañed para el Señor, fieles suyos, / dad gracias a su nombre santo; / su cólera dura un instante; / su bondad, de por vida; / al atardecer nos visita el llanto; / por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; / Señor, socórreme. / Cambiaste mi luto en danzas. / Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

Juan 4,43-54

Anda, tu hijo está curado

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: “Un profeta no es estimado en su propia patria.” Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.

Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: “Como no veáis signos y prodigios, no creéis.” El funcionario insiste: “Señor, baja antes de que se muera mi niño.” Jesús le contesta: “Anda, tu hijo está curado.” El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: “Hoy a la una lo dejó la fiebre.” El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: “Tu hijo está curado.” Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

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La fe es la que mueve la acción. Cuando uno cree y ama trabaja. Por eso el padre no se arredró ante la crítica de Jesús. Perseveró en su petición.

Y Jesús fue vencido. En realidad estaba entrenando al padre en la oración.

Viva Francisco, el nuevo Papa.

Sabemos que somos difíciles, pero vamos a vivir como hijos de este Padre.

 

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LA PEREZA

Cuando Dios creo al hombre lo puso en el jardín del Eden para que lo labrara y lo cuidara.Gn 2.15

El trabajo fue una oportunidad para colaborar en el plan de Dios, una bendición, no un castigo con los que algunos quieren excusar el sexto pecado capital, la pereza.

Un día Jesús contó algo importante acerca de ese pecado, dijo a sus discípulos una parábola:

Un hombre de negocios al ausentarse encomendó a sus siervos la hacienda, les dio a uno cinco talentos , a otro dos y a otro uno para que lo trabajaran ( el talento era una moneda que pesaba aproximadamente 40 kg de plata, 40 mil gramos, cada uno )
Si lo tradujéramos a la moneda actual sería una fortuna, considerando que un gramo de plata vale aproximadamente veinte quetzales.

Los primeros trabajaron duro y duplicaron sus talentos y por ello fueron bendecidos, pero el ultimo cuando le pidió? cuentas de su trabajo dijo Señor sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, por eso me dio miedo y lo escondí.

Entonces el exclamo, `Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, el talento y dádselo al que tiene diez. Mt 25.14s

Que triste final para el siervo perezoso, pues claramente Jesús dijo que castigará severamente a los que por pereza no hayan hecho fructificar el talento o talentos que Él nos haya confiado.

La pereza es la negligencia, astenia o descuido en realizar acciones o trabajos que estamos obligados. Se le conoce también como flojera, haraganería, holgazanería.

El perezoso se reconoce porque ante su trabajo u obligación es:

1-Experto en las excusas, es que tú eres muy exigente le dijo, excusando su proceder, el perezoso culpa a los demás, es que no me explicaste que queras, es que tú me dejaste lo más difícil, el libro de los proverbios 22:13 lo describe: El perezoso dice: Hay un león fuera y en medio de la calle me matar Excusas, excusas siempre.

2-No le gusta el compromiso de ayudar, dar o servir a los demás, porque eso requiere esfuerzo y diligencia.

3-Es un experto en no terminar lo que comienza. El estudio, un trabajo, es que esto requiere sacrificios. Proverbios 18.9 dirá también: El perezoso en el trabajo es hermano del que destruye.

4-A este si le gusta cosechar donde  no ha sembrado: No les importa en lo más mínimo comer y no lavar los platos, llegar cuando ya todo está hecho, ver la paja en el ojo ajeno, criticar lo que otro hace. Prov 26:15 El perezoso mete la mano en el plato y le cansa llevarla a la boca.

5-Se levanta tarde y se acuesta tarde, Prov 26:14 La puerta gira en sus bisagras y el perezoso en su cama.

La pereza trae pobreza, y en el matrimonio puede llegar a causar estragos económicos, que llegaran a causar conflictos en la relación.
Pero los grandes males se curan con grandes remedios, y contra la pereza la diligencia. Se trata de ponerle ganas a las cosas, lo cual generar satisfacciones reales en el trabajo que nos toque hacer, y ver éste, no como una carga pesada, sino como una forma de realizarse, un motivo de satisfacción y una oportunidad de servir a los demás. Einstein decía que sólo una vida vivida por los demás merece la pena ser vivida, lo que dirá el escritor sagrado al terminar de narrar la parábola, me distes de comer, me distes de beber, me distes de vestir. Tratemos pues de doblegar los deseos de dejarnos llevar por la pereza, del deseo de ser servidos siempre y dispongámonos a ser diligentes, hay mucho por hacer en tu casa, en la iglesia, en tu nación. No te quedes de brazos cruzados viendo que hacen los demás, y aunque tuvieras un solo talento úsalo, no los escondas.

