La fe es pasar sobre la cruz

 

Lunes 12 de Septiembre de 2016. Lc 7,1-10

El criado del centurión

Es fácil decir que la fe es algo profundo, interno, invisible, pero a partir de esto es fácil decir que es fantasmagórico.

No, la fe es la seguridad, la prueba. Tan seguro como que hay Dios es la fe, puesto que la fe es saber que hay Dios. La fe en Jesús es que Dios ha bajado a la tierra. La fe es, además, creer que Dios es bueno, y, se supone, todo lo puede. De modo que le puedes pedir todo. Y que no veas o entiendas cómo actúa no es inconveniente, porque Dios actúa de modo distinto a los hombres. Es tan suave su modo de actuar que casi ni se nota.

Pero admira la absoluta seguridad del centurión. Con una fe así el diablo nada puede.

 

Martes 13 setiembre 2016.

La viuda de Naín.  Lc 7,11-17

El niño estaba muerto. Es sentido de la vida de aquella viuda se había acabado. Y pasa Jesucristo resucitando y devolviendo la vida al hijo y a la madre.

Pasa junto a mí, Señor. Muchos lloran por mí. Resucítame. Sálvame. Devuélveme al mundo en que tú habitas. Devuélveme, pues mis pecados me han separado de ellos, a los que me diste.

Llora conmigo, Señor, por mi pobre alma. Enséñame a llorar por el alma ajena.

 

Miércoles 14 setiembre 2016

Exaltación de la cruz. Jn 3,13-17

La cruz era un instrumento. Bendita cruz de nuestros pecados que ha sido instrumento de redención. Cruz santa que se ha convertido en camino y en barco. Camino y lecho contra el cansancio, puesto que en ella me hago uno con el salvador. Camino puesto que camina sola, pues en ella llego al cielo y experimento mi pobreza y tu gracia, Señor. Barco que me sostiene en medio del mar, como providencia de Dios. Y palabra. Pues la palabra del sufrimiento y muerte se ha vuelto palabra de amor.

 

Jueves 15 setiembre 2016

Nuestra Señora de los Dolores Jn 19, 25-27

Esta mujer junto a la cruz es un problema. No la puedes echar porque es la madre. No la puedes olvidar porque sientes su dolor. Obliga a la indulgencia. Callamos los insultos ordinarios. Entramos en sus pensamientos. Esta mujer nos está cambiando el corazò, porque todos tenemos madres. Esta mujer se ha vuelto no sólo madre sino argumento. Hasta ahora creíamos que ese hombre era culpable. Ahora hemos convertido en culpable también a una madre inocente. Dan ganas de decirle que se vaya, que cómo crió un hijo para la cruz. Pero nos damos cuenta de que todo es un enorme malentendido, una soberana injusticia. Y nos maravilla que sigamos, nos maravilla que los sacerdotes que lo matan sigan rezando…. Deben hablar sin escuchar, que, si lo hicieran, Dios les diría sus pecados…

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