Revista parroquial Santa María. Marzo 2017

AVISOS PARROQUIALES • Horario de misas. Diario: San Columbano: 9 am (Menos sábados).   Santa María: 10 am., 6.30, y 8 pm. Monasterio: 5.30 pm. Festivos: (el sábado por la tarde se cumple el precepto dominical) San Columbano: Sábado: 7.30 pm. Domingo: 9 y 12 am, 4.30 y 7.30 pm Santa María: Sábado: 3,30, 5, 6.30, y 8 pm. Domingo: 7, 8.30, 10, 11.30 am y 5, 6.30 y 8 pm. Y en la capilla Mater Domini Misericordiae a las 5.30 pm. Monasterio: Sábado 8.30 am. Domingo: 10.30 am. Fátima: Sábado 5.30 pm. Domingo 9.30 am. Señor de la Soledad Sábado 12 m Santa Rosa (M. Alto) Domingo: 8 am.  • Disponemos del servicio de una posta médica en Santa María (Av. Las Palmeras cdra. 39) que atiende por las tardes desde las 5 pm. Atención en odontología, psicología, terapia del lenguaje, dermatología y podología.• Disponemos del servicio gratuito de ALCOHÓLICOS, NARCÓTICOS Y JUGADORES (LUDÓPATAS) ANÓNIMOS a las 7 pm en la posta n° 1 de Santa María de la Providencia. • Disponemos del servicio gratuito de DIAPER (Dialogo Personalizado), los martes y jueves, de 6 a 9:00 pm, en Santa María, para orientación conyugal, familiar, padres e hijos, personal… • La COOPERATIVA DE AHORRO Y CRÉDITO “SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA” atiende en Santa María de lunes a sábado de 6 a 9:00 pm. Los servicios de Velatorio y Recepción están a disposición de todos El Santísimo se expone los jueves: todo el día en Santa María. En San Columbano: Se expone el Santísimo los primeros viernes de mes todo el día. Los sábados siempre, con misa, hay bautizos en Santa María a las 3.30 pm. La catequesis previa al Bautismo se hace los tres primeros sábados de mes en Santa María a las 3.30 pm y los cuartos domingos a las 3.30 en San Columbano. Año 2017, Ciclo A de lecturas dominicales.

Comenzó la catequesis parroquial de primera comunión y confirmación para niños y adultos. Inscripciones en la secretaría de la parroquia
2017: FAMILIA, DON Y TAREA

 

 

ABRIL. LEMA: CRISTO RESUCITA, UNA NUEVA VIDA COMIENZA

 

16 PASCUA DE RESURRECCIÓN. LEMA: RESUCITEMOS CON CRISTO. Via lucis. Todos los miércoles y viernes del tiempo pascual

21 Retiro de perseverancia de varones.

23   2° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: LA VIDA VENCE A LA MUERTE POR LA FE.

  1. SAN VICENTE FERRER. LEMA: SAN VICENTE FRUTO DE UNA NUEVA VIDA

28 Retiro de promoción católica de mujeres y ENE (NIÑOS).

29 Matrimonios comunitarios en Santa María.

30   3° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: LA VIDA VENCE POR LA MISERICORDIA. Via lucis y bendición parroquial a las 5.30pm desde el cerro de San Columbano.

 

MAYO. LEMA. IGLESIA, MADRE, ABRE LAS PUERTAS DE LA MISERICORDIA. Mes de María. Se reza el santo rosario antes de cada misa y los domingos hay rosario público desde Santa María a San Columbano a las 8 am.

 

1 SAN JOSÉ OBRERO. LEMA: SAN JOSÉ, HOMBRE DE MISERICORDIA.

5 Retiro de PROMOCIÓN CATÓLICA DE VARONES Y EJE (JÓVENES)

7   4° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: EL BUEN PASTOR NOS GUÍA A LA IGLESIA. Jornada mundial de oración por las vocaciones.

9   23° aniversario de la ordenación del padre Armando Ydiáquez.

13 Misa solemne a la virgen de Fátima en su templo y procesión.

14   5° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: LA IGLESIA ES MADRE DE MISERICORDIA. DÍA DE LA MADRE. Homenaje parroquial y bendición a las mamás en todas las misas.

19 ENCUENTRO MATRIMONIAL (RETIRO PARA MATRIMONIOS)

21   6° DOMINGO DE PASCUA. LEMA: LA IGLESIA ES EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA.