Madre Teresa de Calcuta escribió:

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Cuando por los años no puedas correr, trota,
cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón,

Pero nunca te detengas !!!

 


                       

 

 

 

Martes 12 de Marzo de 2013

Martes 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Inocencio, Gregorio de Nisa, Norma

Ezequiel 47,1-9.12

Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear. Me dijo entonces: “¿Has visto, hijo de Adán?” A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.

Me dijo: “Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.”

Salmo responsorial: 45

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, / poderoso defensor en el peligro. / Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, / y los montes se desplomen en el mar. R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, / el Altísimo consagra su morada. / Teniendo a Dios en medio, no vacila; / Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, / nuestro alcázar es el Dios de Jacob. / Venid a ver las obras del Señor, / las maravillas que hace en la tierra. R.

Juan 5,1-3.5-16

Al momento aquel hombre quedó sano

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: “¿Quieres quedar sano?” El enfermo le contestó: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.” Jesús le dice: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar.” Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: “Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.” El les contestó: “El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.” Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?” Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: “Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.” Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

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Creo que el que cura a un paralítico de 38 años puede hacerlo en sábado. El verdadero rey no necesita leyes, las da Él.

Por eso no sólo es malo de por sí actuar contra el Señor, malo por ingrato, malo por estúpido, ya que él podría castigarte y te lo merecerías, sino que es malo por sí mismo porque es oponerse a quien con sus mandatos intenta hacerte un bien.

El sábado era la fiesta semanal judía para honrar a Dios. Pero Dios ese día quiso honrar al hombre.

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EJEMPLO

“Porque todas las mujeres se enteraron de la conducta de la reina, y esto haría que desprecien a sus esposos, pues dirían: El rey Asuero mandó que la reina Vasti se presentara ante Él, pero ella no fue.”
Ester 1:17

Ejemplo

El rey Asuero era la persona más poderosa del planeta. Tenía un reino que abarcaba desde Etiopía hasta la India. Era el amo del mundo conocido y un rey duro. Hacía falta una mano muy dura para comandar un reino tan grande y sobrevivir a las intrigas palaciegas y a los intentos de subversión.

Este rey hizo una fiesta en Susa, la capital del reino. Y fueron invitados los príncipes y comandantes más importantes. Todo lo que el rey pedía se hacía sin cuestionar y en forma inmediata. Fue una fiesta increíble, digna de un rey tan poderoso. En un momento de la fiesta y mientras la reina Vasti, esposa del rey, daba una fiesta para las mujeres importantes del reino, el rey Asuero mandó llamar a su esposa. Y ella no quiso ir.

Con nuestra mentalidad del siglo XIX, y la libertad que hoy tenemos no parece algo demasiado grave. Hubiera generado una pelea matrimonial y listo. Pero ese desprecio de la reina Vasti se convirtió en un asunto de estado. El rey estaba muy enojado por la actitud y consulta a los sabios para saber que hacer frente a este hecho inaudito.

En una sociedad donde la mujer era un mueble móvil de la casa y donde la reina no podía hacer una fiesta junto a su marido, para no mezclar hombres con mujeres (que eran consideradas inferiores) desobedecer una orden directa del rey era una bofetada a su autoridad. Por ello los sabios le recomiendan al rey tomar una acción dura contra la reina, para que no se genere un mal ejemplo.

Los sabios fueron muy sabios en hacer esta recomendación, porque el ser humano, por su naturaleza, tiene a copiar los malos ejemplos. Difícilmente se copia lo bueno. Es una tendencia natural. Alcanza con que alguien llegue tarde a la oficina y no tenga sanción para que todos luego lleguen tarde. Pero nadie imita al que siempre llega antes del horario de entrada.

Pasa lo mismo en la iglesia. Siempre copiamos y criticamos las cosas que están mal. Pero nunca copiamos las que están bien. El rey Asuero nos deja una gran enseñanza. Deberíamos modificar nuestra cultura personal, para comenzar a copiar lo bueno.

