Evangelio del domingo XVIII del tiempo ordinario. 31-7-16. César Buendía

Estoy pensando en voz alta.

Hemos celebrado las fiestas patrias y nos encontramos en el domingo 28 del tiempo ordinario cuya llamada es a la modestia en los bienes de la tierra para no volverse su esclavo.

Hemos encontrado el tesoro y lo vendemos por una baratija. Ello, además de empobrecernos objetivamente nos humilla porque ofende a nuestra inteligencia.

Por eso hay que hacer fructificar el verdadero tesoro que tiene posibilidades infinitas. Un engaño es que sólo vale para después de la muerte. La vida de aquí es distinta si se organiza según las reglas inmortales que marca nuestro tesoro, que es Cristo y su amor.

Perder o despreciar lo que verdaderamente vale es perder el sentido de la vida. Quien crea que Dios ha llamado a despreciar la vida está equivocado. Dios ha venido a llenarla de alegría. Si en ese valor de la vida entra el sacrificio, en realidad entra la libertad. Porque no puede hacer sacrificio quien no es capaz de ello por haberse atado a bienes que lo parecían y que en realidad, le impedían la verdadera libertad.

Déjalo todo y tendrás un tesoro. Porque el tesoro lo tienes en la tierra y en el cielo. En la tierra por la encarnación, en el cielo por todo lo que amaste, pues lo posees.

Te estoy hablando en términos inteligibles. Porque el mayor tesoro es tu gente. Y a ésa no la pierdes si sabes compartir.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: