Revista Parroquial de Santa María de la Providencia. Mayo 2017

AVISOS PARROQUIALES • Horario de misas. Diario: San Columbano: 9 am (Menos sábados).   Santa María: 10 am., 6.30, y 8 pm. Monasterio: 5.30 pm. Festivos: (el sábado por la tarde se cumple el precepto dominical) San Columbano: Sábado: 7.30 pm. Domingo: 9 y 12 am, 4.30 y 7.30 pm Santa María: Sábado: 3,30, 5, 6.30, y 8 pm. Domingo: 7, 8.30, 10, 11.30 am y 5, 6.30 y 8 pm. Y en la capilla Mater Domini Misericordiae a las 5.30 pm. Monasterio: Sábado 8.30 am. Domingo: 10.30 am. Fátima: Sábado 5.30 pm. Domingo 9.30 am. Señor de la Soledad Sábado 12 m Santa Rosa (M. Alto) Domingo: 8 am.  • Disponemos del servicio de una posta médica en Santa María (Av. Las Palmeras cdra. 39) que atiende por las tardes desde las 5 pm. Atención en odontología, psicología, terapia del lenguaje, dermatología y podología.• Disponemos del servicio gratuito de ALCOHÓLICOS, NARCÓTICOS Y JUGADORES (LUDÓPATAS) ANÓNIMOS a las 7 pm en la posta n° 1 de Santa María de la Providencia. • Disponemos del servicio gratuito de DIAPER (Dialogo Personalizado), los martes y jueves, de 6 a 9:00 pm, en Santa María, para orientación conyugal, familiar, padres e hijos, personal… • La COOPERATIVA DE AHORRO Y CRÉDITO “SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA” atiende en Santa María de lunes a sábado de 6 a 9:00 pm. Los servicios de Velatorio y Recepción están a disposición de todos El Santísimo se expone los jueves: todo el día en Santa María. En San Columbano: Se expone el Santísimo los primeros viernes de mes todo el día. Los sábados siempre, con misa, hay bautizos en Santa María a las 3.30 pm. La catequesis previa al Bautismo se hace los tres primeros sábados de mes en Santa María a las 3.30 pm y los cuartos domingos a las 3.30 en San Columbano. Año 2017, Ciclo A de lecturas dominicales.

Comenzó la catequesis parroquial de primera comunión y confirmación para niños y adultos. Inscripciones en la secretaría de la parroquia
2017: FAMILIA, DON Y TAREA

 

 

MAYO. LEMA. IGLESIA, MADRE, ABRE LAS PUERTAS DE LA MISERICORDIA. Mes de María. Se reza el santo rosario antes de cada misa y los domingos hay rosario público desde Santa María a San Columbano a las 8 am.

 

19 ENCUENTRO MATRIMONIAL (RETIRO PARA MATRIMONIOS). Jornada prematrimonial. Oración de jóvenes en San Columbano.

21   6° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: LA IGLESIA ES EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA. 28 ASCENSIÓN DEL SEÑOR. LEMA: ENVIADOS A ANUNCIAR LA MISERICORDIA. Día de la Infancia Misionera. Colecta para las misiones.

30 celebración del ciclo A de catequesis familiar.

 

JUNIO. LEMA: CON EL PAPÁ TODO VA A ESTAR MEJOR

 

2 RETIRO DE CATEQUESIS FAMILIAR Y ESCOGE (JÓVENES). Vigilia de Pentecostés en Santa María y en San Columbano

4 PENTECOSTÉS. LEMA: DANOS TU ESPÍRITU PARA SER BUENOS PADRES. 11° aniversario de la dedicación del templo y consagración del altar de Santa Rosa de Mercurio Alto.

6 Celebración del ciclo B de Catequesis Familiar.

9 RETIRO DE PROMOCIÓN CATÓLICA DE MUJERES Y DE CATEQUESIS DE ADOLESCENTES. Jornada prematrimonial

  1. SANTÍSIMA TRINIDAD. LEMA: DIOS PADRE NOS AMA Y QUIERE SALVARNOS. Entrega pública de la comunión a los ministros de la Eucaristía.

13 Celebración del ciclo A de Catequesis Familiar.

16 Oración de jóvenes en San Columbano.

18 CORPUS CHRISTI. LEMA: LA VIDA VIENE DE NUESTRO PADRE DIOS. Día del Padre. Homenaje parroquial y bendición a los papás en todas las misas. A LAS 5 PM. PROCESIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA DESDE SAN COLUMBANO A SANTA MARÍA.

20 Celebración del ciclo B de Catequesis Familiar.

23 RETIRO DE CRECER EN PAREJA-1. SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Renovación de votos de las misioneras de Jesús Eterno Sacerdote.

24 Matrimonios comunitarios en San Columbano

25   12° DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. LEMA: DIOS PADRE SABE LO QUE NECESITAMOS.. JORNADA DE PADRES DE CICLO A DE CATEQUESIS FAMILIAR.

29 SAN PEDRO Y SAN PABLO. COLECTA EXTRAORDINARIA DEL ÓBOLO DE SAN PEDRO. OBLIGACIÓN DE ASISTIR A MISA. HORARIO COMO LOS DOMINGOS Y VÍSPERA COMO SÁBADO.

30 RETIRO DE PROMOCIÓN CATÓLICA DE VARONES Y CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN

 

JULIO. LEMA: PAPÁ Y MAMÁ, MIS MEJORES MAESTROS

 

2   13° DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. LEMA: DIOS NOS LLAMA A SER ACOGEDORES. JORNADA DE PADRES DE CICLO B DE CATEQUESIS FAMILIAR

6 DÍA DEL MAESTRO

7 RETIRO DE PERSEVERANCIA DE MUJERES Y ENE (NIÑOS). 3ER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE VICENTE FOLGADO. Oración de jóvenes en Santa María

9   14° DOMINGO ORDINARIO. LEMA: DIOS NOS INVITA A SER SENCILLOS. BENDICIÓN DE CARROS E IMPOSICIÓN DE ESCAPULARIOS DE LA VIRGEN DEL CARMEN EN TODAS LAS MISAS. JORNADA DE PADRES Y PARTICIPANTES DE CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN.

14 RETIRO DE PERSEVERANCIA DE VARONES Y EJE (JÓVENES). Cumpleaños del P. David Paredes. Jornada prematrimonial.

 

 

Carta a la comunidad

Madre es un nombre increíble. Es increíble el amor de los animales por sus crías, lo bien que Dios ha hecho todo de modo que a ese amor, sí, instintivo, nada se le puede oponer. Pues bien, ese amor se extiende, desde la madre, entre los seres humanos, al varón, al padre. Se nota de lejos la mano y el mandato de Dios. Madre, ese ser maravilloso que refleja el amor divino y que vive siempre y para siempre, como grabada en el corazón (esa historia de su amor y de sus hijos) también es, casi siempre un ser admirado, porque ha visto de cerca a Dios.

Quiero, tardíamente yo también, rendir a todas las madres el testimonio admirado, asombrado, de un hijo. Quisiera entender el amor de Cristo por su madre para entender el dolor que le causó al hijo tener que dar la vida por nosotros ante ella.

De vez en cuando lo pienso. Ése fue el mayor sufrimiento de Jesús, hacer doler a su Madre. Porque la Virgen murió con su Hijo, se entregó con Él al Padre. Nos engendró con dolor pero sin pecado en Él. Murió su alma, aunque su cuerpo acunaba de nuevo aquel cuerpo que en otro tiempo tuvo entre sus brazos sonriendo.

Eso es mi obra. Lo que yo, y también ustedes, hemos hecho. El encuentro del Hijo con la Madre es un encuentro terrible, porque en medio está el Pecado, el Diablo, y también el Amor. Sólo, de una forma casi incomprensible, Alguien ha puesto finalmente la otra mejilla. Alguien ha sufrido ya el infierno cambiándose por otros que lo merecen. Alguien ha cambiado todas las cosas y las ha sostenido con su propio dolor.

Con toda razón el pecado es abominable. Porque clavó el corazón del Hijo con el de la Madre en una sola pieza, y, de modo incomprensible, ese dolor los unió profundamente a mí, pecador, porque el dolor es el precio al que he sido comprado.

Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Porque sin su amor mi vida sería un presente sin horizonte. Sin su perdón no habría más que oscuridad. Tendría que decir, sin creérmelo, que Dios no existe. No me podría poner a la sombra de su mano, porque no conozco a nadie que pueda perdonarme. Así que, mejor, que no exista.

Pero existe. No depende de mi opinión su existencia. Existe. Hemos conocido el perdón y por eso podemos seguir vivos.

No hay clavo humano como el clavo del amor divino, vivido por el Hijo y por María, por el que los clavos de la cruz han unido al Salvador con su Cruz, con nosotros, los salvados. Eternamente, con una punta retorcida en el corazón de la Madre.

Pero tampoco hay nada tan hermoso como la alegría de haber recuperado, resucitado, al Hijo con los hijos, es decir, al Pastor perdido con su oveja perdida.

Gracia por la que vale la pena dar la vida entera, pues es la gracia del cielo.

Perdón, Señor, pero…. Bendito seas.

Perdón. Espero tener esto presente todos los días de mi vida. No me dejes. No nos dejes caer en la tentación. No nos dejes caer, aunque no sepamos lo que estamos haciendo cuando caemos. No queremos convertir tu corazón en un páramo. Y tampoco en inútil tu sufrimiento. No queremos repetir esa pasión que es una palabra definitiva.

Y, ya que vives siempre, hazme vivir contigo. Rescátame de la muerte, rescátame del pecado. Dame tu luz.

Amén.

 

César Buendía

 

 

Sepa defender su fe

 

Posiblemente en este momento es necesario defender muchas cosas en la fe. Y si no la defendemos claramente los efectos de esta dejación de responsabilidades va a destruirlo todo.

Pero se distingue entre enfermedad y síntomas de la misma. Por ello se puede hablar de las enfermedades y de los síntomas. Es bueno detener el efecto provisionalmente, mejorar las condiciones en que la enfermedad se desarrolla contra el hombre, pero mucho mejor es combatir la causa para que no haya enfermedad.

Nuestro Papa ha detectado por tercera vez un síntoma de una enfermedad, síntoma gravísimo que en sí mismo es un mal incalculablemente maligno, la descomposición de la familia, respecto de la cual ha escrito la carta Amoris Laetitia. Pero ¿cuál es la causa de esta destrucción antinatural?

La solución no está, pienso yo, simplemente en arbitrar un código a cumplir en las relaciones familiares. No está en resaltar lo hermoso del plan de Dios en las relaciones maravillosas, que llenan de alegría a los hijos, cuando respetan el plan de Dios, entre hombre y mujer. Es estupendo, pero su belleza no destruye esa especie de pendiente de egoísmo en que nos movemos.

Hay que cambiar el corazón del ser humano.

La enfermedad está en ese corazón destruido e incapaz de responder, de modo permanente, a la invitación de Dios a la vida y a la alegría.

¿Cómo se cura el corazón humano?

Sólo en la Iglesia Católica se llega a pedir la perennidad del matrimonio, y, es evidente, ésta sólo puede pedirse si ese corazón se supone curado. De ahí se deduce que la Iglesia piensa que Dios cura el corazón.

Antes he indicado que Jesús en la cruz dijo la palabra de amor más enorme. Pero San Pablo insiste en que se hizo hombre para que, de algún modo se nos transmitiera, como la naturaleza procedente de Adán, una nueva naturaleza. Esa nueva naturaleza acepta la cruz, acepta sufrir por otro, acepta lo increíble para resucitar y dar resurrección y vida.

Creer en esa nueva creación hace posible que Dios haga el resto.

Es la vida de los santos y de los mártires.

Pero a veces el corazón humano no puede entrar en la cruz.

Les paso a los discípulos de Emaús[1]. Jesús sabía que desde que había muerto en la cruz habían perdido la esperanza. Era terrible su confusión, su tristeza, su decepción. Volvían a su casa. Aquella felicidad por la que habían salido de casa había sido sólo una ilusión, rota por la realidad de la derrota del Señor.