28 ASCENSIÓN DEL SEÑOR. LEMA: ENVIADOS A ANUNCIAR LA MISERICORDIA. Día de la Infancia Misionera. Colecta para las misiones.

 

JUNIO. LEMA: CON EL PAPÁ TODO VA A ESTAR MEJOR

 

2 RETIRO DE CATEQUESIS FAMILIAR Y ESCOGE (JÓVENES). Vigilia de Pentecostés en Santa María y en San Columbano

4 PENTECOSTÉS. LEMA: DANOS TU ESPÍRITU PARA SER BUENOS PADRES. 11° aniversario de la dedicacion

9 RETIRO DE PROMOCIÓN CATÓLICA DE MUJERES Y DE CATEQUESIS DE ADOLESCENTES

  1. SANTÍSIMA TRINIDAD. LEMA: DIOS PADRE NOS AMA Y QUIERE SALVARNOS.

18 CORPUS CHRISTI. LEMA: LA VIDA VIENE DE NUESTRO PADRE DIOS.

23 RETIRO DE CRECER EN PAREJA-1

25   12° DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. LEMA: DIOS PADRE SABE LO QUE NECESITAMOS.

29 SAN PEDRO Y SAN PABLO.

30 RETIRO DE PROMOCIÓN CATÓLICA DE VARONES Y CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN

 

JULIO. LEMA: PAPÁ Y MAMÁ, MIS MEJORES MAESTROS

 

2   13° DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. LEMA: DIOS NOS LLAMA A SER ACOGEDORES.

7 RETIRO DE PERSEVERANCIA DE MUJERES Y ENE (NIÑOS)

9   14° DOMINGO ORDINARIO. LEMA: DIOS NOS INVITA A SER SENCILLOS

14 RETIRO DE PERSEVERANCIA DE VARONES Y EJE (JÓVENES)

 

 

Carta a la comunidad

Catequesis, encuentro con Dios

Ha comenzado la catequesis parroquial y con ella el período de la parroquia en que Dios la conduce, con la cuaresma y la Pascua, al encuentro jubiloso con Él. Pero también una época de juicio.

Cuando uno no va a Misa, donde Cristo se entrega al Padre con todos los que asisten para ser consagrado por Él y resucitados los asistentes y comulgantes, repito, cuando uno se priva de esto que es lo máximo, está diciéndole a Dios y a todos que la fe no existe.

Cuando uno restringe el derecho del niño a nacer, cuando uno miente constantemente y desprecia a los pobres, cuando uno cae repetidamente en pecados sexuales y se justifica, de modo que no confiesa y lamenta su pecado, uno le está llamando mentiroso a Dios, que dice que de los tales no es el Reino de Dios (Gal 5, 21). El primer pecado consistió en llamarle mentiroso comiendo para bien propio lo que Dios había dicho que era para mal.

El pecado es el desprecio de Dios, por eso se parece mucho no ir a misa a cualquier otro pecado.

Lo contrario del pecado es la penitencia, es decir, pedir a Dios perdón.

Estamos en el tiempo de la santidad y del perdón.

 

César Buendía

 

Don José Gea y Concepción Hervás acaban de morir.

 

Murió Conchita Hervás el 4 de Febrero del presente año y Monseñor José Gea el 6.

En pocos días nos han dejado estos dos gigantes de la misión y de la fe. Y lo digo porque lo sé. Ambos directamente relacionados no sólo entre sí, a través de nuestra querida Valencia, sino sobre todo con la Parroquia de Santa María de la Providencia de Lima, que yo tengo la dicha de presidir como párroco.

Concepción Hervás Roselló, fallecida en Valencia el día 4 y Monseñor José Gea Escolano, el día 6, fueron ambos, a través de Vicente Rafael Folgado Ramírez, invitados a la aventura de la fe que fue para nosotros la parroquia de Carabayllo, al Norte de Lima, Santa María de la Providencia.

A Conchita Dios la probó en la enfermedad durante toda su vida. Es imposible hablar de Concha Hervás sin pensar en una entrega absoluta al Señor.

De salud delicada, con operaciones a sus físicamente endebles espaldas, se atreve, apenas jubilada, a venir al Perú a colaborar en los comienzos de nuestro Colegio de San Vicente Ferrer que comenzamos con Vicente Folgado. A mí me conoció a partir de esa venida.

La veías diariamente, con toda la energía de la fe, llegar desde la casa a la Escuela a través de un trayecto no pequeño para sus débiles piernas. En el Colegio que comenzaba, el de San Vicente Ferrer, no paraba un instante formando a los profesores en la especialidad de Lengua Española.