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Miércoles 13 de Marzo de 2013

Miércoles 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Rodrigo, Salomón, Eulogio

Isaías 49,8-15

Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país

Así dice el Señor: “En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz.” Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán. Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin.

Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados. Sión decía: “Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.” ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.”

Salmo responsorial: 144

El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso, / lento a la cólera y rico en piedad; / el Señor es bueno con todos, / es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel a sus palabras, / bondadoso en todas sus acciones. / El Señor sostiene a los que van a caer, / endereza a los que ya se doblan. R.

El Señor es justo en todos sus caminos, / es bondadoso en todas sus acciones; / cerca está el Señor de los que lo invocan, / de los que lo invocan sinceramente. R.

Juan 5,17-30

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.” Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: “Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

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Viene la hora en que los que están en la muerte escucharán su voz. Escuchémosla para vivir, porque escucharla y no seguirla es de locos.

No reneguemos de nuestra capacidad. Hagamos humildemente la tarea encomendada. El mal siervo no era el que tenía poco, sino el que se creía mucho.

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CAPACIDAD

 

“A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje.” Mateo 25:15
Capacidad

La parábola de los talentos es un clásico del gerenciamiento espiritual para la iglesia. Dios nos deja una lección excelente de cómo administrar recursos para gestionar eficientemente los bienes de un emprendimiento. He descubierto que los mismos principios espirituales que son necesarios para llevar adelante la obra de Dios que esta parábola nos deja, son igualmente valiosos al momento de tomar decisiones en la empresa donde trabajo.

En primer lugar el señor de la casa distribuye tareas. Y le dio a cada siervo una determinada cantidad de monedas. Los bienes recibidos eran la responsabilidad de cada siervo. Ellos sabían que deban dar cuenta de las monedas recibidas. No importaba que dijeran los demás, ni que hubieran recibido. El señor les había dado a cada uno una responsabilidad y ellos sabían que debían rendir cuentas sobre ella.

A nosotros Dios también nos dio responsabilidades en su Reino. No importa cuántas excusas quieras poner, Él nos va a pedir que rindamos cuenta, individualmente, por las responsabilidades asignadas.

En segundo lugar, esas responsabilidades fueron distribuidas conociendo las capacidades de cada uno. El señor sabía muy bien que no poda pedirle lo mismo al primero que al tercero y por eso distribuye el dinero de esa forma. Tal vez, ese día, cuando se juntaron con sus monedas, el que recibió menos se sintió discriminado. Tal vez creía que merecía recibir más. No lo sabemos, no lo dice la Biblia, pero es algo bastante común que nos quejemos de como Dios distribuye las tareas en base a la capacidad de cada uno.

Lo notable es que Dios nos capacita para la tarea a la que nos llama. Por ello, El sabe cuánto podemos rendir. No importa lo que vos creas de ti mismo, Dios sabe más de vos que vos. Y si te dio esas tareas para hacer es porque tenías las capacidades para cumplirlas.

Finalmente, el señor se fue lejos, mostrando que confiaba en sus siervos. Dios volvió al cielo cuando Cristo resucitó y nos está esperando allí. En algún momento va a volver, y prometió recompensar la tarea realizada. ¿Y si fuera hoy?

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Jueves 14 de Marzo de 2013

Jueves 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Matilde

Éxodo 32,7-14

Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: “Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto.””

Y el Señor añadió a Moisés: “Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.” Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: “¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre.”” Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Salmo responsorial: 105

Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

En Horeb se hicieron un becerro, / adoraron un ídolo de fundición; / cambiaron su gloria por la imagen / de un toro que come hierba. R.

Se olvidaron de Dios, su salvador, / que había hecho prodigios en Egipto, / maravillas en el país de Cam, / portentos junto al mar Rojo. R.

Dios hablaba ya de aniquilarlos; / pero Moisés, su elegido, / se puso en la brecha frente a él, / para apartar su cólera del exterminio. R.

Juan 5,31-47

Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis.

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?”

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Las escrituras, carta de amor, debe ser recibida como ha sido escrita: con verdad, con promesa, con misterio, con mucho amor. Porque lo que promete es superior a nuestra imaginación, y por eso, no podemos ponerle límites.

Esos que no quisieron recibir a Cristo le pusieron límites.