Por eso, no basta para ir adelante la decisión, únicamente. Nosotros hacemos lo que hacemos por amor, para dárselo a alguien, como un regalo. Cuando ese alguien no existe, tampoco existe el motivo por el que vivir. Ellos amaban al Señor y creían en Él. Ahora estaba muerto. ¿Qué les quedaba? Volver al pueblo donde no habían sido felices. Pero al menos era el lugar pequeño de las esperanzas pequeñas y pobres. El lugar del descanso y de la tristeza. El lugar donde la felicidad era un fuego, un pan y un techo. Y el sueño reparador.

Sin embargo, Jesús les hizo sentir cómo en medio de la mayor tristeza apareció Dios en el pasado. Cómo Dios había educado a su pueblo en la entrega, en la pobreza y en la esperanza. Cómo ellos se habían desanimado por algo que era real, la muerte, pero no habían creído en el Dios de la Vida. Y, al partir el pan, iluminados por el fuego de su corazón, más fuerte que aquel que podían ofrecer al viajero, sintieron y vieron al Resucitado, que les daba a ellos el pan de la esperanza[2].

¿Es que el egoísmo se puede vencer? Cuando hay alguien que ama suscita el amor. Dios ama. Cuando hay un motivo para vivir, se arriesga. El egoísmo deja de ser el criterio de la vida.

Dios nunca nos deja.

 

César Buendía

 

La muralla de nieve

Cuando comenzó el año 1814, las tropas de suecos, cosacos, alemanes y rusos estaban a media hora de marcha de la ciudad de Sleswick. Cada día, llegaban noticias terribles desde el campo sobre el comportamiento de los soldados. Se pensaba que el ataque final llegaría la medianoche del 5 de enero, que se acercaba. En las afueras de la ciudad, en el lado por donde venían los enemigos, había una casa solitaria, y en ella había una anciana creyente, que estaba orando seriamente con las palabras de un antiguo himno, para que Dios levantase una muralla alrededor de ellos, de forma que el enemigo no pudiera atacarles. En esa misma casa vivían su hija, viuda, y su nieto, un joven de 20 años. Él oyó la oración de su abuela, y no pudo evitar decir que no comprendía cómo ella podía pedir algo tan imposible como que un muro se construyera alrededor de la casa para librarlos del enemigo. La anciana añadió: – “Sin embargo, ¿piensas que si fuera la voluntad de Dios construir una muralla alrededor de nosotros, sería imposible para Él? Llegó la terrible noche del 5 de enero y a la medianoche, los soldados empezaron a entrar en todos lados. La casa de la que hablábamos estaba cerca de la carretera, y era mayor que las casas que estaban cerca, que eran solo casas muy pequeñas. Sus habitantes miraban con ansias o temor cómo los soldados entraban en una y otra casa para pedir lo que quisieran; pero todos pasaron de largo de su casa. Durante todo el día había habido una terrible nevada (la primera del invierno) y hacia la noche la tormenta se hizo tan violenta que apenas se reconocía con otros años. Al final cuatro partidas de cosacos llegaron, porque la nieve no los dejaba entrar antes en la ciudad por otro camino. Esta parte de las afueras estaba un poco lejos de la ciudad misma. Las casas cercanas a donde vivía la anciana se vieron así llenas con 50 o 60 de estos hombres salvajes. Fue una noche terrible para los que vivían en esa parte de la ciudad, llena a rebosar con tropas enemigas. Pero ni un solo soldado entró en la casa de la abuela; y en medio de los gritos de alrededor ni siquiera se oyó un golpe en la puerta para asombro de la familia. A la mañana siguiente, cuando salió el sol, vieron la causa. La tormenta había descargado una cantidad tal de nieve entre la carretera y la casa que no se podía llegar allí. – “¿Ves ahora, hijo mío,” -dijo la anciana- “que fue posible para Dios levantar una muralla alrededor de nosotros?”.

[1] Lo relata San Lucas (24,13-35):

“Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

El les dijo:

-¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: .

-¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?

El les preguntó:

-¿Qué?

Ellos le contestaron:

-Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron”.

 

[2]Jesús les dijo: .

-¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo:

-Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.

Y entró para quedarse con ellos. Sentado á la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.

Ellos comentaron:

-¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once con sus compañeros, que estaban diciendo:

-Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan”

 

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