Después, en casa, pues ocupaba un pequeño apartamento en el mismo edificio que nosotros, a veces en medio de la noche, la veías también orar intensamente ante el sagrario. Y, algunas veces, veías cómo necesitaba una ayuda extraordinaria y teníamos que buscar clínica a las dos de la mañana para que fuera atendida.

Su entusiasmo era enorme. Nos edificaba. Tenía la capacidad de entregar a Dios también lo incomprensible. Como la vida de una niña a la que recogió. Dios nunca falló.

Tras varios años de trabajo intenso por problemas de salud comprendió que era voluntad de Dios volver a España a vivir con su hermana Amparo, de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, que también estaba en Perú, en Lagunas, en la Selva, y que tuvo que volver, por salud, a España, y murió antes que ella, pero junto a ella y a su hermana Carmen, con las que compartían la casa familiar de Valencia.

Siempre, con su Asociación Católica de Maestros de la que fue fundador su padre, Vicente Hervás y ella entusiasta presidenta durante 17 años, estaba atenta a que el Colegio peruano San Vicente Ferrer, inaugurado en nuestra parroquia de Santa María de la Providencia, no careciera de las ayudas materiales necesarias, en las que gastó todos sus ahorros y patrimonio personal.

Desde España constantemente nos enviaba lo que podía conseguir.

La enfermedad se fue agravando. Pero su inteligencia estuvo lúcida hasta el final. Lo último que recibí de su cariño indestructible fue el libro de la biografía de su padre, siervo de Dios.

Espero que sea el espejo de muchas mujeres valencianas de fe firme a las que Dios ama, y pueda así, además, desde el cielo, proteger esta tierra de Valencia a la que nunca, por más lejos que estuviera, olvidaba. Ella es el modelo y el ejemplo de cómo Dios con su gracia hace milagros en personas que humanamente están limitadas.

Y de que la oración es omnipotente.

Nuestra oración por ella seguramente es innecesaria, pero Dios sabe devolver en provecho nuestro cualquier acto de amor. Por eso pido que rueguen en caridad por ella.

Ahora la llamó Dios, dos días antes que Monseñor José Gea.

Él la tendrá en su gloria, con su padre y su madre.

Y nosotros, indignos, hemos tenido la suerte de estar rodeados de santos.

Quiero, sin embargo, hablar también de Don José Gea.

Porque Don José Gea fue siempre misionero.

Murió Don José Gea, Obispo Emérito de Mondoñedo, el 6 de Febrero de este mismo año, dos días después que nuestra querida Concha Hervás.

Ambos fueron misioneros valencianos. Ciertamente en nuestra querida parroquia y cuando pudieron venir, ya jubilados en España, como el sacerdote, ya fallecido, Don Timoteo Cerver, que todos recordamos. Ambos dedicaron los últimos años de su vida a esta parroquia de Santa María de la Providencia, en Perú. Ambos murieron con dos días de diferencia este mes pasado de Febrero.

Don José fue siempre misionero. Misionero es el que, al modo de Abrahán, siente de Dios que debe salir de su tierra natal, a la que ama, para buscar su verdadera patria, es decir, el lugar al que Dios le envía, la misión a la que Dios le llama. Sin el Señor y la relación con Él no es posible comprender al misionero.

El camino incierto, la lengua extraña, el futuro desconocido, el peligro posible o las dificultades que le esperan, no sólo no le acobardan, sino que son expresión y parte de su propia entrega, de la verdad de la llamada y de la autenticidad de la respuesta.

El misionero cumple a cabalidad el seguimiento de Cristo, pues ha ido a buscar a la oveja perdida, y así, a sí mismo se ha dado por perdido. “Todo lo doy por perdido excepto el conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo” (Flp 3,8).

En realidad, desde que venimos al mundo, la vida consiste en seguir a Cristo por ese camino en el que nadie es extraño, y, sin embargo, todos los somos de algún modo. Venimos porque Él nos llamó a la vida. Y, como Él es nuestro pastor, nada tememos, por oscuras que sean las cañadas de la vida, y peligros haya en el camino. Podemos poseer muchas cosas, regalo del amor del pastor. Pero ninguna de ellas nos debe poseer. Porque lo único que conservaremos será ese amor. Y, de lo demás, se trata de tener como si no tuviéramos, porque las apariencias de este mundo se terminan (1Cor 7,31; 1Jn 2,17).