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En la escuela un niño, estaba aprendiendo a leer. La profesora le pregunta: Tavito ¿puedes decirme las vocales? Y el niño dice: las vocales son cinco profesora, y se pronuncian así:
A de Amor
E de Elefante
I de iglesia
O de oso
U de uva

Muy bien, ahora que ya sabes las vocales, ¿me puedes decir el abecedario completo?
De acuerdo profesora dice Tavito, preocupado y con el temor de no poder responder. A pesar de sus dudas, entusiasmado comienza el desafío de enunciar todas las letras del alfabeto.
El abecedario comienza con la A de amor, después viene… pasan diez segundos sin que Tavito pueda nombrar la segunda letra del abecedario, La profesora interviene diciendo, ¿que sigue después de la A de amor? Tavito piensa repiensa y vuelve a pensar en voz alta, viene… viene… luego su cara de temor se transforma en una cara de alegría y sonriendo dice: Después de la A de amor vienen todas las demás letras, seguro que primero está la A de amor y después vienen todas las demás.
Esta respuesta inocente del niño, nos deja una gran enseñanza, en el abecedario espiritual, primero está la A, es decir que primero está el Amor, después viene lo demás, Primero está el Amor lo demás viene por añadidura: “En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados” 1ra Juan 4,10
En mi vida, esto lo he aprendido no por ciencia sino por experiencia; primero está el amor, después viene lo demás. Lo primero es dejar que el Amor de Dios penetre nuestra mente y nuestro corazón, lo primero es permitir que estos rayos de amor expresados en la cruz lleguen a nuestra vida.
Primero está el amor, esta noticia hace 2000 años era importante, tan importante que debía ser enviada con urgencia por medio de cartas, tal es el caso de la Carta a los Romanos que describe así el amor de Dios: Dios dejó constancia del amor que nos tiene: Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Romanos 5,8. No fueron los clavos que detuvieron a Cristo aferrado a la Cruz, fue el amor por nosotros, fue el amor por los pecadores que sostuvo a Cristo en la cruz.
Hablando de Cartas, Usted sabía que una carta fue vendida en 138.000 dólares.
Una carta escrita por el poeta John Keats a Fanny Brawne, su gran amor en 1820. Se vendió en 138000 dólares en una subasta (2011). En esta carta el poeta se describe cómo un pobre prisionero que no puede cantar en una jaula y es que la tuberculosis le impedía besar a la joven Fanny su enamorada. Cuando conocí esto de que la enfermedad del poeta le impedía acercarse a su amada, me llevó a pensar que esto mismo sucede en la vida espiritual, la tuberculosis del pecado nos impedía ver a Dios, el cáncer del pecado nos alejaba de Dios. Por eso dice la escritura: Tanto amó Dios al mundo que dio a su único hijo (Jn 3,16) Dios envía a Cristo para eliminar y destruir la enfermedad del pecado, para que nosotros tengamos la oportunidad de conocerlo y acercarnos a Él.
Dios nos ama con amor eterno: Jeremías 31,3. Yo te amado con amor eterno. Por eso te sigo tratando con bondad.
La carta de amor escrita por Cristo, con sangre en la cruz, ¿cuánto valor tendrá?, ésta es de incalculable valor, pero estimo que más importante que el valor de la carta, es que llegue a nuestras manos. Hoy es poco común usar las cartas tradicionales para comunicarnos, la mayoría prefiere usar el correo electrónico, sms, o el ttwiter. Una carta enviada a otro país, el tiempo de entrega varía según los medios aéreos, terrestres o acuáticos por los que recorra la misma. El tiempo mínimo varia de 1 a 30 días o más según las distancias, días más días menos, pero las misivas llegan a destino, escuché hablar de una carta que no llegó en 3 días no llegó en 60 días ni en 600 días, esta carta demoro en llegar 67 años.
Hace unos meses llamo mi atención una noticia con el siguiente título: “Una carta llega a su destinatario con 67 años de retraso”. Fue enviada en el año 1942 y fue entregada recién en el año 2009 (por gracia de Dios Ron Beal el destinatario de 88 años todavía seguía con vida y recibió la carta)
No importa la edad que tengas, no importa el tiempo que ha pasado y todavía no hayas recibido la carta de amor divino. Lo que cuenta es que hoy es el día en que recibes la carta, este es el día en que tú puedes recibir la herencia del amor Amor que trasciende todos los limites, el amor palabra de tan solo cuatro letras, pero que tiene las dimensiones infinitas de la gracia y misericordia de Dios, El amor es lo más importante, nunca olvidemos que primero está el Amor, y después viene lo demás.

