Eficacia docente

Eficacia docente

 

Fijándonos en el docente, hemos de reflexionar sobre dos puntos: las cualidades personales  y el método.

Lo primero que se observa es una pugna entre los que hablan de un método sin pensar en el que lo aplica y los que hablan del docente sin insistir en el método que emplea como determinantes en el proceso educativo.

Recordemos que Comenio con la mayor parte de los teóricos de la didáctica han hablado de la necesidad de un método, dejando en la sombra la personalidad del docente. Pero los grandes hombres siempre han encontrado en sus docentes la inspiración para seguir su estela. Lombardo Radice en otro tiempo y Albert Camus recientemente han reconocido la  profunda huella humana que sus docentes dejaron en ellos. Eran inteligencias en diálogo que reconocían su mutua influencia y su valor.

La discusión entre el docente y su método, el primero totalmente personal y el segundo totalmente impersonal, no tiene otra solución que un verdadero aprecio por ambos extremos, sin olvidar la libertad por parte del discente.

 El docente,

El estudio de la personalidad del docente

Este tema ha sido estudiado históricamente de muchos modos que podríamos resumir en tres direcciones. La primera sería teórica, ya sea de modo descriptivo-histórico[1], o de modo deductivo a partir de lo que es necesario en la escuela[2]. La segunda sería la empírica, ya a través de las confidencias de educadores en sus fracasos y aciertos, y las causas que les atribuyen como hacen Hill y Smith, o de las experiencias de los maestros noveles como hace Flescher, o de las reflexiones de los padres de familia o los alumnos sobre sus profesores, o del estudio de los fracasos somo hace Simons. También son interesantes las reflexiones de Charters y Waples. Últimamente se impone lo experimental, Ruediger y Stranger están empleando los tests. Hellfritzsch y A. Barr están dividiendo el estudio en las dimensiones siguientes: verbal, aceptabilidad, dirección, control de sus emociones y habilidades específicas.

Los factores que influyen son de tipo natural o de tipo adquirido.

Entre los naturales podemos tener en cuenta la edad (los mayores están más experimentados pero no tienen el entusiasmo de los jóvenes), el sexo (las mujeres son más apropiadas para las primeras edades), la inteligencia y la memoria, aunque estas dos últimas facultades deben haber sido cultivadas; es evidente que la atracción sobre el discente es importantísima, y ahí cuenta incluso la presencia física, las cualidades de virilidad o feminidad. También tenemos que tener en cuenta lo importante que es la identificación con el docente, la imitación.

Entre las cualidades adquiridas, tan importantes como las otras, mencionemos las virtudes cristianas y humanas, y entre ellas la adaptabilidad, la paciencia, la perseverancia, el control de sí, la educación, pero sobre todo la vocación, la alegría y el conocimiento de lo que enseña.

Aplicación a la didáctica de la religión

Hemos de reconocer la importancia histórica que en la Iglesia se le ha dado a la presentación: las vestiduras sacerdotales son únicas para significar el carácter único de la persona que las lleva y que representan la absoluta unicidad de Dios. Dios no es como los hombres. El profesor de religión tiene que cuidar su imagen física en pro de la materia que imparte. Tiene que ser alguien atractivo e inteligente, que manifieste la belleza de Dios. Tiene que reflexionar y preparar sus intervenciones. Tiene que ser honesto, fiable, bondadoso… feliz, pero, sobre todo, creyente. Se trata del que encontró la perla preciosa y el tesoro escondido.

Métodos, formas, procedimientos y técnicas

El sistema.

La enseñanza debe ser sistemática. Sistema es la combinación racional entre partes o elementos en un todo organizado con un criterio y destinado a conseguir una finalidad.  Su característica es el orden. Y, en nuestro caso tal orden intenta conseguir un resultado, de modo que se organiza de modo procesual. El método consiguiente estará condicionado por el destinatario, la materia, el espacio y el tiempo, la cantidad de discentes, pero sobre todo por el fin a conseguir. Pensemos, por otro lado, que la educación es un hecho comunicativo y obedece a las leyes generales de la comunicación.

La enseñanza ocasional debe insertarse en la capacidad de sistema, de organización que tiene tanto el discente como el docente, y aquí, por ejemplo, se da de modo ocasional la enseñanza de un idioma, pero no se recibe de modo no sistemático, porque lo sistemático se identifica con lo racional.

Los procedimientos

Suelen ser de cuatro clases: inductivos, deductivos, analíticos y sintéticos

Los procedimientos inductivos consisten en la formación de reglas a partir de los hechos concretos, que realiza la mente cuando intenta comprender lo permanente por debajo de los fenómenos. El modo puede ser la experimentación, la observación y la formación de hipótesis.

Los procedimientos deductivos  consisten, al contrario, en la aplicación de reglas a los hechos concretos o en el descubrimiento de las consecuencias de unas premisas.