Pero misionero no es sólo el que sabe que nada en este mundo le puede retener definitivamente. Misionero es también el que tiene un tesoro que llevar, una noticia, quizá en vasos de barro, pero una noticia, por la que vale la pena dar la vida, que transmitir. Si no se tiene, no vale la pena correr medio mundo para hacer un discípulo y volverlo a otro doblemente digno de castigo (Mt 23,15). En realidad sólo el que lleva la alegría del Evangelio puede ser misionero. El que ha sentido el perdón y puede transmitir el perdón y la noticia del perdón. El que ha sentido la plenitud y transmite que esa plenitud existe. Ése puede ser misionero.

Pues bien, Don José Gea fue así. Llevaba desde niño ese encuentro con Jesús que llenaba su alma. Vivió con Don Jesús Pla la urgencia, la alegría, la transparencia, el amor, los ojos del Evangelio en aquella Moncada de mi niñez, pues parecía que era Cristo quien miraba a los niños, a los jóvenes, a los adultos. Manifestó esa esperanza que no la tiene quien no ha tenido el encuentro con el Señor. Predicaba con la sencillez y la profundidad de quien no cuenta lo que le han dicho, sino lo que ha visto, y oído al mismo Señor que le habló en su alma.

Y no tuvo reparo, por ser obispo, de venir a suplicar a dos pobres curas, que habían sido sus discípulos (Vicente Folgado su secretario, yo su seminarista) que le dejaran un lugar en la casa que ocupaban en ese barrio de Lima, en que desarrollaban su ministerio, para ejercer el amor al Señor, ilusionado como cuando joven, amando a las ovejas que, sintiendo al pastor, se le acercaban constantemente.

En ese tiempo atendía el confesonario, daba catequesis a las seis de la mañana los domingos con el templo lleno (la primera misa, a las 7 am., reúne habitualmente a quinientas personas o más, media hora antes ya están todos).

Publicó sus libros, especialmente un catecismo para catequistas que incluye el tema de la oración, y “Jesús catequista”, una introducción donde Jesús, a través de cuentos, enseña a los niños el secreto de la fe católica, así como dos catecismos para la confirmación, que pudimos seguir en la parroquia.

Fomentó las vocaciones, que surgían constantemente cerca de él, dirigía constantemente a muchísimos seminaristas, religiosas y fieles, que se reunían en torno suyo y de tantas personas que formaban alrededor de él como una especie de movimiento espontáneo. Especialmente ayudó a un instituto secular femenino que floreció con muchísimas personas simpatizantes que tenían mensualmente un retiro espiritual con él; atendía también retiros para seminaristas, sacerdotes, los retiros del clero del Perú, etc. y ayudó en los casos que le consultaba el Episcopado peruano, el Obispo de la Diócesis, e incluso personas de toda condición, que querían un consejo de alguien que estaba constantemente en oración.

Porque Don José se levantaba a las cinco de la mañana o antes, y, cuando los demás se despertaban, había estado ante el Santísimo, había escrito sus homilías, había respondido a consultas por internet y había escrito en los portales religiosos de la red. Y eso no le impedía seguir alegre en los distintos campos de evangelización que abría el Señor en esta parroquia: jóvenes, adultos, retiros, enfermos, niños, catequesis…. Y todo eso, sin embargo, no lo hacía solo. Daba juego a los demás. A nadie nos faltó trabajo.

Tuvo que volver a Valencia, llevado también por el Señor, que, como un viento, mueve con su Espíritu a sus elegidos. Fue probado por la enfermedad y por la historia maravillosa que le esperaba en su tierra natal. Siguió dando testimonio entre sus paisanos.

Y un día, sin que pudiéramos creerlo en Lima, el Señor le llamó.

Ahora estará el siervo bueno y fiel con Él. Estará con Él el que no tenía reparo en confesarse con sus discípulos. Estará con Él tan feliz como vivió. Con todos los santos que le acompañaron en la vida.

Bendito sea, y bendita su familia, y benditas las personas que pudimos gozar de su compañía en esta tierra.

 

 

César Buendía

 

 

Sepa defender su fe

Sobre la brujería

La brujería es un pecado contra la fe. Los que recurren a la brujería no tienen fe. La fe es creer en el poder y la bondad de Dios y si el poder lo tiene Dios nadie puede hacerle frente ni ganar a Dios. Por eso creer en el poder del mal es desconfiar del poder de Dios. Y si la bondad es lo propio de Dios, la fe es creer en esa bondad. Por eso, tener que recurrir a pecar para conseguir lo bueno o tener que ir a los brujos para conseguir lo bueno es decirle a Dios que Él no da lo bueno. Dios nos ha dado los ojos para ver, la vida para vivirla, los padres para ser amado ¿y no es bueno? Desconfiar de Dios es ofenderle.