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Viernes 15 de Marzo de 2013

Viernes 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Luisa de Marillac

Sabiduría 2,1a.12-22

Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente: “Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; declara que conoce a Dios y se da el nombre de hijo del Señor; es un reproche para nuestras ideas y sólo verlo da grima; lleva una vida distinta de los demás, y su conducta es diferente; nos considera de mala ley y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras; declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.”

Así discurren, y se engañan, porque los ciega su maldad; no conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud ni valoran el galardón de una vida intachable.

Salmo responsorial: 33

El Señor está cerca de los atribulados.

El Señor se enfrenta con los malhechores, / para borrar de la tierra su memoria. / Cuando uno grita, el Señor lo escucha / y lo libra de sus angustias. R.

El Señor está cerca de los atribulados, / salva a los abatidos. / Aunque el justo sufra muchos males, / de todos lo librará el Señor. R.

Él cuida de todos sus huesos, / y ni uno solo se quebrará. / El Señor redime a sus siervos, / no será castigado quien se acoge a él. R.

Juan 7,1-2.10.25-30

Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: “¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.” Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: “A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.” Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

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Quisieron poner a prueba a Jesús. Ésta consistía en algo semejante a Sansón, que cada vez  que era atado dormido al despertar, sin esfuerzo, rompía las ligaduras. Quisieron ver qué hacía en la cruz. Si bajaba o no. Para creer o no en él.

Y Jesús les enseñó entonces a poner la otra mejilla.

La prueba era exactamente ésa. La capacidad de poner la otra mejilla.

Salió triunfante.

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RICOS Y POBRES

 

Una vez un padre de familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo, con el propósito de que este viera cuan pobre era la gente del campo, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunto a su hijo.

–Que te pareció? el viaje?
—Muy bonito Papá?.
–Vistes que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
—si!!!!!!
— y que aprendiste?
—Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen 4. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar, y convivir con la familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

Al terminar el relato, el padre quedo mudo y su hijo agregó.

–Gracias Papa por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.

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Sábado 16 de Marzo de 2013

Sábado 4ª semana de Cuaresma


Santoral: Raimundo de Fitero, Heriberto

Jeremías 11,18-20

Yo, como cordero manso, llevado al matadero

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: “Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más.” Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

Salmo responsorial: 7

Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Señor, Dios mío, a ti me acojo, / líbrame de mis perseguidores y sálvame, / que no me atrapen como leones / y me desgarren sin remedio. R.

Júzgame, Señor, según mi justicia, / según la inocencia que hay en mí. / Cese la maldad de los culpables, / y apoya tú al inocente, / tú que sondeas el corazón y las entrañas, / tú, el Dios justo. R.

Mi escudo es Dios, / que salva a los rectos de corazón. / Dios es un juez justo, / Dios amenaza cada día. R.

Juan 7,40-53

¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: “Éste es de verdad el profeta.” Otros decían: “Éste es el Mesías.” Pero otros decían: “¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?” Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: “¿Por qué no lo habéis traído?” Los guardias respondieron: “Jamás ha hablado nadie como ese hombre.” Los fariseos les replicaron: “¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.” Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: “¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?” Ellos le replicaron: “¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.” Y se volvieron cada uno a su casa.

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Los sumos sacerdotes tenían los anteojos de Dios, o al menos del diablo. Eran capaces de recitar de memoria los profetas, y por eso se creían capaces de maldecir a Jesucristo y a declararle hereje. Siempre creían tener la razón.

Los guardias tenían los anteojos y el corazón de Dios, como Nicodemo. Si veían a Dios le amaban. Como debemos hacer nosotros. Ésos sí que descubrieron al Señor.

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LOS ANTEOJOS DE DIOS

El cuento trata de un difunto. Anima bendita camino del cielo donde esperaba encontrarse con Tata Dios para el juicio sin trampas y a verdad desnuda. Y no era para menos, porque en la conciencia a más de llevar muchas cosas negras, tenía muy pocas positivas que hacer valer. Buscaba ansiosamente aquellos recuerdos de buenas acciones que había hecho en sus largos años de usurero.