Los procedimientos analíticos consisten en la división de un todo en partes para su comprensión mejor. El análisis puede ser de verdades abstractas o de hechos concretos, y estos últimos  serían reales si las cosas están a la vista o mentales si sólo están en la imaginación o en la memoria. Pueden analizarse las causas de una cosa o las consecuencias de un hecho.

Los procedimientos sintéticos  que intentan reunir lo comprendido en resúmenes o sinopsis, suelen tener como objetivo no sólo comprender el conjunto, sino que se suelen usar para comprobar lo aprendido. Ejercicios de síntesis son las frases incompletas, posteriormente se va a frases preparadas con un enunciado, conceptos y guión de trabajo. Finalmente se llega a la supresión de ayudas.

Aplicaciones didácticas

Los procedimientos inductivos y sintéticos, de creación de conceptos o resúmenes, suelen ser útiles en las etapas más avanzadas del aprendizaje, mientras que los deductivos y analíticos donde se da por supuesta la regla son de etapas inferiores del mismo.

Aplicación a la didáctica de la religión

Ciertamente en nuestros temas lo inductivo sería la historia de la salvación, de la que se induce el modo de actuar divino. Pero también con ella se puede usar el método deductivo, haciendo ver cómo se cumple en ella lo que la Iglesia enseña. Lo analítico sería también la historia de la salvación, o los hechos o ejemplos de los santos, o las actitudes positivas o negativas de los niños. De ahí se inducen las normas de actuación o las distinciones entre pecado y virtud.

Sistemas y modos de enseñanza: el trabajo individual y el trabajo colectivo.

El individual puede ser simultáneo o solitario, pero siempre es individual, porque  se intenta con él conseguir el ejercicio de habilidades propias con un esfuerzo individual. Sin confundirlo con el individualizado, que consiste en la adaptación al individuo del esfuerzo docente, tiene mucho que ver con él.

El trabajo nunca es estrictamente individual. Aprendemos lo que nos ofrece el docente y la sociedad y el fin y los estímulos (emulación, facilitación social) también proceden de la sociedad y se dirigen a ella. Pero es individual el proceso de aprendizaje en este caso, aunque puede ser totalmente individual, lo que se llama libre, y dirigido.

Son individuales las tareas inmanentes, como caligrafía, estudio, repaso, los ejercicios de aplicación y corrección, aquellos que pretenden la creatividad, y la evaluación o autoevaluación., Requieren estos ejercicios individuales de ciertas condiciones: presentación del tema, clara, cierta idea del plan a seguir, orientación por parte del docente (sobre dificultades y resolución de las mismas, metodología de estudio, distribución del tiempo, orden de actuación) y valoración final, evitando la derivación en vanagloria o en complejo de inferioridad.

El trabajo colectivo supone la cooperación entre individuos y supone ritmos y dirección clara, conciencia individual de pertenencia y responsabilidad ante el grupo, roles claros y número limitado de participantes, y capacidad por parte de los mismos para llevarlos a cabo,  por eso hay que buscar la forma de realizar estos trabajos colectivos, teniendo en cuenta la edad, las posibilidades de reunión y otros problemas como que unos trabajen y otros se aprovechen. Es bueno sin embargo la organización de discusiones públicas en las que cada uno ha preparado su parte, o certámenes.

Aplicación al área de Religión

Imaginemos que estamos dando el tema de la Revelación.

El catecismo  (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica nms. 6-24) divide el tema en dos partes. Primero habla de la historia de la salvación como historia de la Revelación de Dios y después de su transmisión a través de Escritura y Tradición. La división en partes facilita la comprensión.

La primera parte, dividida en  preguntas (recordemos que la síntesis se hacía preparando la contestación con buenas preguntas), tras preguntar qué es lo que revela, se pregunta por las etapas de esta Revelación, indicando el diferente valor de las distintas etapas, que son tres: la revelación “natural”, es decir, aquella que tiene como punto de referencia la conciencia, la ley natural y la creación, la revelación histórica positiva de Israel y la definitiva en Jesucristo, Dios hecho hombre. Finaliza hablando del valor  y posibilidad de las revelaciones privadas. La división facilita después la mirada conjunta.

La segunda parte, sobre la transmisión, tiene una primera parte dedicada a la Tradición y el Magisterio, y el sistema es el mismo: Primero afirma que la Revelación se transmite por la Tradición o transmisión de la fe. Tras la definición extrae las consecuencias: la tradición se lleva a cabo por la transmisión viva y por la Escritura. Después la relación entre ambas, y finalmente el Magisterio como el guardián e intérprete autorizado… Después habará de la Escritura y su verdadera interpretación, función y origen…


[1] Flitner describe personalidades de maestros y las califica de social, directiva, humanista y religiosa.

[2] San José de Calasanz, M. Agatón, Pedro Poveda, Kerschensteiner (“El alma del educador”), Spranger (“Forma de vida”). García Hoz, siguiendo a los anteriores, dice que en un educador hay que combinar la autoridad y el amor.

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