Por otro lado, si Dios no permite alguna cosa buena también es para nuestro bien, porque si para ir al Cielo hemos de sufrir alguna cosa, y, para demostrarle a Dios nuestro amor, sobrellevamos al hermano o al esposo o a la suegra o al cuñado insufrible, Dios que nos dio esas personas para poder entrar en el Cielo, nos lo premiará en la tierra y en el cielo. “Si aman a los que les aman ¿qué hacen de extraordinario? ¿qué premio tendrán? Amen a sus enemigos…” (Mt 5, 44).

César Buendía

 

Tres sextercios de sabiduría

 

Un día Diógenes, el cínico, fue al mercado y puso un puesto, y encima, un letrero que decía: “AQUÍ SE VENDE SABIDURÍA”. Un Griego que leyó el letrero se echó a reír y dándole a su criado tres sestercios de sabiduría (sesenta centavos), le dijo: – Anda y dile a Diógenes que te venda tres sestercios de sabiduría, Diógenes tomó el dinero y dijo al criado: -Di a tu amo, que en todo lo que haga mire si no contradice a su ideal. Agradó tanto la sentencia al amo, que la hizo esculpir en la puerta de su casa… Yo te la he escrito estas líneas. Si la quieres no necesitas dinero. Tómala y grábala en tu espíritu, y sea entonces tu vida, un eco de tu ideal. Cuida que tus acciones no sean una contradicción con tu manera de pensar. Pon a la sombra de tu ideal toda la variada actividad de tu vida. Esto es ser consciente con tus principios. Esta es la verdadera sabiduría práctica. Esto es vivir en el mundo de las conquistas espirituales y no en los campos fantásticos de las quimeras. Sólo así llegarás a la altura de los triunfos. No lo olvides, sólo así… Si sabes ser consecuente con tu ideal.

Tu ideal es Cristo.

Tu futuro vivir con Él.

¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Cómo será limpio el que nace de mujer? Job 25:1 (RVR) Bildad suhita nos trae un cuestionamiento que a atormentado al ser humano desde los comienzos de la historia humana. Este hombre era uno de los supuestos amigos de Job que habían ido a consolarlo en medio de su momento más crítico y desesperante de su vida. Y en lugar de consolarlo se ocuparon de cuestionar su conducta y de acusarlo de pecador, argumentando que Dios castigaba a los malos y bendecía a los buenos. En esta línea de pensamiento es que este hombre Bildad hace esta pregunta. Pero aunque es cuestionable el contexto en el que lo dice, esta pregunta ha atormentado a todos los seres humanos. Los hombres simples, los filósofos, los economistas, los políticos y los religiosos se han preguntado esto, porque todas las personas tienen en su corazón una conciencia de trascendencia. Dice Eclesiastés que Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre sin que este pueda comprenderla. Por lo que todos tenemos una idea de que hay algo más después de la muerte y eso asusta. Porque nadie volvió para contarnos que hay. Y aunque traten de negarlo, o de minimizarlo, Dios existe y es real. Intentan llamarlo de otra manera, lo asocian con deidades similares al ser humano, le dan forma de objetos naturales, pero solo demuestran que tienen conciencia de Dios y que temen a la muerte Porque cada persona sabe que frente al juicio divino, no tenemos escapatoria. Que nuestra conducta nos condena a un castigo desconocido y aterrador. Que Dios es demasiado perfecto para pasar por alto nuestros errores y pecados, entonces nos preguntamos, ¿Cómo podremos evitar el castigo? Y acá es donde se agiganta la magnífica persona del Señor Jesucristo, y su impresionante obra en la cruz. Donde nos reemplaza y nos salva solamente porque quería. Sin esperar nada a cambio, sin poner condiciones, sin cuestionar nuestra actitud. Jesucristo en la cruz del Calvario consumó la perfecta obra de la salvación para vos y para mí. Pero ¿eres tú tu juez? ¿cómo juzgar y desde qué criterios a una persona, y, menos, a ti? Ni te justifiques ni te condenes, confía en Dios que lleva tu vida. “Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor” (1Cor 4,3-5).

 

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