Había encontrado en los bolsillos del alma unos pocos recibos “Que Dios se lo pague”, medio arrugados y amarillentos por lo viejo. Fuera de eso, bien poca más. Pertenecía a los ladrones de levita y galera, de quienes comentó un poeta: “No dijo malas palabras, ni realizó cosas buenas”.

Parece que en el cielo las primeras se perdonan y las segundas se exigen. Todo esto ahora lo veía clarito. Pero ya era tarde. La cercanía del juicio de Tata Dios lo tenía a muy mal traer.

Se acercó despacito a la entrada principal, y se extrañó mucho al ver que alli no había que hacer fila. O bien no había demasiados clientes o quizá los trámites se realizaban sin complicaciones. Quedó realmente desconcertado cuando se percató no solo de que no se hacía fila sino que las puertas estaban abiertas de par en par, y además no había nadie para vigilarlas. Golpeó las manos y gritó el Ave María Purísima. Pero nadie le respondió. Miró hacia adentro, y quedó maravillado de la cantidad de cosas lindas que se distinguían. Pero no vio a ninguno. Ni ángel, ni santo, ni nada que se le pareciera. Se animó un poco más y la curiosidad lo llevó a cruzar el umbral de las puertas celestiales. Y nada. Se encontró perfectamente dentro del paraíso sin que nadie se lo impidiera.

¡Caramba! se dijo ¡parece que aquí deber ser todos gente muy honrada! ¡Mira que dejar todo abierto y sin guardia que vigile!
Poco a poco fue perdiendo el miedo, y fascinado por lo que veía se fue adentrando por los patios de la Gloria. Realmente una preciosura. Era para pasarse allí una eternidad mirando, porque a cada momento uno descubría realidades asombrosas y bellas.

De patio en patio, de jardín en jardín y de sala en sala se fue internando en las mansiones celestiales, hasta que desembocó en lo que tendría que ser la oficina de Tata Dios. Por supuesto, estaba abierta también ella de par en par. Titubeó un poquito antes de entrar. Pero en el cielo todo termina por inspirar confianza. Así que penetró en la sala ocupada en su centro por el escritorio de Tata Dios. Y sobre el escritorio estaban sus anteojos. Nuestro amigo no pudo resistir la tentación, santa tentación al fin, de echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Tata Dios. Y fue ponérselos y caer en éxtasis. ¡Qué maravilla! Se veía todo clarito y patente. Con esos anteojos se lograba ver la realidad profunda de todo y de todos sin la menor dificultad. Pudo mirar profundo de las intenciones de los políticos, las auténticas razones de los economistas, las tentaciones de los hombres de Iglesia, los sufrimientos de las dos terceras partes de la humanidad.

Entonces se le ocurrió una idea. Trataría de ubicar a su socio de la financiera para observarlo desde esta situación privilegiada. No le resulto difícil conseguirlo. Pero lo agarró en un mal momento. En ese preciso instante su colega estaba estafando a una pobre mujer viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria por secula seculorum. (En el cielo todavía se entiende latin). Y al ver con meridiana claridad la cochinada que su socio estaba por realizar, le subió al corazon un profundo deseo de justicia.

Nunca le había pasado en la tierra. Pero, claro, ahora estaba en el cielo. Fue tan ardiente este deseo de hacer justicia, que sin pensar en otra cosa, buscó a tientas debajo de la mesa el banquito de Tata Dios, y revoleándolo por sobre su cabeza lo lanzó a la tierra con una tremenda puntería. Con semejante teleobjetivo el tiro fue certero. El banquito le pego un formidable golpe a su socio, tumbándolo allí mismo.

En ese momento se sintió en el cielo una gran algarabía. Era Tata Dios que retornaba con sus angelitos, sus santas vírgenes, confesores y mártires, luego de un día de picnic realizado en los collados eternos. La alegría de todos se expresaba hasta por los poros del alma, haciendo una batahola celestial. Nuestro amigo se sobresaltó. Como era pura alma, el alma no se le fue a los pies, sino que se trató de esconder detrás del armario de las indulgencias. Pero ustedes comprenderán que la cosa no le sirvió de nada. Porque a los ojos de Dios todo esta patente. Así que fue no más entrar y llamarlo a su presencia. Pero Dios no estaba irritado. Gozaba de muy buen humor, como siempre. Simplemente le pregunto qué estaba haciendo.

La pobre alma trato de explicar balbuceando que había entrado a la gloria, porque estando la puerta abierta nadie la había respondido y el quería pedir permiso, pero no sabía a quién.

-No, no le dijo Tata Dios no te pregunto eso. Todo está muy bien. Lo que te pregunto es lo que hiciste con mi banquito donde apoyo los pies. Reconfortado por la misericordiosa manera de ser de Tata Dios, el pobre tipo fue animado y le contó que había entrado en su despacho, había visto el escritorio y encima los anteojos, y que no había resistido la tentación de colocárselos para echarle una miradita al mundo. Que le pedía perdón por el atrevimiento.

“No, no” volvió a decirle Tata Dios. “Todo eso está muy bien. No hay nada que perdonar. Mi deseo profundo es que todos los hombres fueran capaces de mirar el mundo como yo lo veo. En eso no hay pecado. Pero hiciste algo más. ¿Que paso con mi banquito donde apoyo los pies?

Ahora si el ánima bendita se encontró animada del todo. Le conto a Tata Dios en forma apasionada que había estado observando a su socio justamente cuando cometía una tremenda injusticia y que le había subido al alma un gran deseo de justicia, y que sin pensar en nada había manoteado el banquito y se lo había arrojado por el lomo.

“¡Ah, no!” volvió a decirle Tata Dios. “Ahí te equivocaste. No te diste cuenta de que si bien te había puesto mis anteojos, te faltaba tener mi corazón. Imagínate que si yo cada vez que veo una injusticia en la tierra me decidiera a tirarles un banquito, no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme de proyectiles. No hijo. No. Hay que tener mucho cuidado con ponerse mis anteojos, si no se está bien seguro de tener también mi corazón.

Y el hombre se despertó todo transpirado, observando por la ventana entreabierta que el sol ya había salido y que afuera cantaban los pajaritos.

Hay historias que parecen sueños. Y sueños que podrían cambiar la historia.

Autor: MAMERTO MENAPACE.

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Domingo 17 de Marzo de 2013

Domingo 5º de Cuaresma


Santoral: Patricio

 

Isaías 43, 16-21

Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo

Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes; caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue. “No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto,

Ríos en el yermo.

Me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces,

Porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo,

Para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.”

Salmo responsorial: 125

El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar:

La boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían: “El Señor ha estado grande con ellos.” El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negué. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R.

Filipenses 3, 8-14

Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte

Hermanos: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.

Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.

No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí.

Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.

Juan 8, 1-11

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?”

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.”

E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.

Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?” Ella contestó: “Ninguno, Señor.”

Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.”

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La mujer había pecado, y se encontró con el médico, con el abogado que la defendió, con el hombre que la amaba de verdad.

Mientras que los otros querían destruirla, Dios quería reconstruirla.

Podemos tener el pensamiento de Dios.

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Devuélveme mis manitas

 

Una familia había comprado un carro lujoso. El padre amaba ese auto.

Llegando a una gasolinera los padres bajan y dejan al niño de 3 años en el auto, cerrando las puertas él niño, encontró un marcador y comenzó a escribir en todo aquel tapizado, con un gran entusiasmo y amor. Al regresar, el padre enfurecido, comenzó a golpear al niño en sus manos con mucha fuerza hasta que tuvieron que sacarle al niño estaba muy maltratado y tuvieron que llevarlo al hospital.

En el hospital, les notifican que sus manos habían quedado lisiadas por la golpiza. Encontrando al padre en la habitación envuelto en lágrimas…el niño le dice sonriente…¡¡Hola papi…ya aprendí la lección…no lo voy hacer más papi…¡ ¡Pero por favor que me compongan mis manitas! !El padre salió de aquella habitación muy triste. Aquello marcó su vida para siempre.

“Una casa está hecha de roca y madera, un hogar…de amor y entrega”.

A veces descuidamos la relación de familia por cosas materiales. No olvidemos que primero están las personas.

Bendecir? a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldecir?; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. G?nesis 12:3.

Proverbios 31:5.

 

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